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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Aula virtual de Literatura 5. Clase 7: El absurdo de Albert Camus

Cuando el absurdo persigue al escritor desde sus inicios



Su vida



El premio



Su absurda muerte




Sus obras



Enlace al libro en versión PDF. "El extranjero"
http://biblio3.url.edu.gt/Libros/camus/extranjero.pdf



Enlace al libro en versión PDF. "La peste"
http://posgrado.upeu.edu.pe/epgvirtual/documentos/doctorado/peste.pdf

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

miércoles, 28 de abril de 2010

50 años sin Camus, la memoria del respeto


Al inicio de 1960, en el trayecto de Lyon a París por la Nacional 5, más concretamente en un lugar llamado Petit-Villeblevin, moría el novelista, dramaturgo y ensayista Albert Camus.

Este año se cumplen exactamente 50 años del fallecimiento de uno de los intelectuales más importantes del siglo XX, cuyo pensamiento y obra han marcado, como pocos, a la historia del pensamiento y la cultura francesa, europea y occidental.

Nació el 7 de noviembre de 1913 en un barrio pobre del este de Argelia (en aquella época departamento francés). Camus describe el contacto con su madre, mujer humilde, iletrada y medio sorda. Un padre muerto en la primera guerra mundial, meses después de su nacimiento.

La infancia austera y rígida del hogar fue compensada por el afecto y estímulo de su maestro, Louis Germain, quien le ayuda a conseguir una beca para entrar al Liceo. Camus agradecerá al sempiterno su ayuda e incluso le dedicará el famoso "Discurso de Suecia", pronunciado al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1957.

A partir de su mudanza a Francia se acentuó su interés por el existencialismo, que tiene una clara influencia en su obra. Fue miembro activo de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial y entre 1945 y 1947 fue director de Combat, una revista clandestina. 1942 marca un momento muy importante con la publicación de una de sus obras más importantes: El extranjero.

De sus obras existencialistas podríamos nombrar: El mito de Sísifo (1942), que es, de alguna manera, la contraparte filosófica de la novela El extranjero. Luego, más adelante, la obra de teatro Calígula (1945) y La Peste (1947). En la década siguiente aparecería nuevamente en el teatro Estado de sitio (1952) y, sobre todo, El hombre Rebelde, publicado en 1951. En 1957 le conceden el Premio Nobel de Literatura y justamente la lectura de su discurso de aceptación me hace pensar en la vigencia de su pensamiento.

Camus tiene un estilo muy particular, conciso, directo y profundo. Aunque posee un estilo muy sencillo no por eso es fácil de leerlo. En sus frases cortas e incisivas se esconde una profundidad de pensamiento que nos sacude las partes más escondidas de nuestro ser.

La opción de Camus fue siempre la rebelión contra lo absurdo y fue un verdadero humanista que usó la palabra como instrumento de lucha en la búsqueda de la igualdad. Lo extraordinario de Camus son sus metáforas, con las cuales ha tratado de definir siempre la humanidad. El compromiso de Camus fue con el hombre, no con su concepto.

En Francia, con motivo del aniversario de su muerte, proliferan las biografías sobre aspectos poco conocidos de su vida y los homenajes oficiales se suceden.

Fuente: Texto extraído de la Alianza Francesa de Trujillo (2010), por conmemorarse los 50 años del fallecimiento del escritor citado.

sábado, 14 de noviembre de 2009

"La misión de escritor": Discurso al Premio Nobel de Literatura 1957 (Fragmento)


(...)

El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo a los demás; equidistantes entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso los verdaderos artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar, y sin han de tomar un partido en este mundo, este sólo puede ser el de una sociedad en la que según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual.

 Por lo mismo, el papel del escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición, no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte. Todos los ejércitos de la tiranía, con sus millones de hombres, no le arrancarán de la soledad, aunque consienta en acomodarse a su paso y, sobre todo, si lo consintiera. Pero el silencio de un prisionero desconocido, basta para sacar al escritor de su soledad, cada vez, al menos, que logra, en medio de los privilegios de su libertad, no olvidar ese silencio, y trata de recogerlo y reemplazarlo para hacerlo valer mediante todos los recursos del arte.

 Ninguno de nosotros es lo bastante grande para semejante vocación. Pero en todas las circunstancias de su vida, obscuro o provisionalmente célebre, aherrojado por la tiranía o libre de poder expresarse, el escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificara a condición de que acepte, en la medida de lo posible, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio de la verdad y el servicio de la libertad. Y pues su vocación es agrupar el mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la mentira y a la servidumbre que, donde reinan, hacen proliferar las soledades. Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia a la opresión.

(...)


(*)Albert Camus. La misión del escritor. (Fragmento del discurso pronunciado por el escritor al recibir el Premio Nobel de Literatura 1957)



***

Reflexiones en torno al escritor:
"En su variada obra desarrolló un humanismo fundado en la conciencia del absurdo de la condición humana. En 1957, a la edad de 44 años, se le concedió el Premio Nobel de Literatura por «el conjunto de una obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy".

Víctor Abraham.

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