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jueves, 19 de septiembre de 2013

El lenguaje de las palabras

pero las ideas no bastan, nunca sirven por sí mismas, fácil es pensarlas o arroparlas con palabras, ah, las palabras, las interminables palabras, que por sí solas carecen de validez, de ton y son; las experiencias son más importantes, los viajes, las conversaciones triviales e inesperadas, e inclusive las emociones y las pasiones juntas tal vez son más importantes que las ideas. Las ideas son mágicas, truculentas, seductoras, envolventes, sugestivas, eso lo sé, sin embargo son las vivencias y experiencias del individuo las que las vuelven con sentido, más certeras y dignas, más filosóficas, algunas veces más morales, otras, simplemente más sencillas, en suma vivificadoras.

Desde Lima, ciudad capital del Perú. 

Víctor Abraham les saluda.

domingo, 23 de junio de 2013

No existe en nosotros...

No existe en nosotros el sentido de nuestro origen y de nuestro final; 
existimos y ya, morimos y ya; y sin embargo es necesario 
conducir nuestros actos y hábitos de la manera más clara y duradera: 
nuestros actos tienen la facultad de vivir 
más allá de lo que podemos vivir nosotros mismos 
porque sencillamente determinan todo, 
absolutamente todo, 
y actúan -algo así- 
como si fueran variables determinantes 
a la hora de medir 
la intención que tuvo el pasar por este vivir material. 
Luego, estamos para demostrar 
que aún las personas son, en esencia, buenas, muy buenas...

(De: Los latidos secretos del corazón. Lima. 2013). Víctor Abraham





Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

domingo, 2 de junio de 2013

Las cosas de los individuos

Ser hombre antes que poeta, y ser ciudadano antes que ser escritor. Ser honesto antes que ser perfecto, y ser mejor persona antes que ser cristiano. Preferir el silencio antes que cualquier alegría hipócrita, y decir, decir lo que se piensa y expresar lo que se siente antes que cualquier suposición absurda. Leer lo que llegue a nuestras manos, no importa qué, pero leerlo al fin y al cabo. Y dar amor, amor desinteresado, aunque parezca tonto y melodramático. Volver a las memorias de nuestros orígenes siempre que busquemos en ellas fortaleza para avanzar. Ayudar, ayudar mucho en la medida que nos sea posible. Seguir los ejemplos de los viejos maestros; y enseñar, enseñar aunque no se tenga nada previsto de por medio porque a veces los mayores aprendizajes son los menos esperados. Anotar todo lo vivido, todo lo existencialmente vivido. Usar como método de vida la franqueza. Optar por la sencillez porque pienso que es un camino perfectivo. No olvidarse de Dios como fuerza creadora de bien, ni alejarlo del pensamiento de los hombres y de las mujeres con argucias tontas e infundamentadas. Servir, servir al próximo más inmediato; y esperar con fe, trabajar por la fe, sumarse a la fe colectiva para contrarrestar esa pobreza emocional que invade las consciencias. En suma, ser cada día un mejor ser humano.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

martes, 12 de febrero de 2013

Entre lo ordinario y lo extraordinario

Pero los hombres somos así de ordinarios, qué hay entonces de extraordinario en nosotros si somos los mismos aunque nos neguemos a reconocernos como tan iguales a los otros hombres. ¿qué, qué como somos?, bien, reímos cuando hay que reír, jugamos cuando hay que jugar, rezamos cuando nos sentimos perdidos, ayudamos de pronto a alguien para sentirnos útiles, levantamos la mano y asentimos levemente la cabeza cuando hay que saludar, esquivamos la mirada cuando hay incomodidad, cocinamos, lloramos, nos abrazamos, guardamos silencios o perdonamos, en fin, muchas cosas. ¿Ves, has visto que somos ordinarios ahora? ¿Qué hay de extraordinario en nosotros? ¿Te has dado cuenta? Lo extraordinario implica más, cuesta más, lo extraordinario es hacer más, reír, pero más de la cuenta, jugar para no morir envejecido, rezar, rezar todos los días sin motivo aparente de hacerlo, ayudar, ayudar harto, ayudar demasiado no para sentir algo, sino porque queramos hacerlo, hacer de nuestro saludo diario un hábito repetitivo hasta hacerlo rutinario, nunca esquivar la mirada, cocinar pero más agradable y con sazón, llorar, llorar sinceramente, abrazar sin esperar a que haya que celebrar algo, no guardar silencios porque condena al interlocutor a una frustración desmedida, eso sí perdonar, perdonar abiertamente, perdonar aunque sea de boca, pero perdonar. Eso, eso es lo que hace a un hombre extraordinario. 

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

sábado, 26 de enero de 2013

Conocimiento del amor.

Yo no la conocía a ella, ella estaba allí. Me parece que siempre estuvo allí esperándome, no lo digo por esa tarde de primavera que fue el día del conocimiento mutuo, sino por todas las tardes que estuvo esperando al hombre verdadero. Salió a buscarlo muchas veces, anduvo sola, a veces acompañada, conoció a personas sin darse cuenta. Todas dejaron en ella huellas que quiso ver como positivas a pesar de las múltiples tempestades que trajeron consigo a su joven vida. Sus ilusiones afectivas aguardaban vívidas tras una puerta que se abría algunas horas y al promediar las diez se cerraban, eso no importaba, importaban más los bellos instantes que pudieran haberse suscitado una vez puesta en libertad. No la juzgo, la entiendo, la quiero, ella tuvo fe, mucha fe, jamás he visto y he sentido de cerca fe más inquebrantable que la suya. Estoy orgulloso de ella -no por lo que parezca a los ojos de un buen crítico, sino por lo que me ha demostrado ser-, es ella, nadie más. 


Ella es risueña, siempre está alegre, hay mucha decisión tras sus palabras, aunque ella tal vez no lo note, o no quiera reconocerlo, no porque no sepa, sino porque hay sencillez en su corazón, hay humildad tierna que siembra en ella un espíritu de servicio. Siempre he sido un hombre que ha llevado como principios: el estudio y la comprensión de las emociones humanas, el servicio y la sencillez de las personas. Principios, sin los cuales jamás mi teoría de la bondad regenerativa encontraría sustento. Ella me ha ayudado desde su aparición a dar forma a estas ideas sueltas, a estos papeles sueltos, a estas emociones contenidas y fallidas tantas veces, a estas verdades incomprendidas. Ella es en sí misma mi mayor colaboradora, mi compañera. Ella también cree que es posible que las personas en esencia sí sean buenas. A menudo dice, "no todas las personas expresan lo que sienten, y tal vez eso se deba a que no se les ha enseñado a confiar y a creer en los demás". Conjeturas que escucho y analizo. Analizo todo lo que pueda escuchar de ella, analizo lo que pueda sentir yo mismo en ella. 


Tantas veces anduve explorando las inmensas avenidas con sus nocturnos faroles y silenciosos sonidos, los verdes campos que olían a soledad, los callejones sin irrisoria significación para cualquier mortal, los reductos humanos olvidados, las calles anidadas de mariposas nocturnas sin sueldo y de viejos desdentados. Anduve espacios abiertos y cerrados, cenáculos repletos de críticos, poetas, profesores, religiosos, en fin. Anduve, cuerpos y talles que sobrecogí en momentos de orfandad maternal. Anduve cimientos que se levantaban una noche, pero al amanecer desfallecían. Anduve plazas, playas, dorados trigos. Anduve experiencias, consuelos y espacios alegres, pero también tristes que pedían a gritos reconciliaciones humanas. Anduve crisis, crisis no tan existenciales, otras demasiado existenciales, pero existenciales al fin al cabo. Anduve por escuelas en las que enseñé dejando amigos en el camino. Anduve ferias, mítines, olas violentas. Anduve tantas y tantas veces sobre recuerdos que ya nada tenían que hacer, pero sin embargo persistían en quedarse (Escuché, los escuché a todos, a todos esos recuerdos). Anduve sobre presentes y futuros de otras gentes que sin mezquinarme nada terminaron confiándome sus más anhelados sueños. Gracias. Mil gracias. Anduve tantas y tantas veces sobre mis propios pasos hasta que olvidé seguirlos, pero los pobrecillos me supieron esperar para indicarme mi camino, el camino verdadero. Fue entonces que ella apareció en ese camino verdadero para acompañarme diciéndome, "no estás solo". Apareció cuando penaba en la oscuridad más profunda de la tierra, a veces pienso que fueron esa misma tierra y la vida las que nos reunieron. 

(De: Conocimiento del amor. Lima. 2013)

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Me gustas


Me gusta pensarte, retenerte en mí -aunque sea en recuerdos míos-, imaginarte, descubrirte, saber cómo eres, percibirte en mi tacto nocturno a ti y a toda parte íntima que pertenezca a tu cuerpo diminuto y femenino, en fin.

Me gusta comprenderte, escuchar tu repentino silencio, mirarte con esos ojos cansados que dices que tengo, quererte tanto como he aprendido también a querer los domingos con sus tardes y sus noches, instantes que duran sólo cinco o tal vez seis horas, pero los suficientes  para ir descubriendo el repentino y frenético conocimiento del amor verdadero.

Me gusta amarte hasta perderme en tu revoltoso éxtasis  y sentirme en dentro de ti, dentro de tu fecundo amor humano.

Me gusta saludarte, saludarte por las tardes, por las noches, llamarte, en fin, verte, verte a ti, abrazarte, abrazarte no por manía rutinaria de hacerlo, sino por sentirme abrazado a tu propia alegría, pues tu alegría siempre trae un sabor distinto, un sabor a tierna mujer.

Me gusta escribirte, tal vez no sea mucho, tres cartas creo o algo más, no lo recuerdo, pero eso sí, las más significativas, de eso no lo dudo. Me gusta saber que estás allí, que coincidimos en afectos, que coincidimos en caracteres similares y simétricos, en fin, en deseos y besos, besos prodigados en lugares y puntos exactos de nuestro dual mapa corporal.

Me gusta acariciarte, acariciarte a ti y tocarte con mi pensamiento, hacerte el amor tras palabras y gestos, estar pendiente de ti, de tus alegrías y tus manías. Me gusta escuchar música contigo, de ésa misma que envuelve nuestra estancia cuando estamos tú y yo solos, solos lejos de esos lugares ruidosos e inquietantes que sobran en nuestro amor.

Me gusta cargarte, cargarte a ti y darte vueltas en campana, una y otra vez, y otra vez de nuevo, y las veces que vengan tras esos "de nuevo". Me gusta oírte hablar, escuchar de ti todas tus palabras, las que vengan destinadas a mí, y las que no tengan destino seguro. Me gusta tanto tu sencillez como la sencillez de tus notas escritas que dicen poco, pero lo suficiente, lo suficiente para expresar valientemente lo que sientes.


Me gusta, me gusta tanto saber que eres tú, y que detrás de ti siempre estará tu voz, sí, esa frágil y sutil voz destinada a mí, y tras ésta el recuerdo de tus manos sobre mis mejillas, tu cara risueña, en fin. Qué más te puedo decirte, sólo que me gustas.

(Conocimiento del amor. Lima. 2012)


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

martes, 3 de julio de 2012

REPRESIÓN

Todo es violencia,
me levanto en la mañana y ya hay violencia,
-al menos en el departamento de a lado
hoy discutieron algo menos que anoche-,
de ida al trabajo leo una portada de diario,
sigue habiendo violencia.
Alguien comentó en el trabajo, ¡hay violencia!
Camino lentamente de regreso a casa, alguien gritó
porque se le cayó el helado. (y eso es que no cuento detalles
del hombre que profirió palabras soeces desde su carro a un chiquillo.)
Por la tarde: noticias, sigue habiendo violencia, esta vez al norte,
- pero es que no ha pasado ni un mes que hubo violencia al sur, esto es inconcebible-
Nadie hace nada por frenar en parte algo.
Nadie hace nada por entender en parte algo. 
Todos hacen mucho por fregar.
(¡qué es lo que quieren todos!)
Todos reclaman, todos quieren tener la razón,
todos quieren ser escuchados, calma, por favor…
Hago un hoyo en mi cabeza, no consigo entender.
Salgo a caminar, es tarde. El dueño de un perro violenta a su propio animal.
Busco un ordenador para escribir,
estridente bulla está acaparando todo. Todo se desborda.
Estridente bulla también es violencia.
Alguien no quiso pagar. Alguien pagó demás. Discusiones en ambos lados.
Llego a ver a un proveedor, y lo primero que encuentro en él es frivolidad.
Absurda frivolidad.
Si tan sólo entendiéramos más, y aceptáramos más.
No creo que sería tanta la violencia, pero entiendo la situación,
- hay que entender las situaciones, sí, nada más que entenderlas-.
Hasta Paulita me estaría repitiendo ahora lo mismo, “¿Escuchas,
mejor, toma tu café, acuéstate y descansa,
tal vez mañana haya menos violencia que hoy”.
Pienso, “Qué sabe Paulita de todo este asunto”.
“En fin, mañana será otro día, tal vez igual, tal vez con menos violencia,
tal vez con igual violencia, pero me contentaré con que sea un día,
al menos con un poquito menos de violencia.”


De: Los hermanos de la tierra.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

jueves, 21 de junio de 2012

Prólogo para un cuento de niños


ADVERTENCIA
a los niños enormes que lean este cuento


I

Conocí alguna vez a un niño en mi etapa infantil, en realidad era un hombre, un hombre bonachón con alma de niño. Reímos, hablamos y compartimos cosas, cosas que sólo comparten los muchachos sencillos.

Pasaron los años ambos crecimos, bueno, uno de nosotros creció más que el otro. A veces la mente y el espíritu no crecen directamente proporcionales al cuerpo. Cosa curiosa, pero es la verdad. Alguien dijo una vez que un adulto creativo es un niño sobreviviente a la barbarie de la realidad adulta. ¡Gracias, Dalal Yehia! Debe ser así, seguramente que sí. En fin.

A veces pienso que la realidad no es más que una selva de concreto en la que diariamente todos hablan, hablan y hablan, y sin embargo nadie sabe nada. Todos creen tener la razón, y sin embargo esa extraña categoría que  llaman razón es tan pequeña y limitada que sólo conciben en ella números, portadas sensacionales, modas, términos políticos, ajetreos semanales, citas a ciegas y per capitas nada serios a lo que realmente significa estar vivos.

Por eso mientras seas niño, vive como niño, ama como niño, sé ingenuo como niño, ríe como niño, sueña como niño. En suma se un niño.


¡Oh, pobre de aquel que desestime el poder de un niño!
¡A él le está asegurado el cielo!

Un niño, es un pequeño ser que está vivo, enteramente vivo. Un niño puede ser un músico, puede ser un médico, puede ser un arquitecto o tal vez un maestro, inclusive ser poeta. Un niño puede ser y no ser. Un niño puede encantar sin proponérselo. Un niño puede asumir que lo sabe todo, y vaya que su poderosa imaginación hace que lo sepa, y si no hacer que lo construya. El mundo de un niño es la ficción. Su teoría es la ficción.

La teoría de la ficción suele puede ser comprendida por un niño.


II

¿La historia? Ah, sí claro que la historia.

La mano que escribe estas líneas pertenece a un hombre que aún se aferra a seguir el camino que una vez dejó trazado un pequeño niño.

El mensaje que encierra este pequeño idilio ya no están infantil, sin embargo ello no quiere decir que por las tempranas nostalgias y  sueños no haya sido alimentado. Es que la verdad, todos alguna vez hacemos caso al pequeño ser que llevamos dentro.

Así empieza esta historia que  se hace más verosímil al volver a ser leída. Esta historia que no es más que la de una casa, una casa donde habitaron una vez cinco personas, una casa tan grande como esta pequeña historia, una casa tan pequeña que aún puede guardarse en la memoria. La historia de una casa pintada a veces verde, pintada a veces amarilla.

Muchas de las cosas y detalles, formas o colores, que alcanzan a describir nuestros ojos sobre lo que se ve en un tiempo, desaparecen. Muchas de estas cosas sólo son instantes de tiempo y punto.

Una ribera, un mar, unos niños, inclusive unos animalitos, todos, absolutamente todos  enlazan dulcemente escenas y pasajes que sin duda se escribieron pacientemente por muchos años en la mente.

V.A.

De: La casa de papá y mamá. 
Lima. Perú. 2012



***
Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

martes, 29 de mayo de 2012

Poemas para: "Hermanos de la tierra". Lima. 2012

***

Amigos
A Nicole Benancio

Amigos sinceros valen más que uno más uno igual a dos,
o dos más dos igual a cuatro.
No, no valen solo eso.
Valen por mil,
por diez mil,
por cincuenta mil ejemplos de amistad,
y tal vez aún así
no sean sufientes los millones de ejemplos de amistad
repartidos por el mundo.

(De: Hermanos de la tierra. Lima. 2012)

***

Me dices
A Alexis Baila

Me dices,
"que seguir generando consciencia,
no es sólo cuestión de un día"
Me dices,
"que los profesionales se deben de preparar para la vida
y aportar a la sociedad.”
Te respondo,
“Es correcta tu deducción,
no un día, ni dos, tal vez tres sean menos que suficiente,
ni todos los días de la tierra pienso que serán suficientes.
Tal vez una vida, sea suficiente.”


(De: Hermanos de la tierra. Lima. 2012)


***

Mariposas
A Dhyana Lee 

Incantidad de mariposas,
multicolores, de espectaculares formas y tamaños,
enormes y pequeñas,
variadas y cromadas,
cromadas mariposas,
 majestuosamente simbólicas,
sinónimos de supervivencia y libertad.
 Todas, todas las mariposas que quepan en esta imagen 
y las que se puedan imaginar más tarde 
con la magia de las palabras. 
Con el mismo sentimiento pienso,
que se hace necesario también
rescatar los fundamentos necesarios de cada persona
para hacerlos volar, volar con fuerza, colores y gracia.
Hacerlos volar primero al viento de la paciencia,
para dejarlos volar finalmente libres.


(De: Hermanos de la tierra. Lima. 2012)


***

Rebeldes
A Adilio Altamirano

Necesitamos urgente reformas,
muchas reformas,
necesitamos ahogar a la deshumanidad en reformas.
Necesitamos soñadores,
paradigmas de la esperanza,
educadores de la verdad,
líderes que guien a la libertad.
Necesitamos ahogar al propio sistema no con sus mismas armas, 
sino las nuestras, con nuestras propias armas, 
y cuáles son éstas, 
son nuestra fe, 
nuestra solidaridad, 
nuestra capacidad para amar y perdonar, 
nuestra confianza en nosotros y en los demás, 
pero tal vez mejor sea nuestra propia decisión 
para actuar según nuestros propios códigos de verdad. 
Necesitamos rebeldes, muchos rebeldes, incantidad de rebeldes, 
tantos como fueran posibles, pero honestos rebeldes, no malsanos.


Siempre he dicho 
que ser un rebelde honesto vale mucho, 
eso sí un rebelde preparado tanto moral como intelectualmente. 
Creo, 
a mi juicio honesto que tanto moralidad como intelectualidad 
son dos componentes básicos que debe tener toda persona 
que quiera ser llamado buenamente un rebelde honesto.


(De: Hermanos de la tierra. Lima. 2012)


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Merecen un reconocimiento especial Dhyana Lee, Nicole Benancio, Alexis Baila, Adilio Altamirano en quienes se ha afianzado mi inspiración, y cosa verdaderamente curiosa, de los cuatro sólo conozco a uno. Sin embargo, el entusiasmo y la forma como llevan su vida cada uno de ellos los hace desde ya, realmente admirables. Dedico a ellos estos poemas.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

martes, 8 de mayo de 2012

Esta noche de mayo me di cuenta

Hoy me di cuenta, el significado de un abrazo verdadero bajo la cómplice mirada de la noche.
Hoy me di cuenta, del poder que tiene la inspiración presente para un puñado de sueños.
Hoy me di cuenta, que de tanto caminar finalmente se descansa en un tierno murmullo.
Hoy me di cuenta, que la noche es más inmensa cuando está la voz de ella.
Hoy me di cuenta, que la poesía es posible cuando tiene al frente suyo, un rostro sincero.

Y me di cuenta, que ella está cuando su mirada dice tantas cosas sólo con el silencio.

Hoy me di cuenta, que el ápice de la vida muchas veces es sostenido por una sonrisa sencilla y duradera.
Hoy me di cuenta, que tanto un corazón como una ilusión son más que compatibles, son uno sólo.
Hoy me di cuenta, del valor que tiene vivir la vida, esa vida joven que muchas veces nos es arrebatada.
Hoy me di cuenta, que venir canturreando una canción de regreso a casa es tan bueno como el hecho de quedarse en silencio para escucharlo.
Hoy me di cuenta, que los intervalos de prometedoras palabras significan tantas y tantas cosas.

Y me di cuenta, que entre el universo de nuestros sueños hay un universo mayor, un deseo loco de realización.

Hoy me di cuenta, que la noche es muy ocasional tanto así que se presta feliz cuando estamos solos.
Hoy me di cuenta, que mirándote una y otra vez, y otra más bajo esos grandes y redondos ojos fijos hay un deseo también grande de alegre bondad.
Hoy me di cuenta, que valió la pena hacer un alto a mi ajetreada vida para sentarme contigo y decir que lo dejamos todo.
Hoy me di cuenta, de lo que es realmente la vida, de lo que eres en mi vida, y de lo que serás más adelante.
Hoy me di cuenta, que tu mano es delicada, es más siempre ha sido delicada.

Y me di cuenta, que tu sombra será sombra mía, no por el reflejo de una mera luz nocturna sino por la fusión eterna de un único abrazo, un abrazo que volará como vuelan en sueños nuestros sueños.

Hoy me di cuenta, que siempre seremos tú y yo, sobre el aire zodiacal y bajo el fondo la tierra
y también me di cuenta, que nuestro diálogo siempre significará tantas cosas a la vez, tantas tantas cosas...
Esta noche de mayo me di cuenta.

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Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

viernes, 23 de marzo de 2012

Fragmentos del prólogo al libro "Sueños de la Realidad"



En parte inicial, este cuaderno estaba formado por versos sueltos escritos también en papeles sueltos.


(...)Muchos de estos versos viajaron conmigo siempre a los lugares que solía visitar en busca de nuevos aprendizajes. Entre maletas y escritorios prestados, muchos de ellos nacieron como resultado de vivencias personales y otros de vivencias ajenas, váyase a saber de quiénes más, algunos se fueron enriqueciendo en el trayecto, mientras otros terminaron sirviendo de inspiración para creaciones mayores. Tanto así, que estos últimos tres años  fueron leídos y corregidos de vez en cuando, obligándome en cada relectura que de ellos hacía siempre a reflexionar.


(...) En cada relectura antes de su publicación sentí una necesidad imperiosa de hacerlo más amplio y de darle alcance mayor. Ha sido pues dura mi lucha desde entonces. Ha sido duro y batallador mi discernimiento para vencer finalmente al “yo inquisidor”, y hacer prevalecer el “yo reflexivo”.


(...)En dos oportunidades estuve cerca de publicarlo, pero sentía que no era el momento de hacerlo. Ahora pienso, que nunca tanto como hoy ha llegado el momento de propagarlos. He sentido estos últimos meses esa motivación intrínseca de darles vida como libro de poemas, claro está,  salvo los últimos dos acápites que cierran este trabajo a modo de epílogo. (...) la estructura del trabajo está basada en uno de los pasajes del evangelista San Lucas, hecho común al fin que persigue este cuaderno, no estrictamente religioso, sí profundamente reflexivo.


(...)Todo libro es el saldo a una necesidad de contar, de afirmar, de reafirmar lo que se piensa y su creador es el hacedor de cosas maravillosas que salen de una mente que sólo él conoce.


(...)En la  medida que el lector avance en la lectura de cada página, se irá dando cuenta que la temática se erige sobre una posición crítica frente a la parvedad individualista cotidiana en sus diversos estadios: desde la insensibilidad colectiva hasta la necesidad de buscar lo anhelado. El trabajo busca entrever en esencia y estructura una postura que rechace toda forma inicua de coacción hasta cierto punto indebida.


(...)Cada escritor en sus múltiples facetas, ya sea como poeta, ensayista, dramaturgo, cuentista o novelista ha de creer con esperanza en un cambio para bien y orientar su trabajo a ello justamente.  Ha de buscar ese cambio que direccionará su vida y la de sus demás congéneres usando siempre sus nobles ideales para enrumbarlos hacia un punto de convergencia común: el bienestar material y espiritual de las personas.Ha de lograrlo en parte con sus palabras sinceras y transparentes, pero también con sus actos firmes y coherentes. He allí la importancia de su arte.


(...)Confío en que nuestro compromiso personal deba ser impulsar y defender cada día nuestras actitudes, nuestras creencias, nuestros principios y también nuestras convicciones, no deteniéndonos a pensar en las aceptaciones o no aceptaciones. Demostramos con nuestros actos que el mundo está mal hecho cuando no nos quedamos en críticas, sino que aportamos creando obras nuevas para el mundo. 


(De: Las primeras impresiones. Prólogo para un prólogo)

Dejo el link al libro completo en mención para el aprovechamiento que ustedes lectores crean necesario: http://es.scribd.com/doc/103527941/SUENOS-DE-LA-REALIDAD

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

jueves, 1 de marzo de 2012

Imagina

Imagina que todo ésto sea posible, que el mañana que juntos hemos planeado tantas noches sea posible, que ésta revoluciòn cultural donde hoy imperan tecnologías, egos frustrados por ser reconocidos por unos cuántos, cosas, más cosas, tantas estupideces frívolas, tantas superficialidades que parecieran por momentos estar superpuestas a nuestros propios sentimientos, a nuestra fe ciega de seguir creyendo, todo esto, todo, sea producto momentáneo de este tiempo que no es el nuestro.


Imagina, al menos que nosotros seguiremos tan firmes en nuestros proyectos, esos de hacer sonreír a los demás y de hacer entender lo importante que es entregarse a sus sueños, a sus metas, a sus esperanzas, qué sé yo... 


Imagina que que todo ésto, que los demás sienten como inadecuado, absurdo, extraño y por principios netamente caprichosos digan que no, que cómo va a ser posible que esto que tú crees, y que yo creo -en fin, que ambos creemos - sea cierto.


Imagina, que "ésto"que hoy todos critican, y qué bien lo hacen, al final sea el hacer verdadero, y por ende luz para tanta soledad arisca que existe.  


No sé cuántas veces tenga que pedirte que imagines, no por el mero placer tonto de imaginar- cómo me dijeron anoche algunos, y después a carcajadas rieron-, sino para que tus creencias sigan tan firmes como las fueron desde el primer día.  Es curioso, que hoy muy pocos quieran imaginar verse de alguna u otra manera sólo por el hecho mismo de estar apurados por terminar el día o de llegar urgente a la próxima parada de un futuro con destino incierto, sólo porque hoy ya no hay más tiempo.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

viernes, 24 de febrero de 2012

Versos del primer cuaderno de poesía.

MORDAZ IMPOTENCIA

Hago angustioso eco
para intentar remecer la conciencia tozuda del desdén ,
para mitigar a la cruel tortura que hace llorar al amor,
para adherir al pensamiento consciente y pragmático mil sueños de verdad,
para elevar mi voz a la libertad que siento
extiendo por ello mi estentóreo eco.

Gimoteos apagados
que deja escapar en su trémulo reclamo la pobreza humana
al otro lado del pasillo,
quien desde el cuarto contiguo sentada a la mesa de una familia,
sus laceraciones, miserias y descontentos
de eso solo sabe hablar.

Unos niños enjugan con sus sonrisas desmedidas
y sus manitas inocentes la necesidad de un pan
y los padres ...
disimulan su gravedad de alimento
que a su mesa no llega
preguntando al mayor, ¿Ya comiste?

Yo me arrimo a escuchar a la puerta de la indignación
...desde afuera, entonces extrañado no comprendo;
¿y el valor del trabajo arduo de papá?... ¿Dónde se queda?
Mi mamá lava hasta de noche gastando su vista ante los pocos watts.
Yo por más que ahorro, pagar la deuda que me impone la vida...no puedo.
Me gustaría salir corriendo, coger mi cometa y volar de esta realidad.

Por los pasillos de un hospital que huele a sanatorio
percibo un detestable olor de aroma fuerte y hediendo
que llega a la cama ocho del enfermo inerte
que fenece ante la apócrifa mirada de la muerte,
tan pestilente, indócil, fatua y tan propia de la bazofia;
olor a sangre demolida por el virus que ninguna aura detiene.

...Se ríe simplemente.
Esa enfermedad endémica , tan latente y siniestra
que se mueve sinuosa zigzagueando;
cual ofidio venenoso, acurrucado al cuerpo ya sin vida;
tácito él , ahora inexistente.
Y yo sigo sin comprender ¿Por qué el dinero para evitar esto no es suficiente?
pues, de seguramente, el valor de vivir precio no tiene

Un beso recoge un engaño del abandono que está cerca
¡No la enamorarás esta vez para luego dejarla!
¡No, ya no lo harás!, pues...¡no te lo permitiré!
Sedienta de amor sorbes tus últimos suspiros
¡Olvídalo! Que ya otra mejor felicidad vendrá
Para ti, para tu alma; nuevos cantares de amor volverán a tocar.

Esta vez sigue constante, perseverante y firme.
Al absorto e irreal engaño, no declines.
Deja tu mordaz inocencia que más daño ya no puede hacerte.
¡Cree desmedidamente en ti!, recuerda...¡ Sólo en ti!
Los manjares banales de la existencia
como agua descolorada e incolora, una vez descubiertos, entre tus dedos se escurren.

Tu cuerpo herido lleno de llagas y protuberancias cancerígenas,
ahora el recorrer de mis yemas en tu cuerpo frío siento.
Siento, que las recorren ululando y aullando extasiadas con impotencia maldita
de no poder devolverte a la vida .
Y sé que pronto los vivos, los queridos, los engreídos; todos olvidan
Entonces...¿ Cuándo jugarás conmigo?

Tu cabello, tu piel, tus pechos, tus labios hasta tus pies
inertes se estremecen
¿Por qué mueres amor, así? ¿Si aún nos queda un día más por sonreír?
Olvídalo ya,...sólo descansa
Y prepara nuestro encuentro lejos de esta impronta realidad
¿ No ves que quiero verte ya?

He visto que ha corrido un niño a abrazar a su madrastra
y una bofetada a cambio ha recibido
¿Madre, dónde estás entonces ahora?
Con pena he visto al asalariado culminar su tarea
y al acercarse a la garita del patrón encuentra su despido
¡Mis esfuerzos!...¿ No valoras eso entonces?

Si tanto hablamos de impedir las corridas de toros
y sancionar a los que sacrifican animales por su piel y lana
¿Por qué sigues pagando entonces aranceles
para complicidad de esta aberración animal?
Contradictoria vida, esa la de la moda y la feria taurina
que al fin y al cabo, sólo es para algunos su forma de vivir.

Unos viejos he visto olvidados en el asilo
que un día pierden su memoria , o un mal de Parkinson los agobia...
Unos niños abandonados a su suerte en albergues están,
fetos en la basura, palomas muertas tiradas tras la verja,
niñas mariposas que se prostituyen día a día por tras del Puente Cal y Canto...
De tanto denunciar, en la acción, quién castiga a los corruptos opresores.


De: Contemplaciones del Ser.  Lima. 2008

***

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

viernes, 16 de diciembre de 2011

SÓLO ESCRIBO de SUEÑOS DE LA REALIDAD. Lima.Perú. 2012

SÓLO ESCRIBO
I

Sólo escribo para acompañar la voz del apagado hombre.
Sólo escribo para responderle a la injuria injusta y
para comprender a aquellos albaceas de sus propias penas.

Sólo escribo para que usted, joven de prometedor futuro,
conozca mis palabras.
Sólo escribo para que cuando el anciano me lea,
sonría diciendo emocionado, "¡éste es!"

Sólo escribo para usted señorita y para usted señora.
Sólo escribo para una mujer
que representa a la totalidad del género femenino.
Sólo escribo para un hombre que es un padre asalariado.
Escribo en memoria de un hombre
que durmió piadosamente una tarde de diciembre.

Sólo escribo para limpiar los actos de alguno u otro
que sin darse cuenta, tiró la piedra y escondió la mano.

Para el que con su encono profundo miró,
y el ojo mirado al otro lado lloró despavorido.

Escribo para una madre de familia
que a diario tiene que reunir moneda a moneda
y luego salir al mercado para conseguir su diario alimento.

Escríbole a los huérfanos de unos padres pobres
que duermen eternamente en algún cementerio olvidado.

II

Escríbole a aquéllos que en noches de navidad
apenas consiguieron un té abrigado y un pedazo de pan reseco
con el cual sus tres hijos untaron desesperados
la fría mantequilla, y
sin embargo esto no fue un impedimento
para compartir sonrisas,
para compartir abrazos de unión
e incontables palabras de emoción,
que nunca se pudieron contar
porque salieron de la pobreza del corazón.

Escríbole al poeta sojuzgado
que salió de su país a compartir su humano universo.

Para el hacedor de sopaipillas, escribo.
Para el que está sentado en la esquina de la Catedral
Para el que está sentado en la plaza de Santiago, escribo.

Para el hombre desconocido,
que en un arrebato de fantasía creyó ver alegre
el vasto mar Caribe, la imagen perfecta del Taj Mahal,
los nudos oceánicos que se remecen con la brisa,
en fin, el celeste cielo.

Para una niña que en su inocencia,
una tarde de agosto
protegió a un hermosísimo gatito.

Para un hombre que creyó estar libre,
al fin inerme y descubierto,
sin embargo en un abrir y cerrar de ojos
volvió a la celda de su prisión estupefacto.

Para el vendedor de comida peruana en “El Caracol”,
escribo.
Para el repartidor de bebida y para el que la consume;
para el comerciante, para el amigo; yo escribo.

Escríbole al niño adulto,
que aún guarda a ese infante escondido.
Escríbole al hacedor de un soñador que fue mi padre.
Escríbole a la mujer que me infundió siempre la victoria,
mi madre.

Para la amiga sincera que dos años y medio
en un cuarto me brindó su abrigo.

III

Para el amigo hermano que es escritor,
para todos ustedes escribo.
Para el pelícano, que fue capturado
y juzgado inocentemente en el mar de Buenos Aires
una remota tarde del 94´

Para levantar de las cenizas a la apagada esperanza.
Para llevar calma al desesperado.
Para poner mis escritas palabras
en favor de quienes están silenciados.
Siguiendo estos fines también escribo.

Para los dardos mortales de justicia
que son los reclamos de un necesitado.

Para el albor y para el ocaso.
Para el carpintero que hizo la mesa de la cena.
Para la hermosa ilusión que infunde un poema.
Para tu miseria y para tu grandeza.
Para tu amor y para tu deuda.
De la manera más amplia, yo escribo.

Escribo para encontrar en el mundo irreal de la fantasía
una realidad de la vida.
Para mover voluntades y remecer sensibilidades.
Para todos los perfectos e imperfectos, también escribo.

Yo escribo a tus padres.
Yo escribo a tus hermanos.
Yo escribo a tus hijos.

A aquéllos que vencieron,
o a los que se convirtieron en cautivos tácitos del consumismo.
A aquéllos que nacieron en tu país o en el mío.
A aquéllos que se creyeron hermanos y amigos
por el simple hecho que se conocieron fuera de su suelo.

Escribo para unos estudiantes
que trasmiten cada día
las mejores experiencias de vida
a sus maestros
y para los maestros
que funden cada día ciencia y conocimiento.

Para todos aquellos serafines
de bondad y humanidad
que viven en esta tierra, escribo.

De: Profesión del pensamiento. Lima. 2011

***







Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Por una sonrisa. fragmento (De: Poemas de la meditación. Lima - Perú)

POR UNA SONRISA

(1)

Para amar,
para vivir,
para transformar un mundo sin prisa.

Para crecer,
para sentir,
ansío sólo una sonrisa


(2)
De ustedes pretendo una sonrisa
para hacerles reír hoy y siempre,
como ríe el niño que rían pretendo,
como el infante aquel
que inocente vive
que iluso sonríe
que cada mañana despierta
esperando de usted siempre una sonrisa abierta.



(3)

De darme una sonrisa
los haría grandes...

Grandes,...como el César a la Roma cuida.

Grandes,...como Moisés que guiado por la Divina Certeza
al éxodo su pueblo ha conducido.

Grandes,...como Cristo que aún herido su sangre derrama
para perdonar a la cruz judía
y a una humanidad entera que pecadora aún no perdona.

Grandes,...como el gran Neruda,
quien inspirado en las hojas de hierba de Whitman
Veinte poemas de amor a la canción desesperada clama.

Grandes,…como el gran Alejandro Romualdo,
quien absorto yace ahora bajo la tierra
esperando el mayor día de sufrimientos de sus hermanos
para volver sobre la tierra ¡libertad! gritando.


(4)

Por una sonrisa...

Bécquer desde la ibérica península
para los enamorados eternos sus rimas dedica,
mientras tanto...
en la gloria peruana, el cantor de América, Chocano recita;
en el Montparnasse de la Francia europea...,
aún se siente latente que una pluma vallejiana
a los letales bárbaros de Atila llama
mientras yo ...
aquí sentado en mi amarillo cuarto
tampoco ser un Midas de corona y capa... me interesa
que al tocar pobreza en oro se convierta
(aunque a veces)...
a pensarlo mi necesidad me tienta.


(5)

Quiero tocar con mi alegría
y con suma entereza
infundir paz en la conciencia

deseo un alma reprimida que al tocar me aloque
deseo un alma que vibre
que taladre mi profunda gnosis
que haga palpitar mi corazón
que cueza en suma mi pasión
hasta alcanzar el éxtasis de la emoción.

Que vibre con suma firmeza
¡No la quiero muerta! ¡la quiero viva!

La sonrisa que me den...,
la quiero sincera
¡no fingida!
la quiero mía..., sólo mía;
la quiero conmigo riendo
eso es lo que deseo.


(6)

Por una sonrisa...
¿qué se puede dar por una sonrisa?

Abro un libro de historia, y tras leer comprendo...,
que en noches de Medioevo
un juglar al eco de su cantar
por una sonrisa,
ennoblecer quiere la grandeza de su Señor Feudal.

Cuando de tanto caminar por la noche,
levanto mis ojos...comprendo
que siempre arriba hasta las estrellas,
que yo no alcanzo a tocar;
un hombre,
un aviador,
de apellido Dartnell,
empujado por sus sueños
sólo así, los Alpes pudo tocar.

Entonces, a lo lejos veo...
que un amante enamorado,
sin cansarse se ha quedado
al plenilunio del eterno romance
contemplando
hasta sentir estupefacta su emoción contenida.

(...)

***
Desde la Ciudad Capital del Perú
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

lunes, 29 de agosto de 2011

Prólogo para un prólogo. Sueños de la Realidad. Lima. Perú. 2011

LAS PRIMERAS IMPRESIONES

(Prólogo para un prólogo)


“Trastos de amor censurados. / Comida en piso negro regada. / Llantos en inopia conjetura marcada. / Irascible mano que ya no atrapa.” (64)

“Canciones de esperanza. / Rebrotes de salvajismo. / Poesías que denuncian mala fe. / Sueños de niños.” (105)

“Ascua en noche de invierno calienta…/ alcanfores y llantenes para el caminante. / Manitas rosadas de la pequeña / que espera al papá que no existe.” (124)

“Hambre que no cesa por más opulenta mesa / porque su hambre no es de alimento, sino de verbo; / claudica tus temores, dudas y celos / sé libre y vive como el viento.” (138)

Detén el cambio si puedes, / deja a la segunda generación soñar / ¿Quién ha de detener el progreso social / donde hombres y sueños más humanos sean? (172)

***

Cuando empecé a difundir por primera vez estos versos, entre algunos amigos y compañeros, me di con la entera sorpresa que no había el menor interés por seguirlos o encontrarles sentido alguno, al menos en ellos, no lo había; era lamentable, pero los entendía. Eran otros tiempos. Todos aún teníamos algo menos de veinticuatro años; y si mi lógica era correcta, nadie leería cinco años más tarde versos. Versos, más que sutiles cargados de instintiva conspiración. Recibí calificativos de todo tipo, algunos, hoy memorables y recordables, nada más. Es todo.

Estos versos, que durante cinco años durmieron en la memoria de mi escritorio, fueron sacados para ser leídos de vez en cuando obligándome en cada relectura que de ellos hacía, siempre a reflexionar sobre la aprobación, aunque más diría, reprobación de la que fueron víctimas en aquel entonces. En cada lectura hecha siempre reflexioné su contenido.

Es preciso señalar que dichos escritos no sufrieron variación alguna desde esa época, salvo pequeñas enmendaduras ortográficas que hice luego, pero traté que ello no cambiara en lo más mínimo la intención del mensaje. Llegué a memorizar algunos, y a tomarles significado. Años más tarde, seguí albergando la esperanza de publicarlos. No concebía justo que estas palabras quedasen guardadas en los simples deseos de un principiante versador. En dos oportunidades estuve cerca de publicarlo, pero sentí que no era el momento de hacerlo. Ahora pienso, que nunca tanto como hoy ha llegado el momento de propagarlos. He sentido los últimos meses esa motivación intrínseca de darles vida como libro de poemas, claro está; así que decidí por fin recabarlos de la mesa donde escribía, y entregarlos al editor.

A continuación, ofrezco las palabras del prólogo que hice a inicios del 2009, redacción que tampoco ha sufrido ninguna variación desde que se escribiera. Dejo ahora, para criterio propio del lector, creo que él más que nadie, sabrá darle la connotación y apreciación que desee.

***

Prologo de inicios del 2009

Inicio de un nuevo año. Noche febril de espasmos leves y ojos piadosos. Todos están durmiendo de lo más tranquilo, o tal vez sólo lo aparentan.

“Sueños de la Realidad”, nace como el saldo mayor que se contrajo con un hombre en las postrimerías de su vida. El escenario era blanco como sus paredes y sus tálamos helados: Un hospital, inhóspito lugar para cualquiera que ama la vida; descrito por un poeta como Casa del dolor. Recuerdo todo vivazmente en mi memoria, al menos mi tácito subconsciente aún lo recuerda muy vívidamente, aunque este “consciente yo” que me arremete no quiera, o simplemente se haya negado a recordar. Me lo ha negado siempre. Era una fría noche cuando el cansancio se hacía desmedido y se luchaba por no pegar siquiera un momento los cansados ojos. Noche invernal de noviembre, noche inerme en el cielo oscuro alumbrado sólo apenas por unas cuantas estrellas soñadoras que empujaban deseos de alivio y salud. Noche, que luego se volvió quejosa por el llanto de un bebé recién nacido. Así fue, ahora que lo recuerdo.

Al inicio me pareció un trabajo sumamente personalista, así que entendí que debía abandonar este derrotero; el propósito debería ser otro: expandirlo de la forma más abierta posible. En cada relectura antes de su publicación sentí una necesidad imperiosa de hacerlo más amplio y darle alcance mayor. Ha sido pues dura mi lucha. Ha sido duro y batallador mi discernimiento para vencer finalmente al “yo inquisidor”, y hacer prevalecer el “yo reflexivo”.

Al referirme “como el saldo mayor que se contrajo con un hombre en las postrimerías de su vida”, no me refiero únicamente a un hombre que existe o que existió; si bien es cierto éste fue el móvil inicial que permitió moldear el trabajo en su gran estructura, sin embargo el motivo verdadero luego giró en torno a las únicas ideas sobre las cuales estos versos únicamente deberían descansar: por un lado, llegar a la mayor colectividad posible, y por el otro remecer los diversos sentires más humanos posibles.

En el constante escribir y leer, muy a menudo he pensado que la acepción “hombre” siempre debe buscar proyectarse al sentido más universal posible: me refiero a los muchos hombres y mujeres que están vivos. Ellos y ellas, quienes creen y sueñan; ellos y ellas, quienes ríen, pero también lloran; ellos y ellas, quienes sufren, y al instante otra vez vuelven a reír. Me refiero a ellos y a ellas, en algunos casos, muchachos curiosos y talentosos, muchachas talentosas y disímiles entre ellas mismas, hombres y mujeres afanosos de ser ellos mismos, padres y madres con sus niñas y niños, hermanos y hermanas con sus hermanos y con sus hermanas, todos y todas unidas. Creo convencido que por ellos siempre se estará escribiendo.

Se escribe por los hombres vivos en toda su totalidad de espíritu porque nadie, al menos cuerdo, escribe para un inerte cuerpo que ya no lee, ni piensa; aunque tal vez inspira a presentes vidas. Contradictoria conjetura. Como ya he dicho, este cuaderno de poesías, ha sido escrito y descrito a modo de versos para el que vive con toda su intensidad.

Todo libro es el saldo a una necesidad de contar, de afirmar, de reafirmarlo que se piensa.

En la medida que el lector avance en la lectura de cada página, se irá dando cuenta que la temática se erige sobre una posición crítica frente a la parvedad individualista cotidiana en sus diversos estadios: desde la insensibilidad colectiva hasta la necesidad de buscar lo anhelado. El trabajo busca entrever en esencia y estructura, una postura que rechace toda forma inicua de coacción hasta cierto punto indebida.

No se escribe solamente para denunciar las circunstancias que hacen cada día más intolerable la condición humana y el trato igualitario, sino para reflexionar sobre el modelo de sociedad circundante, que cada día se muestra más indolente y materialista consigo misma; sociedad, que tal vez ha dejado de soñar sus propios sueños para quedar sumida en una burda, casi descartable y absurda realidad que instante a instante la envuelve más en la insensatez dejando de lado en muchos aspectos de la categoría humana.

Por tanto, asumo con responsabilidad cabal lo descrito en este cuaderno con esa misma fe ciega que me llevó a escribirlo, pero sobretodo con la esperanza de hallar en el lector, una mirada concienzuda bajo el lente del pensamiento agudo. No les pido nada a los lectores, salvo un juicio honrado en virtud de sus ideales; sin embargo expreso el deseo vehemente de ir juntos al encuentro de una nueva interpretación de la vida. Una interpretación capaz de remecer los cimientos más bajos del instinto.

Cada escritor en sus múltiples facetas, ya sea como poeta, ensayista, dramaturgo, cuentista o novelista; ha de creer con esperanza en un cambio y orientar su trabajo a ello justamente.

Cada escritor debe buscar ese cambio que direccionará su vida y la de sus demás congéneres. Debe usar sus nobles ideales para enrumbarlos hacia un punto de convergencia común: El bienestar material y espiritual. Ha de lograrlo únicamente con sus palabras sinceras y transparentes. He allí la importancia de su arte.

Para terminar, afirmo mi convencimiento pleno en que será la hermosa poesía, proveniente siempre de un puñado de versos cogidos muchas veces de forma tácita de nuestras experiencias, la que terminará humanizando todo: al mismo poeta que escribe, así como al lector que muchas veces llevado por una simple curiosidad o satisfacción estética, la encuentra.

El autor

***
Desde la Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...