domingo, 19 de octubre de 2014

Jeremías aconseja a Sócrates. Capítulo XL del Libro de "La Degradación Humana" Lima, 2014

Jeremías aconseja a Sócrates.

Me había mostrado un fragmento de su poema. Procacidad completa. No me decepcioné, no, lo entendí. Entendí que su joven vida, y aún impetuosa no sería aún capaz de entender lo que yo pensaba en ese momento, en fin. Le pregunté, "¿Por qué has escrito eso?". No dijo nada, guardó silencio. Entonces le noté asentir ligeramente la cabeza en señal de culpabilidad ligera y de vergüenza. Es raro sentirse de pronto como sujeto de culpabilidad y de justicia a la vez, pero era verdad, así me sentía. Sócrates, mi hijo, que anhelaba tanto ser poeta, estaba allí parado frente a mí, sí, verlo de pronto entrar con la llevaba erguida, y a los pocos minutos: nada. Por un momento no dijo nada. Esto me hizo recordar las interminables pláticas con mi padre, sí, nada más que con el viejo Tobías, un moralista por excelencia.

***

Me quedé perplejo por un momento mirando al vidrio de la ventana que estaba frente a mí, y sentí de pronto un ligero viento. Vi lentamente en mis recuerdos. Buenos Aires, Septiembre de 1992, sí allí - como diría mi abuela- a un canto de la mesa pequeña estaba sentado y de pie mi padre, su camisa a cuadros y su pantalón beige aún me parecían alegorías vívidas. "No importa quiénes seamos, o cuál sea nuestro nombre o apellido, ni siquiera nuestra procedencia ni nuestro estrato o piel artificial que intentemos llevar cada día para impresionar a otros u otras, no, nada de eso importa más que nuestros actos, ¿me has entendido? Escúchame hijo mío, poco importa el hecho de ser mayores o menores en edad o en estatura física, y si nos critican por lo que parecemos, o hacen halago de nosotros sin conocernos, no, eso no debe importar, total, esas muestras sólo son apariencias pasajeras. Lo más importante, sí, sí, lo más importante Jeremías, es ser nosotros mismos y esmerarnos cada día en mostrarnos así. ¿Me has entendido, verdad?" "Los actos, los actos, sí, sí, ya sé, ya sé que me vas a decir que son los actos los que determinan todo, y que las palabras, las interminables palabras nos ayudan, dan fe y esperanza también, Te he escuchado decir esto siempre, tantas veces, tantas veces que ahora lo sé, lo sé muy bien papá, lo sé muy bien, sé muy bien, lo que debemos ser, lo sé".

Nuestros diálogos simétricamente iban de una dirección a la otra, yo lo miraba, él me observaba, las palabras se iban sucediendo - a veces verticalmente, otras horizontalmente, los tonos casi siempre variados, se tornaban gentiles y alegres, a veces un poco duros y ásperos, pero entendía que así mi padre demostraba su afecto, y eso, eso era suficiente para sentirme protegido. Sus nobles palabras eran sinónimo de protección y de amistad, más que padre e hijo, éramos un viejo sabio y roído por el tiempo, y un pedacito de pequeño niño. Hablábamos, y hablábamos a veces también con el silencio, nuestro silencio, silencio que era suficiente para saber que hablábamos de lo mismo, o al menos que nuestra intención era la misma. En un extremo de la esquina amarilla, frente a frente separados por una cuadrada mesa sobre la cual se esparcían muchos periódicos amarillos y viejos, yacían conversaciones, agradables conversaciones, afuera el viento silbaba y las olas del mar se estremecían a cada golpe invernal de septiembre. Cómo amaba a mi padre, cómo recordaba al viejo Tobías, sí, justo ahora cuando yo era lo que él fue en su tiempo para mí, justamente eso, un padre.

***

 "¿Cuál es el punto de inspiración de tus escritos?". Su pregunta me atrajo otra vez, me regreso al momento en que nos encontrábamos, al diálogo, sí, porque debía ser así, entre un padre y un hijo siempre debía haber diálogo.

"Las observaciones que recojo al salir a la calle, toparse con la gente común y sencilla, observarlos, escucharlos, acercar sus figuras a nuestras miradas, a veces de niños, de chicos, de chicas, de hombres viejos como yo, porque sí, hay una gran verdad en ello hijo, de la gente mayor es de quienes más se aprende porque su proceder lleva sabiduría, cuanto más si leen, en fin. Toparse con desconocidos, la soledad, y así, hay tantas cosas de las que al final uno aprende. ¿Sabes hijo?, hubo una vez en que un poeta, sí, un viejo poeta que dijo cuando yo era joven, "que los hombres de la escritura escribían a partir de cosas que le pedían prestado a la vida de las personas".

"Pero, por qué has escrito eso", repetí. Añadí luego, señalando la hoja que me había mostrado, "¿crees que un poeta deba usar un lenguaje procaz en sus escritos?".

"Yo pienso que sí, que el arte no tiene reglas".

"¿Quién hace esto?".

"Charles, no has oído hablar de él"

"Me imaginaba, ya veo".

"Pero no es que me base en ello, uno va madurando"

"¿Crees que el lenguaje procaz es sinónimo de maduración? Tienes que acercarte a los maestros, no para imitarlos, sino para conocerlos, conocer sus pensamientos"

"No te digo que es bueno escribir así, pero tampoco es bueno forzarlo. Mi escritura es libre, no tengo reglas, pienso que la literatura no debería tenerlas".

"No quiero que seas como los de mi generación. ¿Sabes? por esas épocas también la poesía se había vuelto muy superflua, y eso se debía a que el alma también era superflua, todo era superfluo porque se carecía de sentido, de sensibilidad real, un alma ególatra jamás puede hacer un arte bello ni inspirarlo. Fíjate que antes, todavía mucho antes de que mi generación subsista, el escritor escribía por convicción y se entregaba a ello, aunque eso lo llevara a convertirlo en un contestatario de la vida, eso lo sabían estos grandes hombre y mujeres, y a pesar de ello escribían desde el silencio o desde la soledad. Querido Sócrates, un poeta desde que empieza a hacer su primer bosquejo sabe que es un poeta, al margen de la opinión externa, un poeta aprende de un maestro para superarlo a partir de su primer acercamiento, un poeta jamás se desdice de lo que escribe y piensa en todo caso hace. Lamento, y te lo reafirmo otra vez que mi generación no te haya dado buenos ejemplos de escrituras verdaderas, nuevos insumos, como los que si llegamos a recibir nosotros, aunque lamentablemente ya para ese entonces nuestra visión del mundo se había hecho simplista. Hijo, sé tu mismo, y marca la diferencia, de lo contrario sé un Bukowski si quieres, o un Vallejo. Total la decisión de progreso y de originalidad sólo la marca el hombre. Está en ti, ser tu mismo. Ser un poeta sincero o no, nada mas que eso. Si hay algo cierto, eso está contenido en esto: "Vive primero, vive existencialmente, nada más que ello, y luego, luego escribe lo que puedas a partir de tus propios sentimientos. Es todo lo que tengo que decirte. Así que ánimo hijo mío".

"Uhm, padre, me conmovió lo todo lo que dijiste, ahora siento tristeza porque mis escritos no valen,
eso siento, solo me queda trabajar duro, muy duro".

La generación de Jeremías

"Sócrates, Sócrates, hijo mío, conocí a un hombre una vez cuando era como tú, joven, y empezaba a hacer mis primeras anotaciones, que me dijo, "camina primero, y luego correrás". Sí, cuando tenía tu edad, quise demostrar a mi generación que existían muchos adolescentes y jóvenes como tú atrás de nosotros, que debíamos apostar por ellos porque también eran talentosos y por tanto debían ser reconocidos también. Fue un batallar duro, y no sé si se logró al fin porque en cada generación siempre subsistirán charlatanes y truhanes dispuestos a distorsionar y enceguecer la mente de las nuevas generaciones".

"Creo hijo, que toda generación adulta debe reconocer el trabajo de sus jóvenes. Yo pertenezco a una generación que vivió encasillada en el silencio por más de diez años. Fueron años de represión, la era tecnológica aún estaba lejos de ser lo que hoy es, y de alcanzar la magnificencia de la que hoy goza. Durante este tiempo nos acostumbramos a que se nos diga qué hacer o qué no decir, nos acostumbramos a ser conformistas; nuestra adolescencia fue acaparada por una época de dictadura, y muchos se criaron bajo esos estigmas. Eran los años de 1990. Varios de esta generación sólo aprendieron a hacer lo que en las escuelas les enseñaron. Nunca se les enseñó a cuestionar ni a criticar, y cuando quisieron hacerlo, ya era tarde, todo era parte de un inmenso boomk comercial y pragmático, donde la razón utilitaria terminó aplastando al ideal de ser mejor. El odio empezaba a ser inminente, y los juicios y razones valorativas, la crítica empezó a deformarse hasta convertir a las personas en sujetos de hilaridad y comedia del otro. Ese lenguaje procaz y simplista que hoy me has mostrado, no es sino el fruto de lo que mi generación les ha legado".

Me escuchaba atentamente, escuchaba aquel funesto relato. El muchacho me tenía cariño, eso era indudable, no sólo - y pienso ahora- por el hecho de ser su padre, sino por ser su amigo porque eso éramos al in y al cabo, luego de la muerte de Sara, su madre, éramos amigos".

"Pienso, hijo mío, que no fue ni es culpa de mi generación. Fue una maquinaria más grande, fue una peste, así debía ser, así debía ser para que el hombre tome sentido a su existencia", asentí. "A veces me da pena ver que sólo pocos pudimos sobrevivir a esta barbarie caótica del absurdo relativista de esos tiempos, solo pocos pudimos salvaguardar nuestra integridad moral y optimista.  Muchos de aquélla época se casaron pero al poco tiempo maldijeron a sus parejas, abandonaron sus familias, otros tomaron vías no tan convenientes como el odio y la desidia indiferente, algunos se refugiaron en el nihilismo hasta acabar con sus vidas, unos se hicieron profesionales, pero no despertaron mayor conciencia en los demás, al contrario los cartones solo sirvieron a su propio individualismo, y cuando se dieron cuenta de lo que equivocado que estaban, ya su existencia los había devorado. Hubo gente, amigos, que prefirieron encerrarse en sus burbujas egoístas, en fin eran otras épocas. Sé que a estas alturas la sociedad se ha vuelto más destructora consigo misma, pero también, sé que hay jóvenes dispuestos a seguir batallando éticamente. Sócrates, el avance del espíritu era pobre en mi tiempo, sin embargo sé que ahora es distinto y mi corazón se llena otra vez de optimismo al sentir a diario a tantos jóvenes como tú que han ido asumiendo posiciones críticas y conciencias positivas frente a lo que les rodea. Eso es muy meritorio, ¿no crees? Así que hay que impulsar esto. No debemos permitir que esta sociedad joven se disocie y se desencante otra vez".

"Padre, las posibilidades de salir adelante en esta vida llena de envidia y competencia sucia están latentes siempre", me dijo. "Lo sé", dije. "Costará, pero te aseguro que la juventud cambiará. Pisará muy bien el territorio de sus vidas". Añadí, "Necesitamos obreros del conocimiento y de espíritu también".

"Sí, así es, Recuerda esto siempre: que el trabajo de la escritura encierra una especie de pasión, de cariño por lo que se escribe, de continua terquedad y fascinación, de sacrificio y compromiso para con el próximo, de entrañable sensibilidad, y de generosa comprensión, pero también - y sé muy bien ello- conlleva en sí misma cuotas de responsabilidad, de heroísmo épico y de defensa del bien común, defensa de un bien que se proyecta en las palabras. En suma, la escritura es un trabajo arduo porque implica trabajar métodos, no solo de construcción sintáctica y a veces semántica sino también de pensamiento reflexivo. Un escritor debe concebir la escritura como un trabajo, como un oficio tenaz tan igual como lo es la enseñanza y el periodismo. Un escritor tiene que concebir vida en sus palabras, imprimirlas con dosis de inyección emotiva. Un escritor debe hurgar, está obligado a hurgar en la historia, en la filosofía y en la psicología para aprender más, para nutrirse más, debe escuchar a sus maestros, esos viejos creadores de la palabra que se entregaron en su tiempo como paladines de la paz y la justicia a través de su trabajo escrito, en fin. Luego, la escritura implica un caminar, un reconocerse a sí mismo como sujeto de imperfección, pero que se puede ir limpiando espiritualmente de sus múltiples desasosiegos sólo con la capacidad del saber escuchar y atender a lo más sencillo y simple del orden natural de las cosas, sí, yo pienso que la escritura es un camino, un arduo camino que se decide recorrer un día para toda la vida desde el silencio propio para hacer de su existencia una parábola que sirva luego a las generaciones venideras, sí, sí, eso mismo es la escritura una suerte de parábola del sembrador".

La tarde se venía apacible tras el acogedor diálogo. Hojas verdes eran levantadas por el viento y caminaban.


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú. Víctor Abraham les saluda.

jueves, 9 de octubre de 2014

La escritura de la memoria de Patrick Modiano

¿Qué significa que hoy, a primeras horas de la mañana el nombre del francés Patrick Modiano, haya dado la vuelta al mundo al ser el nuevo laureado por la Academia Sueca para este año 2014?

De 65 años, este escritor de padre judío italiano y madre belga inscribe su nombre al lado de los catorce franceses que le precedieron desde Sully Proudhome, en 1901, hasta Jean-Marie Gustave Le Clézio hace seis años, 2008. Sí, el premio Nobel de Literatura ha recaído hoy en este escritor que según la Svenska Akademien, ha llevado su escritura por una suerte de «contra historias», sí, contra historias  de varios barrios parisinos, muy marcados por catástrofes también históricas. El portal del diario español ABC.es , resume así parte de su trabajo, "El novelista se «pierde» corriendo tras las sombras de oscuros personajes cuyas ambigüedades hablan de las ambigüedades más atroces de personajes emblemáticos, protagonistas de siniestras historias bien históricas, durante la ocupación, durante la guerra de Argelia, durante las sucesivas crisis de una Francia errante por las oscuras aguas de una grave crisis de identidad".

Siguiendo esta sinopsis anterior breve de su trabajo se tiene entonces que estamos frente a un hombre que atrapa lo inatrapable, sí esa experiencia horrenda que no se quisiera recordar ni tener siquiera registro de ella. Sin embargo, como buen escritor, éste se vale de la escritura para intentar asir esta experiencia y retenerla para siempre, guardándola en la memoria, obligándola a quedarse almacenada en ella, experiencia humana caótica que solo desearía entregarse por completo a una amnesia efectiva. Y al decir esto, me lleva a recordar e intentar parafrasear las palabras de la escritora inglesa Doris Lessing, que en el prólogo de su libro, "El cuaderno dorado" deja por expreso esta sentencia,  “Que poco he logrado decir la verdad, que poco he logrado de toda esa complejidad, cómo puede esa cosa pequeña y pulida ser verdadera, cuando lo que experimenté era tan rudo y aparentemente deforme y sin modelar”.

Indudablemente, que si algo sabe manejar muy bien el escritor, es su capacidad de percepción aguda para atender a los detalles, y absorber a partir de allí los instantes de tiempo, por más pequeños e insignificantes que parecieran ser para el común denominador,  con el fin de volcarlos a hojas interminables de escritura. Esto es ya conocido, todos sabemos ello, sí, sí, sabemos como opera el escritor, o sino lo intuimos. Pero, en este caso cuando hablamos del trabajo de Patrick Modiano, estamos frente a un caso distinto, y muy poco visto, alguien para quien los destinos humanos no le son poco irreconocibles, para él estas suertes de existencias inasibles, no capturables ni atrapables, pueden retenerse en la memoria, en los registros de la memoria.Por tanto, toma forma y compatibilidad la apreciación que hace el diario español, añadiendo, "sus novelas comienzan siempre con la búsqueda de lejanas «raíces» de oscuros personajes perdidos en la historia íntima de seres perdidos y descarriados."; para luego terminar acentuando, "Se trata del triunfo espectacular de una carrera consagrada esencialmente a reescribir algunas de las páginas más oscuras y siniestras de la historia de Francia. El padre de Modiano  fue un personaje oscuro, muy relacionado con traficantes y policías que trabajaron e hicieron grandes negocios vendiendo de casi todo -mercancías, hombres, mujeres- al ejército de ocupación nazi. Modiano hijo nació en 1945. Toda su vida y su obras están marcadas por esa historia paterna." (Ello confirma, esa óptica psicoanalítica que yo también comparto, y que dice, que las primeras esperiencias determinan el sentir y proceder futuro.)

Pero qué significa «por el arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más inasibles y descubierto el mundo de la ocupación», motivo del premio. Uhm, pienso, pienso a partir de estas interrogantes, ¿qué se puede pensar por arte de la memoria?¿destinos humanos inasibles?, e inclusive, ¿mundo de la ocupación?.

Ello me lleva a plantear dos cosas, por un lado: las vivencias humanas no pueden ser atrapadas vívidamente porque le pertenecen a la memoria sin espacio ni tiempo. No se puede volver a vivir una misma situación, de allí el hecho de su no aprehensión y difícil evocación tan igual como resultó en su estado inicial. (percepción, también hecha por Lessing). Tal vez los libros constituyan intentos por atraparlas, por atrapar esas vivencias. Sin embargo,  existen detalles, detalles realmente puros y humanos, que resultan difícil ser cogidos y adheridos, salvo por los instantes circunstanciales del tiempo que transcurren dejándolos para siempre en la memoria de lo vivido.


Por otro lado, el mundo de la ocupación, me lleva a pensar en una posibilidad de identidad y filiación hacia  un algo o hacia un todo, un sentido de aspiración a negarse a no dejar de pertenecer a algo. Se pertenece, eso es innegable, de allí los diagramas de Venn y Euler, se pertenece a algo, a la familia, a la identidad consigo misma, al territorio, e inclusive a las mismas experiencias pasadas. Sí, el mundo de la ocupación que hoy ha tomado por observación la Academia para premiar a este laureado, va por allí, por el hecho de crear imágenes y guardarlas en la memoria a partir de la pertenencia a la que se ha sometido, sino en cuerpo por lo menos en recuerdo de un pasado duro y horroroso que no se estaría dispuesto ma repetir, de eso estoy seguro.

Habrá que leer ahora, El lugar de la estrella -1968-; La ronda de noche -1969- y Los bulevares periféricos -1972-, trilogía de la ocupación nazi en Francia, y primeras novelas, en fin. En todo caso, bien por las letras francesas. Por lo demás, a seguir leyendo.

Para mayor información ver: 
http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/10/141009_ultnot_premio_nobel_literatura_2014_patrick_modiano_jp

http://www.abc.es/cultura/libros/20141009/abci-nobel-literatura-201410091238.html

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

lunes, 6 de octubre de 2014

Puentes para un mejor desarrollo ciudadano

Opiniones, comentarios, ácidas palabras y procaces lenguajes que transitan desde un descontento común hasta convertirse en ofensa a la estima de la persona. Opiniones al fin y al cabo. He escuchado siempre decir que a veces nos equivocamos al momento de poder expresar una intención, sin embargo este escrito que hago llegar NO TIENE SELLO DE FE DE ERRATAS, sino al contrario para reafirmar el motivo de mi decisión de apoyar con mi voto una candidatura, que a juicio mío y honesto, me parecía la más acertada al margen de cualquier disyuntiva ideológica, total, se debaten y discuten las ideas, mas no se impropera con injurias desmedidas ni desatinos lexicales a las personas. Detesto cuando alguien hace escarnio de las ideas y razones del prójimo. Me pregunto, ¿dónde está nuestra cultura ciudadana y alturada para justificar nuestros reclamos o descontentos?¿dónde quedamos ubicados culturalmente dentro de nuestra propias sociedad, si no somos capaces de expresarnos alturadamente?, no, no puede ser que caigamos en la barbarie del lenguaje cuando algo no sale cómo queremos. Ejemplo cívico y ciudadano.

Acabo de escuchar muchas opiniones regadas por las calles, o lugares dónde paso, inclusive el establecimiento de comida que suelo frecuentar de noche no se salva de opiniones un poco subidas de tono. Regreso a casa, y veo al abrir mi bandeja de mensajes que está llena de improperios. Uhm, entiendo, entiendo mucho, y veo, percibo una indignación ajena- aunque fuera de lugar y de contexto-, supongo - y pienso-que es natural, sí, es muy natural que la gente hoy en día no crea, no confíe, es más, desestime la posibilidad de volver a mostrar un respaldo (Uhm, y supongo que es normal que la gente abandone su esperanza propia), sin embargo no debería ser así, no deberíamos actuar así, ¿no se supone que vivimos bajo una democracia?

Es bueno saber que hay alguien que cuestiona y no sigue por seguir. La critica y la razón - y sigo pensando convencido en ello- son ante todo capital de una sociedad si quiere progresar., de allí mi interés en difundir siempre la importancia del cuestionamiento primero interior, y luego exterior. Me agrada, me agrada mucho que esta sociedad en la que vivo pueda emitir su opinión, pueda juzgar. Es cierto, es cierto, le decía a decía a un joven amigo hace poco, cada quien es libre de expresar su opinión al margen de los decires ajeno, sin embargo el canal y la forma importan mucho. Eso es lo más importante para un diálogo alturado.

Dije una vez, y lo escribí en una de mis notas, que uno debe ser uno mismo en donde se encuentre y con quién se encuentre, sí, ser auténtico y transparente vale mucho. Añadí luego, en aquella ocasión que si esto era posible de trabajarse al interior de la consciencia propia de los ciudadanos entonces estábamos caminando bien, puesto que la perfección sólo subsiste en el alma, y trasciende con ella, cuando se sabe y se entiende conscientemente que ésta no camina sola, sino de la mano de la sencillez. Ser humilde ayuda mucho, y no se confunda la humildad con el pasivismo, la permisividad, o la mediocridad, no, ser humilde o sencillo, implica reconocerse que mientras uno está vivo no está acabado en la perfección ni ha aprendido los secretos de la existencia, por tanto es susceptible de fallar y equivocarse para aprender de su error mismo y ser así mejor persona.

Si alguien perdió hoy, no fue por mi culpa, ni por la culpa del pueblo de Lima, fue por su propia soberbia de quien alimenta su ego de ello. Yo no voté por un ladrón (Uhm, lamento que calificativos como estos no sean meditados y razonados previamente), no, yo voté por un gestor de obras comprobadas. Esa es la verdad, voté por el Sr. Castañeda Lossio porque simplemente, y ya lo dije con anterioridad, una ciudad grande y cosmopolita como Lima necesita, nos guste o no, gente con capacidad y experiencia de gestión. Para esto, mi decisión partió de una honda reflexión, no necesité hacer proselitismo previo ni ponerme un polo amarillo o ir a un mitin de campaña. Si lo hice fue por ser fiel a mis convicciones, convicciones de que la sociedad no puede vivir de odios ni mofas absurdas, tiene que volver a confiar, tiene que cambiar, leer más y preocuparse más por alimentar el espíritu, no por sermones, sino por discernimientos reflexivos. Yo creo en la regeneración humana, pienso mucho en ella, y mis esfuerzos cognitivos y experienciales los encamino a consolidar ello, a intentar demostrar ello, esa es mi gran teoría en la que vengo trabajando desde muchos años, y hoy más que nunca, al percibir estas crisis colectivas no podía abandonar ello, y dejar que las palabras se desangren y desarmonicen por sí mismas en las bocas y labios ajenos. Cuando alguien cree en algo firmemente no puede desdecirse ni abandonarse a la noria de la sinrazón.

Por otro lado, pienso y comulgo muy bien con la óptica del Sr. colega periodista de El Comercio, Mario Mejía Huaraca, que si hoy ganó Castañeda entre las muchas razones fue, porque hizo obras, porque fue prudente en su diálogo - el cuándo y el dónde vertir las palabras-, porque fue - y ello queda demostrado una vez más que el atacado siempre es visto como victimizado- eso mismo victimizado, y que bueno porque esto indirectamente nos dice que las personas sí se solidarizan, aunque el orgullo a veces impertinenete, no quiera hacer que la persona se pueda reconocer como tal, como sujeto de solidaridad. Pero, sobre todo el antivoto que la misma oposición sembró en la ciudadanía sumada a un matiz, ya dicho con anterioridad, de soberbia, en fin.

Mañana volveré a las aulas, a dictar mis clases, como cualquier ciudadano común, pero me alegrará decirle a mis estudiantes una vez más que la soberbia y el encono no pudieron imperar, es más, jamás deberán imperar en sociedades tan frágiles emocionalmente como la nuestra. Espero me entiendan, caso contrario saludaré y respetaré su decisión personal de quedarse con el mejor final, sin embargo a pesar de ello, me sentiré contento de saber que existen jóvenes adolescentes que cuestionan y eso me dejará tranquilo una vez más.

Pd. Cito el portal web de Mejía Huaraca para su propio análisis,http://elcomercio.pe/politica/elecciones/que-gano-luis-castaneda-lossio-aqui-cinco-razones-noticia-1761885?ref=nota_politica&ft=mod_leatambien&e=titulo

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú. Víctor Abraham les saluda.

sábado, 4 de octubre de 2014

Palabras de un ciudadano

No pienso anular mi voto, jamás he sido partícipe del voto en blanco: quienes promueven ello, lo hacen porque simplemente ni fu ni fa con lo que pase afuera. Y si digo esto, no es porque se trate de un asunto de democracia participativa porque ésta no existe en sí misma, más allá de lo que pueda significar una categoría nominal. Decía Saramago, y en esto coincido mucho con el autor de "Ensayo sobre la ceguera", que la democracia en sí misma no tenía existencia ni calidad, dependía mas bien del nivel de participación de los ciudadanos. "Democracía -y parafraseo sus palabras- es apariencia, es para los ricos, donde prima el factor riqueza, no el conocimiento, no la sabiduría, no la sensibilidad ni la libertad". Si refiero esto, es para delimitar términos y significaciones, y nos quede claro esto, de democracia participativa que los teóricos de las Ciencias Políticos andan inventando. 

Escribí, y me pronuncié, ya una vez en contra de la revocatoria del año pasado, sí, sí esa promovida en Marzo porque sencillamente no creía pertinente un desatino como éste, como el desaforo de una gestión municipal cuando esta aún estaba pleno ejercicio institucional. Aún había tiempo por culminar, el ciclo no estaba cerrado. Hoy las cosas son distintas, son otras.

Escribí en ese entonces, "Aquí el problema no está en que si alguien actuó mal, o si de dio cuenta tarde que debía actuar bien, no aquí no está la raíz del problema, sino en el egoísmo y el rencor con que muchos han actuado al sentirse despreciados o desairados, tal vez hasta incomodados" ( y sigo pensando esto aún, los individuos actúan movidos por el odio y el rencor producto de sus propias frustraciones de poner su confianza en personas que pueden ser susceptibles de fallar) . 

Pensé inicialmente, no promunicarme respecto a los comicios electorales de mañana, ya que no creía muy necesaria mi participación. Sin embargo, visto los últimos días de agitación política en Lima e intento de manipulación joven por ciertos sectores proselitistas, acostumbrados a mediar entre la hipocresía y la utilización mediática de jóvenes, tomé la decisión de manifestar abiertamente mi posición. Hice un alto a mis escritos de La Degradación Humana, y decidí compartir esta semana algunos de ellos entre amigos y conocidos de las redes sociales. MIS CONJETURAS no se equivocaron, confirmé mis sospechas,por un lado, la gente está harta de la manipulación, de la mentira y del silencio asolapado, y por otro- y esto es lo más preocupante- subsiste una pasividad frívola joven por no cuestionar, a partir de la reflexión, y ser mas bien condescendientes con esa propia manipulación externa que de sus consciencias usa. 

Yo le digo Sí, a la señor Castañeda Lossio, porque es, nos guste o no, un hombre con capacidad de gestión comprobada. Claro que también pueden haber otros, no dudo de su capacidad, sin embargo, me quedan muchas dudas sobre su procedencia y lo que han hecho: a las personas las conocemos y les tomamos respeto o consideración más por sus actos férreos y decisiones al margen de toda crítica maldiciente. Si refiero todo esto es porque las críticas, cuando van acompañadas de la desidia y del hablar por hablar, no encuentran verdad, sino al contrario acaban por entramarla y la mezclarla con otras emociones que nada tienen que ver con el buen juicio racional.Total, aquí no está en cuestionamiento lo que convenga o no, a alguien como yo, a pocos como los otros, sino lo que convenga a todos, al pueblo de Lima, en primer lugar. 

Al referir esto, no hago proselitismo político en favor de nadie porque sencillamente no me interesa coaligarme con ninguna tendencia, creo convenido más bien en la libre consciencia y en la determinación a partir de una conjetura analizada previamente. Y no me interesa para ello, para expresar lo que pienso, tener puesto un polo verde o amarillo o con estrella o con ningún otro símbolo o color para tomar una decisión, el poder político nunca me ha seducido, sin embargo, hoy de cara a estas elecciones de mañana, y reflexionado mucho respecto a lo hecho por esta gestión municipal. Una ciudad grande y cosmopolita como Lima necesita, nos guste o no, gente con capacidad y experiencia de gestión. 

Por eso INSTO a amigos, estudiantes, familiares, y toda persona vecina en posibilidad de sufragar A HACER un VOTO no llevado por lo leído o lo escuchado fatuamente, sino decidido, decidido y convencido de que lo que hoy se necesita es desarrollo urbano. OPTEMOS POR un voto consciente, al margen de cualquier cartel o propaganda mediática. Total, y ya lo escribí una vez -y sigo sosteniendo lo mismo-, resulta fácil  salir a la calle y protestar diciendo, "no más corrupción", cuando sin embargo se forma parte del partido político contrario al que se critica como también fácil es ser un opositor mediático o cuando se tiene un respaldo político y partidario detrás, y lo que es mayor, se tiene la certeza que siempre hay seguidores detrás, seguidores que no cuestionan sino hacen precisamente esto, "seguir", en fin, quien esté libre de pecado, tire la primera piedra.

Decidí mi voto, y apoyaré a CASTAÑEDA LOSSIO!

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Capítulo XII de La degradación humana.

Sabes?, veo y percibo últimamente mucho odio en muchos sectores de la gente joven que van desde palabras hasta actos, injurias. Se supone que este conglomerado nuevo debería ser fresco y rebosante de ideas progresistas, pero no, no hay nada de eso en la gran mayoría. Las pocas ideas progresistas que se intentan dibujar en el grueso social de esta población que hoy tiene el presente en sus manos están lejanas de ser coherentes, y esto sí que es un problema. Existe mucha desidia y frivolidad, se ha hecho de lo material una figura tremendista. Este odio sistemático y relativo se ha encauzado gracias a los malos ejemplos de los mayores. Esta sociedad de hombres mayores ha intentado seguir sus propios derroteros, también equivocados, por muchos años alejados de la realidad. Pienso que su generación siempre ha estado de espaldas a la realidad, mucha preocupación ególatra, mucha necesidad y ansias de poder, pero poco sentido de caridad, y digo esto porque no han sabido atacar el mal general que hoy ha desbordado en una corrupción democratizada, ese mal que radica en la consciencia ciudadana. No se ha cuestionado el aspecto moral y ético de la conducta ciudadana, y hoy, cuando se la quiere hacer, ya no se sabe simplemente cómo hacerla.

Y esto dicho, me lleva a pensar curiosamente que en el amplio sector popular de esta comunidad las ideas y análisis sean muy pobres, los debates sean muy superfluos, y los pocos ideólogos y analistas existentes tengan que vender sus ideas por una cátedra universitaria o un cargo político. La educación superior sigue bajo ese modelo clasista, y dudo de que los enormes teóricos puedan hacer algo por esta sociedad mayoritaria desde estas clases sociales porque simplemente - y seamos francos-, a éstas no les interesa, por ende los conocimientos de calidad están vedados para los amplios sectores, merced de la clase económica y  académica. Los encauzamientos, y percibo mucho ello, hacia algún bando de opinión siempre tienen que llegar a confrontaciones que dañan la imagen del contrario y victimizan su estado de ciudadano: se hace leña del árbol caído, y esto francamente es desde ya una pena lamentable.

Sabes?, percibo - y esto es lo que más temo-, que este encono se generalice, que este encono forme y eche bases en el establecimiento de una sociedad de odio, en donde no haya cabida para el perdón, la reconciliación y la regeneración humana. Cuando un modelo de sociedad como ésta se implanta impulsada por mecenazgos e "íconos" creados por estos patrones entonces origina una necesidad abrupta de hacer daño de alguna u otra manera, y este hacer daño se extiende de pronto hacia la mayor parte de los ámbitos vitales: en el aspecto político y social, económico, familiar, escolar e inclusive dentro de las relaciones humanas mismas.

Si te digo todo esto es porque la otra vez (ya no recuerdo exactamente la fecha, pero a veces eso no importa, el tiempo es muy relativo, es impasible con la memoria, sin embargo es benévolo para retroalimentarnos con imágenes que nos angustian y causan desilusión porque ello hace que la reflexión se active, o en otras veces -triste consuelo de nuestra alma cautiva- admiración y ansias de volver a  repetir un mismo acto, en fin),.. te decía... que la otra vez volví a ver jóvenes en las calles, volví a ver pancartas y oír vociferaciones que se confundían entre arengas e injuriaciones. Personalmente, vi un vacío de consciencias generalizado, un miedo a perder algo, una necesidad de catarsis extrema e insidiosa, ¿libertad? o ¿libertinaje? ¿lealtad? o ¿remedos de lealtad? ¿democracia? o ¿desnaturalización de ésta? ¿fidelidad a la coherencia? o ¿desfachatez de ésta? ¿virtudes expresadas? o ¿miedos sembrados?¿consciencia de seguir? o ¿inconsciencia de no hacer nada?. Mira, mira Andrea, francamente yo no creo en alguien que sale a la calle y protesta diciendo, "no más corrupción y tolerancia contra ella", pero sin embargo forma parte de un partido político más contrario al que critica. El problema no está en que la gente salga a la calle y levante pancartas o denuncie hechos delictivos o corruptos, el detalle más bien está en el hecho que no se pueda ser capaz de sostener sus propias convicciones morales más allá de un tiempo mediático de cara a unas elecciones porque resulta más fácil y cómodo emplazar y juzgar cuando los ánimos están caldeados colectivamente, el reto está en sostenerlo, en sostener esa imagen de vigilante honesto todos los días a cada hora y en cada momento.

Por otro lado, resulta fácil ser un opositor mediático cuando se tiene un respaldo político y partidario detrás, cuando se tiene la certeza que siempre hay seguidores detrás, seguidores que no cuestionan sino hacen precisamente esto, "seguir". Todos podemos ser opositores, o simplemente no serlo, cada quien su decisión. Yo respeto mucho la decisión que las personas toman para seguir a otras sin cuestionarlas, pero no comparto sus acciones porque dejan mucho que desear. Me entristece cuando veo a mis contemporáneos, a estos jóvenes, que - sin darse cuenta- se convierten en agentes pasivos de otros cuyo espíritu vil socava sus corazones. Un joven no está hecho para escuchar y callar, o para ser usado mediáticamente. Ni siquiera, estos colectivos de dignidad ofrecen hoy en día transparencia real. Ya dije una vez, enseñen a sus menores a cuestionar desde las escuelas, enseñen a esos adolescentes y niños el valor de actuar con ejemplo y firmeza, enseñénles a ser justos y solidarios, díganles que esta sociedad esta llena odios, díganles que estamos inmersos en esta sociedad, pero que sin embargo no podemos, no debemos ser parte de ésta ni de sus ajusticiamientos absurdos, díganles que la ambición al poder corrompe. Enseñen a sus menores, y díganles que aún en las peores circunstancias hay esperanzas. Luego, pensemos en que si logramos que un niño y adolescente sea un cuestionador crítico, y no un simple seguidor y agitador de pasiones acaloradas habremos hecho más que salir a una calle y gritar, "corruptos".

Así tenemos Andrea, que un librepensador vale más, no porque sea un todista omnipresente (hay quienes incluso catalogan a este ser extraño de mezquino o indiferente a los actos colectivos), sino porque al menos allí en ese estado se goza más de la libertad plena y absoluta para decir y expresar abiertamente lo que uno piensa o lo que uno conjetura a partir de sus propias interpretaciones sin temor a una tacha, y precisamente no se tiene miedo a la tacha porque sencillamente uno no pertenece a nada, es decir no se está institucionalizado. Ellas, las instituciones, con todas sus atribuciones y membresías minimizan el pensar.

Por eso, un escritor no defiende nada, salvo lo que a juicio propio considera correcto y valorable, y es que sucede que yo no creo en los políticos- nunca creí en ellos-, menos aún en los abogados porque siempre, detrás de ellos, hay mentiras, mienten mucho y dañan las consciencias ciudadanas, usan su poder para influir sobre los otros, para comprar voluntades y juventudes: sus testimonios falsos son más grandes que sus obras mismas. Estas mentiras a la larga operan como inmensos "bonk" sobre las cabezas de quienes los eligen. Pienso convencido por ello, que un buen político o un buen abogado siempre tienen un sello de deslealtad y vileza, tanto así como decir que por estos tiempos, la palabra honestidad no está muy de moda que digamos- y creo que nunca lo ha estado, sería iluso pensar ello-, no obstante sucede que hasta a pensar que las palabras "coaching" o "colaborador" tienen más pegada.

Sabes Andrea?, yo pienso que todo esto que te he referido se está dando PORQUE PRECISAMENTE LA GENTE YA NO CULTIVA SU MENTE NI SU ESPÍRITU, no lee, y si lo hace no es lo adecuado ni conveniente, sí, sí, yo, Isaac Jeremías, también pienso eso, pienso que los individuos han olvidado que existen para pasar a convertirse en simples alegorías rutinarias que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Es triste esto, pero es la verdad, tal vez ello me lleve una vez más a refirmar mi tesis sobre el hecho de pensar - y de plantear- que ya inició, cual "peste" de Camus, nuestra propia degradación humana, aquélla que es probable de dar consistencia también a esas imágenes verbales tiernas que Alexandr Solzhenitsin afirmaba hace ya casi medio siglo, "Los hombres han olvidado a Dios, por eso todo esto ha sucedido".

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

jueves, 11 de septiembre de 2014

SUEÑOS DE LA REALIDAD.- LIBRO DE VÍCTOR ABRAHAM Por Ángel Valeriano

SUEÑOS DE LA REALIDAD.- LIBRO DE VÍCTOR ABRAHAM (*)

Por Ángel Valeriano (**)

Quizá él mismo sea el sueño de su propia realidad y aún no lo sabe, o prefiere no saberlo. Lo cierto de estos versos son los que reflejan al autor y su pensamiento. Muestran el ideal de un hombre que cree firmemente en que la realidad, por más dura que sea, puede cambiar, y puede llegar a convertirse en el más hermoso sueño.

Es inevitable desligar al autor de su obra, y en “Sueños de la Realidad” - libro que llega en un tiempo acertado-el autor se manifiesta tal y como es en su manera de pensar y ver la realidad actual de la sociedad en la que el hombre sueña con cambiar el mundo. Sueña con ser mejor cada día, sueña con ser más humano; sin embargo, sus actos lo hacen tropezar con esa terrible realidad de un mundo desprovisto de moral, un mundo desigual y egoísta, un mundo dañado y vilipendiado por quienes viven en él, convirtiéndolo cada día que pasa en un mundo tan pobre y cruel, en el que, lo único que no se puede ni se debe perder es: La esperanza. Así es, la esperanza es tal vez aquel sueño del que jamás se debe despertar.

Al leer los versos del libro “Sueños de la Realidad”, de Víctor Abraham, tengo la convicción de que aún hay hombres en el mundo comprometidos con el arte, la cultura, la filosofía, y por supuesto, comprometidos no solo por figurar o llamarse o ser llamados “Poetas”, sino que su compromiso va más allá. Como lo menciona él mismo: ”Mi compromiso está referido a la comprensión del espíritu y la búsqueda de un diálogo justo y coherente entre los individuos”.

Búsqueda de un diálogo, así es, la búsqueda incansable por la unión de la humanidad, la búsqueda desinteresada por lograr la mancomunión y el buen vivir entre seres de una misma especie.

Escribir unas líneas refiriéndose a un escritor o a su obra, es algo interminable, pero yo he querido decir estas pequeñas cosas como invitación a la presentación del libro de este gran poeta que es Víctor Abraham, quizá existan por ahí los aciagos pensamientos de quienes digan que lo halago por la amistad que me une con él, pero lo cierto de todo es que para mí, este autor y este libro es algo que el mundo necesita, necesitamos hombres de pensamiento, de convicciones férreas e inmutables, hombres que no se dejen llevar por un sistema consumista y avasallador, hombres libres y no atados a instituciones putrefactas donde se venden las ideas por obtener prestigio, o simple huachafería.Y qué mejor que la presentación de este libro se lleve a cabo en Los Viernes Literarios, reunión cultural que dirige el buen poeta Juan Benavente-durante veintitrés años ininterrumpidos-otro de aquellos hombres que osan enfrentarse al sistema corrupto y estupidizante, haciendo uso de la cultura, de la poesía, que cuando se escriben libros como “Sueños de la Realidad”, se convierte en un arma para luchar contra la inmoralidad, contra la televisión repulsiva, contra todos los medios que usan aquellos quienes tienen el poder con tal de mantener aletargado al pueblo.

Deseo con toda sinceridad que este no sea el último libro vuestro Víctor Abraham, sino que vengan muchos más, y que el nulo apoyo que existe de las instituciones no sea una piedra en el camino, sino, el más grande impulso para asirnos a nuestras ideas y continuar en esta necesidad de seguir soñando con un mundo mejor.

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(*) Texto escrito por el joven poeta Ángel Valeriano, en ocasión de la presentación del libro "Los Sueños de la Realidad", Lima, 2014. La misma que se llevará a cabo el día Viernes 12 de septiembre del presente, durante la edición 1017 de los Viernes Literarios dirigido por el poeta y editor Juan Benavente. La presentación estará a cargo del escritor Danielo Illanes. Es preciso señalar también que esa misma noche será la entrega del Laurel Cultural al escritor nacional José Pablo Quevedo, radicado en Alemania, quien también presentará "Huellarios del fuego y del caracol" en reconocimiento a su trayectoria y contribución a las letras peruanas. 

(**) Ángel Valeriano es un poeta joven nacido en Ferreñafe en 1992, pensador lúcido y crítico cuestionador nihilista. Su aproximaciones a Nietzsche, y a Baudelaire,  marcados fuertemente a su propio desasosiego existencial dan giro a su cuidadosa escritura.

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Si, he comprendido algo de ti Angel Valeriano, poeta y amigo, al leer tus palabras referidas al último trabajo de "Los Sueños de la Realidad", publicado hace poco, y que tengo el gusto de compartirlas- y difundirlas- a pedido de Juan Benavente, editor, poeta y amigo también tuyo, que son los parias, los excluidos, los subvalorados o desconocidos los que aprenden a marcar el camino de la procesión sin darse cuenta de que lo están haciendo, total, pienso luego que en ellos no funciona eso de los rangos y categorías sociales que imponen o embisten los otros, los externos, los favoritos- en muchos casos injustamente-, sino son sus convicciones las que por sí solas embisten su propio rango sin saberlo. Hemingway, decía que la literatura es verdadera cuando es hecha a partir de la crudeza, de la realidad, de la obstinación solitaria del pensar. Gracias una vez más por tus palabras, por tus sinceras apreciaciones. Una vez más pienso convencido que sólo aquel que conoce no al autor, sino a la obra de éste en toda su extensión, producto de su propia reflexión y meditación, puede expresar a partir de allí un juicio honesto y crítico: lo demás sólo queda encerrado en el intento de aproximación, de allí que yo más valore no la aproximación física, sino la aproximación mental, aquella que se construye en los ideales y en los intentos de realización comunes o semejantes. Un abrazo fraterno amigo.

Por otro lado, "Huellarios del fuego y del caracol", del poeta y filósofo peruano José Pablo Quevedo, con quien tendré el gusto de compartir la mesa se presenta como un lenguaje entregado al sentido del tiempo y del espacio, dos figuras simbólicas que parecen ser las huellas que trashuma el caracol mismo en su paso de la existencia. sólo por citar parte de ese camino huellario, "Danza en la balanza del tiempo,/ tu tiempo sensible y menudo:/De arena y de semillas".  Tuve la oportunidad, de conocer a tan sensible hombre en una visita que hiciera a Huacho, provincia de Lima, el mes pasado por motivo de un Congreso Internacional de Escritores - y que precisamente llevaba su nombre-, y de poder acceder a este bien logrado y trascendente trabajo que encierra una mística formada a partir del binomio, poesía y pensamiento.

Por tanto, firme a la amistad que me une a todas estas bellas personas que ya he mencionado anteriormente , y resaltando la frase característica de los Viernes Literarios, centro cultural que viene trabajando desde hace 23 años en pro del desarrollo intelectual y cultural, aquella que refiere que "sólo la cultura salvará al hombre". No me queda más que hacerles extensiva esta invitación que de antemano agradecemos. Por mi parte, mi compromiso está en que todos puedan recibir un libro mío esa noche, siendo fiel a las ideas de mi padre, de quien solía escuchar cuando era pequeño, que una palabra jamás estaba demás cuando esta era dejada en las manos y en el pensamiento de otros hombres y mujeres, en fin.

Todos y todas son de antemano cordialmente bienvenidos.
Hago llevar a la vez el saludo recíproco de Juan Benavente, editor del trabajo a presentar y amigo mío.

Atte.
Víctor Abraham

PD.- Para mayores informes de la Presentación del libro, Sueños de la Realidad", ver el enlace: http://viernesliterarios.blogspot.com/2014/09/12-de-setiembre-7-pm-prog-1017vl.html

También pueden descargar el libro, Sueños de la Realidad, en http://es.scribd.com/doc/254873933/Libro-2-Suenos-de-La-Realidad-Final-Terminado

martes, 9 de septiembre de 2014

Usos del cuestionamiento

Cuando escribo esta nota en plenas horas de la madrugada de hoy, se me viene a la mente como recreación misma de la pura realidad: la imagen de un pequeño niño recogiendo leña de entre los escombros y cargando sobre sus espaldas carbón necesario para dárselo a su madre con el fin de poner a prender una pequeña estufa de hierro, y así poder calentarse ambos o preparar alguna frugal comida, sí, ésta es la imagen que por los años 1920 y 1922 el frío ambiente del Rostov del Don, Rusia, vería cada día, por la tarde, antes del anochecer. Este niño, que luego se convertiría en un hombre sufrido y golpeado por un régimen nefasto, que en vez de minimizarlo, terminó agitándolo más hasta convertirlo en un hombre de convicciones muy firmes, sí, este hombre que cincuenta y dos años después dejaría impreso su más bello manifiesto de la belleza, pues para Alexander Solzhenitsyn, el escritor ruso y Premio Nobel de Literatura 1970, quien luego de haberse pasado la vida trashumando entre brotes de consciencias malsanas y heroicas, llega por fin a entender, y he allí que a partir de esto su trabajo corona un vida incansable de lucha, una vida resumida en una sola expresión, cual mensaje de fe y esperanza que dirige desde Estocolmo,"Combatir la violencia combatiendo la falsedad, porque ambas se apoyan entre sí, y además porque en la lucha contra la falsedad el arte siempre vence." Palabras que un hombre como él  dirigirá, y para quien la historia de su país se terminará encarnando sobre él hasta convertirse en una leyenda.

Si escribo este pequeño preámbulo, es porque  nuestras sociedades- no importa el punto de  latitud- hoy en día cuando más necesitan de hombres y mujeres como Solzhenitsyn terminan por adolecer de estas ausencias, salvo raras y muy escasas excepciones. Me he tomado la atribución de decirlo así, puesto que es muy latente y abrupto el detrimento moral que se viene con los próximos años, cual inmensa bola de hielo y nieve , y que va rumbo a un apego total a una sociedad falsa y sin escrúpulos donde campean la doble moral y la viveza por superponerse sobre las heridas del otro.

Es una realidad innegable que por estos días nuestro mundo esté sumido en su propia desfachatez y precisamente porque inconscientemente lo busca, lo permite y se conforma con ello. Hace dos días atrás justamente Ángel Valeriano, un joven poeta y amigo, me decía en una conversación que sostuvimos, "cada persona tiene la opción de cambiar o de no hacerlo, y es libertad suya escoger una de estas vías". Y es que es indudable que sus palabras tienen razón.

El poder se levanta sobre la ignorancia, el fideísmo estúpido, y el circo de la mordacidad diaria; éste, teje argucias - y está seguro de lograrlas- porque sabe que hay seguidores y fideístas enceguecidos que por un cargo temporal son capaces de socavar la propia dignidad. Es triste ver a jóvenes del Perú repartiendo volantes, pintando paredes, vistiéndose absurdamente o consiguiendo firmas para inscribir a sus partidos; si actuamos bajo esas sórdidas premisas entonces estaremos dando mal ejemplo a las generaciones que están tras de nosotros. Un joven, no puede doblegar su fresca capacidad libertaria y su autonomía creativa por una galleta o una propina monetaria, porque - y seamos claros-, ya de antemano se sabe quien toma las riendas al interior de un partido. Sucede que simplemente quien decide ofrecerse lo hace a sabiendas que nada obtendrá allí, salvo -como ya dije- un pequeño cargo temporal que lo tendrá atado al servilismo permanente.

Por otra parte, los dirigentes políticos compran el poder, o simplemente lo heredan, esa es la verdad. Esto que afirmo, tal vez no lleve nada novedoso, salvo por una excepción, que quienes los eligen jamás reciben nada a cambio de sus votos- es más ni se interesan en exigir algo-. Los ciudadanos se contentan con obras provenientes de presupuestos participativos, que en muchos casos son seleccionados por burócratas al interior de oficinas cerradas. Así, un contribuyente de a pie jamás hace respetar sus derechos porque sencillamente predomina la viveza de estos primeros. y si hablamos de herencia política que recibe un ciudadano, sí, si hay una herencia, hay muchas herencias, y estas son entre otras, obras hechas a última hora, pistas que se descascaran, fuentes de aguas de colores, monumentos estrambóticos, estrechas lozas deportivas, pero nada, absolutamente nada, que tenga que ver con programas de talleres artesanales para jóvenes, programas de productividad familiar, e inclusive mejoras en la calidad educativa de los niños y niñas."¡Qué va!", dicen ellos, "¡Dale un circo, lugares para que se tomen fotos y de vez en cuando ponles un concierto!". Uhm, ¿qué pasaría- y parafraseo al genial Czeslaw Milosz, escritor polaco-, si el poder cambiara de manos?, en fin.

Es por ello que, el cuestionamiento es importante porque hace que las personas no sojuzguen su propio poder de realización creyéndose desmerecedores de su propia felicidad. Si la gente aprende a cuestionar, a criticar, a negarse a seguir, esto es si la gente destierra por completo todo intento de fideísmo entonces, será capaz de rebelarse a su propia debilidad individual de sólo oír y callar para pasar a convertirse en entes activos que promuevan actos colectivos abiertos y propongan teorías de pensamiento, en fin. Luego, el acto del pensar es importante porque nos hace darnos cuenta de quiénes somos realmente e individualmente, ya que vale más el no seguir que el obedecer. De allí que sea imperioso reafirmar ahora más que nunca que se necesitan escritores comprometidos con los cambios radicales; se necesitan pensadores que formulen teorías y propongan sugestivas propuestas desde sus múltiples campos de aplicación cognitiva, amparados y fundamentados sólo en eso que se puede llamar subversión mental y consciencia crítica. Se necesitan individuos disidentes y claros a la hora de expresarse, alejados de todo lenguaje retórico, procaz y mordaz.

Todo ello me lleva a pensar finalmente que, yo no puedo ni podré criticar una corrupción jamás, si soy parte de ella, si convivo con ella, o si disimuladamente le saco la vuelta a mi consciencia con el fin de soslayar lo que debe ser cuestionado en su momento. El hecho de que yo denuncie una corrupción, no me hace menos corrupto: si alguien calla o no, eso es cuestión de cada quien. No me interesa el hecho de que alguien salga y pregone su moralidad, la consciencia juzga mejor. Luego, - y pienso mucho en ello- hay una forma de combatir socialmente la corrupción de una vez por todas, y esta radica precisamente en decirle ( y enseñarle) a la gente a cuestionar, a reclamar, a no callar. Si enseñamos a la gente a revelarse contra su propia debilidad y miseria moral estoy seguro que habremos empezado a cimentar nuevos tiempos. Esto me hace pensar en una parábola, aquella que habla del trigo y la cizaña, pues aquí ambas deben crecer juntas, cuestionamiento y corrupción, y una vez listas para ser segadas corresponderá a las nuevas generaciones cortar las indicadas o no indicadas. ¿y nuestro papel? ah, sí, claro, el nuestro, por supuesto, para no olvidar, nosotros pasaremos a ser adscritos a esa generación de hombres y mujeres que quedó en el pasado llena de precursores y próceres de una nueva sociedad.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

jueves, 21 de agosto de 2014

Manifiesto de la esperanza

(...) comprendo tu posición, la pienso, la medito. Uhm, tal vez tengas razón, no eres él único, en el último relato que escribí: dos personas más me refirieron inquietudes parecidas a la tuya. ( Sabes?, es bueno cuestionar y me alegra que podamos hacerlo juntos.) Me preguntaban, cómo es eso que Jeremías (mi personaje novelesco), hable de acercamiento y amor incondicional entre todos las personas, fácil es decir, hay que dar, es una infamia, una ficción, una utopía, "yo no amaré jamás a quien me hace daño..., ¡cómo!, imposible", y volví a referir, "en este mundo estamos para amar es verdad, hay personas que necesitan de un abrazo o a veces ser escuchadas simplemente....amar a nuestra familia, hijos.. está bien...son amores bonitos ....pero no se puede amar a una persona que anda por el mundo maltratando... lo mejor es alejarse y lo más importante... hay que primero amarse uno mismo mucho". Yo no dije nada, o al menos creí intercambiar algunas palabras que ya no las recuerdo. Dije, " Yo no creo que mi personaje hable sencillamente ese amor de pareja, o de ese amor filial, pienso que tanto él como yo nos referimos a algo más universal".

El amor, amigo mío, sí, es cierto: implica un dar, un proveer, un preocuparse por..., la gente lo hace, créeme, intenta amar desde su postura personal según cómo sea su personalidad o haya sido educado en el dar amor. El problema es que uno exige mucho, a veces hasta más de lo que da, "si es que da amor" entonces espera recibir tan igual o mayor que esto, que su propia proporción". Conocí a una joven que un día me dijo, "sucede que ya estoy harta, yo le doy todo a mi esposo, le beso, le complazco, pero él apenas me mira, sí, a veces me dice que me quiere, y me hace detalles, pero es poco, ya estoy harta". Otro joven dijo, "esa mujer que me ha tocado no hace nada por la relación, siempre espera de mí más, dice que me quiere, pero no le creo, salvo aquellas veces en que me dice, negrito, diablos".

Como ves, la gente ama, pero a su manera, conforme ha aprendido a amar en la vida, las experiencias muchas veces actúan como inmensas barreras que sólo la comprensión y la dedicación pueden derribar, no existen frívolos, ni malos, existen desquiciados incomprendidos que se sienten dañados, burlados, eso es muy normal. ¿Por lo otro? ¿por los agentes de la violencia?, es una lástima, pero cómo va esta sociedad dudo que puedan regenerarlas con cárcel y penas condenatorias, y sabes por qué, porque no hay ejemplo en quienes los juzgan, todo es un inmenso circo dentro del cual ellos se sienten fieras domadas. Ejemplo y amor ante todo. Intento de perfección a partir de la sensillez, caminos perfectivos de humildad, eso es lo que hace falta.

Del mismo modo, pienso que en civilizaciones como las nuestras, carentes de porvenir humano y recubiertas por actos sombríos y deleznables, sí, sí, estas mismas que parecerían terminadas o rumbo a su propia exterminación hace necesario que las voces humanas dejen de estar silenciadas para decir realmente, sin miedos a la crítica qué quieren, qué les alegra y qué esperan de ellas, de sus mismos componentes y agentes sociales. Somos humanistas, nuestra visión va por allí, nuestra visión no debe orientarse hacia la disuasión o desilusión, sino empujarnos para que con más ansias sigamos buscando esperanzas en dónde no haya ni resquemores de ello. Yo no veo con buenos ojos estas cosas que, según a mi juicio personal, no son correctas, trato de entenderlas y buscarles alternativas. Ya dije una vez en mis escritos, una sociedad de odio que no sea capaz de perdonar, una sociedad que se niegue a creer en un  Dios cercano a los hombres, o que bajo disfraces democráticos esconda sus verdaderas intenciones de degradación no debe quedar someramente cuestionada, sino cuestionada hasta el cansancio. Hay que rechazarlas, rechazar a estas sociedades, hay que rechazar todos estos falsos principios de moral que dañan y corroen- y esto es lo que más me apena- la buena fe de las personas que en su corazón aún albergan una alegría esperanzadora. Simplemente si la gente ya no cree es porque les fallamos. Por otro lado, no me veo viviendo - ni siquiera vislumbro para las próximas generaciones- en mundo consumista que no crea en un Dios cercano a los hombres al margen de sus propias creencias y religiones. Como no detestar cuando las religiones mueven sus conveniencias usando la espiritualidad, estos fanáticos redentores construyen con mentiras la imagen de un Dios que está en el limbo, y que sólo se llega a él diezmando (dando diezmos), o juzgando precipitadamente a partir de una doble moral. Nos decepcionamos de ellas, lo sé, pero es necesario creer, creer no sólo en Dios, sino en la bondad regenerativa de los individuos. Una vez escribí,
"Cómo puedo decir que amo a Dios, a quién no veo; y mirar con indiferencia a mis hermanos a quienes veo.Es raro y extraño, pero tengo la sensación de que durante mi vida de quienes he recibido más ayuda, afecto y entendimiento no ha sido precisamente de mis hermanos en la fe cristiana, ni de quienes me hablaron de Dios, sino de quiénes nunca oí pronunciar ese nombre, ni hablar de él, de allí sea tal vez que mi decepción de la institucionalidad de la iglesia sea cada vez más fuerte. Es raro sentirme así. Ahora comprendo porqué mucha gente detesta a Dios y a la iglesia, pero el problema pienso que no es Dios, sino el mito que se teje frente a él y la falta de coherencia existente entre sus albaceas laicos o no laicos, en fin."

El mundo está hecho así, está diseñado así y así seguirá al menos por lo que veo para los próximos treinta años, sin embargo esto debe llevar a una decisión personal de intentar cambiarlo cada día, todos los días, debido a que no podremos jamás construir un nuevo modelo de sociedad, sino estudiamos primero los problemas que aquejan a la vieja generación, tratando de entenderla, y a partir de este entendimiento proponer las nuevas alternativas. Ahora bien, ¿sabes? ¿sabes una cosa?, en los más jóvenes están las nuevas esperanzas, yo, al menos lo creo, lo creo con el corazón, pero no en los de hoy, nuestros contemporáneos, los de hoy ya están hechos, es por los próximos por quienes hay que velar, por los que aún están en las escuelas, o los que provengan de los futuros lazos familiares, en fin. Gracias, mil gracias por escribir.

Atte
Víctor Abraham.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Los paralelos de la coherencia: Pronunciamiento.

No al ególatra " Yo"

El problema de nuestra sociedad colectiva pasa porque somos hoy en día una suerte de islas individuales aspectadas a la fuerza dentro este inmenso archipiélago comunitario que aceptamos más por inercia que por voluntad recíproca; la convivencia, el respeto, la sana voluntad por interesarse por lo demás -o debo decir, interesarse por "los demás"- en fin, y todas éstas relaciones de buena cordialidad que siempre se han constituido como ejemplos y pulsómetros de cuanto habíamos trabajado - y avanzado- en nosotros mismos hacia eso que se llama, consideración por los demás, no puede- y no debe- apartarse de su propósito inicial que es el de constituir una sociedad allanada bajo un camino de crecimiento firme hacia su propia consolidación humanitaria. Pero, sin embargo debo admitir -y advertir- que cuando el ególatra "Yo" se hace en nosotros eje supremo, absoluto, hasta el punto de aniquilar a nuestra propia consciencia razonable de "Ser" individual, todo propósito inicial trazado se termina desviando, torciendo de su objetivo inicial - y lo que es peor- poniendo en peligro esa tan ansiada Cultura de paz, en donde la tolerancia y la no segregación bajo ningún tipo de forma constituyen cimientos de un nuevo orden social más lúcidamente humano.

Sembrar espacios de reflexión

Sucede que si no rompemos con ese molde sistémico que asfixia nuestras esperanzas hasta terminar conteniéndonos con el fin de constituirnos en seres autómatas, y a cuyo propósito sirven algunas editoras y medios de comunicación nada serios; exacto, si no intentamos romper con estos patrones seremos cómplices silenciosos que tiran la piedra y esconden la mano. Se nos trata de encasillar cada día, se nos intenta engañar, pero por Dios..., la gente no es estúpida, el problema pasa porque no tiene poder editorial en sus manos, no tiene una prensa en sus manos, no tiene un canal de televisión en sus manos. Yo me atrevo a preguntar entonces, ¿y si empezamos a regular los medios de comunicación? ...Hay países hermanos que lo hacen, y no creo que esto perjudique los intereses del pueblo, total, existe un Derecho Internacional. Nos asiste un Derecho Internacional, pero más nos asiste un derecho a no ser engañados maquinalmente.
Sin embargo, hasta mientras, hasta que esto se ponga sobre un tapete de discusión por segunda vez en el país esta problemática, habría que preguntarnos, ¿para qué están las redes sociales?, y allí la responsabilidad docente de enseñar desde las escuelas su importancia, la importancia de éstas y su buen uso. Hay que decirles a los estudiantes que haciendo buen uso de ellas podríamos lograr muchas cosas para beneficio futuro, ya que hoy en día, éstas mismas pueden constituirse en herramientas aliadas de creación de espacios reflexivos y analíticos, en fin; por eso, hay que sacarles provecho, hay que darles una utilización conveniente, hay que perderles el miedo, hay que aplicar el conectivismo en las escuelas, incluirlas en nuestras metodologías de trabajo - pero de verdad, de manera seria-, y en casa reforzar ello.

Cuestionar, una tarea diaria

Por otro lado, yo no confío en agrupaciones políticas porque simplemente no existen ideólogos tras estos, existen sí, intelectuales de espaldas a la realidad, seudocomprometidos con la sociedad, de allí mi determinación de confiar más en un joven que escribe -por ejemplo- en un facebook , y no en un tipo que reparte volantes proselitistas. Todo es fideísmo, absoluto fideísmo, y si no es así subsiste el interés del lucro individual. Por eso, si no afirmamos nuestras convicciones, si no nos ayudamos entre nosotros, si no hacemos patria desde las escuelas o desde los hogares todo lo demás estará de balde. Hay que decirle a la gente que rompa con sus paradigmas, hay que enseñarles a romper con esos paradigmas utópicamente degenerados y mal llamados democráticos. Si nos callamos, si no enseñamos a la gente a cuestionar o pensar, de nada sirve lo que hagamos. Recordemos que los visionarios no levantan sus esperanzas para diez años, ni para quince o veinte, levantan sus ideas para generaciones venideras, tal vez terceras o cuartas. Si digo y afirmo esto, es porque simplemente, sucede que a mí me gusta romper con todo.

A veces hay que decir lo que uno está pensando

Estuve a favor de la Ley de reforma universitaria, la que hoy ha sido aprobada, y la Ley de servicio civil, esto fue tan coherente en mí como mi preocupación en favor del apoyo a Susana Villarán cuando mucha gente pedía revocatoria, sabía que la ciudad de Lima perdería mucho, escribí en favor de esta mujer, no porque me interesase su partido, sino porque sacarla era sinónimo de desestabilidad y perdida de dinero innecesario. Estuve en contra del Nobel  que se le concedió a Vargas Llosa - y debo admitir que hasta ahora me cuesta asimilar ello-, me gustan sus lúcidos ensayos y sus aportes en materia literaria, pero voy más allá busco encontrar un ser humano coherente en él, y hasta ahora no lo hallo, no comulgo - ni comulgaré jamás con su posición de demócrata liberal ni con sus diversiones tauromáquicas, hecho que considero una lástima que un hombre de esa envergadura que se supone ha sido declarado oficialmente como heredero de Alfred Nobel en mérito a su elevada consciencia ideal, no muestre nada de ello, me hace pensar que esto obedeció más a intereses de otro tipo, pero en fin. Comulgué con los indignados en España, y con las propuestas que en ese entonces - octubre de 2011- nos proponía Camila Vallejos en Chile. Escribí en favor de ella en momentos donde se necesitaba apoyo internacional, porque si algo he aprendido hay que ayudar a los jóvenes. Mis posiciones respecto a las posesiones de GAZA y de Palestina han sido, una sola, rechazo absoluto, porque nada puede justificar muertes. ¿A favor?, sí, me mostré a favor que el Nobel de la Paz se le entregara a la Unión europea el año 2012. Finalmente, he estado en contra de los musulmanes violentistas desde siempre, sin embargo ello no ha limitado que pudiera hacer amistad y coincidir con algunos de ellos, a mi parecer más pacifistas, y es que en el mundo hay de todo, y no podemos andar por allí generalizando, al César lo que es del César y a Dios , lo de Dios, en fin. Mi alegría fue grande cuando supe que Francisco era el nuevo Papa, siempre me ha parecido un buen hombre después de todo. Ah, y aunque mi esperanza de indulto a Fujimori no tuviera éxito, igual sigo pensando que debemos alejarnos de esa sociedad de odio y segregación que aún subsiste en nuestra sociedad. Hace poco, para ser exactos, le dije, no a Bruce, a su Ley de Unión Civil, no porque sea homofóbico, respeto muchos las opciones de cada quien, el detalle como lo afirmé en mi crónica que escribí por ese entonces era que nuestra sociedad no estaba preparada para ello, y sigo pensando que aún está lejos de ello, ya que en una sociedad - en su gran mayoría- como la peruana en donde los niveles de razonamiento crítico y de análisis es pobre, y los niveles de consciencia moral -aún arraigados fuertemente en dobles morales cristianas que se excusan en Dios para cometer sus actos más cínicos- es más fuerte, hace que este panorama futuro de ejercicio se torne desde ya sombrío.

Un compromiso con la belleza imperecedera

Finalmente, debo afirmar que veces uno mismo debe ser consciente de lo que puede dar, nadie es perfecto, pero si trabajamos en ello, indudablemente que nos sentiremos mejor. Por eso- y me refiero a mis colegas obreros de la palabra- si no escribimos a partir de nuestro propio desasosiego, si no nos compramos pleitos y trazamos líneas entre lo que es y lo que puede ser, no llegaremos a nada. Aquí ya no se trata solo de literatura, ni de publicación de libros, se trata de pensamiento, de su belleza implícita y de como ésta puede ser usada en favor del análisis y el cuestionamiento, de allí mi acercamiento y comunión con las ideas de Alexander Solzhenitsyn, quien afirmaba ya desde 1972 en su discurso de aceptación al Nobel -y titulado- "La belleza salvará al mundo", que ante la falsedad, el arte siempre debe vencer porque sencillamente sólo la belleza extraída de la materia humana puede ser capaz de reivindicar al individuo y devolverlo a su condición de Ser Humano.

Por último, siempre he creído que existe un camino perfectivo, y ese es el camino de la sencillez porque a través se éste uno no llega a darse cuenta nunca de sus propios cambios cuantitativos, simplemente sucede que caminando esta vía, cual sembradores de la parábola del evangelista Mateo, echamos la semilla sin reparar en la aridez o en la fertilidad de las zonas donde se intenta cultivar palabra alguna. Total, si refiero esto, no es porque sea o no cuestión de principios, sino de actitud ante la vida.

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

domingo, 17 de agosto de 2014

Sobre el juego de las interpretaciones y admiraciones. Capítulo XVIII

Maldita sea. Te lo dije, te lo dije, te dije que uno no debía admirar a nadie ni a nada porque cuando se dice, "te admiro", todo queda en saco roto, merced de nuestras propias decepciones y frustraciones respecto a la imagen que teníamos del otro, sí, sí, de esa idealización absurda y cándida, pero qué puede uno hacer cuando se es existencialista, cuando se es un tipo al que no le importan las portadas ni lo que sucede a su alrededor que tengan que ver con aplausos, sonrisas fingidas y honores, cuando uno es un tipo que no busca protagonismos: que los detesta irremediablemente, y que detesta también hasta el hartazgo la pasividad del no compromiso individual por intentar ser mejores. Uhm, pero qué puede decir un tipo como yo, un tipo como yo que se entrega a su trabajo diario y solitario del pensar e interpretar cosas. Y pienso, pienso mucho ahora a partir de ello, de lo que te explico, y solo entiendo una cosa, y esa es: que los seres humanos también interpretamos muchas cosas, y a partir de esas tontas interpretaciones -y son tontas, porque parten de nuestras falsas modestias y creencias por sentirnos mejores que el otro- juzgamos también al otro, y sabes?, ese, ese es nuestro problema. Nuestro problema es que nos sentimos superiores y hacemos también superiores a quienes no lo son, los ensalzamos y agrandamos sólo porque nos hacen reír de vez en cuando, o porque nos dan dinero o elevan nuestra autoestima también de vez en cuando, mientras rebajamos a quienes lo son, a quienes merecen una cuantía mayor, pero así, así funciona este juego de las interpretaciones y admiraciones.

Sabes?, siempre debemos aprender a lidiar con esas interpretaciones. A veces interpretamos mal; a veces, bien. Con realidades distintas - obra de las primeras experiencias de la infancia- cada quien interpreta a su manera, mientras se es o no se es exacto de acuerdo a nuestras propias realidades vigentes. ¿Qué, dices que es mejor no ser así, ser un sensible?, te equivocas. Simplemente o hieres o te hieren, las primeras experiencias - ya te dije- indefectiblemente calan, o matas o te matan, sin embargo en el proceder cuando se es viejo de edad aprendes a no confundir amistad con sentimiento. pero recuerda, uno no mata ni hiere, ¡por Dios...! somos seres humanos y nadie -al menos cuerdo- actúa con intención de herir, salvo si tuviera implícita una necesidad enfermiza y patógena de hacerlo, aunque no dudo hoy que este sistema quiera esto, gente enferma abarrotada de grandilocuentes egos que terminen cometiendo irreparables daños.

Sabes?..., el problema del individuo surge cuando la necesidad del "Yo" es superior a la necesidad de "Ser", y es a partir de ello que empieza a configurarse, cual inmensa mole, eso que se llama vacío emocional que al tomar forma y consistencia aplasta a la débil consciencia personal. Y es que pienso que la gran mayoría de personas están enfermas, no tanto por tratarse de una enfermedad patológica de alteración orgánica en sí misma, ni fisiológica, ni siquiera somática o neurótica, todo esto es muy relativo en los seres humanos, de ser así - y de constituirse en enfermedades auténticas- éstas pasarían por un proceso de incubación, de maduración que tras una prescripción médica simple cederían en un breve o prolongado tiempo - según el virus patógeno recurrente- a la estabilidad corpórea, empero los problemas - y es que hay otro tipo de problemas-, y estos son los que me preocupan más, aquéllos de orden emocional, de carácter espiritual, de carácter moral y de consciencia, en fin. Es indudable asimismo que toda carencia de afectividad, traumas de niñez, psicosis y paranoias enfermizas de superioridad absurda y de desmedida posesión material arrastran a los individuos a un proceder cada vez más solitario, más despreciativo, más desquiciativo, que acarrean vacíos emocionales más recurrentes, se trata aquí de un problema que Goleman llama enfermedades emocionales.

Ése, ése es el lío, ser o no felices, deberíamos serlo, hay que intentar serlo, aunque a veces la gente olvide esto. La gente no es feliz porque se complica la vida, porque anda idealizando, una señora me dijo una vez "yo te admiro", y yo le dije, "detesto cuando me dicen eso porque me condenan a ser perfecto, no diga eso por favor", sin embargo terminó añadiendo, "no, nadie lo es, y uno sabe cuando dice esto, además yo ya tengo mi edad, y si digo que te admiro es porque lo siento así". Pasaron cinco meses y un día porque no acepte pagar una entradas para el cine simplemente, se desilusionó, y se fue para no volver más. Otro joven me dijo, "me gusta lo que escribes, no te recrimino nada porque sé que eres un hombre muy correcto e integro, y me gusta eso"; el día que le dije, que no me gustaba su trabajo de escritura porque estaba plagada de superficialismos panfletarios y procaces lenguajes (dije lo que sentía), me dijo que era un imbécil y que creía tener siempre la razón. Esa misma tarde se fue, se fue y no volvió más. E inclusive hasta Delia me dijo que yo era un buen muchacho, decía apreciarme. (Jamás dije nada, sólo me limité a mirarla y darle afecto.) Ah, el afecto, sí, sí, el afecto, me dijo que por eso se había enamorado de mí, por mis atenciones y afectos, "te admiro", volvió a decir: eso duro dos años y medio, y el día que se acabó mi suerte económica simplemente se fue diciendo que estaba decepcionada de mí porque no había sido capaz de producir dinero alguno durante ese tiempo, que esa poesía idiota que escribía jamás me llevaría a nada, se fue y así ha sido desde entonces, no he logrado nada Andrea, no he logrado absolutamente nada. Nada que haga  sentirme un ser que ha alcanzado al menos lo que espera

Sabes Andrea?, el lío aquí es no aprender, y repetir otra vez la misma cadena de circunstancias ligadas al mismo juego inicial que te planteé, este juego de las interpretaciones y admiraciones, en fin. (Uhm, silencio... ensordecedor silencio) ¿Hay palabras mías que hacen reflexionar?, dices, ¿Te refieres a la carta de la joven estudiante que está contenida en mi último libro? Te equivocas, no, no fue escrita para Sara, no es para ella, sino para Luisa. Estaba enamorado de ella, nunca la besé ni tuve sexo, pero si la quería, ella era una joven estudiante que conocí, y que cuatro años mas tarde decidí cortejar, pero el día que apareció Sara, entendí que no estaba facultado para andar con amores absurdos. Comprendí que mi tiempo había pasado, y ya estaba viejo, además que no era correcto quitar la lozanía y juventud a una joven que recién estaba empezando a vivir. Me despedí de ella, y no la volví a ver más, no quise volver a verla más. Han pasado dos años desde entonces, o tres... tal vez, no lo sé. Sabes Andrea?, se suponía que debía darle esa carta escrita con mi puño y letra, pero no, decidí no volver a verla más, se suponía que debía dedicarle ese libro que hoy tienes en tus manos, pero no tampoco lo hice, porque Sara, Sara es hoy mi prioridad, es mi esposa, y se merece todo, todo lo que yo pueda darle, aunque sepa también que esto es poco, pero que más da.

Andrea, hay tantas cosas que a veces uno debe hacer solo por el hecho de hacer lo correcto: si uno ha decidido amar a alguien, la ama y punto; si uno ha decidido estudiar, estudia y punto; si uno decide hacer tontos "selfies" y colgarlos estúpidamente, lo hace y punto; si uno quiere estar solo, lo está y punto, total cada quien es libre para hacer lo que a juicio propio sea o no correcto, aunque esto conlleve a consecuencias irreparables. Y cuando esto sucede, simplemente las asumimos y no estamos crucificándonos enfermizamente siempre, atando a otros a nuestras propios calvarios.

Andrea, no hagas las cosas difíciles. No te niegues a tu propia felicidad.Sé feliz siempre. Ya te dije si la gente no es feliz, es porque no quiere y punto. Es difícil establecer una relación conyugal o amical, es dificil, implica construcción, es simplemente dedicación, exige más dar que recibir. Total, quiénes somos nosotros para que alguien nos ame: no estamos en este mundo para ser amados por alguien, sino para intentar amar y hacer felices a esos "alguien", en eso consiste la verdadera felicidad.

Tú sabes que te quiero y que te aprecio mucho, que podría caminar contigo o no, irme a la cama contigo varias veces o no, que podría comer helados contigo o no, que podría hacer cosas contigo o simplemente no hacerlas para no confundir sentimientos. No lo sé. Nadie sabe lo que uno pueda hacer en el futuro, puedo decir muchas cosas y tal vez no hacer ningunas, el propósito está, lo otro?, sí, sí, lo otro: solo el tiempo lo determinará, el mismo y relativo tiempo al que verdaderamente yo admiro.

(Del libro: Degradación humana, Lima, 2014 por Víctor Abraham)

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Desde Lima del Perú,
V.A. les saluda atentamente.


Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...