jueves, 15 de febrero de 2018

UN INDIVIDUO QUE NO DEBE ESTAR AL MARGEN DE LA ATENCIÓN DEL ESTADO

Esa teoría que supone que cada individuo es independiente, y que por tanto no necesitaría del Estado para salir adelante, por lo que, en consecuencia, no se le debería cargar a este de nuestras propias taras y falta de oportunidades, es falsa. Es común escuchar decir a la gente en las calles, "Yo no vivo del Estado ni de los políticos porque trabajo por mi cuenta", algo no tan cierto después del todo. Todo está amarrado por el juego de los burócratas, desde el más mínimo impuesto hasta la ley más descabellada. Este tipo de pensamiento es lo que nos lleva finalmente a la necesidad de un individualismo exacerbado, que se sustenta cada día en un emprendimiento cada vez más solitario dentro de este inmenso orbe globalizado. Nos llenamos más de clientes y consumidores, mientras nos convertimos en empresarios, jefes, o gente que da órdenes, pero perdemos ese sentido humanitario de equidad y lucha por un bien común que se haga fructífero para todos, al menos para ayudar a soliviantar nuestra ajetreada vida. “Para qué luchar contra el Estado, si yo depende de mí mismo”, idea totalmente errónea.

Arrojados por nuestro Estado a un desarrollo globalizado y mercantilista

Bajo este pensamiento del individualismo corporativo, o económico, que mantiene ocupado al productor labrándose un destinado individualizado, se descuida lo más importante, la formación real de la familia, y específicamente de los hijos. Las modas consumidoras estrafalarias y las cortinas de humo diarias, nos hacen olvidar que el Estado tiene una responsabilidad prioritaria en nuestras vidas, al menos en lo que respecta a la provisión mínima de las condiciones necesarias materiales y morales para que los individuos se puedan formar desde sus tempranas instancias vitales, y eso se produce únicamente al interior de los núcleos familiares. Un Estado que opta por los negociados, la corrupción y las cuentas no claras, está simplemente petardeando el normal desarrollo de las proles de una nación, en fin.

Ahora bien, el hecho de la aseveración que sobre las familias, y específicamente sobre los progenitores, hoy recaiga mayor responsabilidad económica de manutención es correcta; ya que es sabido que el desarrollo globalizado y mercantilista de la sociedad es totalmente agresivo, puesto que hace que todos terminemos trabajando por necesidad de un peculio para aliviar nuestras necesidades básicas. Decir esto, que las familias trabajan más hoy en día es correcto, es totalmente adecuado, sin embargo, habría que hacer una observación en como el Estado coadyuva a que estos modelos universales de degradación se afiancen, los mismos que todos podemos percibir diariamente, como diría Dante Elías, un joven amigo en redes sociales: el dinero, la televisión, la toma el control, la deformación de conductas, mitomanías y ambiciones, y probablemente, otras cosas más como la corrupción y la injusticia judicial.

Así, tenemos a un Estado que liquida económicamente a las familias bajo un silencio cómplice, y lo arroja a los brazos de la insensible exigencia económica globalizadora. Sino miremos: el bajo nivel educativo que las escuelas ofrecen a sus beneficiarios, los altos índices de violencia e inmoralidad que propagan irresponsablemente algunos los medios de comunicación proyectados diariamente, bajo tutela de una complicidad estatal que dice, “Son capitales privados, y oh, sorpresa, vivimos en democracia, por eso hay que respetar la libertad de prensa”, medios de información que obran sin respeto absoluto por el código de ética, tenemos una ausencia, o pobre atención, a una educación sexual eficiente y clara, libre de tabúes y complejos, la nula asistencia de capacitaciones y nulos subsidios a los trabajadores del campo y los ganaderos ( no olvidemos que también ellos son padres), el desnivel abrupto de los salarios que obliga a millones de progenitores a laborar más de 8 horas de trabajo razonable, si a eso le sumamos el incremento de informalidad, que es cada vez más grande, debido a la pobre, pasiva y corrupta fiscalización del empleo, vemos así - y lo palpamos-, un silencio total respecto a los abusos de créditos bancarios que obligan a la gente a endeudarse masivamente, mientras que son amenazados de embargos todos los días. Un Estado que se deshace poco a poco de la educación estatal de la ciudadanía, para entregarla a la escuela privada o privatizada, a la que paradójicamente, si estàn catalogadas como pequeñas MYPES, acorrala de impuestos y controles de medidas exacerbadas. Caso, muy diferente, la educación superior privada, entregada a grandes consorcios y monopolios, cuyos dueños en su gran mayoría son los políticos, contratistas privados, banqueros y funcionarios públicos.



Esto, tarde o temprano aterriza, sin darnos cuenta, en eso que muchos conocemos como modo de vida actual, modo de vida “moderno”, cuyos padres, o tal vez solo uno de ellos, trabajen de sol a sol, mientras los niños se quedan solos en casa o encargados, en fin. 

Respuesta necesaria

Tal vez por eso, sea necesario que la gente entienda que no debe tener miedo de hacer política, y con mayor razón los maestros. Es entendible el temor natural a ser manipulados por los grupos políticos, por los operadores políticos, pero se me ocurre de pronto que emitiendo uno mismo sus propias opiniones y haciéndolas respetar desde un plano muy personal, sobre todo si se tiene en cuenta el sentido propio de la preservación de la ética individual, ya puede ser esto un buen inicio. Sucede que una manipulación se da por dos razones, o porque no se lee, o porque nos dejamos llevar por el apasionamiento de la primera impresión, para tal caso, para lo primero, la solución es leer, y para lo segundo, fortalecer uno mismo su propia identidad y autoestima. De allí que coincida mucho con las palabras del profesor y politólogo español juan Carlos Monedero, quien afirma en su CURSO URGENTE DE POLÍTICA PARA GENTE DECENTE, 2014, que, "Emanciparse es librarse de la tutela de quien te marca reglas. De quien te quita tu libertad. (...) la indecencia se convirtió en norma y la decencia se fue volviendo valor escondido. La regla mató la excepción. (...) El siglo XX estuvo marcado por la política y amenazado por la economía. Hoy, hemos inaugurado el siglo de la economía apenas amenazado por la política. Regresó la economía y se exilió la política, reducida a meras cuestiones técnicas para transformar los votos en gobiernos. (...) Sin política somos un ave migrando solitaria sin la referencia de los demás. La política es autoayuda colectiva. El nosotros de nuestro yo". 

15 de Febrero del 2018.
Ciudad de Lima, Perú.

Víctor Abraham

jueves, 8 de febrero de 2018

UNA CULTURA DE PAZ FRENTE AL ACTO CONDENATORIO DE PENA DE MUERTE

¿QUIEREN CAMBIOS EN LA SOCIEDAD?, pues EDUQUEN A LA GENTE. ¡EXIJAMOS SOLUCIONES REALES!

No pienso en la posibilidad de una pena de muerte para nadie; esas arengas demagógicas hoy que piden el cese de una vida solo nos demuestran irracionalidad pasional llevada por el momento. Es ilógico, y de doble moral pedir pena de muerte desde un set de televisión, o páginas de prensa, cuando vemos por esa misma señal televisiva, programas sexistas en horarios de protección al menor, y peor aún auspiciadores millonarios que los solventan, y que, ¡oh, sorpresa!, también hoy salen a hacer declaraciones condenatorias. Ilógico, que las páginas de los diarios, so pretexto de espacios contratados, e información de espectáculos, se desdigan de lo que sus líneas editoriales “moralistas, bien pensadas y correctas” manifiestan, y dejen abiertamente expresados mensajes subliminales, en favor de machismos asolapados, explotación sexual de menores, exhibicionismos faranduleros, y uso de drogas y narcóticos, contribuyendo con esto a la decadencia moral de la sociedad. La misma, que muchos consumen día a día.

Es comprensible, y entendible, que la gente se indigne masivamente y rechace el ultraje y asesinato de una niña de 11 años, a cargo de César Alva, conocido como el “Monstruo de la Huayrona”, hecho que ha estremecido al país estos últimos días, convirtiéndose en tema mediático. Y digo mediático porque recordemos que este problema no está aislado de otros casos de denuncia diaria por abuso a menores de edad y mujeres. Allí tienen, las denuncias que la comunidad de Puerto Maldonado, dejo expresado al papa Francisco, durante su visita al Perú, hace quince días: explotación sexual de menores, trata en favor de mercados sexuales, “esclavismo sexual” como lo llamó el Pontífice. Escuchar todo esto, trasmitido y televisado, deja en claro, y revela, la indiferencia y pasividad del Estado frente a casos como estos, que terminan siendo archivados, pienso, en alguna alejada dependencia policial o judicial. Por eso, salir a protestar, realizar marchas de conscientización, fijar puntos de encuentro para el debate, es necesario, sobre todo porque sirve para que la sociedad civil tome consciencia respecto a los peligros a la que son víctimas los menores de edad en una sociedad tan mercantilizada como la que tenemos, y por supuesto, también para que las autoridades tomen cartas en el asunto al momento de hacer que las leyes sean más efectivas y cumplidas. Sin embargo, nuestra observación debe aterrizar en un análisis mayor.

Miren cómo está la justicia en este país. Es irresponsable pensar en un acto condenatorio de esa magnitud cuando el Poder Judicial peruano no ofrece garantías de juicios transparentes y limpios, cuando vivimos en una sociedad, en su gran parte adulta corrupta, que toma como bueno, justo, servible o productivo, lo insano e irracional, lo mediato. No estoy a favor de ninguna vejación ni sexual, ni laboral ni judicial, eso lo tengo claro. Sin embargo, tampoco puedo caer en el juego de tirar la piedra y esconder la mano.

Nuestro compromiso con el Pacto de San José


Cito, desde el punto legal, lo que expone Renata Bregaglio, coordinadora académica y de investigaciones del IDEHPUCP, respecto a este punto, “En el Perú, hoy en día, no es posible sancionar los asesinatos o violaciones con pena de muerte, porque el Estado ratificó en julio de 1978 un tratado internacional, la Convención Americana sobre Derechos Humanos (también conocida como Pacto de San José) donde hay dos artículos claves: El impedimento a extender la pena de muerte para delitos que no estuvieran ya contemplados con anterioridad en sus territorios, y la libre y sesgada interpretación de la Convención para limitar la libertad de sus ciudadanos.” Según ella, “cuando el Perú ratificó el tratado, estaba vigente la pena de muerte para los delitos de “traición a la patria en caso de guerra exterior”, “homicidio calificado” y otros supuestos. Sin embargo, la Constitución de 1979 solo mantuvo la pena de muerte por “traición a la patria” y eliminó los demás. El asesinato y la violación son delitos que nunca estuvieron bajo el supuesto de la pena capital, por lo que su aplicación está prohibida.” 

Ante esto, que he citado anteriormente, me llama la atención que personas irresponsablemente, y que se dicen !oh, sorpresa, democráticas!, estén moviendo temas zanjados desde el punto de vista legal y constitucional. La solución no está en proponer penas de muerte, o agitar a la ciudadanía, para desorientarla. Para tal caso, los únicos criminales serían quienes matan el pensamiento libre y crítico de la gente, y la han condenado al atraso colectivo y educativo, quienes han hecho de la educación su negocio particular, o han lucrado con la inocencia de muchos padres que confían en que el Estado les provea de una educación exitosa. Para nadie, debe ser aplicable la pena de muerte, sí, para la ignorancia y la mediocridad que hace que la sociedad entre en crisis de visión humanitaria.

El dilema moral a una crisis real

El problema, siempre he creído, radica en que a la gente no se da el soporte moral formativo necesario, a los niños y niñas, a los adolescentes mismos, se les descuida en su formación. Y cuando hablo de formación no me refiero a la escolarización e institucionalización de la educación, me refiero a la asistencia presente en la formación de valores, a la imagen del ejemplo coherente y consecuente, al cuidado y preocupación por el futuro de la gente, de los miembros de la familia, sobre todo de los más jóvenes. Las familias han descuidado ese rol, y con toda razón, si tenemos como espejo simétrico, a un Estado que ha descuidado ese rol como ente protector de las mismas, abandonándolas a su libre albedrío de sobrevivencia y arrojándolas hacia ese vacío de la subsistencia solitaria, so pretexto de la modernidad y el desarrollo de los tiempos “mejores”. La sociedad misma,a través del Estado, en su gran aparato formador no asume ese rol, ni creo que lo asuma nunca, al ver las cosas como marchan, para muestra un botón, miremos, el manoseo de consciencias de los políticos.

La luz al final del túnel vacío de la condena social, del progreso social, del futuro, es la educación, la educación de la gente. Siempre he tenido una visión pedagógica de la vida, unida a ese carácter objetivo de la información, producto del maestro y del periodista que viven en mí. Me preocupa, en sobremanera, que los temas de fondo se pasen por agua tibia, como la corrupción de nuestros gobiernos a nivel de todos sus estamentos, como la sumisión y conformismo político de la ciudadanía misma. Me preocupa que temas como la privatización superior de la educación, hoy abandonada a inversionistas nada serios ni comprometidos con el desarrollo del país; la doble moral de las currículas estatales educativas, que han terminado burocratizando la labor de los millones de maestros, atándolos a papeles y procesos interminables e irrespirables de control; y el trabajo que hace la SUNEDU, queden, así por decirlo, sin observación, por ejemplo, al hacerle creer a la gente que la esta Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria, que atiende bajo la mirada de los estándares que proponen las movidas de los mercados internos y externos, protege la educación universitaria del país cuando no es cierto, ya que es notorio ver el perfil que se les intenta dar hoy a las universidades: empresas privadas que producen personas para el mercado, bajo esa fachada falsa del emprendedor y de la meritocracia, únicas vías de “progreso” aceptado. Me preocupa la falta de compromiso de los Medios de Comunicación con la ética del país, el abandono de políticas de Estado en beneficio de los propios ciudadanos peruanos, que cada día sienten como distinto e irreconocible su propia nación.

Una cultura de paz como solución viable

Pensar en una sociedad dispuesta a promover una cultura de paz, no es tan descabellada después de todo, sobre todo, si se quiere mirar al futuro. Mucho odio, xenofobia, racismo, clasismo, abuso y explotación nos separan a unos de otros, no haciéndonos ver que la apuesta por una Nación diferente no está en la unificación bajo ningún sesgo ideológico, sino en la variedad de pensamiento, pero pensamiento con criterio y fundamento. Una cultura de paz que se sustente en una educación real, en un cumplimiento de leyes adecuado y justo, en un compromiso de todos por hacer de esta Nación un territorio más habitable, culto, libre, pero sobre todo, consciente de la preocupación y solución de sus propias taras colectivas. Cito, lo que la Comisión Nacional Permanente de Educación para la Paz del Perú, del año 1986, sostenía, en sus textos escolares, que hasta hoy guardo con suma dedicación, “Con una educación para la Paz, el sentido moral se rebela ante todo estado de dominación y de injusticia social y busca un proyecto de sociedad nacional construida con la justicia, la libertad, la integración y el ejercicio efectivo de los derechos humanos”. 

Lima, 8 de febrero del 2018

Víctor Abraham

jueves, 1 de febrero de 2018

S.O.S: SUBSIDIOS, PROMOCIÓN Y CAPACITACIONES TÉCNICAS POR PARTE DEL ESTADO PARA LOS PRODUCTORES AGRÍCOLAS

“Quizá sea la agricultura la cenicienta de la Naturaleza, pero no cabe duda que es la hija mimada de los gobiernos”, al menos esa era la impresión que para el economista norteamericano, y profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Paul A. Samuelson marcaba , y marca todavía, la ruta de la agricultura en Estados Unidos, y no solo allí, sino en los Estados europeos, asiáticos y por supuesto, también hispánicos. Sin embargo, pareciera no ser esta la realidad en países como Perú, o al menos así lo dejan ver los tecnócratas del MINAGRI (Ministerio de Agricultura y Riego), dados los últimos conflictos sociales desatados en la mayor parte del interior del país como resultado del reclamo de los gremios productores de papa, debido a su caída en el precio, con fuertes olas de violencia y enfrentamiento policial, en regiones de Apúrimac, Ayacucho, Junín, Huancavelica, Huánuco principalmente.

que se pronuncien todas estas instituciones ligadas a La Sociedad de Comercio Exterior, para que exijan e impulsen, de una vez por todas, políticas públicas en favor de la producción agrícola que proteja asimismo a los propios agricultores.
Foto: Internet

Estados Unidos, China, México, experiencias de ayuda agrícola

La experiencia norteamericana, que nos trasmite Samuelson, en su Curso de Economía Moderna, refiere que la ayuda prestada por los gobiernos a la agricultura derivaba de una política de tierras públicas, tendente a poner una determinada extensión de suelo en manos de los pobladores, y de una acabada colaboración práctica y científica para mejorar los métodos agrícolas y la conservación del suelo en el que intervenían, desde luego, estaciones experimentales agrícolas y colegios subvencionados por Estados, además de agentes de distrito que pagaba el Gobierno en regiones agrícolas para elevar la eficacia de cultivo. Ahora bien, hacia 1929, en que se creara la Junta Federal de Agricultura, se intensificó la ayuda directa a los agricultores. Ejemplos claros, según precisa el economista, la AAA, The Agricultural Adjustment Act, o Ley de Ajuste Agrícola; o, la CCC, The Commodity Credit Corporation, o institución financiera para los programas de productos básicos de apoyo a los ingresos y precios agrícolas. O, la Administración del Crédito Agrícola, FCA; O, la Administración para la Electrificación Rural (REA): todas estas, orientadas a facilitar créditos a bajo tipo de interés, y llevar la energía eléctrica hasta sus granjas, es decir, a restaurar la bonanza agrícola del país durante la Gran Depresión. Otro de los objetivos, según este profesor del MIT, era modificar el funcionamiento de las leyes de oferta y demanda para dar estabilidad y elevar el nivel de ingresos de explotaciones agrícolas. (Pág. 518).

Otra experiencia interesante, también se puede ver en China, primer exportador mundial agrícola, donde subsidios y otros tipos de asistencia gubernamental se mantienen como una característica central de la política comercial e industrial, debido al paquete de estímulo fiscal que el Gobierno de Pekín viene impulsando, según el cuarto examen de las políticas y prácticas comerciales de China del 2012 de la OMC (Oficina Mundial de Comercio), donde se aborda también la situación en el sector agrícola y destaca que China se mantiene como un importador neto de alimentos y otros productos de la agricultura, con importaciones que alcanzaron los 67.000 millones de dólares en 2010, frente a 36.000 millones de exportaciones.

Adrián González–Estrada y Manuel Alejandro Orrantia–Bustos, en su trabajo Los subsidios agrícolas de México, dejan abierta la posibilidad que “los cuantiosos recursos que se destinen a subsidiar la agricultura como lo demuestran los montos (durante el período 1986–2003 sumaron más de 1 billón de pesos y 61 782 millones en 2003) deberían invertirse por ejemplo, en programas de mejoramiento de la productividad, esto es: infraestructura de riego y de transporte, investigación, difusión, educación y capacitación, organización para la compra de insumos y para la venta de la producción, seguro agrícola, crédito, etc. Del mismo modo, requerir inversión pública y privada en servicios de apoyo que promuevan el avance técnico, la intensificación del proceso productivo y la productividad.

¿Qué está pasando en Perú?


Como lo precisa el diario GESTIÓN, en su edición del 21 de enero del 2018, según el IV Censo Nacional Agropecuario, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el cultivo de papa es el sustento de más de 710,000 familias; asimismo, según el Minagri, se estima que en 2016 generó alrededor de 33 millones de jornales (4% del PBI agrícola). A simple vista, esto parecería bueno, ya que representa una oportunidad estratégica para la actividad económica, sin embargo, en el plano real vemos que no ha sido así, ¿un problema de competitividad? ¿de sobreproducción?

La Sociedad de Comercio Exterior de Perú, Comex Perú, según este diario, explica que el alza en el precio habría inducido una mayor producción continua de papa, presionando posteriormente el precio a la baja, debido a la sobreproducción, por ejemplo, durante 2010 y 2014, así como en 2017, en los puntos de abastecimiento, principalmente en el Gran Mercado Mayorista de Lima Metropolitana (GMML), que presenta el mayor movimiento comercial de productos agrícolas.

Medidas urgentes

El Estado debería, aunque tardía por ahora esta reacción, asumir de una vez por todas su rol promotor, para promocionar e impulsar no solo este tubérculo, sino todos aquellos de carácter agrícola y ganadera. Foto: La República 


Cito textualmente, “Según el INEI, solo un 7.3% de los productores agropecuarios recibió capacitación, asistencia técnica y asesoría empresarial. Ello se ve reflejado en la baja productividad del cultivo de la papa, pues si bien ocupamos el puesto 17 en el ranking global de producción, nos ubicamos en la posición 115 en lo que a rendimiento se refiere, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), muy por debajo de países como Chile, Ecuador, Brasil y Colombia.”

Un decreto de urgencia establecido por el MINAGRI para que las regiones puedan comprar los excedentes de papa en Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Huánuco y Junín por S/ 1.5 millones es lo que ha planteado el Estado, pero los agricultores aseguran que el monto no alcanza para comprar las más de 200 mil hectáreas sembradas en toda las regiones. Otra medida es insertarlo más en el mercado mundial, ya que según estos funcionarios, “la papa tiene un precio cíclico que lo determina el precio en el mercado interno y cuando se exporte el tubérculo andino se podrán vender 10, 20 y más cosechas a los mercados interno y externo”, en fin.

Como vemos, el problema ya está suscitado, ahora, soluciones concretas. Pienso, por ejemplo, que el Estado debería, aunque tardía por ahora esta reacción, asumir de una vez por todas su rol promotor, para promocionar e impulsar no solo este tubérculo, sino todos aquellos de carácter agrícola y ganadera. Allí tenemos los ejemplos de Estados Unidos, China, así como los estudios de aproximación en México, ya que no puede ser posible que solo se decida mostrar en ferias a productos bandera que dan más réditos al Gobierno, y me refiero a la quinua, que paradójicamente, a sabiendas de su alta escala nutricional, se prefiere más sacarlo al mercado mundial que impulsarlo dentro del mercado interno para el consumo de los propios peruanos.

Por otro lado, seria interesante que se pronuncien todas estas instituciones ligadas a La Sociedad de Comercio Exterior, para que exijan e impulsen, de una vez por todas, políticas públicas en favor de la producción agrícola que proteja asimismo a los propios agricultores. Del mismo modo, darles mayor espacio, de manera democrática, justa y libre a todos los gremios de productores. Velar porque se afiancen con decidida fuerza programas de mejoramiento de la productividad, esto es como en lo propuesto en México, infraestructura de riego y de transporte, investigación, difusión, educación y capacitación, organización para la compra de insumos y para la venta de la producción, seguro agrícola, créditos a bajos intereses.

Habría que interpelar a los ministros y demás funcionarios anteriores para que expliquen que ha pasado para caer en la sobreproducción de la papa, y por ende, la caída de su valor, y qué se ha hecho todos estos últimos años en beneficio del mejoramiento de la productividad agrícola, en fin.

Concluyo esta nota, pensando en qué tan viable podría ser para el país, la promoción de fábricas de papa prefrita, o preparada, a propósito de la importación de la misma, ya que en un primer momento suponía el mayor problema, hoy descartado. Pienso, que puede ser posible, puesto que, por lo que siempre es sabido, todo depende de la voluntad política.

Lima, 01 de febrero del 2018

Vìctor Abraham


Para mayor información, consultar:

CHINA AUMENTA LOS SUBSIDIOS Y AYUDAS COMO PUNTO CLAVE PARA FAVORECER SUS EXPORTACIONES https://www.20minutos.es/noticia/1510130/0/china/subsidios/exportaciones/#xtor=AD-15&xts=467263


LOS SUBSIDIOS AGRÍCOLAS DE MÉXICO http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0568-25172006000300008 

COMEXPERÚ: SÓLO EL 7% DE LOS PRODUCTORES AGRÍCOLAS ESTÁN CAPACITADOS https://gestion.pe/economia/comex-peru-7-productores-agricolas-capacitados-225393 

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...