domingo, 14 de agosto de 2011

SOBRE EL DESTINO DE NUESTRA EXISTENCIA

Sobre el compromiso de existir para los demás

Yo no puedo ser indiferente a los sucesos que acontecen el día a día, como tampoco pienso que sería lo correcto si usara como excusa mis momentos de trabajo para desentenderme de tal o cual deber de ayudar. Jamás podría estar cómodamente sentado en el confort de un unísono espacio. No, no es ese mi estilo. Espero que el paso de los años me permita nunca tomar esta vía de existencia, la indiferencia. Tender una mano es lo más hermoso que podemos hacer.

Prefiero soñar despierto, pensando y usando todo el tiempo posible. He dicho todo, no una parte. Muchas veces, es el tiempo: juez del todo y parte de nuestra existencia. Es el mayor justiciero. Cuando el tiempo cae sobre los años del hombre, lo hace irremediablemente agolpando sus ilusiones de un sólo momento.

Reafirmo mis palabras de hombre, cuando expreso que damos tanto como cuando ofrecemos la vida al instante preciso. El hoy y el aquí es imprescindible, y merece nuestra mayor atención. Al final daremos cuenta a nuestra senectud sobre los frutos que hayamos podido lograr durante esta preciosa existencia que nos dio este ciclo maravilloso. Rendiremos cuenta a nuestra propia vejez, por los miles de millones de minutos perdidos o bien utilizados.

Nos caemos, nos levantamos, sonreímos y caminamos, así crecemos juntos; unidos los dos, tú y yo, juntos; cuando tiendes tu mano a mi mano, y cuando pones tus ojos en los míos para devolverme al camino, es cuando avanzamos. Me alegras la vida cuando me dices “¡Te quiero!”, sin necesidad de que yo te haya preguntado. Me parece que todo esto, señores; es lo que llamamos los seres humanos la necesidad de ser querido, apreciado y estimado; las palabras calan en lo profundo del Ser cuando vienen de las personas indicadas, aunque exaltan más cuando proceden admirablemente de las no esperadas. Alguien, dijo una vez: “¿Quiénes somos nosotros para que nos amen?, somos nosotros los debemos dar el primer paso.” Ese paso debemos entenderla como oportunidad, más que como deber; como voluntad para dar siempre lo mejor de nosotros a los otros, más que como el esperar ser atendidos.

¡Oh, gracias porque tus ecos aún resuenan en mis acústicos adentros y tintinean cada vez más trepidantes a mi corazón palpitante! ¡Oh, fuerza de corriente viva, alma aventurada la mía por tenerte siempre en mis recuerdos!

Sobre la muerte y el amor

Nos ha permitido la vida ser portadores de vida, como nos ha sentenciado la muerte a reflexionar sobre ella misma. Cuando vemos morir a un ser querido comprendemos la magnitud de estar vivos, un sentimiento nos estremece. Es cierto que todo deceso trae consigo dolor, penas, miserias y desconsuelos; pero también por el otro lado trae aprendizajes, renovaciones, claridades de pensamiento y de obras. “Sé siempre solidario y caritativo. Da una propina a quien lo necesite. Esfuérzate por conseguir lo que quieres. Ama con pasión lo que piensas”, son palabras éstas,últimas tal vez de hombres o mujeres que nuestros ojos jamás pueden volver a ver, sin embargo las recordamos. Recordamos a las personas más por sus acciones y palabras, que por sus intenciones de hacerlas o revelarlas. Se recuerda lo hecho y lo dicho, no lo que no se hizo y no se dijo. Aprendemos todo, de todo y de todos, simplemente eso. Realmente suceden tantas cosas al mismo tiempo que uno mismo no es posible de explicarse, igual debemos ser muy positivos en las nuevas tareas que emprendamos.

Suena aún utópico entre mis coetáneos toda expresión de “amor perfecto”, tal vez porque no existe. Suena raro, hoy en día afirmar y confirmar en nuestras acciones los versículos del apostol Pablo, ese pasaje hermoso sobre el amor (1ra Co. 13. 1 y ss); hasta ahora he pensado que es el mejor ensayo que se ha hecho sobre este sentimiento vital. ¿Qué está pasando con el amor? ¿Qué está pasando con la esperanza? ¿Qué está pasando con las ilusiones? ¿Qué está pasando con nuestra fe ciega de creer en algo que no vemos pero ansiamos?, sin duda, mientras mantengamos vivo en nosotros el amor podremos realizar todo lo demás, ya que éste siempre será: más que una ilusión, más que una fe ciega. El amor es caridad, es sinónimo de vida, y por lo contrario de muerte. Todos mueren, los racionales brincan de ánimo, los irracionales mueven el rabo; mientras viven todos sonríen, pero al morir dejan recuerdos, dejan caridades, dejan bondad, dejan lágrimas, dejan bondad.

Sobre el destino colectivo

Se nos acusa de ser idealistas, está bien comprendido; pero si no lo fuéramos, me pregunto, ¿podríamos ser capaces de llorar ante la ausencia, o de reír ante la presencia; de ilusionarnos por una sonrisa o de desilusionarnos por una impotencia?, me pregunto, ¿Seríamos tan pacientes para esperar el otro día, y optimistas para creer en el cambio de las personas; tan ecuménicos para escuchar y concertadores para atender? ¿Podríamos saltear estas peculiaridades tan propias de nuestra única rareza, esa la de ser justamente: seres humanos?

Juntos en el camino, una vez encontrados y hermanados, tratamos ir de la mano ansiando el mismo destino. Buscamos cosas en común, escuchamos la misma tonalidad del corazón. Nos imaginamos juncos y floripondios reverberando a cada paso. Nuestro camino lo sentimos limpio. No nos importan dificultades si salen a nuestro encuentro; que si voltean a mirarnos o no, no nos detenemos a acogerlas, las miramos y las sorteamos. No nos importa porque sabemos que estamos unidos y así, somos fuertes. Estamos viviendo cada nivel buscando superarlo día a día, y extraer de ello los mayores aprendizajes; estamos avanzando a dos pensamientos porque fusionadas nuestras ideas afrontamos mejor todo,no nos caemos; vivimos a dos emociones para sentir mejor y ser mejores seres humanos , vivimos a dos bocas y a dos lenguas para cuidar que nuestras palabras siempre sean las correctas, para no expresar más de lo debido; vivimos a dos pares de brazos en los que nos apoyamos y damos fortaleza; estamos avanzando a dos pares de ojos que nos conducen, en fin a dos dualidades de existencia.

En el escenario perfecto de la conciencia humana, un faro de luz propia y viva encanta. El alma sorbe aire de viento libre, y ansia, proclama, da loas, brinda por las cúspides de felicidad; ríe a voz infantil y calla. En fin, calla esperando el instante supremo en que vuelva a percibir la maravillosa alegría. Los momentos de felicidad es sabido por todos que son cúspides circunstanciales. Son espasmos leves motores y motivos del accionar humano.El alma es este faro de luz propia.

Ensayos de Lima. 2011.

Desde la Civdad de Los Reyes del Pev.
Víctor Abraham les saluda

viernes, 12 de agosto de 2011

Henri Bergson: Filósofo, escritor y Premio Nobel de Literatura 1927


Frases bergsonianas:

La inteligencia se caracteriza por una incomprensión natural de la vida. (inteligencia)

La libertad es un hecho, y entre los hechos que observamos, no hay ninguno que sea más claro.(libertad)

Debemos obrar como hombres de pensamiento; debemos pensar como hombres de acción. (Acción)

El presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto estaba ya en la causa. (Presente)

La contemplación es un lujo, mientras que la acción es una necesidad. (Acción)

Los conceptos están incluidos en las palabras. (Conceptos)

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

lunes, 8 de agosto de 2011

Aula virtual de Literatura 5/1:"La Ilustración" del Siglo XVIII, o "Siglo de las Luces"



El término Neoclasicismo surgió en el siglo XVIII para denominar al movimiento estético que venía a reflejar en las artes, los principios intelectuales de La Ilustración que desde mediados del siglo XVIII, se venía produciendo en la filosofía y se había transmitido a todos los ámbitos de la cultura.

La Ilustración
Fue un movimiento intelectual conocido como el «Siglo de las Luces».

Se desarrolló el culto a la razón promovido por los filósofos ilustrados que conllevó a un rechazo del dogma religioso, que fue considerado origen de la intolerancia, y una concepción de Dios que pasaba de regir el mundo mediante las leyes naturales a desaparecer en concepciones ateas del universo.

Los ilustrados promovieron la investigación de la naturaleza, el desarrollo científico-técnico, la educación y la difusión general de todo tipo de conocimientos; fueron los tiempos de L'Encyclopédie.

El arte se hizo así más accesible y con menos pretensiones, y la literatura se dirigió a un público más amplio, planteándose como un instrumento social.

El aumento del número de lectores, especialmente entre la burguesía, plantea la figura del escritor como un profesional, y la escritura como su fuente principal o secundaria de sustento.

***

«No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo» Molière


Géneros:

El ensayo: De la novela se pasó al ensayo como género divulgador de ideas por excelencia. La literatura neoclásica realizó una crítica de las costumbres, incidiendo en la importancia de la educación, el papel de la mujer y los placeres de la vida. (Costumbrismo)

Las fábulas: Relatos o poesías normalmente ejemplificadas con animales, donde se exponen enseñanzas morales. La fábula se caracterizaba por ser una composición de carácter didáctico, por la crítica de vicios y costumbres personales o de la sociedad, y por la recurrencia a la prosopopeya o personificación.

El teatro: La obra de teatro debe ser verosímil, cumplir con las unidades de acción, de espacio y de tiempo, y tener un enfoque didáctico y moral. Destacaron:

Jean Racine: Se le considera, junto a Pierre Corneille, el mayor exponente de la tragedia clásicas francesa.

Pierre Corneille Es considerado uno de los mayores dramaturgos franceses del siglo XVII, junto con Molière y Racine. La riqueza y diversidad de su obra refleja los valores y los grandes interrogantes de su época.





Víctor Abraham les saluda

sábado, 30 de julio de 2011

De: Los bosquejos de la luna. Lima. Perú. 2011.(Versos sueltos)



Dios mira la noche,
contempla, sonríe, y vuelve a mirar.
¡Tú, mortal; llora, calla, grita, gime!
Soledad natural.

***


Piedra diamante
Piedra forjada por el golpe violento
Piedra de toque,
alimentada por Hefesto
fuego de mar
Yo pienso
Yo quiero
Yo existo

***


Yo diré -Los quiero-
Diré emocionado. ¡Los quiero!
¡Qué más da, les quiero!
¡Qué más da, emocionado!
Estrellas de polvo, de luna
Estrellas de polvo, emocionado

***
Desde la Civdad de Los Reyes del Perv.
Víctor Abraham les saluda

lunes, 25 de julio de 2011

La concesión del Premio Nobel de literatura de 1934 apenas tiene historia...



La concesión del Premio Nobel de literatura de 1934 apenas tiene historia(...). La propuesta presentada por la Academia Italiana halló acogida unánimamente favorable en el seno de su homónima sueca. El prestigio del candidato-Pirandello-estaba refrendado por el éxito de sus comedias ante los públicos y las críticas más exigentes de Europa.

"... Los problemas psicológicos abordados en su teatro tienen -como apunta certeramente uno de los miembros de la comisión dispensadora de los premios- un trasfondo filosófico, que antes no se había sabido apreciar en su justo valor, de la más honda significación para la existencia del hombre."
Pirandello recibió el premio en el cénit de su carrera artística, dos años antes de morir. La citación dice: "Por su audaz y brillante renovación del arte escénico y darmático de Italia."

Pero Pirandello no sólo es un clásico del teatro, junto al dramaturgo genial, encontramos en él uno de los mejores narradors de nuestro tiempo y un incisivo pensador"

Tomado de: Luigi Pirandello. Obras escogidas. Ediciones Aguilar. España.

***
Extracto del Prólogo de: "Seis Personajes en busca de un autor"

Hace muchos años sirve a mi arte (aunque parece que fuera ayer) una criadita agilísima, y por eso nada primeriza en el oficio.

Se llama Fantasía.

Es un poco despectiva y burlona. Aunque le gusta vestir de negro, nadie le negará que no tiene sus ocurrencias, así como nadie creerá que todo lo hace siempre en serio y sólo de esa manera. Mete la mano en el bolsillo, saca de él un gorrito de cascabeles, rojo como una cresta, se lo pone y desaparece. Hoy está aquí, mañana allá. Y se divierte llevando a casa, para que yo componga relatos, novelas y comedias, a la gente más insatisfecha del mundo: hombres, mujeres, muchachos, vinculados a extraños problemas de los cuales no saben cómo librarse; contrariados en sus proyectos, frustrados en sus esperanzas, y con quienes, en fin, de verdad que es muy fastidioso conversar.

Pues bien, esta criadita, Fantasía, tuvo hace ya muchos años la perversa inspiración o el desafortunado capricho de llevar a mi casa a toda una familia, no sé de dónde ni cómo recogida, pero de quienes ella pensaba que yo habría podido sacar el tema para una magnífica novela.

(...)

¿Qué autor podrá contar alguna vez cómo y por qué un personaje nació en su fantasía? El misterio de la creación artística es el mismo misterio del nacimiento. Puede ser que una mujer, amando, desee convertirse en Madre, pero el deseo por sí sólo, por más intenso que sea, no basta. Un afortunado día ella será Madre, sin advertir de manera precisa la concepción. De igual modo un artista, viviendo, recibe muchos motivos de la vida, y no puede jamás decir cómo y por qué, en determinado momento, uno de estos motivos vitales entra en su fantasía y se convierte en una criatura viva, en un plano de vida superior a la voluble existencia diaria.

Sólo puedo decir que sin saber que los había buscado me encontré delante de aquellos seis personajes, tan vivos como para tocarlos, como para oírlos respirar, que ahora se pueden ver en escena. Y aguardaban, allí presentes, cada uno con su secreta tortura y unidos por el nacimiento y desarrollo de sus mutuos percances, que yo los introdujera en el mundo del arte, haciendo de ellos, de sus pasiones y de sus casos una novela, un drama o, por lo menos, un relato.

Habían nacido vivos y querían vivir.

(...)

¿Qué es, para un personaje, su propio drama?

Cada fantasma, cada criatura del arte, para llegar a existir debe tener su propio drama. Es decir, un drama del cual sea personaje y por el cual es personaje. El drama es la razón de ser del personaje, es su función vital: lo necesita para existir.


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

jueves, 21 de julio de 2011

El romanticismo literario de Allan Poe




Por la noche del mismo día el hombre y su esposa tuvieron que huir de su casa por un incendio, por la mañana él visitó la casa en ruinas y observó que solo una pared quedaba en pie donde había la imagen de un gran gato. Esto le provocó vivir con remordimientos y mal sueño. (de: El gato negro)





“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!" (de: El cuervo)





Me parecía que acababa de despertar de un sueño confuso y excitante. Sabía que era medianoche y que desde la puesta del sol Berenice estaba enterrada. Pero del melancólico periodo intermedio no tenía conocimiento real o, por lo menos, definido. Sin embargo, su recuerdo estaba repleto de horror, horror más horrible por lo vago, terror más terrible por su ambigüedad. Era una página atroz en la historia de mi existencia, escrita toda con recuerdos oscuros, espantosos, ininteligibles. (de: Berenice)





La "Muerte Roja" había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa. La sangre era encarnación y su sello: el rojo y el horror de la sangre. (de: La máscara de la muerte roja)



-¿No lo has visto? -dijo bruscamente, después de echar una mirada a su alrededor, en silencio-. ¿No lo has visto? Pues aguarda, lo verás -y diciendo esto protegió cuidadosamente la lámpara, se precipitó a una de las ventanas y la abrió de par en par a la tormenta. (...)Era, en verdad, una noche tempestuosa, pero de una belleza severa, extrañamente singular en su terror y en su hermosura. (de:La caída de la casa Usher)



«¡Duerme en paz! Pues el espíritu del Amor reina y gobierna y, abriendo tu apasionado corazón a Ermengarda, estás libre, por razones que conocerás en el Cielo, de tus juramentos a Eleonora.» (de: Eleonora)






Súbitamente, el movimiento y el sonido ganaron otra vez mi espíritu: el tumultuoso movimiento de mi corazón y, en mis oídos, el sonido de su latir. Sucedió una pausa, en la que todo era confuso. Otra vez sonido, movimiento y tacto -una sensación de hormigueo en todo mi cuerpo-. (de: El pozo y el péndulo)
 

 



Porque la luna no luce sin traérme sueños
de la hermosa Annabel Lee;
ni brilla una estrella sin que vea los ojos brillantes
de la hermosa Annabel Lee; (de: Annabel Lee)


¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!(de: El corazón delator)


(...), el escritor se inspira en un caso contemporáneo o bien, en el mejor de los casos, se las arregla para combinar los hechos sorprendentes que han de tratar simplemente la base de su narración, proponiéndose introducir las descripciones, el diálogo o bien su comentario personal donde quiera que un resquicio en el tejido de la acción brinde la ocasión de hacerlo.
(...)Consiste mi propósito en demostrar que ningún punto de la composición puede atribuirse a la intuición ni al azar; y que aquélla avanzó hacia su terminación, paso a paso, con la misma exactitud y la lógica rigurosa propias de un problema matemático.(de: Método de composición)

***

Desde la Civdad de Los Reyes del Perv.
Víctor Abraham les saluda

miércoles, 20 de julio de 2011

El último video del Che


A la luz de una vela con que alumbrábamos el mate; las facciones contraídas del obrero ponían una nota misteriosa y trágica. En un idioma sencillo y expresivo contaba de sus tres meses de cárcel, de su mujer hambrienta, de los compañeros comunistas que la policía había fondeado en altamar, o lo habían desaparecido misteriosamente. (…)

Aterido en la noche del desierto acurrucado uno contra el otro, era la representación del proletariado de cualquier lado del mundo. Nos apiadamos de ellos ya que no tenían ni una mísera manta con que taparse y les prestamos las nuestras. Fue ésa, una de las noches en que he pasado más frio, pero también una de las noches en las que me sentí un poco más hermanado con los hombres. (Diarios del Che)

Desde la Civdad de Los Reyes del Perv
Víctor Abraham les saluda

domingo, 17 de julio de 2011

"El gato Negro" Fragmento del cuento de Poe

No espero ni pido que nadie crea el extraño aunque simple relato que voy a escribir. Estaría completamente loco si lo esperase, pues mis sentidos rechazan su evidencia. Pero no estoy loco, y sé perfectamente que esto no es un sueño. Mañana voy a morir, y quiero de alguna forma aliviar mi alma. Mi intención inmediata consiste en poner de manifiesto simple y llanamente y sin comentarios una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de estos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no voy a explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barroques. En el futuro, quizá aparezca alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes, una inteligencia más tranquila, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que voy a describir con miedo una simple sucesión de causas y efectos naturales.
(...)

Una noche en que volvía a casa completamente embriagado, después de una de mis correrías por el centro de la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo agarré y, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al instante se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma se separaba de un golpe del cuerpo; y una maldad más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Saqué del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí mientras seguía sujetando al pobre animal por el pescuezo y deliberadamente le saqué un ojo. Me pongo más rojo que un tomate, siento vergüenza, tiemblo mientras escribo tan reprochable atrocidad.
(...)

Yentonces se presentó, para mi derrota final e irrevocable, el espíritu de la PERVERSIDAD. La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu. Sin embargo, estoy tan seguro de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primordiales del corazón humano... una de las facultades primarias indivisibles, uno de los sentimientos que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en los momentos en que cometía una acción estúpida o malvada por la simple razón de que no debía cometerla? ¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que nos enfrenta con el sentido común, a transgredir lo que constituye la Ley por el simple hecho de serlo (existir)? Este espíritu de perversidad se presentó, como he dicho, en mi caída final. Y ese insondable anhelo que tenía el alma de vejarse a sí misma, de violentar su naturaleza, de hacer el mal por el mal mismo, me empujó a continuar y finalmente a consumar el suplicio que había infligido al inocente animal. Una mañana, a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol, lo ahorqué mientras las lágrimas me brotaban de los ojos y el más amargo remordimiento me retorcía el corazón; lo ahorqué porque recordaba que me había querido y porque estaba seguro de que no me había dado motivos para matarlo; lo ahorqué porque sabía que, al hacerlo, cometía un pecado, un pecado mortal que pondría en peligro mi alma hasta llevarla- si esto
fuera posible- más allá del alcance de la infinita misericordia del dios más misericordioso y más terrible.
 
Sobre el cuento: "El Gato Negro"
 
El gato negro (título original en inglés: The Black Cat) es un cuento de horror del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, publicado en el periódico Saturday Evening Post de Filadelfia en su número del 19 de agosto de 1843. La crítica lo considera uno de los más espeluznantes de la historia de la literatura.
 
La trama: El protagonista era un hombre de carácter dócil y bondadoso. Convive junto a su esposa y sus animales, afición que comparten. Él tenía más amistad con su gato negro llamado Plutón que con los demás animales, el gato lo seguía a todas partes mostrándole su cariño. Pero esto cambió cuando el hombre empezó a sufrir un cambio en su personalidad por causa del alcohol. Maltrataba a su esposa y animales, excepto al gato que le tenía un enorme respeto, en cambio una noche cuando llegó a casa, le sacó un ojo al gato por mordisquearle la mano, pero esto no fue el final, para acabar con el daño que le hizo al animal, a la mañana siguiente lo ahorcó en un árbol. Por la noche del mismo día el hombre y su esposa tuvieron que huir de su casa por un incendio, por la mañana él visitó la casa en ruinas y observó que solo una pared quedaba en pie donde había la imagen de un gran gato. Esto le provocó vivir con remordimientos y mal sueño.
 
Una noche el hombre descubrió en un bar un gato negro parecido a Plutón, que se llevó a su casa. Pero pronto empezó a sentir odio por el animal. Un día el hombre bajó al sótano de la nueva casa donde vivían, por culpa del gato él casi se cae por las escaleras, así que cogió un hacha para acabar con él. En vez de matar al gato mató a su mujer por intentar impedírselo. El protagonista escondió el cadáver de su esposa dentro de una de las paredes del sótano y sin darse cuenta también al gato, que lo delató con sus gemidos cuando la policía estaba registrando la casa.
 



Desde la Civdad de Los Reyes del Perv.
Víctor Abraham les saluda

miércoles, 13 de julio de 2011

La literatura de Jorge Luis Borges

«Que un individuo quiera despertar en otro individuo recuerdos que no pertenecieron más que a un tercero, es una paradoja evidente. Ejecutar con despreocupación esa paradoja, es la inocente voluntad de toda biografía.» J.L.Borges




La obra: El aleph es una colección de cuentos filosóficos. Fue publicado en 1949, y reeditado por el autor en 1974. Característico del escritor bonaerense, sus textos hacen uso de una infinidad de fuentes y bibliografías, y mediante ellas reconstruye los mitos y las metáforas de la tradición literaria universal. La obra está compuesta por diecisiete cuentos. He aquí el cuento: La casa de Asterión.

***

Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro: Biblioteca, iii, I.

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)[1] están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios pero si la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridicula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, anadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se posternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó en el mar. no en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espiritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duremo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocaremos en otro patio o bien decía yo que te gustaría la canalta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás como el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reimos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, asterión. quizá yo he creado las estrellas y el sol la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La cremonia dura pocos minutos. uno tras otro caen sin que yo me ensangrinte las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadaveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llgaría mi redentor. desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mo oído alcanza todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Como será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
—¿Lo creerás, Ariadna? —dijo Teseo—. El minotauro apenas se defendió.

[1] El original dice catorce, pero sobran motivos para creer inferir que, en boca de asterión, el número catorce vale por infinitos.

***

Sobre el autor:

Jorge Luis Borges fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y en el pensamiento humano, ha sido objeto de minuciosos análisis y de múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye cualquier tipo de dogmatismo.

Es considerado como uno de los eruditos más grandes del siglo XX, lo cual no impide que la lectura de sus escritos suscite momentos de viva emoción o de simple distracción. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, silogismos ornitológicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, thrillers teológicos, nostálgicas geometrías y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrece tanto a los estudiosos como al lector casual. Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece —a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía— una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.

Ciego a los 55 años, personaje polémico, con posturas políticas que le impidieron ganar el Premio Nobel de Literatura al que fue candidato durante casi treinta años, Borges siempre soñó con que la posteridad le perdonara sus errores y le concediera la gloria de que se lo recordase por sus mejores textos.

Víctor Abraham les saluda
Desde la Ciudad Capital del Perú

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...