domingo, 23 de agosto de 2020

Una fiesta convertida en tragedia, una confusa intervención policial y un golpe anímico y moral a la población.

Escribe Víctor Abraham
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Sábado 22 de agosto. Los Olivos, Lima (Perú). El toque de queda en Perú empieza a las 10.00 pm y se extiende hasta las 4.000 am del día posterior.  La intervención fue antes de iniciado el toque de queda. Los hechos sucedieron cuando la Policía allanó una discoteca donde 120 personas participaban en una fiesta. ¿Proclives a la diversión? Todo joven es así, y quién niega eso está mintiendo. La mayoría de fallecidos fueron mujeres, 12 en total. ¿Qué sonido distractor, llámese de terror, o ruido de fuerte calibre pudo haber generado el amontonamiento de la gente? ¿Y si hubieran habido ternas o mejor dicho policías encubiertos dentro de la reunión? ¿Se sabía con anticipación o se premeditó con antelación el desenlace fatal de esta intervención?  ¿Quién dio la orden de intervención? ¿Se cumplió con los protocolos de intervención? ¿Qué hacía presumir a la PNP que estos jóvenes pasarían la hora de la cuarentena? No está claro cómo la puerta quedó bloqueada. Se afirma que se les cerró la única puerta de salida. Por otro lado,  se tiene la actuación de una prensa dispuesta siempre a lavar la cara de los verdaderos culpables y distorsionando la verdad en la población. Lo sucedido la noche de ayer, lo de la discoteca ubicada en la avenida El Zinc de Los Olivos, y los 13 jóvenes fallecidos,  toma color y sabor de interpretación vacía y extraña.


 A estas horas de la noche, se piden rondas urbanas para imponer mayor orden, se justifica la muerte de jóvenes que al margen de todo son personas de a pie. Se vuelve a dividir al país entre quienes tienen miedo y quienes resisten al miedo, entre quienes siguen sosteniendo las mentiras y la figura del Gobierno, merced del Covid-19 y quiénes van dándose cuenta del trasfondo real.  También esto sucede justo cuando se supone debería aclararse temas como el contrato ilegal de 1,6 millones de soles con Hidroenergía, por parte del padre de la ministra de economía María Antonieta Alva, la entrega del gobierno de 45 millones de soles a municipios para la adquisición de protectores faciales (otra gran estafa), la denuncia penal al presidente Martin Vizcarra por delito de genocidio, la suspensión del proyecto en favor de los aportantes de la ONP, el financiamiento de los partidos políticos, los 6 000 voluntarios que exige el gobierno para la realización de los ensayos clínicos que empieza mañana lunes 24, y que no esconden otra verdad que el hecho de que se va a experimentar con la gente, pero sobre todo, y es lo más lamentable, sucede justo ahora, cuando ya la ciudadanía estaba tomando valor para volver  a las calles, para vencer el miedo y el temor a tanta psicosis generada por los mismos medios de comunicación que otra vez  vuelven a jugarle en contra a la población. El Poder vuelve a confinar a los peruanos, los convierten en más obediente a la fuerza.

La población es reorientada a buscar culpables entre sus mismos conciudadanos haciéndole creer que la culpa es de la misma gente. Esto linda con el plano que se llama sentido común y justicia. No era intervención de una banda criminal, estos eran jóvenes trabajadores que vivían en lugares aledaños a la zona industrial, o en el mayor de los casos eran vecinos de la zona. Muchos aseguran que el operativo fue 9.20 pm (Esto, probablemente llevó a  muchos de los presentes en la fiesta a pensar que faltando 20 minutos podrían tomar un taxi con destino a sus casas, ya que nadie en su sano juicio va a exponerse a un toque de queda donde es sabido que toda garantía constitucional está suspendida).  Se habla que la empresa organizadora llevó una orquesta. ¿No es raro eso acaso? ¿Qué orquesta va a exponerse a una más que segura intervención policial? Se habla que el costo de la entrada fue de 10 soles (Un anzuelo, tal vez perfecto). ¿No es acaso que así nos han formado?, dicen algunos. ¿Muchos no estamos acostumbrados a tomar en fiestas acaso?, dicen otros. Se tilda a los agraviados de fiesteros  irresponsables, pero… por qué, por ejemplo si el Gobierno no está de acuerdo con esto propone de una vez por todas una ley seca general y restringe a la misma Backus la comercialización de licores, o a otras, llámense Ron Pomalca o Cartavio.

¿Se podría hablar de que todo esto fue sembrado? Todos los sábados los vecinos de la zona se quejaban y la policía nunca intervino, ni serenazgo ni municipalidad. ¿O estaba preparándose con alevosía el momento preciso para hacer de esto una psicosocial más? Todos han estado ebrios, eso es lógico y muy probablemente hasta pudo haber circular droga. Pero esto no amerita a qué se le eche la culpa a la gente y menos, se haga escarnio con los decesos. Hayan tenido algo de culpa o no,  son gente del pueblo, víctimas de una psicosocial que intentó montar la PNP la noche de ayer y que por lo visto se les escapó de las manos. Esto ha trascendido a nivel internacional, según BBC Mundo, varios testigos han denunciado que sí hubo accionar de bombas lacrimógenas y disparos por parte de la PNP. Haya o no haya sido, la pregunta vuelve a ser, ¿qué pudo haber generado ese desorden que sumado al trago y al estado de ebriedad generó el amontonamiento? Incluso una joven hablaba de que ya había presencia de ternas.

Parece increíble, pero a estas alturas todo toma forma de pensar que esto se dio para que los ciudadanos de a pie entendamos qué es lo que sucede con quienes desafiamos a la autoridad. ¿Hubo necesidad de generar muertos para que las personas entendiéramos la dimensión de la desobediencia civil? Inclusive no se deshecha la posibilidad que esos licores bebidos fueron adulterados, además  se habla de 23 detenidos, de los cuales 15 resultaron infectados con covid-19. He allí la explicación del por qué la asfixia fue mayor. Esto nos deja la sensación de que se vuelve a atomizar al pueblo  una vez más, que al final, según se oficializa es este mismo quien tiene la culpa de sus propias acciones.

Esto no debe ni puede quedar impune. Un estado de emergencia no justifica acabar con la vida de las personas. Cómo refiere un joven dentro del mundo de las redes a estas horas de la noche, "Dieron a entender que si no respetamos las reglas, ¿nos matan?".

 Agosto, domingo 23. 2020. Lima Perú. 
9.30 pm
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Fotos: BBC Mundo

lunes, 17 de agosto de 2020

Plandemia 2020

La extraña sensación de vivir secuestrados en nuestro propio país es un fantasma que empieza a recorrer el territorio nacional. Es como si viviésemos o caminásemos en un lugar que se esmera en hacernos sentir NADA. Caras largas, reprobatorias. Y todo tiene un sabor a rechazo, prohibición y duelo. No amargura, sino decepción. Una sociedad enajenada crea eso. 

Una especie de resignación, miedo o convivencia con el dolor, un inexplicable espíritu de sumisión, son tantas cosas y a la vez nada. La ruta de la identidad se difumina. Vamos olvidando quiénes somos y qué nos pertenece por derecho. Están golpeando la autoestima de las personas, disociando la unidad familiar, hostigando a los ancianos, persiguiendo a los ambulantes, destruyendo la salud mental de un país, dejando sin futuro a los niños, precarizando la educación, haciendo negocio con la salud, lucrando con la vida de la gente, vulnerando sus derechos individuales, mintiendo, convirtiendo la crisis sanitaria en crisis económica. Las pequeñas empresas mueren; las grandes cadenas de negocios se fortalecen. La propiedad privada de los grandes lacta de la plata del Estado, un dinero que es nuestro. La población resiste, pero no es suficiente.

Se están haciendo ricos los más ricos y amasando exorbitantes fortunas. Han divido el país entre los que tienen miedo y los que no tienen miedo, entre quienes no se creen las mentiras del Gobierno, respecto al tratamiento de la COVID-19, y quienes ayudan a sostenerla para que estas no caigan. Han entregado los bonos soberanos, desperdiciado el dinero de todos los contribuyentes de este país. Se han confabulado con la prensa para crear una psicosis generalizada. Reprimen, vigilan, observan. Endeudan al país con préstamos impagables para estas dos generaciones que vienen: el dinero recibido es repartido escandalosamente entre los mismos funcionarios.

En silencio están acabando con las personas que llegan a los hospitales, reduciéndolos en sus casas o en algún lugar donde puedan estar y no salir. Se niegan a ver la realidad porque la falsedad genera réditos. Cercenan la esperanza ofreciendo bonos que no llegan. Vejan la dignidad de las personas condenándolas a solo mostrar sus ojos. El uso obligatorio de máscaras y plásticos sobre la cara, ejercicio macabro que solo pueden darse licencias gobiernos autoritarios porque saben que el miedo gana terreno sobre la consciencia y el sentido común de la población. 

Las políticas de salud pública fracasan. Se niegan a aceptar las recomendaciones de investigadores y profesionales de la salud independientes que pudieran significar relativos progresos. Operadores políticos reciben sus tajadas. Pareciera como si estuviéramos caminando a construir una distopía similar a las de Fharengeith 451, V for Vendetta o 1984 porque el poder empieza a hacerse omnipresente, dando la impresión que su mano está presente en todas partes al mismo tiempo. 

La gente muere, la corrupción se dispara, la enfermedad toca la puerta de los pobres, el oxígeno se reduce y la locura, producto del enclaustramiento, empieza a asomarse. La tarea, sobreponerse al miedo...¡Vencerlo!, y fortalecer el uso pleno de la consciencia y el razonamiento.

Lima. Agosto 17.2020.

Víctor Abraham 

miércoles, 12 de agosto de 2020

Educación y Política: Ciudadano Martín Vizcarra Cornejo I

Ciudadano Martín Vizcarra Cornejo: 

La caída de quien le precedió, el ciudadano norteamericano Kuczynski Godard, un descalificado Congreso fujimorista  que no representaba más que la radiografía del momento, un altísimo grado de rechazo a la clase política, un inmenso aparato institucional y una fuerte e influyente hegemonía empresarial, sumado a intereses particulares de medios de comunicación, artistas e intelectuales y  complicidad de la izquierda política lo pusieron donde está. Circunstancias ajenas al voto popular le llevaron a usted al poder.

La democracia del Poder, encarnado en fuertes sectores de la sociedad civil y política ante el miedo de quedarse a la deriva, ser golpeados moralmente y puestos al descubierto con el fin de ser denunciados, procesados, juzgados y sentenciados, producto de los mismos tentáculos que ODEBRECHT ejercía en toda la esfera del ámbito social y nacional, componendas turbias y corruptas que llevarían a la orden de captura internacional de Alejandro Toledo, el suicidio de Alan García, el arresto de Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, la renuncia de Kuczynski Godard, todos Expresidentes de la República, además de las detenciones de Castañeda Lossio y Susana Villarán, exalcaldes de Lima, y con ellos, a lo largo de todo el país, autoridades municipales, periodistas, gobernadores regionales, gerentes de la administración pública, directores de instituciones, gremios, partidos políticos, sindicatos, movimientos juveniles, entre otros. Hechos que hicieron innegable una crisis total de corrupción, similar o peor a los tiempos del Fujimorismo y que contribuyeron a su posicionamiento inmediato como mandatario de la República a un paso del Bicentenario.

Un conglomerado desleal de empresarios, agremiados todos, bajo la figura omnipresente del grupo hegemónico más influyente y poderoso del Perú bautizado como CONFIEP también le dio su venia. El apoyo para su investidura de estos fuertes grupos de poder, preocupados por mantener sus dividendos económicos era más que obvio, y con ello las argucias de los inmensos medios de comunicación quienes en su intento por seguir manipulando y direccionando la opinión pública y cobrando al Estado por este servicio callaron. También jugaron su papel, una vez más al otro lado de la historia, como en 1990 que junto al APRA engendraron a Fujimori, la izquierda política que en un arrebato de silencio cómplice y ayuda absoluta no dudaron en sacar a la gente las veces que fue necesario para marchar a nombre de usted, con el único fin de complacer sus caprichos iniciales a cambio de limpiar su careta moral y pedir puestos de trabajo. Tampoco se quedaron atrás los intelectuales de las universidades más referentes y caras, en cuyas literaturas solo despedían colaboración en favor de la “democracia”. Todo se dispuso para usted. Todo, todo esto le estaba dispuesto. Fue este su arsenal, su vehículo de enquistamiento en Palacio de Gobierno.

Su mensaje posterior de una supuesta lucha contra la corrupción solo fue una demagogia en la práctica. Medidas antilaborales como ese Decreto Supremo Nº 345-2018-EF llamado "Política Nacional de Competitividad y Productividad" (PNCP) que aprobó mientras todos celebraban el inicio de un nuevo año 2019 evidenciaron su futura línea de gobierno: Un Gobierno para las grandes empresas. Sus promesas de salvaguardar la vida e integridad de los peruanos fue siempre una mentira. Hospitales que nunca se construyeron, escuelas olvidadas, universidades cerradas en nombre de la calidad educativa, brechas salariales que tampoco se equipararon. Una estabilidad laboral más cercana a la orfandad y al abandono, mientras la informalidad daba de comer en silencio al país a pesar de ese discurso suyo de protección a los más vulnerables, palabra tan manoseada que solo alcanzó el significado de manipulación de consciencias.

Lima, Perú. Agosto 12, del 2020 

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...