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martes, 27 de septiembre de 2011

Diario de personajes.

Mirad y prestad atención a todas las cosas que duelen cuando se miran.
Para los "verdaderos" delitos no hay tribunales.
Cread un tribunal para los "verdaderos "delitos.
Son tantos, sin fin, continuos. La vida está llena.
Grandes, grandes delitos.
Pequeños delitos, pero feroces y horribles, que matan en nosotros- no una vida que nos es dada y que muchas veces pertenece y beneficia más a los demás que a nosotros mismos-, sino a lo que nace en nosotros, a lo que surge en nosotros por nosotros mismos.
...Es preciso que el tiempo pase y nos lleve a nosotros con todos los escenarios de nuestra vida. El mío ya me lo he enrollado y puesto bajo el brazo.
...¡Ya! Se me había olvidado... Mientras yo estoy aquí tan aburrido..., debe de existir otra vida que yo no me imagino..., lejana, diversa...
La mejor cosa, mientras vuestra mujer os aflige..., o mientras..., la mejor cosa es pensar que, en este mismo momento, en el Congo..., o en Laponia, o en la masa incandescente del sol... Si, querida esposa, parece imposible que...
...¡ Ya! Es una que se hace todos los días. Morir. Lo que hacen los demás, claro. No lo hacemos nosotros. Ya no debería impresionarnos. Cualquiera sabe en qué consiste morir. Si pudiéramos decírcelo a los demás en qué consiste!... Pero no podremos nunca.

De: Diario de personajes. Luigi Pirandello.

***
En 1934 le fue otorgado el premio Nobel.

Ganó mucho dinero, pero tuvo la habilidad de no hacerse rico. ¿Supo vivir Pirandello? El decía que , cuando no se sabe vivir la vida hay que escribirla. Y se pasó la vida escribiendo. Pocos minutos antes de morir exclamó:"¡Qué lastima!", refiriéndose a sus obras sin terminar.

(...)El público de los domingos sale defraudado cuando, después de dos horas de intriga, el autor le escamotea el desenlace y lo deja con las ganas de saber la "verdad". ¿Era un bromista Pirandello? ¿O sólo un filósofo convencido de que la vida no tiene desenlace, y de que todo se reduce a volver a empezar ¿O las dos cosas?

Desde la ciudad de Lima, Capital del Perú.
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

lunes, 25 de julio de 2011

La concesión del Premio Nobel de literatura de 1934 apenas tiene historia...



La concesión del Premio Nobel de literatura de 1934 apenas tiene historia(...). La propuesta presentada por la Academia Italiana halló acogida unánimamente favorable en el seno de su homónima sueca. El prestigio del candidato-Pirandello-estaba refrendado por el éxito de sus comedias ante los públicos y las críticas más exigentes de Europa.

"... Los problemas psicológicos abordados en su teatro tienen -como apunta certeramente uno de los miembros de la comisión dispensadora de los premios- un trasfondo filosófico, que antes no se había sabido apreciar en su justo valor, de la más honda significación para la existencia del hombre."
Pirandello recibió el premio en el cénit de su carrera artística, dos años antes de morir. La citación dice: "Por su audaz y brillante renovación del arte escénico y darmático de Italia."

Pero Pirandello no sólo es un clásico del teatro, junto al dramaturgo genial, encontramos en él uno de los mejores narradors de nuestro tiempo y un incisivo pensador"

Tomado de: Luigi Pirandello. Obras escogidas. Ediciones Aguilar. España.

***
Extracto del Prólogo de: "Seis Personajes en busca de un autor"

Hace muchos años sirve a mi arte (aunque parece que fuera ayer) una criadita agilísima, y por eso nada primeriza en el oficio.

Se llama Fantasía.

Es un poco despectiva y burlona. Aunque le gusta vestir de negro, nadie le negará que no tiene sus ocurrencias, así como nadie creerá que todo lo hace siempre en serio y sólo de esa manera. Mete la mano en el bolsillo, saca de él un gorrito de cascabeles, rojo como una cresta, se lo pone y desaparece. Hoy está aquí, mañana allá. Y se divierte llevando a casa, para que yo componga relatos, novelas y comedias, a la gente más insatisfecha del mundo: hombres, mujeres, muchachos, vinculados a extraños problemas de los cuales no saben cómo librarse; contrariados en sus proyectos, frustrados en sus esperanzas, y con quienes, en fin, de verdad que es muy fastidioso conversar.

Pues bien, esta criadita, Fantasía, tuvo hace ya muchos años la perversa inspiración o el desafortunado capricho de llevar a mi casa a toda una familia, no sé de dónde ni cómo recogida, pero de quienes ella pensaba que yo habría podido sacar el tema para una magnífica novela.

(...)

¿Qué autor podrá contar alguna vez cómo y por qué un personaje nació en su fantasía? El misterio de la creación artística es el mismo misterio del nacimiento. Puede ser que una mujer, amando, desee convertirse en Madre, pero el deseo por sí sólo, por más intenso que sea, no basta. Un afortunado día ella será Madre, sin advertir de manera precisa la concepción. De igual modo un artista, viviendo, recibe muchos motivos de la vida, y no puede jamás decir cómo y por qué, en determinado momento, uno de estos motivos vitales entra en su fantasía y se convierte en una criatura viva, en un plano de vida superior a la voluble existencia diaria.

Sólo puedo decir que sin saber que los había buscado me encontré delante de aquellos seis personajes, tan vivos como para tocarlos, como para oírlos respirar, que ahora se pueden ver en escena. Y aguardaban, allí presentes, cada uno con su secreta tortura y unidos por el nacimiento y desarrollo de sus mutuos percances, que yo los introdujera en el mundo del arte, haciendo de ellos, de sus pasiones y de sus casos una novela, un drama o, por lo menos, un relato.

Habían nacido vivos y querían vivir.

(...)

¿Qué es, para un personaje, su propio drama?

Cada fantasma, cada criatura del arte, para llegar a existir debe tener su propio drama. Es decir, un drama del cual sea personaje y por el cual es personaje. El drama es la razón de ser del personaje, es su función vital: lo necesita para existir.


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

martes, 28 de junio de 2011

Monólogos del hombre de la flor en la boca de Luigi Pirandello, Premio Nobel de Literatura 1934


He venido aquí, a este café de la estación. Es la una, a las cuatro tomo el primer tren. Miro a través de las vidrieras a los viajeros que salen con los paquetes colgados en la mano o bajo el brazo... los sigo con la mirada hasta que se pierden de vista... imaginándome... ¡Ah! ¡Cuántas cosas me imagino! No puede usted hacerse una idea. No dar un momento de descanso a la imaginación, adherirse con ella a la vida de los demás... pero no de la gente que conozco. No, no. ¡Con ésa no podría! ¡Siento un fastidio, ¡si usted supiera! Verdadera náusea. ¡A la vida de los extraños, en torno de la cual mi imaginación puede trabajar libremente, pero no a capricho, sino más bien teniendo en cuenta las mejores apariencias descubiertas, en éste o en aquel! ¡Y si supiera usted cómo trabajo, y hasta dónde consigo penetrar! Veo la casa de éste o del otro, vivo en ella, me siento allí como en la mía, hasta percibir ese aliento particular que tiene cada casa, la de usted, la mía, pero... en la nuestra..., nosotros ya no lo notamos, porque es el mismo aliento de nuestra vida. ¿Me explico? ¡Ah! Veo que usted asiente... Necesito aferrarme con la imaginación a la vida de los demás, pero así, sin placer, sin interesarme siquiera... Más bien... para sentir su fastidio, para juzgar la vida tonta y vana, de modo que a nadie pueda importarle acabar. Y esto es fácil de demostrar, ¿sabe?, con pruebas y ejemplos continuos, implacablemente en nosotros mismos. Porque el deseo de vivir no sabemos de qué está hecho... pero... está ahí, ahí. Lo sentimos todos aquí, en la garganta, como una angustia que no se satisface nunca, no puede satisfacerse nunca porque la vida, en el mismo acto de vivir, es siempre tan voraz de sí misma, que no se deja saborear. El sabor está en el pasado que nos queda vivo dentro. El deseo de vivir nos viene de eso, de los recuerdos que nos tienen atados. Pero, ¿atados a qué?, a esta tontería... a este disgusto... a tantas ilusiones estúpidas... ocupaciones insulsas... sí, sí. Esto que ahora, aquí, es una tontería, esto que ahora, aquí, es un aburrimiento, y hasta podemos decir, esto que ahora nos parece una desventura... sí señor... a la distancia de cuatro, cinco, diez años, ¡quién sabe qué sabor tendrá... qué gusto tendrán las lágrimas de ahora! Y la vida. Al solo pensamiento de perderla... especialmente cuando se sabe que es cuestión de días... ¡Mire!... ¿Ve usted allí? Allí en aquella esquina... ¿ve usted aquella sombra de mujer? ¡Mire! ¡Ya se escondió! ...

De: "El hombre de la flor en la boca". Luigi Pirandello.



Sobre el autor:

(Agrigento, Italia, 1867-Roma, 1936) Escritor italiano. Hijo de un rico comerciante, estudió en las universidades de Palermo, Roma y Bonn. Tras graduarse en ésta última en 1891, regresó a Italia. En 1894, una vez hubo concluido su primera novela, L'esclusa, contrajo matrimonio y publicó su primer libro de relatos, Amores sin amor. En 1897 fue contratado como profesor de literatura italiana, y en 1904 apareció su novela El difunto Matías Pascal, que recogía muchos elementos biográficos del autor y constituyó un enorme éxito. A la publicación del ensayo L'umorismo siguieron el drama Pensaci, Giacomino!, el volumen de relatos La trampa, y la novela Si gira...

Con la representación, en 1917, de la pieza teatral Así es si así os parece, se decantó claramente por el género dramático, en el cual creó escuela por su peculiar construcción de la pieza teatral, sus recursos escénicos y la complejidad de sus personajes. A partir de 1920 publicó varias comedias, entre ellas La señora Morli, que abordaba el tema de la doble personalidad, y Seis personajes en busca de autor, que fue un fracaso clamoroso. Con Enrique IV, puesta en escena en 1922, recuperó el favor del público.


Tras abandonar la enseñanza para dedicarse por entero a la creación literaria, y reconocido ya en todo el mundo, en 1925 asumió la dirección del Teatro d'Arte de Roma y cuatro años después fue nombrado miembro de la Academia de la Lengua de Italia. A esta época pertenecen los dramas Esta noche se improvisa, Lázaro, Como tú me quieres y No se sabe cómo. La obra dramática de Pirandello extrema los elementos en plena disolución de un realismo en crisis y la ficción teatral en varios planos para romper el espacio escénico tradicional. En 1934 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura.

Desde la Civdad de Los Reyes del Perv.
Víctor Abraham les saluda.

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...