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viernes, 20 de abril de 2012

Simone de Beauvoir y sus memorias de una joven formal

  ...me dijo Sartre al anunciarme mi admisión. Le gustaban las amistades femeninas. La primera vez que lo ví en la Sorbona llevaba un sombrero y conversaba con aire animado con una estudiante grandota que me pareció muy fea; pronto le desagradó; se había hecho amigo de otra más bonita, pero llena de complejos y con la que no tardó en disgustarse. Cuando Herbaud le habló de mí quiso conocerme enseguida; y ahora estaba muy contento de poder acapararme; a mí, ahora, me parecía que todo el tiempo que no pasaba con él era tiempo perdido. Durante los quince días que duró el oral del concurso sólo nos separabamos para dormir. Ibamos a la Sorbona a pasar nuestros exámenes y a escuchar los de nuestros compañeros. Salíamos con los Nizan. Tomábamos copas en el Balzar con Aron que hacía su servicio militar en la meteorología; con Politzer que se había afiliado al Partido Comunista. Pero generalmente nos paseábamos los dos solos. En los muelles del Sena, Sartre me compraba novelas de Pardaillan y de Fantomas que prefería con mucho a la correspondencia de Rivière y Fournier; de noche me llevaba a ver películas de cow-boys por las que yo me apasionaba como una neófita, pues era versada sobre todo en el cine abstracto y en el cine de arte. En las terrazas de los cafés o tomando cócteles en el Falstaff conversábamos durante horas.

...Se interesaba por todo y nunca aceptaba nada como resuelto. Frente a un objeto, en vez de escamotearlo en provecho de un mito, de una palabra, de una impresión, de una idea preconcebida, lo miraba; no lo abandonaba antes de haber comprendido sus circunstancias, sus múltiples sentidos...

...Con el romanticismo de la época y de sus veintitrés años, soñaba con grandes viajes: En Constantinopla, confraternizaría con los estibadores; se emborracharía en los bajos fondos con los rufianes; daría la vuelta al mundo y ni los parias de la India ni los popes del monte Atlas, ni los pescadores de Terranova tendrían secretros para él. No echaría raíces en ninguna parte, ninguna posesión le sería embarazosa; no para conservarse vanamente disponible sino para testimoniar acerca de todo...

...Sartre respondía exactamente al deseo de mis quince años: era ese doble en quien yo encontraba, llevadas a la incandescencia, todas mis manías. Con él, siempre podría compartirlo todo. Cuando nos separamos a principio de agosto, yo sabía que nunca más saldría de mi vida...

De: "Memorias de una joven formal". 1958.
Simone de Beauvoir

*Les dejo un enlace interesante que considero muy oportuno dado dado el aporte significativo que tuvo esta mujer.

http://mujeres-riot.webcindario.com/Simone_de_Beauvoir.htm

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.

Víctor Abraham les saluda.

martes, 6 de septiembre de 2011

Simone de Beauvoir: "No se nace mujer, se llega a serlo"



"(...)Esparta, donde prevalecía un régimen comunitario, era la única ciudad en que la mujer gozaba de un trato casi igualitario con el hombre. Las hijas eran educadas como los hijos; la esposa no estaba confinada en el hogar del marido: éste sólo estaba autorizado a hacerle furtivas visitas nocturnas; y su mujer le pertenecía tan poco, que cualquier otro hombre podía reivindicar su derecho a unirse a ella: la noción misma de adulterio desaparece cuando desaparece la herencia; cuando todos los niños pertenecen colectivamente a toda la ciudad, las mujeres no están sujetas celosamente a un dueño: o dicho a la inversa, al no poseer bienes ni descendencia propios, el ciudadano tampoco posee a su mujer. Las mujeres sufren las servidumbres de la maternidad al igual que los hombres las de la guerra: pero, salvo el cumplimiento de ese deber cívico, ningún impedimento restringe su libertad". (De: El segundo sexo. 1949)

***

“La mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea; así­ se le llama “el sexo” queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado: para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es “lo otro.” (De: El segundo sexo.1949)

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Sobre la autora: Tomado de: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=341372

Simone de Beauvoir (París, 1908-1986) fue una mujer diferente y nunca aceptó las normas de la sociedad de su tiempo. Desde adolescente rechazó la moral cristiana con la cual fue educada en su niñez, desechó la existencia de Dios y asumió la responsabilidad de sus actos. Esa fue apenas la primera señal de lo que sería la vida de quien es considerada hoy —al conmemorarse el centenario de su nacimiento— una de las pensadoras progresistas más destacada de la segunda mitad del siglo XX y pieza fundamental del feminismo, movimiento que escandalizó a la sociedad de la posguerra. Pero estas reacciones se originaron tiempo después.

(...)sentó las bases para que su siguiente libro se convirtiera en el estandarte de la causa feminista. Se trataba de El segundo sexo, publicado el 24 de mayo de 1949. Es el ensayo base del movimiento feminista, que inmediatamente después de su publicación provocó, por parte del sector conservador, una avalancha de críticas contra su persona. Tras esto, fue calificada de frígida, insatisfecha, reprimida y frustrada, incluso por personas que formaban parte de su círculo de amistades. “Decían que yo me sentía humillada por ser mujer y a causa de ello quería ridiculizar a los hombres. La gente me miraba en los restaurantes burlándose y hasta dándose con el codo”, declaró alguna vez Beauvoir. “Fue en ese momento cuando descubrí el machismo de un cierto número de hombres a los cuales consideraba verdaderamente demócratas, tanto en relación al sexo como al conjunto de la sociedad. Albert Camus casi me aventó el libro a la cara; dijo que había ridiculizado al varón francés”. Pero, ¿qué contenía la obra para acarrear tales reacciones? ¿Qué había entre sus páginas para que más de 20 mil ejemplares fueran vendidos en una semana y para que fuera traducida a decenas de idiomas, entre ellos el alemán, inglés, árabe, hebreo, húngaro, italiano, holandés, portugués y eslovaco? En la obra, Beauvoir plantea que una mujer es mujer no por su biología, sino por sus procesos culturales y psicológicos. Así, escribió: “no se nace mujer, se llega a serlo”. El libro está dividido en cuatro partes desde las cuales aborda la condición de las mujeres desde el punto de vista científico, histórico y literario. En la última, hace un recorrido por la mujer desde la infancia hasta la vejez. “Quedé muy decepcionada de los comunistas. Pensaba que la izquierda sentía cierto interés por este problema. Pero la mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea: así se le llama “el sexo”, queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado. Para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. “Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es ‘lo otro’”. Durante la entrevista realizada por Margaret A. Simons se le pregunta a De Beauvoir sobre cuál es la forma de eliminar esta opresión, a lo que la autora responde: “Ser independiente, trabajar”.

Para Flor Cecilia Reyes, experta en literatura francesa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, “con este libro Beauvoir demostró que siempre fue congruente con lo que pensaba, decía y actuaba. Supo ser ella y no buscó copias o parecerse a algún escritor. Desarrolló todas sus ideas para definir su presencia en el tiempo y su compromiso como intelectual”. “Beauvoir —dice en tanto la narradora Beatriz Escalante, experta en la obra de la escritora francesa— encontró el verdadero significado de lo que es ser escritora. Me parece que no se equivocó, vivió junto a un hombre importante que no la opacó, al contrario, siempre la apoyó en todo. Considero que es imprescindible leer toda su obra”. VIDA COTIDIANA. Pero hablar de Beauvoir como una feminista —que en ella misma representaba su postura al negarse a tener hijos y a contraer matrimonio (es decir, a cumplir un tratado hecho por hombres)— es muy reduccionista. En su obra están presentes además descripciones excepcionales de la vida cotidiana. Tal es el caso de Una muerte muy dulce (1964) en la que describe la agonía de su madre, quien murió de cáncer. La ceremonia del adiós (1981), su última obra, provocó muchas críticas pues, a decir de algunos detractores, eran episodios que jamás debió haber relatado.

Simone de Beauvoir murió el 14 de abril de 1986, un día antes de que se cumplieran seis años de la muerte de Sartre.

***
Personalmente pienso que son grandes los aportes ideológicos que hace Simone de Beauvoir, la eterna compañera de Sartre, quien fiel al estilo del existencialista elabora un ensayo que sitúa el contexto de mediados del siglo pasado y no contenta con ello, busca crear revuelo entre sus contemporáneos visionando un nuevo modelo de sociedad cada vez más abierta, participativa  y tolerante con los demás, sobre todo solidarizándose con su mismo género: el femenino. "Ser mujer -nos dice- no sólo es un hecho de haber nacido siéndolo, sino que este aspecto se va construyendo a lo largo de la existencia". Ella propugna nuevos pensamientos de libertad, de equidad de género, de independencia, pero sobre todo de humanidad sin discriminación. Desde inicios del 50´, su libro: "El segundo sexo"1949, se ha erigido acorde a los cambios históricos y sociales, tanto en el pensamiento como en la acción.

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...