jueves, 8 de septiembre de 2011

Immanuel Kant: Cuando la trascendencia y la metafísica se juntan para dar inicio a la razón pura.







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La belleza artística no consiste en representar una cosa bella, sino en la bella representación de una cosa. (Belleza)

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La felicidad no brota de la razón sino de la imaginación. (Felicidad)

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El sueño es un arte poético involuntario. (Sueño)

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No se puede aprender filosofía, tan sólo se puede aprender a filosofar. (Filosofía)

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Si el hombre no debe ahogar sus sentimientos, tendrá entonces que practicar la amabilidad hacia los animales, ya que aquel que es cruel con los animales se vuelve tosco en su trato con los hombres. Se puede juzgar el corazón de un hombre por su trato a los animales. (Animales)

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Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor. (Respeto)

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El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame. (Celos)

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¡Atrévete a pensar! (Pensar)

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En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz. (Imaginación)

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La mujer tiene un sentimiento innato para todo lo bello, bonito y adornado. (Mujer)

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Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él. (Educación)

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No inviertas todo tu tiempo en un sólo esfuerzo, porque cada cosa requiere su tiempo. (Tiempo)

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Desde Lima, Ciudad Capital del Perú
Mario Aguilar Rodríguez les saluda.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

THE ALWAYS MISUNDERSTOOD POET


Walking along the streets very late at open nights, Masi, the poet, has started to live another experience in his still young life. A no branded pen and a bunch of creased papers as well as his long hours walk are probably his most loyal allies. The poet likes wearing in long black heavy coats as if he was trying to revive the times of the Literary Romanticism.

Masi has just decided to make his dreams come true. This walking will probably give him more clear ideas to write his next best-seller. Masi already published a meaningful book in 2008. A book in which he describes his most inner feelings towards the human being. Over the years Masi has frequently thought about contributing to this world to leave a legacy to reverse what the human being has lived so far. He is absolutely sure that this is not an easy task, but is firmly determined to stand by his thoughts and reach the eternity just by expressing the naked truth about the human being.

He undertook a long journey last year,strongly motivated by his thoughts about a new fresh young talented generation able to build up a better life. Sooner or later his ideas will pay back, however difficult the path to follow may be. Last year he relished success and frustration. He has always said: “I just don’t care what the people think of me.” “I just care what I can do to save the world from an impending sinking.”---“I strongly know that my writing will help the world find the right path”.

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By Víctor Abraham
From Lima, Peru's capital city,

martes, 6 de septiembre de 2011

Simone de Beauvoir: "No se nace mujer, se llega a serlo"



"(...)Esparta, donde prevalecía un régimen comunitario, era la única ciudad en que la mujer gozaba de un trato casi igualitario con el hombre. Las hijas eran educadas como los hijos; la esposa no estaba confinada en el hogar del marido: éste sólo estaba autorizado a hacerle furtivas visitas nocturnas; y su mujer le pertenecía tan poco, que cualquier otro hombre podía reivindicar su derecho a unirse a ella: la noción misma de adulterio desaparece cuando desaparece la herencia; cuando todos los niños pertenecen colectivamente a toda la ciudad, las mujeres no están sujetas celosamente a un dueño: o dicho a la inversa, al no poseer bienes ni descendencia propios, el ciudadano tampoco posee a su mujer. Las mujeres sufren las servidumbres de la maternidad al igual que los hombres las de la guerra: pero, salvo el cumplimiento de ese deber cívico, ningún impedimento restringe su libertad". (De: El segundo sexo. 1949)

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“La mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea; así­ se le llama “el sexo” queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado: para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es “lo otro.” (De: El segundo sexo.1949)

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Sobre la autora: Tomado de: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=341372

Simone de Beauvoir (París, 1908-1986) fue una mujer diferente y nunca aceptó las normas de la sociedad de su tiempo. Desde adolescente rechazó la moral cristiana con la cual fue educada en su niñez, desechó la existencia de Dios y asumió la responsabilidad de sus actos. Esa fue apenas la primera señal de lo que sería la vida de quien es considerada hoy —al conmemorarse el centenario de su nacimiento— una de las pensadoras progresistas más destacada de la segunda mitad del siglo XX y pieza fundamental del feminismo, movimiento que escandalizó a la sociedad de la posguerra. Pero estas reacciones se originaron tiempo después.

(...)sentó las bases para que su siguiente libro se convirtiera en el estandarte de la causa feminista. Se trataba de El segundo sexo, publicado el 24 de mayo de 1949. Es el ensayo base del movimiento feminista, que inmediatamente después de su publicación provocó, por parte del sector conservador, una avalancha de críticas contra su persona. Tras esto, fue calificada de frígida, insatisfecha, reprimida y frustrada, incluso por personas que formaban parte de su círculo de amistades. “Decían que yo me sentía humillada por ser mujer y a causa de ello quería ridiculizar a los hombres. La gente me miraba en los restaurantes burlándose y hasta dándose con el codo”, declaró alguna vez Beauvoir. “Fue en ese momento cuando descubrí el machismo de un cierto número de hombres a los cuales consideraba verdaderamente demócratas, tanto en relación al sexo como al conjunto de la sociedad. Albert Camus casi me aventó el libro a la cara; dijo que había ridiculizado al varón francés”. Pero, ¿qué contenía la obra para acarrear tales reacciones? ¿Qué había entre sus páginas para que más de 20 mil ejemplares fueran vendidos en una semana y para que fuera traducida a decenas de idiomas, entre ellos el alemán, inglés, árabe, hebreo, húngaro, italiano, holandés, portugués y eslovaco? En la obra, Beauvoir plantea que una mujer es mujer no por su biología, sino por sus procesos culturales y psicológicos. Así, escribió: “no se nace mujer, se llega a serlo”. El libro está dividido en cuatro partes desde las cuales aborda la condición de las mujeres desde el punto de vista científico, histórico y literario. En la última, hace un recorrido por la mujer desde la infancia hasta la vejez. “Quedé muy decepcionada de los comunistas. Pensaba que la izquierda sentía cierto interés por este problema. Pero la mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea: así se le llama “el sexo”, queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado. Para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. “Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es ‘lo otro’”. Durante la entrevista realizada por Margaret A. Simons se le pregunta a De Beauvoir sobre cuál es la forma de eliminar esta opresión, a lo que la autora responde: “Ser independiente, trabajar”.

Para Flor Cecilia Reyes, experta en literatura francesa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, “con este libro Beauvoir demostró que siempre fue congruente con lo que pensaba, decía y actuaba. Supo ser ella y no buscó copias o parecerse a algún escritor. Desarrolló todas sus ideas para definir su presencia en el tiempo y su compromiso como intelectual”. “Beauvoir —dice en tanto la narradora Beatriz Escalante, experta en la obra de la escritora francesa— encontró el verdadero significado de lo que es ser escritora. Me parece que no se equivocó, vivió junto a un hombre importante que no la opacó, al contrario, siempre la apoyó en todo. Considero que es imprescindible leer toda su obra”. VIDA COTIDIANA. Pero hablar de Beauvoir como una feminista —que en ella misma representaba su postura al negarse a tener hijos y a contraer matrimonio (es decir, a cumplir un tratado hecho por hombres)— es muy reduccionista. En su obra están presentes además descripciones excepcionales de la vida cotidiana. Tal es el caso de Una muerte muy dulce (1964) en la que describe la agonía de su madre, quien murió de cáncer. La ceremonia del adiós (1981), su última obra, provocó muchas críticas pues, a decir de algunos detractores, eran episodios que jamás debió haber relatado.

Simone de Beauvoir murió el 14 de abril de 1986, un día antes de que se cumplieran seis años de la muerte de Sartre.

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Personalmente pienso que son grandes los aportes ideológicos que hace Simone de Beauvoir, la eterna compañera de Sartre, quien fiel al estilo del existencialista elabora un ensayo que sitúa el contexto de mediados del siglo pasado y no contenta con ello, busca crear revuelo entre sus contemporáneos visionando un nuevo modelo de sociedad cada vez más abierta, participativa  y tolerante con los demás, sobre todo solidarizándose con su mismo género: el femenino. "Ser mujer -nos dice- no sólo es un hecho de haber nacido siéndolo, sino que este aspecto se va construyendo a lo largo de la existencia". Ella propugna nuevos pensamientos de libertad, de equidad de género, de independencia, pero sobre todo de humanidad sin discriminación. Desde inicios del 50´, su libro: "El segundo sexo"1949, se ha erigido acorde a los cambios históricos y sociales, tanto en el pensamiento como en la acción.

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

lunes, 5 de septiembre de 2011

Aula Virtual de Literatura 5: El romanticismo y sus venas idealistas




El Romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos.


Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se manifiestan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.

Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania hasta llegar a países como Francia, Italia, Argentina, España, México, etc.

Su vertiente literaria se fragmentaría posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de Posromanticismo, una derivación del cual fue el llamado Modernismo hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo XX, el Surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.

Características:

• La conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón dieciochesca, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento.

• La primacía del Genio creador de un Universo propio, el poeta como demiurgo.

• Valoración de lo diferente frente a lo común lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista.

• El liberalismo frente al despotismo ilustrado.

• La originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le hace único.

• La creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas.

• La obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.

Es propio de este movimiento un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al yo fundamental y al carácter nacional o Volksgeist, frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo XVIII; en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo) y los autores románticos quebrantan cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, como por ejemplo las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de estilo (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la asonante. Igualmente, una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo de las Luces (Ilustración), prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto las historias fantásticas como la superstición.

El Romanticismo se expandió también y renovó enriqueció el limitado lenguaje y estilo del Neoclasicismo dando entrada a lo exótico y lo extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en vez de en Grecia o Roma, su inspiración.

Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo instintivo y sentimental. «La belleza es verdad». También representó el deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que presenta el «yo», subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón. En consonancia con lo anterior, y frente a los neoclásicos, se produjo una mayor valoración de todo lo relacionado con la Edad Media, frente a otras épocas históricas.

El Romanticismo alemán no fue un movimiento unitario. Por ello se habla en las historias literarias de varias fases del Romanticismo. Una etapa fundamental fueron los años noventa del siglo XVIII (Primer Romanticismo), pero las últimas manifestaciones alcanzan hasta la mitad del siglo XIX.

Los autores más importantes son Goethe, Novalis, Ludwig Tieck, Friedrich Schlegel, Clemens Brentano, August Wilhelm Schlegel, Achim von Arnim, E.T.A. Hoffmann y Friedrich Hölderlin. Post-romántico se puede considerar a Heinrich Heine.



El Romanticismo francés tuvo su manifiesto en Alemania (1813), de Madame de Staël, aunque el gran precursor en el siglo XVIII fue Jean-Jacques Rousseau, autor de Confesiones, Ensoñaciones de un paseante solitario, el Emilio, Julia, o La nueva Eloísa y El contrato social, entre otras obras.




En el siglo XIX sobresalieron Charles Nodier, Víctor Hugo, Alphonse de Lamartine, Alfred Victor de Vigny, Alexandre Dumas (tanto hijo como padre), entre otros; son los mayores representantes de esta estética literaria.



http://es.wikipedia.org/wiki/Los_miserables_(musical)

El Romanticismo comenzó en Inglaterra casi al mismo tiempo que en Alemania; en el siglo XVIII ya habían dejado sentir un cierto apego escapista por la Edad Media y sus valores de falsarios inventores de heterónimos medievales como James Macpherson o Thomas Chatterton, pero el movimiento surgió a la luz del día con los llamados Poetas lakistas (Wordsworth, Coleridge, Southey), y su manifiesto fue el prólogo de Wordsworth a sus Baladas líricas, aunque ya lo habían presagiado en el siglo XVIII Edward Young con sus Pensamientos nocturnos o el originalísimo William Blake.

Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y John Keats son los líricos canónicos del Romanticismo inglés. Después vinieron el narrador Thomas De Quincey, y los ya postrománticos Elizabeth Barrett Browning y su marido Robert Browning, este último creador de una forma poética fundamental en el mundo moderno, el monólogo dramático.



En narrativa destaca el escocés Walter Scott, creador del género de novela histórica moderna con sus ficciones sobre la Edad Media inglesa y escocesa, o las novelas góticas.

En España el movimiento romántico tuvo precedentes en los afrancesados ilustrados españoles, como se aprecia en las Noches lúgubres (1775) de José de Cadalso o en los poetas prerrománticos, que reflejan una nueva ideología presente ya en figuras disidentes del exilio, como José María Blanco White. Pero el lenguaje romántico propiamente dicho tardó en ser asimilado, debido a la reacción emprendida por Fernando VII tras la Guerra de la Independencia, que impermeabilizó en buena medida la asunción del nuevo ideario.

Durante la Década Ominosa en España (1823-1833) vuelve a instaurarse un régimen absolutista, y quedan suspendidas todas las publicaciones periódicas, las universidades cerradas y la mayoría de las principales figuras literarias y políticas en el exilio; el principal núcleo cultural español se sitúa, sobre todo, en Gran Bretaña y Francia. Desde allí, periódicos como Variedades, de Blanco White, contribuyeron a fomentar las ideas del Romanticismo entre los exiliados liberales, que paulatinamente fueron abandonando la estética del Neoclasicismo.

Por otro lado, algunos escritores liberales españoles, emigrados por vicisitudes políticas, entraron en contacto con el Romanticismo europeo, y trajeron ese lenguaje a la muerte del rey Fernando VII en 1833. La poesía del romántico exaltado está representada por la obra de José de Espronceda, y la prosa por la figura decisiva de Mariano José de Larra. Un romanticismo moderado encarnan José Zorrilla (dramaturgo, autor del Don Juan Tenorio) y el Duque de Rivas, quien, sin embargo, escribió la obra teatral que mejor representa los temas y formas del romanticismo exaltado: Don Álvaro o la fuerza del sino.

Un Romanticismo tardío, más íntimo y poco inclinado por temas político-sociales, es el que aparece en la segunda mitad del siglo XIX, con la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, la gallega Rosalía de Castro, y Augusto Ferrán, que experimentaron el influjo directo con la lírica germánica de Heinrich Heine y del folclore popular español, recopilado en cantares, soleás y otros moldes líricos, que tuvo amplia difusión impresa en esta época.



Romanticismo italiano tuvo su manifiesto en la Lettera semiseria di Grisostomo al suo figliolo de Giovanni Berchet (1816) y destaca, sobre todo, por la figura de los escritores Ugo Foscolo, autor del famoso poema Los sepulcros, y Giacomo Leopardi, cuyo pesimismo se vierte en composiciones como El infinito o A Italia. El romanticismo italiano tuvo también una gran novela histórica, I promesi sposi (Los novios), de Alessandro Manzoni.

Romanticismo ruso supuso toda una revolución, pues autorizó como lengua literaria el hasta entonces poco cultivado idioma ruso. El artífice de este cambio fue el gran escritor ruso Alejandro Pushkin, acompañado de numerosos seguidores e imitadores.

Romanticismo estadounidense , salvo precedentes como William Cullen Bryant, proporcionó a un gran escritor y poeta, Edgar Allan Poe, precursor de una de las corrientes fundamentales del Postromanticismo, el Simbolismo, y a James Fenimore Cooper (discípulo de las novelas históricas de Scott). Se puede considerar un postromántico el originalísimo pensador Henry David Thoreau, introductor de ideas anticipadas a su tiempo como la no violencia y el ecologismo, y autor del famoso ensayo Sobre la desobediencia civil. En los Estados Unidos también se habla de transcendentalismo.

Romanticismo argentino tuvo su primera manifestación en la Argentina con la aparición en 1832 del poema Elvira o la novia del Plata de Esteban Echeverría, quien lideró el movimiento que se concentró en la llamada Generación del 37 y tuvo uno de sus centros en el Salón Literario. El romanticismo argentino integró la lengua tradicional española con los dialectos locales y gauchescos, incorporó el paisaje rioplatense a la literatura y los problemas sociales. El romanticismo argentino se produjo íntimamente ligado con el romanticismo uruguayo. En Hispanoamérica, el contenido nacionalista del romanticismo confluyó con la recién terminada Guerra de Independencia (1810–1824), convirtiéndose en una herramienta de consolidación de las nuevas naciones independientes, recurriendo al costumbrismo como una herramienta de autonomía cultural.

Entre las obras más importantes del movimiento se destacan «La cautiva» y «El matadero», ambas de Echeverría, el Martín Fierro obra maestra de José Hernández, Amalia de José Mármol, Facundo de Domingo F. Sarmiento y el folletín y obra dramática Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez, considerado fundador del teatro rioplatense.

Romanticismo colombiano surgió en el siglo XIX y que representa el individualismo, la libertad de creación y la expresión artística, se convirtió en una actitud frente a la vida. En Colombia, coincide con la gesta de la independencia (1810). Se destacan algunos temas, como:

• El paisaje: El hombre romántico adapta el paisaje a sus sentimientos. Para algunos autores, esta temática es la que justifica la idea de la existencia del romanticismo en Colombia, ya que los autores europeos hablaban de la vuelta a la vida natural y su belleza.

• La exaltación de lo nacional y lo popular: a través de la voz o la actuación de diversos personajes se reconstruyeron aspectos del folclor y de las expresiones culturales del territorio colombiano.

• La vida y la muerte: El dilema existencialista se vio reflejado en novelas como María, en las que el hombre sufre por un destino que domina su voluntad. El amor que sienten Efraín y María se ve siempre afectado por los problemas sociales y cuando estos se resuelven, la muerte demuestra la imposibilidad de su amor.

El Romanticismo en Colombia se manifiesta en los géneros narrativo y lírico. Sus principales representantes fueron: José Eusebio Caro, Gregorio Gutiérrez, Julio Flórez, Rafael Pombo y Jorge Isaacs.

Romanticismo peruano: Obras acordes con la sensibilidad romántica se encuentran en las crónicas histórico-ficticias (Tradiciones) del peruano Ricardo Palma. Otro nombre a destacar es el de Mariano Melgar, que para muchos es el iniciador del Romanticismo en Sudamérica, En él el romanticismo no es imitación de lo que ya se hacía en la Península Ibérica o en Francia, sino un sentimiento profundo y propio de Melgar.

El espíritu romántico:




El estilo vital de los autores románticos despreciaba el materialismo burgués y preconizaba el amor libre y el liberalismo en política, aunque hubo también un Romanticismo reaccionario, representado por Chateaubriand, que preconizaba la vuelta a los valores cristianos de la Edad Media. El idealismo extremo y exagerado que se buscaba en todo el Romanticismo encontraba con frecuencia un violento choque con la realidad miserable y materialista, lo que causaba con frecuencia que el romántico acabara con su propia vida mediante el suicidio. La mayoría de los románticos murieron jóvenes. Los románticos amaban la naturaleza frente a la civilización como símbolo de todo lo verdadero y genuino.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

viernes, 2 de septiembre de 2011

Preliminares sobre un DRAMA EN TORNO A UN ÚNICO HOMBRE

LA MAYOR CUESTIÓN: LA VIDA


(DRAMA EN TORNO A UN ÚNICO HOMBRE)

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PRELIMINARES*


La acción tiene como escenarios únicos: LA HABITACIÓN Y EL COMEDOR. Ésta, se desarrolla en cuatro actos, separados cada par por un ACTO MEDIO O ENTREACTO. Es necesario juzgar la importancia de éste último. Los actos uno y tres tienen como escenario en común y único: el primero, mientras que los actos dos y cuatro tienen como único escenario: el segundo. El ACTO INTERMEDIO O ENTREACTO separa los actos uno y dos, de los actos tres y cuatro, y tiene como escenario único un espacio onírico: el inconsciente del hombre, actor principal; por eso debe tratarse por separado, y no llevar numeración en el texto para no ser encasillado dentro del drama, puesto que tranquilamente podría funcionar como acto único. Su dependencia estructural a la acción está más bien condicionada por el respaldo que pueda brindar ésta a los demás actos, ya que la finalidad de ser escrita descansa sobre la base de enriquecer el significado de los actos uno, dos, tres y cuatro. Un fin de semana es el tiempo en el que transcurre la acción, comienza un día viernes a las seis de la tarde, y se prolonga hasta el día domingo a las cuatro de la madrugada. El contexto social es el actual. El lugar es la ciudad capital donde se suele escuchar una relativa bulla; ahí se oyen cláxones, se avistan muchedumbres con diversas caracterologías, se perciben lloviznas continuas y perennes fríos estrambóticos. Durante la acción no hay llantos, salvo algunas alegrías tristes. Existen cuatro actores, quienes ya de por sí con sus acciones se han declarado humanos, aunque ellos mismos lo ignoran, o se niegan a admitirlo: La madre, la sílfide, el materialista y el vendedor. No hay otros actores posibles de humanizar, salvo tres: el arrendatario, el empresario y el idealista. De los demás participantes, se duda su existencia, aunque se presume que su presencia, al menos forzada a hacerse física, sólo encierra un fin en la acción y es la de mostrar las circunstancias múltiples que acechan al hombre. La acción es por momentos tensa y cuestionada; los demás sólo fluyen como el tiempo y se escurren como el agua sin dirección precisa, salvo que intentemos direccionarla, pero no, así no podría ser, de allí la importancia de la libertad de los personajes.

(*) Estas líneas son parte de los preliminares de un drama que vengo escribiendo últimamente, igual pensé conveniente compartirlo por el significado que encierra.

Desde Lima, ciudad capital del Perú
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

jueves, 1 de septiembre de 2011

Un dramaturgo español de 1922, don Jacinto Benavente: Premio Nobel de Literatura



Frases del dramaturgo Jacinto Benavente:

El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta. (Celos)

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Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida? (Pasión)

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En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca. (Amor)


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La peor verdad sólo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande. (Verdad)


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El amor es como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro. (Amor)

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En la vida, lo más triste, no es ser del todo desgraciado, es que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo. (Desgracia)

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Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa. (Pensar)

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El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece. (Amor)

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No hay sentimiento que valga; el amor es una ocupación como otra cualquiera. (Amor)

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El amor es lo más parecido a una guerra, y es la única guerra en que es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana. (Amor)

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Desde la Ciudad de Los Reyes del Perú.
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

lunes, 29 de agosto de 2011

Prólogo para un prólogo. Sueños de la Realidad. Lima. Perú. 2011

LAS PRIMERAS IMPRESIONES

(Prólogo para un prólogo)


“Trastos de amor censurados. / Comida en piso negro regada. / Llantos en inopia conjetura marcada. / Irascible mano que ya no atrapa.” (64)

“Canciones de esperanza. / Rebrotes de salvajismo. / Poesías que denuncian mala fe. / Sueños de niños.” (105)

“Ascua en noche de invierno calienta…/ alcanfores y llantenes para el caminante. / Manitas rosadas de la pequeña / que espera al papá que no existe.” (124)

“Hambre que no cesa por más opulenta mesa / porque su hambre no es de alimento, sino de verbo; / claudica tus temores, dudas y celos / sé libre y vive como el viento.” (138)

Detén el cambio si puedes, / deja a la segunda generación soñar / ¿Quién ha de detener el progreso social / donde hombres y sueños más humanos sean? (172)

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Cuando empecé a difundir por primera vez estos versos, entre algunos amigos y compañeros, me di con la entera sorpresa que no había el menor interés por seguirlos o encontrarles sentido alguno, al menos en ellos, no lo había; era lamentable, pero los entendía. Eran otros tiempos. Todos aún teníamos algo menos de veinticuatro años; y si mi lógica era correcta, nadie leería cinco años más tarde versos. Versos, más que sutiles cargados de instintiva conspiración. Recibí calificativos de todo tipo, algunos, hoy memorables y recordables, nada más. Es todo.

Estos versos, que durante cinco años durmieron en la memoria de mi escritorio, fueron sacados para ser leídos de vez en cuando obligándome en cada relectura que de ellos hacía, siempre a reflexionar sobre la aprobación, aunque más diría, reprobación de la que fueron víctimas en aquel entonces. En cada lectura hecha siempre reflexioné su contenido.

Es preciso señalar que dichos escritos no sufrieron variación alguna desde esa época, salvo pequeñas enmendaduras ortográficas que hice luego, pero traté que ello no cambiara en lo más mínimo la intención del mensaje. Llegué a memorizar algunos, y a tomarles significado. Años más tarde, seguí albergando la esperanza de publicarlos. No concebía justo que estas palabras quedasen guardadas en los simples deseos de un principiante versador. En dos oportunidades estuve cerca de publicarlo, pero sentí que no era el momento de hacerlo. Ahora pienso, que nunca tanto como hoy ha llegado el momento de propagarlos. He sentido los últimos meses esa motivación intrínseca de darles vida como libro de poemas, claro está; así que decidí por fin recabarlos de la mesa donde escribía, y entregarlos al editor.

A continuación, ofrezco las palabras del prólogo que hice a inicios del 2009, redacción que tampoco ha sufrido ninguna variación desde que se escribiera. Dejo ahora, para criterio propio del lector, creo que él más que nadie, sabrá darle la connotación y apreciación que desee.

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Prologo de inicios del 2009

Inicio de un nuevo año. Noche febril de espasmos leves y ojos piadosos. Todos están durmiendo de lo más tranquilo, o tal vez sólo lo aparentan.

“Sueños de la Realidad”, nace como el saldo mayor que se contrajo con un hombre en las postrimerías de su vida. El escenario era blanco como sus paredes y sus tálamos helados: Un hospital, inhóspito lugar para cualquiera que ama la vida; descrito por un poeta como Casa del dolor. Recuerdo todo vivazmente en mi memoria, al menos mi tácito subconsciente aún lo recuerda muy vívidamente, aunque este “consciente yo” que me arremete no quiera, o simplemente se haya negado a recordar. Me lo ha negado siempre. Era una fría noche cuando el cansancio se hacía desmedido y se luchaba por no pegar siquiera un momento los cansados ojos. Noche invernal de noviembre, noche inerme en el cielo oscuro alumbrado sólo apenas por unas cuantas estrellas soñadoras que empujaban deseos de alivio y salud. Noche, que luego se volvió quejosa por el llanto de un bebé recién nacido. Así fue, ahora que lo recuerdo.

Al inicio me pareció un trabajo sumamente personalista, así que entendí que debía abandonar este derrotero; el propósito debería ser otro: expandirlo de la forma más abierta posible. En cada relectura antes de su publicación sentí una necesidad imperiosa de hacerlo más amplio y darle alcance mayor. Ha sido pues dura mi lucha. Ha sido duro y batallador mi discernimiento para vencer finalmente al “yo inquisidor”, y hacer prevalecer el “yo reflexivo”.

Al referirme “como el saldo mayor que se contrajo con un hombre en las postrimerías de su vida”, no me refiero únicamente a un hombre que existe o que existió; si bien es cierto éste fue el móvil inicial que permitió moldear el trabajo en su gran estructura, sin embargo el motivo verdadero luego giró en torno a las únicas ideas sobre las cuales estos versos únicamente deberían descansar: por un lado, llegar a la mayor colectividad posible, y por el otro remecer los diversos sentires más humanos posibles.

En el constante escribir y leer, muy a menudo he pensado que la acepción “hombre” siempre debe buscar proyectarse al sentido más universal posible: me refiero a los muchos hombres y mujeres que están vivos. Ellos y ellas, quienes creen y sueñan; ellos y ellas, quienes ríen, pero también lloran; ellos y ellas, quienes sufren, y al instante otra vez vuelven a reír. Me refiero a ellos y a ellas, en algunos casos, muchachos curiosos y talentosos, muchachas talentosas y disímiles entre ellas mismas, hombres y mujeres afanosos de ser ellos mismos, padres y madres con sus niñas y niños, hermanos y hermanas con sus hermanos y con sus hermanas, todos y todas unidas. Creo convencido que por ellos siempre se estará escribiendo.

Se escribe por los hombres vivos en toda su totalidad de espíritu porque nadie, al menos cuerdo, escribe para un inerte cuerpo que ya no lee, ni piensa; aunque tal vez inspira a presentes vidas. Contradictoria conjetura. Como ya he dicho, este cuaderno de poesías, ha sido escrito y descrito a modo de versos para el que vive con toda su intensidad.

Todo libro es el saldo a una necesidad de contar, de afirmar, de reafirmarlo que se piensa.

En la medida que el lector avance en la lectura de cada página, se irá dando cuenta que la temática se erige sobre una posición crítica frente a la parvedad individualista cotidiana en sus diversos estadios: desde la insensibilidad colectiva hasta la necesidad de buscar lo anhelado. El trabajo busca entrever en esencia y estructura, una postura que rechace toda forma inicua de coacción hasta cierto punto indebida.

No se escribe solamente para denunciar las circunstancias que hacen cada día más intolerable la condición humana y el trato igualitario, sino para reflexionar sobre el modelo de sociedad circundante, que cada día se muestra más indolente y materialista consigo misma; sociedad, que tal vez ha dejado de soñar sus propios sueños para quedar sumida en una burda, casi descartable y absurda realidad que instante a instante la envuelve más en la insensatez dejando de lado en muchos aspectos de la categoría humana.

Por tanto, asumo con responsabilidad cabal lo descrito en este cuaderno con esa misma fe ciega que me llevó a escribirlo, pero sobretodo con la esperanza de hallar en el lector, una mirada concienzuda bajo el lente del pensamiento agudo. No les pido nada a los lectores, salvo un juicio honrado en virtud de sus ideales; sin embargo expreso el deseo vehemente de ir juntos al encuentro de una nueva interpretación de la vida. Una interpretación capaz de remecer los cimientos más bajos del instinto.

Cada escritor en sus múltiples facetas, ya sea como poeta, ensayista, dramaturgo, cuentista o novelista; ha de creer con esperanza en un cambio y orientar su trabajo a ello justamente.

Cada escritor debe buscar ese cambio que direccionará su vida y la de sus demás congéneres. Debe usar sus nobles ideales para enrumbarlos hacia un punto de convergencia común: El bienestar material y espiritual. Ha de lograrlo únicamente con sus palabras sinceras y transparentes. He allí la importancia de su arte.

Para terminar, afirmo mi convencimiento pleno en que será la hermosa poesía, proveniente siempre de un puñado de versos cogidos muchas veces de forma tácita de nuestras experiencias, la que terminará humanizando todo: al mismo poeta que escribe, así como al lector que muchas veces llevado por una simple curiosidad o satisfacción estética, la encuentra.

El autor

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Desde la Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

domingo, 28 de agosto de 2011

El Cervantes de don José Emilio Pacheco, poeta de la creación variada.


Menester mío es rememorar el trabajo de toda una vida que ha realizado el ilustre poeta mexicano José, quien el año 2009 obtuvo el Premio Cervantes. Emilio Pacheco, es un poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista, integrante de la llamada "Generación de los años cincuenta" de su país. Ha sido catedrático de universidades muy prestigiosas entre ellas: la Universidad Autónoma de México, de donde había sido alumno siendo muy joven. Ya desde esa edad empezó a ser reconocido como hombre de letras. Su personalidad marcada  por una gran humanidad, simpatía y modestia, características unidas junto con una portentosa erudición han hecho de él un poeta muy apreciado en esta parte del continente y también lo han llevado a ser apreciado como un digno ciudadano del mundo. Su estilo es conversacional y coloquial, claro y antirretórico; su gran tema es el tiempo: cada poema suyo analiza imaginativamente un elemento que forma la corriente de lo cotidiano; asumiendo valores humanos éticos y sociales, otras veces reflexiona sobre el propio papel de la poesía. Sin lugar a dudas, que hablar de José Emilio Pacheco no sólo es hablar de un hombre que hace poesía, sino de toda una literatura poética mexicana.



Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

sábado, 27 de agosto de 2011

El oficio del Premio Nobel de Literatura 1981: Elias Canetti


" Aprender otra vez a hablar. A los cincuenta y siete años aprender no un idioma nuevo, sino aprender de nuevo a hablar. Tirar por la borda los prejuicios, aunque al final no nos quede nada. Leer otra vez los grandes libros, no importa si los leímos o nunca los leímos. Escuchar a la gente sin dar consejos, sobre todo a la que nada tiene que enseñarnos. No reconocer jamás a la angustia como un medio para la realización. Combatir a la muerte sin proclamar el combate. En una palabra: valor y justicia. " (De: La provincia del hombre. Fragmento)


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" Hoy leí bien a Maquiavelo. Por primera vez me atrapó realmente. Leo sus libros con frialdad y sin amargura. Me llama la atención que Maquiavelo estudie el poder del mismo modo como yo estudio a las multitudes: consideramos el objeto de nuestro estudio sin prejuicios. Las ideas de Maquiavelo nacen de su trato personal con los poderosos y de sus lecturas. Lo mismo puede decirse, mutatis mutandis, de mi proyecto. Como todo individuo de nuestro tiempo, conozco toda la variedad de las multitudes. En una lectura sin fin, intento obtener una idea de las multitudes lejanas y cercanas. Debo leer mucho más que Maquiavelo: su pasado es la antigüedad, Roma sobre todo. Mi pasado abarca todo lo que implica un conocimiento. Pero creo que lo leemos de la misma manera: dispersos y concentrados al mismo tiempo. Las manifestaciones semejantes las descubrimos por todas partes. Por lo que se refiere a las multitudes, no tengo los prejuicios de antes: no son buenas ni malas, sencillamente están ahí, eso es todo. Me resulta insoportable la ceguera conque hemos vivido frente a ellas. Si no estuviese interesado en el estudio del poder, tendría una relación más limpia con Maquiavelo. Aquí se cruzan nuestros caminos de una manera más íntima y complicada. Para mí, el poder es todavía el mal absoluto. Y sólo desde esa perspectiva puedo estudiarlo. Si leo a Maquiavelo, mi enemistad con el poder se adormece. Pero se trata de un sueño ligero, del cual siempre despierto a gusto. " (De: Notas.Fragmento)

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" Pascua, 1960. Un día cálido como de verano. Un día de sur. Un domingo lleno de individuos indolentes en el calor. Leo aquí y allá, en éste y en aquel idioma: anteayer Demócrito, ayer Juvenal, hoy Montaigne, hace unos días poemas de Tasso. No tengo ni rabia ni ansiedad. Hablo con personas que encuentro por accidente. Desde que el libro se publicó, reina el silencio total. Primero estaba sorprendido, acaso un poco intranquilo, ahora me habita el silencio y soy feliz. No voy a ninguna parte, no sé dónde comenzar. Aguardo el rayo y la voz poderosa. No me he liberado de todo lo que escribí hasta ahora. Ningún recuerdo me seduce, ninguna meta me llama. A veces lamento que mi alma no se haya vestido con el idioma inglés. Aquí he vivido veintidós años. Escuché a muchas personas que me hablaban en el idioma del país, pero nunca los escuché como si fueran escritores, sólo las entendí. Mi propia desesperación, mi asombro y mi delirio nunca se sirvieron de palabras inglesas. Lo que sentí, lo que pensé y dije, lo escribí en palabras alemanas. Cuando me preguntaron por qué era así, siempre tuve razones convincentes. El orgullo fue la más importante, el orgullo en el que creía. Hoy me seduce la idea de comenzar una vida en un nuevo idioma. Amo el lugar donde vivo más que cualquier otro. Me resulta tan familiar como si hubiese nacido aquí. A fuerza de ser un eterno extranjero, soy el más auténtico de sus habitantes. El divorcio entre esta patria y mi soliloquio es perfecto. "( de: Toda esta admiración dilapidada. Fragmento)

Sobre el autor: Elias Canetti

Nació en 1905 en Rustschuk, Bulgaria. Su lengua materna fue el ladino, un dialecto del español. En 1911 se trasladó con sus padres, judíos españoles, a Inglaterra. Allí aprendió el inglés con el que descubrió los grandes clásicos de la literatura universal. Luego de la muerte de su padre se instaló en Viena hasta 1938. Por ese motivo el alemán se convertiría en su lengua de creación literaria. A partir de 1939 vivió en Inglaterra. Narrador, dramaturgo, ensayista, premio Nobel en 1981, es autor de Auto de fe (1936), su primera y única novela, Masa y poder (1960), El otro proceso de Kafka (1969), La conciencia de las palabras (1975) y La lengua absuelta (1977), entre otros títulos. Escribió seis libros de notas y aforismos, Notas (1948), Toda esta admiración dilapidada (1960), La provincia del hombre (1972), El corazón secreto del reloj (1985), El suplicio de las moscas (1992) y Desde Hampstead (1994), que dejó listo para su publicación seis meses antes de su muerte. Las notas y aforismos se convirtieron en sus páginas más íntimas y generosas; su sabiduría es la de los grandes moralistas, una especie de fuerza unánime de vida en la cual saber, pensar y escribir no son sino las armas infalibles contra el odio y la muerte.


Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

martes, 23 de agosto de 2011

Fragmentos de una historia. Cuento. Lima. Perú. 2011

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Durante un viaje en ómnibus, es lógico que alguien lleve entre su ligero equipaje un libro o un cuadernillo que anotar. Cada uno tiene su forma distinta de viajar. Hay quien se la pasa durmiendo, hay quien ha de leer hasta quedar dormido, hay quien suele conversar sobre cualquier tema de actualidad. En fin, cada quien es libre honradamente de escoger la forma como ha de matar su tiempo; pero si dijera que el viaje se efectuará probablemente a las diez de la noche y, que nuestro recorrido tendrá un promedio aproximado de diez horas; supongo que frente a esta verdad cualquiera pensaría que lo más admisible sería dormir. ¡Qué mejor que recuperar las fuerzas gastadas durante el día y, doblemente mejor aún para ello, que un largo y reconfortante sueño!

Durante un viaje te sientas. Evitas cualquier palabra que pueda significar un rescoldo molestoso, siempre claro está que te toque como acompañante un pasajero algo absurdo y extraño, de esos que suelen preguntar todo. Si viajas solo, si eres natural del destino al que te diriges, si tienes familia propia, o simplemente, si te sientes bien en el trabajo u otras cosas más que por respeto al pudor del lector no digo. Suelen encontrarse también algunos tipos algo timoratos, que te ven con desconfianza o simplemente como un bicho raro.

Durante un viaje, ya dije, te sientas. Pulsas la palanca naranja y pequeña que roza tu muslo derecho y reclinas tu asiento, sin incomodar al que está detrás de ti, claro está. Reclinas tu asiento para descansar. Estás en el exacto lugar donde te indicaron. Has verificado previamente para ello tu boleto amarillo. Asiento No 28 al pasadizo como lo has solicitado. Una película de esas raras que sólo arguyen en su trama de dos horas y media de sexo y violencia. No las miras. Las ignoras. No te interesa. Consideras que es una forma de seudoarte mediocre y perversa de distraer las conciencias. Igual respetas a los que gustan de ellas. Aprovechas la escasa luz tenue que te presta el televisor y piensas que estás escribiendo. Lo estás haciendo sin darte cuenta. Estás escribiendo tantas cosas que ya ni recuerdas. Tu plano consciente se va sumiendo lentamente dentro de un mundo borrascoso e inconsciente que pronto copará todos tus sentidos. Es tu mundo onírico. Aflorarán, dentro de poco, entonces muchos recuerdos vagos internos, mórbidos, ambiguos, inexactos e imprecisos.

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(...)Un momento abrupto, recortó mis abrazos. La posición de imagen cambió significativamente. Estábamos allí solos los dos. Ella, mamá. Era mamá. Con ese recuerdo nostálgico de pueblerino la abracé. Repasé sentimentalmente entre mis dedos sus cabellos. Por primera, vez una angustia trepidante recorrió mi casi desvanecido cuerpo que terminó irrumpiendo hasta al más neurálgico punto de mi sentimiento.

Me estremeció una sensación de orfandad única de hijo pródigo. Orfandad que se siente sólo cuando los hijos reclaman a su madre en momentos de desamparo y nostalgia. Las noches que han precedido estos sucesos desde entonces han dado búsqueda a múltiples respuestas. (...)

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“No llores, vamos”, le dije. Entramos de un momento a otro bruscamente como por arte de ilusión a “La baratija”, tienda muy conocida en el barrio donde suelo vivir de vez en cuando desde que era un niño. Sentí la imperiosa necesidad por primera vez de gastar el poco sueldo que traía conmigo ¿Por qué habría de hacerlo esta vez con esa necesidad casi ardorosa? La verdad, era que no encontraba la respuesta. Sólo sabía que debía hacerlo. El fin, supongo que ya lo imaginará usted estimado lector. Vi cortar rebanadas de pan caliente, vi una manilla de plátanos de suculenta apariencia, vi un humeante bizcocho de pascua sobre la mesa del escaparate tendido, vi mermeladas, vi tarros de leche, vi chocolates en barra, vi pulpas de durazno. No recuerdo que más alcanzaron a ver mis ojos, pero seguro que era bastante. Sé que en mis pensamientos oníricos hube de pedir más, algo seguro que mi consciente ingrato jamás haría. Valió la pena todo este noble esfuerzo. Deslizó las yemas de sus dedos agrietados y llenos de callosidades cogiendo mi mano derecha.

Las sentí limpias y suaves. “Gracias”, añadió. Este momento no habría de borrarlo jamás de mi memoria taciturna. Este momento tenía un valor emotivo muy grande. Ella era mi madre, con su cabello liso entre cano y oscuro. Ella era mi madre que había quedado huérfana de un esposo, huérfana de un hijo y huérfana de un padre. Sola con el único espíritu que aún le quedaba. Creo que albergaba una única expectativa; aunque remota, pero intacta, de volver a tener a sus hijos otra vez juntos con ella. Esa fue la impresión que recibí de ella. (...)


Desde la Ciudad de Lima del Perú
Víctor Abraham les saluda

lunes, 22 de agosto de 2011

Miguel de Unamuno: Gestor de una generación

En la época literaria que rodeaba al autor por entonces, se exigían unos rígidos patrones de procedimiento a la hora de escribir y publicar una novela: una temática particular, líneas de tiempo y acción específicas, convencionalismos sociales... una especie de guión no escrito pero aceptado por todos. Y esto suponía a Unamuno un corsé del que pretendería desprenderse de alguna forma, para expresarse en sus páginas como estimara oportuno. Su solución fue inventar un nuevo género literario, al que bautizó como «nivola», y de esta forma, no podría obtener crítica ninguna en lo referente a reglas de estética o composición, porque sólo debería atender a las reglas que él mismo hubiese diseñado para su nuevo género. Así lo expresa en Niebla (1914), en el capítulo XVII:

—¿Y cuál es su argumento, si se puede saber? —Mi novela no tiene argumento, o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo.
—¿Y cómo es eso?
—Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su cáracter será el de no tenerlo.
—Sí, como el mío.
—No sé. Ello irá saliendo. Yo me dejo llevar.
—¿Y hay psicología?, ¿descripciones?
—Lo que hay es diálogo; sobre todo diálogo. La cosa es que los personajes hablen, que hablen mucho, aunque no digan nada (...). El caso es que en esta novela pienso meter todo lo que se me ocurra, sea como fuere.
—Pues acabará no siendo novela.
—No, será... será...nivola.








 
"Tan pronto como se produjo el movimiento salvador que acaudilla el general Franco, me he unido a él diciendo que lo que hay que salvar en España es la civilización occidental cristiana y con ella la independencia nacional, ya que se está aquí, en territorio nacional, ventilando una guerra internacional. (...) En tanto me iban horrorizando los caracteres que tomaba esta tremenda guerra civil sin cuartel debida a una verdadera enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura con cierto substrato patológico-corporal. Las inauditas salvajadas de las hordas marxistas, rojas, exceden toda descripción y he de ahorrarme retórica barata. Y dan el tono no socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas, ni anarquistas, sino bandas de malhechores degenerados, excriminales natos sin ideología alguna que van a satisfacer feroces pasiones atávicas sin ideología alguna. Y la natural reacción a esto toma también muchas veces, desgraciadamente, caracteres frenopáticos. Es el régimen del terror. España está espantada de sí misma. Y si no se contiene a tiempo llegará al borde del suicidio moral. Si el miserable gobierno de Madrid no ha podido, ni ha querido resistir la presión del salvajismo apelado marxista, debemos tener la esperanza de que el gobierno de Burgos tendrá el valor de oponerse a aquellos que quieren establecer otro régimen de terror. (...) Insisto en que el sagrado deber del movimiento que gloriosamente encabeza el general Franco es salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional, ya que España no debe estar al dictado de Rusia ni de otra potencia extranjera cualquiera, puesto que aquí se está librando, en territorio nacional, una guerra internacional. Y es deber también traer una paz de convencimiento y de conversión y lograr la unión moral de todos los españoles para restablecer la patria que se está ensangrentando, desangrándose, envenenándose y entonteciéndose. Y para ello impedir que los reaccionarios se vayan en su reacción más allá de la justicia y hasta de la humanidad, como a las veces tratan. Que no es camino el que se pretenda formar sindicatos nacionales compulsivos, por fuerza y por amenaza, obligando por el terror a que se alisten en ellos, ni a los convencidos ni convertidos. Triste cosa sería que el bárbaro, anti-civil e inhumano régimen bolchevístico se quisiera sustituir con un bárbaro, anti-civil e inhumano régimen de servidumbre totalitaria. Ni lo uno ni lo otro, que en el fondo son lo mismo."

Entrevista de Unamuno mantenida con el periodista francés Jérôme Tharaud en octubre de 1936

Desde la Ciudad Capital del Perú
Víctor Abraham les saluda

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...