domingo, 12 de abril de 2015

Espectadores y productores


Imagen: Diario El Comercio. Edición web
"En su primer día, más de 200 mil personas fueron a ver la historia..", dicen los principales periódicos de Lima en su portada; bravo, bravo, aplausos, sin embargo pienso que "Asu Mare 2"- y ahora más que nunca por el grueso estadístico de espectadores, al que francamente no sé si dar validez o no, dado el aspecto nada serio de la prensa nacional que por dinero es capaz de prodigarse hasta lo más bajo, en fin-, sí, esta película peruana, no es sino el reflejo claro de esta sociedad mediocre de consumo en la que conviven por un lado, ese interés burdo de los grandes, quienes para someter a la población con pastillas de adormecimiento mental intentan de todo: basta ver esa exacerbada - y hasta patógena- necesidad de publicidad abyecta que imprimen a diario sus propios emporios comerciales. Ahora bien, por otro lado, al extremo de la cuerda, está la pobre idiosincracia, con lenguaje y todo, de la gran masa poblacional peruana que está dispuesta, en su mayoría, a reírse de sus propias barbaridades, y a verse retratados en modelos de criollada simplona, so pretexto de decir, "esta es nuestra realidad", "esto es lo que somos", o "quién no ha vivido esto".

Me llega a mi correo personal un boletín del diario Gestión, "Diario de economía y negocios del Perú", con fecha 11 de abril de 2015, una nota informativa que dice, textualmente,
"Miguel Valladares, gerente de Tondero Producciones declaró, para el diario Gestión, que el 70% del presupuesto que se necesitó para esta película fue cubierto en un 70% por los auspiciadores que invirtieron en ella. “Cada patrocinio fue de 150 mil dólares y los auspiciadores invirtieron entre 30 mil y 50 mil dólares. La participación de firmas sumó otros 500 mil dólares. Tondero invirtió unos 200 mil dólares”, explicó."
Esto no hace más, que confirmar mi expresión, "basta ver esa exacerbada - y hasta patógena- necesidad de publicidad (...)". Ahora bien, y sigue afirmando el diario en su edición web,
"La primera parte de ‘Asu Mare’ fue un éxito de taquilla y le permitió a la productora recaudar más de 10 millones de dólares, cifra que fue proporcionada por la agencia de noticias AFP. Además, se llegó a estimar que la historia del popular ‘Cachín’ fue vista por más de 3 millones de personas, con lo que se convirtió en la cinta más vista en la historia del Perú."
¿Auge cinematográfico?, ...o simplemente ignorancia poblacional


Imagen: Página de ATV. PE. Edición web
Bien, sucede que esta película nacional, como tantas otras tiene de hecho un guión, un plano de proyección, una historia que contar, esto no tiene nada de malo; ahora bien, que se sienta identificado un poblador del Perú o no, con sus personajes, ya es otra cosa. Lo que me preocupa es que precisamente esta identificación nos lleve a situarnos en estos pasajes algo pobres, mediocres y de baja autoestima.

Si bien es cierto, "Asu Mare 2", es la secuela de una primera película ya estrenada en el 2013, no rompe con los esquemas de la ignorancia, para darnos una historia de calidad; al contrario, usando ingeniosamente esa pobre idisincracia que rodea al ciudadano de a pie del Perú, hace que este quede ensimismado - condenándolo a la vez- a volver a su propio espejo, y esquema mental de deficiente raciocinio, mostrando así la figura de héroes provistos totalmente de  ingeniosas criolladas, canalladas y vivezas estúpidas y sarcásticas de bajo nivel cultural y educativo, todo ello acompañado por rezongadas frases de sumisión, pasajes llenos de lenguajes totalmente procaces y soeces, y hasta de ausencia del buen sentido común: Se muestra entonces- y se intenta hacer creer asimismo- que el peruano es eso, un modelo exacto del personaje de película.

Imagen: Diario El Comercio, edición web
Ahora bien, si todo esto, lo vemos desde el punto de vista de la idiosincracia peruana, es natural pensar - y hasta anteponerse- que este éxito no haga más que confirmar, eso que se dice, "al pueblo dale diversión y estupidez y verás como responde". Preocupante ello, porque en un país, cuya educación es pésima, y su consciencia crítica, deficiente. Es fácil que filmes, o recetas estrambóticas de jococidad y diversión se levanten haciendo creer a la ciudadanía que se trata de un éxito, cuando en realidad, - y la verdad es otra-, simplemente se trata de un ingenio de productores mercachifles que usando este lastre social de la incultura e ignorancia, dicen ,"aquí hay una mina de dinero", y bueno, ya lo demás es harto conocido: auspiciadores, medios de comunicación y hasta sectores de la sociedad civil contemplativos de su propia desidia. (Digo esto, y se me vienen entonces a la mente todos esos programas y series de televisión insana que cada noche ingresan a las casas, bajo el pretexto de divertir, en fin).

A veces pienso -para dar fin a esta breve nota-, que aún hay mucho por trabajar, respecto a la manera de pensar del ciudadano común, ya que es una preocupación sentir, cómo este está concibiendo su propia vida y la de sus generaciones, al extremo de decir, "es gracioso, se parece a mi madre", "me gusta reírme de eso porque lo mismo hacía yo hace tiempo", o "¿acaso no hablamos y nos comportamos así?".

Visto, y analizado esto, solo un pedido más, "Luchemos por un lenguaje culto, y un debate alturado y fundamentado de ideas".

Desde Lima del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

sábado, 4 de abril de 2015

Agentes de la esperanza


Comprometidos con el tiempo histórico

Cuando al autor de "El mago de Lublin", el escritor judío y ciudadano polaco Isaac Bashevis Singer, le tocó ofrecer su discurso de aceptación del Premio Nobel, la noche del 8 de diciembre de 1978: éste durante toda la conferencia apeló insistentemente a la posibilidad de que un escritor entendiera que su trabajo reflexivo debía alejarlo de la posibilidad de erigirlo como un mero autor de libros-como más tarde, lo afirmaría también Saramago-, para convertirlo en un verdadero artista del espíritu, "no solo un predicador de los ideales sociales o políticos, sino preocupado por los problemas de su generación, no ajeno al hecho de que la creencia en la revelación es más débil hoy que en cualquier otra época de la historia humana, ni tampoco indiferente respecto al hecho de que más y más niños crecen sin la fe en Dios, sin la necesidad de escudriñar en los secretos de la inmortalidad del alma su salvación, e incluso escépticos de la validez de la ética. No puede (un escritor) ignorar el hecho de que las familias están perdiendo su base espiritual, y que el individuo no solo ha perdido la fe en la Providencia, sino también en el hombre mismo, en sus instituciones, y a menudo en aquellos que están más cercanos a él".

Ahora bien, respecto a este tema, pienso que hoy en día fácil es ser un autor de libros, uno publica, vende y ya está, pero difícil es ser un pensador, un escritor comprometido, un ciudadano cabal del mundo porque esto va más allá. La cabalidad implica dos cosas, ser conscientes y firmes respecto a nuestros actos e ideas, e intentar - como reverso de la otra cara de la moneda- ayudar a ser conscientes y firmes los actos y creencias de los demás. Esto me hace pensar que el mundo no necesita intelectuales, sino pensadores y natos cuestionadores, no necesita de académicos que vivan de espaldas a la realidad, sino de hombres y mujeres de lucha y de acción, al margen de la formación indistinta que cada quien pueda cargar sobre los hombros de su propio sentido común; así es: el mundo necesita de librepensadores, de individuos conscientes de sus actos, de gente análitica, rebelde y dispuesta a romper con sus propios paradigmas y modelos educativos impuestos durante su niñez, pero también seres preocupados por alimentar su espíritu con lecturas adecuadas y provechosas que sirvan a su propio crecimiento. Del mismo modo, todo esto, me hace recordar, y parafrasear un apunte que Kafka, mucho antes de convertirse en el hombre que sería más adelante, y de redactar su "Metamorfosis", o "El Castillo", escribió tras su paso por la Freie Schule («Escuela Libre»), a otro, también joven como él, y amigo personal por esas épocas, Oskar Pollak, durante sus clases de internado, "La educación que recibí durante mi infancia pretendía hacer de mí un hombre diferente del que he acabado siendo".

Sartre, alentaba el compromiso y la responsabilidad individual porque el Ser desde su concepción estaba condenado a ser un hombre libre, y por tanto a jugar ese preciado rol de asumirse como un sujeto histórico de su propio tiempo; así nos dice que, "son las propias acciones diarias y concretas, llevadas a cabo durante la existencia, las que determinan el ser del individuo, ya que sencillamente no existe una esencia humana predeterminada, una esencia ya hecha y fija, a la que podríamos acomodarnos de pronto plácidamente", es decir, según el autor de "La náusea", una esencia humana se construye a partir de la noción de un sujeto histórico que termina dándole finalmente su propio sentido de existencia.


Es sabido asimismo que un intelectual del presente: muchas veces, en su mayoría, más pegado al academicismo o al snobismo en afán de un reconocimiento mediático o decorativo, se olvida de que detrás de la verborrea de sus propias palabras están las convicciones y las acciones concretas, que detrás de sus ideologías partidarias están los valores éticos- o lo que yo asumo y llamo, códigos de valor individual-, o que detrás de la búsqueda personal y de la conveniencia está el deseo de trascendencia colectiva y de servicio comunitario, en fin. Yo podría decir, "hagan esto o aquello", escribir sobre los actos morales, y sobre el valor de defender la libertad colectiva, e inclusive crear hermosos versos o nutridas novelas llenas de figuras retóricas e mágenes, todo bien hasta acá, pero si no soy capaz de participar de una marcha colectiva, de defender las causas justas y solidarizarme con quienes intentan desde sus bases sociales promover una cosncientización masiva, es decir, si yo no concibo esto de la consciencia como prioritaria en mi vida, o esto de la educación y la consciencia crítica como punto central de mi agenda de trabajo de escritura, todo queda en saco roto.

Por tanto, cada quien es libre de levantarse como héroe anónimo de su propio trabajo, el detalle está en ponerse a pensar qué veo a mi alrededor, que estoy viendo ahora mismo a mi alrededor, y por qué estoy viendo esto a mi alrededor. Conjeturar a partir de allí, y entonces decir, "de qué lado estoy yo". Luego, todos y todas tenemos limitaciones, y no solo ello, también miedos, temores, dudas, frustraciones, total somos seres humanos, quien niegue esta verdad simplemente está mintiendo, y sin embargo lo más hermoso está en poder jugar maravillosamente ese juego de desbordar aquéllo para demostrarnos a nosotros mismos que podemos ir más allá- y también mirar más allá- de nuestras propias convenciones, en fin.


Preocupados por la educación de nuestros pueblos y la consciencia de nuestra ciudadanía 

Un niño escucha, atiende; un adolescente repiensa y se reinventa todos los días, un adulto mayor entiende y comprende, pero un joven o un adulto, en muchos casos, cree saberlo todo en su ignorancia, cree ser el dueño de su propia vida, y de las demás vidas, cree ser el dueño de un mundo sin orientar su vida antes, por la meditación y la reflexión de sus actos, tiene miedo de perder su status, su remuneración, su condición de seudolibertad, su belleza corporal, en fin. Ahora bien, ¿qué puede perder un niño o un adolescente?, nada, salvo una reprimenda o un castigo sin recreo, ¿una expulsión de alguna formalidad celebratoria, tal vez?. Eso no importa para él porque es rebelde, porque la sensación de cuestionar lo deja satisfecho por el momento, por otro lado, ¿el anciano? tampoco nada, porque a estas alturas de su vida, ya lo ha perdido todo o lo ha ganado todo, pero un joven que se vuelve adulto tiene miedo de perder su confort, y lo que es peor tiene miedo a mostrar una propia ridiculez -que no existe-, salvo porque se lo hace sentir el "modus operandi" del grupo.


Yo creo fervientemente convencido que la esperanza está en los niños y adolescentes de nuestras sociedades, estos que aún están en las escuelas, porque sencillamente su corazón aún no está corrompido, su esquema mental aún es moldeable tanto como sus ganas de cambio, por otro lado pienso que son nuestros adultos mayores, nuestros ancianos, quiénes - producto de su experiencia- han alcanzado un entendimiento mayor de la existencia. Ahora bien, si los niños y adolescentes de nuestras escuelas son nuestra esperanza, estos últimos, nuestros mayores, son esa fuerza moral y espiritual que esta sociedad a gritos necesita. Respeto mucho a estos dos extremos de la vida, porque mi generación, la mía, ya no tiene arreglo.


La importancia de renovar nuestra propia fe

No es que Dios haya olvidado a los hombres y sus problemas, no, estos han olvidado a Dios por eso se vive como está viviendo. Luego, detesto tremendamente cuando un adulto le dice a un niño o a un adolescente, "¿por qué crees en Dios, acaso lo has visto, te ha hablado?, y luego echa a reír sarcásticamente. Francamente, que eso me lleva a una deducción lógica. " Pobreza emocional y espiritual del adulto, ignorancia y falsa sapiencia, en una expresión, degradación moral"


Yo pienso, y creo que Dios, es esperanza, vida y reflexión, pero sobre todo amor! Siempre he creído en un Dios cercano y amigo de los hombres y mujeres, cercano a sus dolores y a sus sufrimientos, por tanto no comparto esa visión errada de concebirlo como un Ser entregado a los frívolos altares, castigador y omnipresente. Respeto la decisión de cada quien, respecto al hecho de creer o no creer en lo que yo crea para mí mismo y para mi corazón. Sin embargo, pienso que es obligación, no moral, ni ciudadana, sino del alma creer en alguien o en algo que fructifique su existencia. Un individuo sin una creencia, sin una fe, sin una comunión con su propia vida es como un hombre echado a un naufragio interminente, un Robinson Crusoe, o un Odiseo, que tarde o temprano se dan cuenta que volver a la comunidad o al afecto del otro es necesario, es paz, pero sobre todo es justicia de bienestar individual. Personalmente, siempre diré que soy feliz, diciendo dos cosas, "que creo en Dios desde que era un niño, y que este sentimiento no ha cambiado en absoluto a pesar de los años, y segundo que me siento bien siendo rebelde de mi propio estatuto católico porque no puedo dejar de- no- cuestionarlo. Soy libre y punto, en todo caso, asumo las consecuencias de mis propias críticas.


En defensa de un diálogo alturado y de la independencia del pensar

Lo más importante es siempre llegar a buenos puertos usando para ello nuestras iniciativas de conscientización permanente, y nuestros diálogos alturados, no con lenguajes enrevesados, sino simples y sencillos. Nosotros estamos en esta vida para proponer, para enseñar, para impulsar los ánimos de la gente, para dar palabras de esperanza, pero sobre todo estamos para servir siempre, no con el fin de lograr algo personal, sino porque hay objetivos mayores, deberes más sagrados que cumplir, y uno de ellos, el más importante diría yo, es el compromiso con la educación de nuestros niños y niñas, y las idiosincrasias - a veces sin querer- distorsionadas de nuestros pueblos, en fin. A veces pienso que esto de la educación, es muy importante, tan importante como el desarrollo de la consciencia crítica y del sentido común. Tenemos que trabajar estos puntos, no desatender estos puntos; puesto que parece que nuestras sociedades hoy en día están embrutecidas por televisión, por licor, por poder, por sexo, por necesidad emocional o demasiada tenencia material, por ansiedad de poseer al cuerpo perfecto, o mostrar el cuerpo perfecto, en fin. Luego, la brutalidad surge cuando el individuo dejar de usar su razón, su independencia, sus buenas palabras, y hasta su libertad, porque inclusive llega al punto de carecer de libertad de libre albedrío, de elección, para pasar a tener una libertad de cautiverio consumista y sensacionalista, y todo esto se termina levantando finalmente - y casualmente -por la ausencia de lo ya expresado, ausencia de educación, de crítica y de sentido común.

Un partido, una organización política a veces no basta al trabajo de un escritor comprometido porque es sabido que en las estructuras partidarias siempre subsiste un egoísmo perpetuo, una necesidad de creer en alguien o en algo fidedignamente. Allí, se empieza a gestar la figura prominente de un iluminado que piensa por los demás- y- que-decide- por- los- demás-, y que a su vez empieza a orquestar un programa que rige e impera verticalmente. Esto, no ayuda a la tarea de un artesano de la palabra si quiere hacer un trabajo consciente, ahora bien, ser parte de una agrupación cultural, ser parte de un círculo de intelectuales, ser parte de un colectivo de agremiados, tampoco basta - ni ayuda mucho- porque se trata de la misma estructura con que las agrupaciones rigen sobre sus asociados, en fin. Yo pienso que cuando "se es parte de", solo se percibe lo que importa o sacia a quienes conforman esa gran masa activa del "ser parte de", porque sencillamente aquí no hay mayores objetivos, salvo el lucro personal, el confort individual o grupal, o las ganancias que se puedan obtener tras estas asociaciones. Un escritor debe ser un libre pensador, un pulsómetro de consciencias, un "no atado a nada", a nada que no sean convencionalismos exagerados. Éste necesita decir constantemente, quién es y qué hace, qué está haciendo por su sociedad, cómo la está encaminando; necesita asimismo hacer de sus acciones o participaciones públicas una suerte de vasos comunicantes que impliquen en la práctica real un estar aquí y un estar allá, un escribir para todos, y a la vez no escribir para nadie, un llegar en el momento preciso y con las palabras precisas y bien colocadas. En suma, un escritor tiene que ser un libertario, un rebelde inquisidor, un cuestionador nato, y hasta un buscador: un individuo que obedezca únicamente a su propia fe individual y a sus propias convicciones morales.


Manifiesto de la esperanza

Estamos para aportar en este mundo, y para seguir instaurando esperanza en los corazones. La mediocridad del vivir diario no pueden terminar sumiéndonos en el hoyo de la frustración personal ante la necesidad de seguir lactando cosas innecesarias. Lo colectivo y el amor al prójimo está ante todo. Sartre comprendió tarde ello, ya que su concepto de libertad falló cuando dejó de ser percibido como una necesidad colectiva mayor para pasar a ser una necesidad fisiológica de individualidad. Si damos prioridad a lo individual, perdemos porque la libertad, sino está unida a esta, entre comillas y tantas veces desdeñada, fe burgués de solidaridad cristiana desdeñada por algunos filósofos y estudiosos del pensamiento, se convierte libertinaje, en muerte social, en destrucción, y ello caotiza y anarquiza a las sociedades empobreciéndolas en su propia angustia personal. Simone de Beauvoiry, lo pudo entender a tiempo, he allí "El segundo sexo", Sartre demoró. Entendamos una cosa, la libertad individual no existe en sí misma, sino está regida por la preocupación por los demás. Es más importante la libertad colectiva. Vallejo supo muy bien esto, he allí, "masa". Un punto y aparte, merece el ruso Aleksandr Solzhenitsyn, el ideólogo que una vez diría en 1971 que solo la belleza de los actos sería capaz de salvar al mundo algún día. Personalmente pienso, que si no se vive para servir, en balde se existe, y sin embargo, allí estamos cada uno de nosotros, parados cada día, de pie ante nuestra propia existencia tratando de demostrarnos que podemos ser diferentes, pero sobre todo mejores personas.

Siempre hay puentes y caminos paralelos que podemos sobrellevar juntos al margen de las diferencias individuales que cada quien trace como ejes permanentes e inmanentes a su vida. Luego, uno no es bueno porque ayuda a otro, o porque ha demostrado dar caridad al otro, no, uno no es bueno por eso, sino porque entiende, luego de un largo proceso de análisis personal, que dentro de sí mismo obra una enorme capacidad de dar, tal vez una capacidad que ni el mismo sea consciente de esta, y que al ser revelada, entonces recibe el nombre de desprendimiento; en suma, esto, esto del desprenderse es lo que hace bueno al ser humano indistintamente de su género. Es por eso que cuando yo afirmo creer convencido en la bondad regenerativa de los individuos, es por esto, porque sé que muchas veces no se es consciente del todo del enorme potencial que tenemos por una sencilla razón, nuestra sensación frívola y vacía de superioridad. Mientras más superiores nos sentimos, más frustrados -respecto a todo eso que se llama bien-, nos sentimos, en fin. Tal vez sea por ello que los niños son más felices porque su corazón no ha sido corrompido: su cólera y su llanto dependen más del momento que del eterno,


Nuestros desprendimientos

Ahora bien, de que sea un artesano de la palabra escrita, es probable que alguien diga eso, tal vez por los trabajos que me he pasado escribiendo y publicando durante estos últimos diez años de mi vida, los libros que han aparecido de pronto, pero eso no me encasilla en ser alguien diferente de lo que soy en realidad, un maestro de escuela, porque esto, esto del ejercicio del escribir permanente es para mí una labor más que hago con dedicación esperanzadora y alegría, es como una suerte de militancia personal, de compromiso perpetuo, mas la otra parte de mi vida está en las aulas, en los patios, en los auditorios escolares. Luego, me enorgullece cuando un niño o joven adolescente viene a mí, y me dice, "Profesor"

Para terminar estos apuntes, pienso que si nos decidimos y optamos por convertirnos desde hoy mismo en sujetos históricos de nuestro propio tiempo, entonces seremos parte de una generación que supo decir, "basta ya", a tanta mediocridad enlodada hasta sus codos por nimiedades, y superficialidades. Nuestros hijos, y las generaciones de estos contarán nuestros desprendimientos y de cómo un día decidimos empezar a creer de nuevo en nuestra propia esperanza. Por eso, ciudadanos del mundo, esto recién empieza, tenemos que ir hacia adelante: la indiferencia y el pasivismo ajeno es lo que menos debe importar ahora por eso, sigamos escribiendo, leyendo, interpretando, enseñando, rebelándonos y actuando con firmeza e intentos de coherencia personal.


Desde Lima del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

domingo, 29 de marzo de 2015

Dinero

El dinero es importante, nadie puede cuestionar eso: quien diga, yo no necesito dinero miente. Sin embargo hay otra dimensión mayor entre la relación: individuo -cosificación de las cosas. Yo podría decir por ejemplo, que no me importa el dinero, y eso podría ser cierto, no porque no lo necesite, sino porque este no podría determinarme a mí ni a mis actos o desiciones que pudiera tomar para decir o expresar lo que pueda estar pensando.

A propósito de esto, Oscar​, un buen amigo mío, me dijo una vez cuando fuimos a cenar, "Víctor, es probable que antes a los escritores se les persiguiera y condenara por sus actos y sus palabras, se les reprimiera, empero parece que hoy se les compra, todo funciona con dinero, si de pronto se quiere que alguien importante deje de hablar, o de opinar abiertamente sobre un tema con una posición alturada, simplemente se le ofrece el premio, la dotación económica, o el reconocimiento". Uhm, recuerdo estas palabras, las recuerdo muy bien, y pienso, pienso en esto muy bien, e infiero que esta aproximación que hace Oscar es interesante, es más agregaría que "si se quiere crear un prototipo de hombre o de mujer acorde a las necesidades del consumo, un seudohéroe o líder de opinión, los grandotes dicen, ponle prensa, notas informativas, mételo a la televisión, contáctalo con la editora x o z, córrele ese libro, ubícalo en el puesto y o z, el que te pida, no importa yo pago, yo lo respaldo, es mi muchacho o muchacha, y así empieza a operar toda una maquinaria humana de inconsciencia, ni qué hablar de los políticos, de los abogados, de los médicos, de los controladores, y de todas esas formalidades del sistema burocrático".

Luego, sin apartarme de la premisa inicial del dinero, creo que lo justo es que cada quien obtenga sus réditos de la forma cómo mejor le venga en gana o lo planifique, no hay reglas ni moralismos para este tema, siempre claro está en que esto de la adquisición sea de la manera más digna, y sin caer en estafas o degradaciones personales por supuesto. Ahora, no veo problema en que alguien tenga o no dinero en sus bolsillos o en sus cuentas, eso no me preocupa ni me interesa, ya dije esto de percibir dinero por un trabajo, sea cual sea la forma, es sinónimo de justicia; mi preocupación va por otro lado: está en el hecho de que el individuo pueda caer tarde o temprano, por un poco de esto (dinero)-sino está cimentada su consciencia en esa escala de valores-, en el servilismo, la baja autoestima, o el rechazo de sus propios ideales. Esto sí que sería mortalmente grave. Por lo que a mí respecta, sé arreglármelas para sobrellevar, dentro de esta existencia mía, esta compleja relación: dinero- necesidad; dinero-uso. La pregunta sería, ¿cómo seguir haciendo sostenible esta relación?

Desde Lima, ciudad capital del Perú
Víctor Abraham les saluda 

lunes, 16 de marzo de 2015

Día 12, de Los días van y vienen

María cambió hoy de lugar vitrinas y muebles, decía que toda la casa era un desorden. Toda la tarde se convirtió en una hacendosa hormiga. Ella, ella siempre es muy ordenada en sus cosas, lo ha sido desde siempre: muy metódica y sistemática. Desde que nos conocimos a inicios de los ochenta, siempre me pareció una mujer muy cautelosa y muy trabajadora. Continuamente me hacía ver mis propios desórdenes y desbarajustes. “Cosas tiradas por allá, cosas dejadas a medio hacer, y algunas otras dejadas por acá”, decía a menudo.


A María la conocí una tarde de octubre, un primero para ser exacto. Yo tenía 43 años: estaba aún soltero. Una desilusión de mi juventud me había atado a mi propia noria solitaria por mucho tiempo, una decepción grande, y es que sucede que durante mi estadía en Lima, en la que viví por casi dos años conocí a una joven que marcó prácticamente toda mi vida: se llamaba Carola, secretaria, de 22 años, alta, de tez blanca, y de buen vestir y sutil comportamiento. Nos conocimos en una empresa de registro contable. Siempre me pareció muy agraciada. “Vicente, algún día te quedarás a vivir acá, compraremos una casa aquí en Jesús María, y tendremos una niña hermosa, se llamará Lucía, por tu madre, y Esmeralda, por la mía, así es, Lucía Esmeralda, la llamaremos”. Por supuesto que nada de esto llegó a concretarse, fueron dos años, dos inolvidables años, que no sirvieron para nada, salvo para quedar fijada su imagen en mí y en mi desilusión permanente. Acompañado de mi madre fui a pedir la mano de Carola, quería hacerlo, quería hacer las cosas bien, por lo legal, hacer una pedida formal y oficial, sin embargo el padre de esta, no tuvo mejor idea que echarnos de su casa y decirnos, “Vagabundos, no vuelvan más por acá, Carola fue educada para vivir de otra manera, no soy abogado por las puras, y sé muy bien qué conviene a mi hija y qué no: ella se merece todo, todo menos la compañía de unos muertos de hambre como ustedes”. No volvimos a verla nunca más, no volvió al trabajo, rondé su domicilio durante muchas semanas -meses diría yo-.


Casi al finalizar el año, la Sra. Agnes, una anciana que tenía una bodega aledaña a la casa de Carola, me dijo un día “Ella, ya no vive acá, su padre la envió a Piura, a la casa de unos tíos lejanos, y por lo que sé, pronto se irán del todo. Ese hombre es muy ignorante, dice ser abogado pero siempre está ganándose pleitos con la gente, no sé si sea bueno en su profesión, pero de algo sí estoy seguro, que es muy malo como persona, su mujer me contó todo, créame cuánto lo siento, siempre me percaté que ustedes eran pareja, me dio pena el día que supe que su padre le impidió casarse con usted, ella me contó todo llorando, ya le dije, me dio pena por esa niña, que salió más a su madre que a este mal hombre, ella es un ángel del Señor, lo sé, lo sé muy, quién más que yo para saberlo, la conocí desde pequeña, la quería mucho también. Supe que él, su padre, fue destacado a la Corte Superior de Justicia de allá. Pidió su cambio. Mire joven, yo sé muy bien como son estas cuestiones del corazón. Usted va a encontrar a otra mujer que lo va a querer, no sé si más o menos que esa niña, pero de que va a ser una buena compañía, no lo dude. Llegará en su momento. A veces Dios sabe por qué hace las cosas. Mire, en estos asuntos del amor, lo impredecible siempre está latente. Uno puede amar mucho a otro ser, y este corresponderle, pero entonces aparece la propia familia, las amistades mismas, e inclusive las propias inseguridades y miedos del propio individuo que dice amarnos, y todo eso termina haciendo que lo hecho a veces se convierta en nada. En el amor, nada está definido porque sencillamente esto que yo llamo, consentimiento de felicidad mutua implica un trabajo diario, un querer diario, un querer con el corazón diario, un ceder para ganar, un dar para recibir, un sonreír para evitar un llanto seguro, o por qué no, un llorar para enternecer al otro.

A veces, las personas dicen amar a su pareja, dicen querer mucho, certifican con esas palabras, “te amo” que efectivamente aman al otro ser, luego, se abrazan, se besan, hacen el amor, y sin embargo pasado el tiempo sus actos parecen que ya no van evidenciando ello, luego uno vuelve a preguntar, “¿me amas?”, y recibe como respuesta, “Sí, claro, tú sabes que te amo”, pero los actos ya no van siendo los mismos, entonces uno piensa y dice, “es la rutina, es la apatía”, llega la desesperanza, la irritación, la frustración, y entonces un día, ¡zas!, se acabó. El problema entonces no está en eso, no está en que ya no nos dicen “te amo”, o nos regalan flores y chocolates, o nos invitan a pasear o bailar. Sucede que todo se estabiliza, y entonces sale a relucir la personalidad del otro, otro acostumbrado a amar a su propia manera, pero a amar de todos modos. Entonces, de pronto uno dice, “pero cómo es que ya no sale conmigo, ya no me regala flores ni me abraza ni me dice, “mi cielo”, si yo le sigo dando lo mejor de mí, le sigo preparando la comida, le sigo ayudando y diciendo cosas agradables”. No, así no funciona el amor, o al menos esta etapa: aquí, el impulso genésico ha cedido paso a una forma que sobrepasa el cariño, una etapa llamada altruismo, una etapa donde entonces cobra juego y vida, esa otra necesidad, la de entender y comprender, la de velar y seguir ayudando al otro. No es que la persona haya dejado de amar, es solo que entonces ha vuelto a su personalidad inicial, a su forma particular de amar, de sentir y de querer, y eso, créame, eso es lo más duro a veces de asimilar.

Joven, cada quién ama de la manera como concibe este acto, cada quien ama a su manera, de acuerdo a las idiosincrasias y herencias culturales con las que fue educado, ya que la personalidad es única, y el carácter también, por lo tanto he allí el deber conyugal, seguir dando lo mejor, y seguir enseñando a amar, seguir ayudándole a concebir este sentimiento hermoso que cubre el corazón de los seres humanos, enseñarle a amar. Por ejemplo, mi madre, que en paz descanse, nunca nos dijo , “Hijos los amo”, pero nosotros lo sentíamos, de ese mismo modo como tampoco jamás la vi abrazarse con mi padre, pero sabía que probablemente en su intimidad eran felices, a su modo claro está, es más yo creo que ellos fueron felices a su modo, puesto que el arreglo que hicieron al conocerse los llevó a cimentar su propio compromiso marital que se mantuvo por casi treinta años hasta que mi padre murió, y entonces ella jamás se volvió a casar. A veces, decía con cierta pena, “Tu padre me decía esto, o solía hacer aquello”. Yo creo que mi madre siempre lo quiso a él a su manera, y que fue mi padre, el que le tocó el trabajo de entenderla y ayudarla, en fin.
_________________

Fragmento de: "Los días van y vienen", Lima, Perú. 2015
Víctor Abraham 

sábado, 14 de marzo de 2015

Televisión vs. Población

El atraso en la educación responde a una estrategia de la clase dirigente del país que desea la ignorancia para el pueblo y de esta manera poder tenernos sometidos y distraídos en banalidades. Por eso es que la gente consume tanto la televisión basura en los medios, les dan aquello a lo que ya se han acostumbrado. Lo peor es que algunos no se dan cuenta de la realidad y otros no desean salir de la oscuridad en la que se encuentran. 

Oscar Rojas Montoya, poeta peruano.

________

Yo pienso que se ha declarado una guerra moral en el Perú, con la que me siento orgulloso - y honrado- de poder colaborar. Coincido mucho con las afirmaciones de Oscar, poeta y amigo personal, ello me hace mucho recordar a las tantas afirmaciones de Saramago, y que por cierto el español Fernando Gómez Aguilera reunió en un libro bajo el título, "Saramago en sus palabras"; bueno pues, precisamente allí el autor de "Ensayo sobre la ceguera", afirma respecto al compromiso y ciudadanía que, "son las personas las llamadas a ejercer un papel comprometido, y es responsabilidad aún mayor de los escritores e intelectuales contribuir a ello, ya que últimamente más parecen meros autores de libros que formadores y agitadores de consciencia ciudadana", así, luego afirma que " tenemos dos opciones totalmente respetables y aceptadas, o nos quedamos con los brazos cruzados sin hacer nada aduciendo nuestras nimiedades, o intentamos por lo menos hacer algo".

Muchas veces, se le dice a la gente, "tú no lees, eres ignorante; tú no haces esto ni aquello, eres conformista; tú no haces nada, eres ocioso", pero sin embargo no se les enseña cómo leer, o qué leer, cómo hacer esto o aquello, o simplemente porqué no hacerlo, o cómo hacer algo provechoso. La responsabilidad parte primero por los mayores, luego no puedo decir a un niño o adolescente, "mira, eres un malcriado", si yo me expreso con lenguajes soeces cuando estoy con amigos. O, "ama a tu patria", si yo no soy capaz de asumir actitudes ciudadanas, luego cómo podría decir, "respeta a tu madre, si yo no soy agradecido con la mía", en fin tantos casos que podríamos citar ahora, pero lo que me mueve a escribir esta nota es el hecho mismo de que hay momentos en la vida individual, que tenemos que empezar a discernir, y tomar elecciones, es más, ser proclives al intento de compartirlas, y levantarlas como banderas de nuestros actos. Pienso, que quien da y comparte, es más feliz, y dar no solo, en materia objetiva, sino en tiempo, dedicación y fortaleza.

Ahora bien, retomando el tema que me conllevó a escribir esta nota, es que me parece que sí, hay una contienda muy fuerte acá, que parte desde Lima, y se extiende a todo el corazón de la patria, a todos y en todos los rincones de este país, la misma que empezó un 27 de febrero en el Campo de Marte, tarde en el que la gente decidió decir por fin, "NO a tanta estupidez mental", y es que la gente que quiere un cambio, y que es capaz de cantar el Himno Nacional en las calles, y marchar desinteresadamente, siempre es más.

Es hermoso escuchar, "Somos libres, seámoslo siempre...", afuera del congreso de la República, como se hizo ayer. Estoy seguro -y seguirá mi posición firme respecto a ello-, al pensar que esta sociedad tiene que cambiar, sino en su estructura, al menos en su pensamiento respecto a la recepción de lo que puede llegarle a su percepción acerca de cómo concibe las cosas. Vendrá una marcha más, tal vez otra más, y las veces que sean necesarias para entonar otra vez este hermoso Himno en las calles, porque decir, BASTA YA!!!, es un ejercicio de civismo moral ciudadano, puesto que el pasivismo, la indiferencia, y la brutalidad del poder televisivo consumista no podrán, no deberán nunca calar en el corazón de los hombres y mujeres de este país que sí queremos un futuro mejor para nuestras próximas generaciones. 

Saludos fraternales, y mis felicitaciones a quienes siguen de pie en esta lucha, y a quiénes se han ido sumando en el camino. Gracias Ángel Valeriano, gracias Oscar Rojas, poetas.

Es necesario seguir insistiendo, ya que no podemos dejar que la televisión siga cosntituyéndose en ese cáncer mental que destruye la consciencia de nuestra ciudadanía. Víctor Abraham
Los abrazo con mi esperanza y amistad sincera.
Desde Lima,Víctor Abraham les saluda.

martes, 10 de marzo de 2015

De la vida

DECÁLOGO

1. Amar a Dios, ese Dios cercano a los hombres, porque es un principio moral.

2. Amar a la Patria y respetar sus símbolos porque es deber ciudadano hacerlo.

3. Ser responsable en el cumplimiento de los deberes porque es sinónimo de respeto a los demás.

4. Ser sencillo y veraz en las palabras y actos, honrado en todas partes. Las personas merecen de nosotros ello.

5. Cultivar la puntualidad permanente, hay que ser conscientes de los demás.

6. Ser limpio y ordenado, así construiremos armónicamente nuestra vida.

7. Cumplir con amor los trabajos y compromisos, ya que son oportunidades vitales que los otros nos confían..

8. Practicar permanentemente los buenos hábitos porque estos dicen mucho de nosotros.

9. Reconocer y respetar el derecho de los demás porque somos seres individuales, comprender antes de juzgar, y enseñar antes de minorizar.

10. Guiar la vida personal de acuerdo a las normas de la convivencia, así viviremos más felices y alegres.


En: Los Latidos secretos del corazón. Lima, 2015 de
Víctor Abraham 

domingo, 8 de marzo de 2015

Mujeres

Mujeres:

Siempren busquen un hombre, un hombre que cuando tenga que tomar una de estas dos opciones respecto a ustedes, esa misma de hacerlas quedar en su corazón y en su recuerdo temporal, o en su vida -esto es, para siempre-, opte por la mejor opción que al final dignifique sus corazones. Sé, sé que no es fácil para un hombre tomar la elección correcta, y sin embargo es necesario que ustedes ayuden a ello, ayuden mucho a ello, con su sencillez y su nobleza, pero también con su lucha y firmeza. Sean fieles, abnegadas, detallistas, amen a sus parejas, pero sobre todo ámense a ustedes mismas. Hagan de sus lazos conyugales, lazos indestructibles y verdaderos, lazos francos y desinteresados, no permitan que el consumismo, el sin sentido y la banalidad de lo superfluo tome su corazón. Recuerden que al lado, al costado de un gran hombre, de un gran hijo, de un gran esposo, de un gran hermano siempre habrá una gran mujer, una enorme y hermosa mujer. Luego, un Lev Tolstói, jamás habría sido lo que fue sin una Sofía Behrs, ni un César Vallejo sin una Georgette Philippart, menos aún un José Saramago sin una Pilar del Río, o un Samuel Beckett sin una Suzanne Dechevaux-Dumesnil, en fin.

Feliz día mujeres de este país, de nuestra hermosa Hispanoámerica, y del mundo. 
Feliz 8 de marzo!

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

sábado, 7 de marzo de 2015

Martes 8 de julio, de "Los días van y vienen"

Mis dolores se están empezando a agudizar. El doctor de la posta médica, a la que fui por la mañana, me ha recomendado que después de unas horas de trabajo o de ejercicio siempre descanse con los pies levantados: me ha dicho que no permanezca muchas horas seguidas de pie para que así mis várices que sufro en ambas piernas no avancen. Me ha dado una receta con variados tipos de alimentación, desde extractos raros, carne especial, legumbres seleccionadas hasta pastillas y cápsulas coloridas. (Estos médicos y sus recetas, que no coma aquello, que coma esto, como si uno tuviera plata suficiente para comprarse todo lo que a uno le piden en las consultas).

Reclamé a María, un día de descanso dentro de la semana. Entiendo, que la necesidad de conseguir dinero sea grande, pero creo que es necesario a veces una tregua. Ella es muy trabajadora, de eso no hay duda; es más, el día que me casé con ella, apenas si disfrutamos nuestra luna de miel. Viajamos por la mañana a Chiclayo, estuvimos por la tarde en Pimentel, y salimos por la noche otra vez de regreso para llegar luego a trabajar. Eran tiempos jóvenes ahora que lo recuerdo, en fin. Discutimos, sin llegar a circunstancias mayores claro está, pero es que yo ayudo todos los días desde las cinco de la mañana hasta las ocho-o tal vez un poco más, nueve de la noche, creo-. A esa hora termino cansado para caer en mi cama como una piedra. Mi cuarto está abandonado, no tengo tiempo para lavar mi ropa, o bañarme, o atender mis cosas personales. María sin embargo, parece que a veces no me entendiera. Me reclama constantemente, sin validación de juicio, mi condición de desempleado, pero es que a mi edad es difícil encontrar trabajo, y el último que tuve fue un fiasco. 

El Sr. Tánatos me hacía trabajar más de la cuenta, llegada la quincena me daba la mitad de lo acordado, y me sugería seguir adelante. Por supuesto que a fin de mes me pagaba, pero no era lo esperado, siempre había una excusa, o se perdió una toalla, o faltaba dinero, o no cobré una habitación, o simplemente se malogró una cañería -y también era mi culpa-. Todo era mi culpa. Diez, a veces veinte, y hasta a veces cincuenta soles, eran los descuentos, una vez inclusive me llegó a descontar cien soles porque dijo que había recibido un billete falso, algo absurdo, pero bueno, como no me gustaba liarme con mi jefe sólo lo escuchaba, y aceptaba el resto del dinero. Así trabajé en su hotel diez años (años que aguantaba debido a mi edad, una edad avanzada y achacosa para los demás, aunque mis ideas y ganas de promover iniciativas estaban intactas, pero bueno, todo esto solo quedaba allí: en mí mismo, porque en la realidad, apenas eran consideradas mis opiniones, en fin). Un día llegado el 24 de diciembre, se le ocurrió botarme a la calle sin seguro ni nada por el estilo, diciendo borracho - porque en estado etílico había llegado -, que se había aburrido de mirarme todos los días el bigote, y los pantalones oscuros, sí, dijo haberse aburrido de mis supuestas prédicas morales a mis demás compañeros de trabajo, (pero es que él no puede entender que a los jóvenes hay que orientarlos, y mucho) “Vaya usted a evangelizar a su casa”, gritó estentóreamente delante de dos clientes, que intentaron hacerle entrar en razón, clientes en realidad del hotel, ambos, comerciantes de frazadas de Juliaca, cuya visita por estas fechas era fija. “Usted merece algo mejor”, sólo escuché decir en uno de ellos al salir. ¡Pobre hombre!”, repetía el otro constantemente. Esa fue la última vez que vi al Sr Tánatos, no volví a saber nada de él, porque al cabo de un año - con tal de no pagarme lo que me debía- había transferido todo el edificio a nombre de su hija, quien se desentendió de mí para siempre. (Paciencia por Dios, ya saldrá mi jubilación)



María, señaló finalmente pues, el día miércoles de cada semana como día de descanso.


Hoy no tuve ganas de escribir en el cuaderno, absolutamente nada. Quise meditar en mi cama pensando en María por primera vez (y es que, caray, tiempo que ya no le dedico un espacio de mi vida a ella, al menos en mi pensamiento). Fue así como llegué a una sola conclusión,

“María no es mala, sino muy exigente: es una gran mujer después de todo. Siempre me ha cuidado. Tuve la dicha de conocerla hace ya casi treinta años, y ese día, el día que la conocí supe que sería mi mujer, y yo su marido para toda la vida. Así fue como le propuse matrimonio un día, al poco tiempo de conocerla, y ella aceptó. Los rechazos por parte de su familia vivieron luego, decían que era muy viejo para ella, o que no tenía el mismo nivel social y económico. María era joven y yo ya era maduro para ese entonces, pero eso no nos importó, al menos a mí no me importó porque la quería, la quería mucho, y la amaba, la amaba tanto como hasta ahora. ¡Por Dios, son veintinueve años!, nada es perfecto lo sé, pero allí estamos y seguimos juntos. Una vez un amigo me dijo, “Con María debe sucederte algo así como a mí con Cristina. Tú tienes dos opciones, siempre tendrás dos opciones. Cuando conocemos a una mujer, y decidimos de pronto invitarla a quedarse con nosotros, o bien obramos emocionalmente- y encauzamos nuestras acciones y afectos- para que se quede para siempre en nuestro corazón, o bien, para que esta se quede para siempre en nuestra vida. Por lo menos a mí”, dijo, “opté porque Cristina se quede aquí en mi vida, no en mi corazón. Tengo treinta y cinco años de casado”.

Uhm, “…no en mi corazón, sino en mi vida”, volví a parafrasear para mis adentros. Era indudable, el día que la conocí, que conocí a María, supe que sería mi esposa para siempre. No dudo que ha sido difícil el camino del matrimonio, pero allí estamos, luchando, cayendo y levantando. Ella y yo somos uno solo, o como diría Neruda en uno de sus tantos escritos, “creo que fue la misma tierra, la que nos reunió”.

____________

Fragmento extraído de "Los días van y vienen". Lima, 2015
Por Víctor Abraham

sábado, 28 de febrero de 2015

Ciudadanía vs. TV

Escribió una vez, el británico, filósofo, y Premio Nobel de Literatura 1950, Bertrand Russell, por esos años en uno de sus libros, "Los caminos de la libertad. Socialismo, Anarquismo y Sindicalismo", "La miseria es el síntoma; la enfermedad es la esclavitud. Los extremos de riqueza y miseria siguen inevitablemente a los extremos de libertad y esclavitud". Pensar en ello, sin lugar a dudas me lleva a arrojar dos conjeturas, por un lado nuestra idea que tenemos respecto a la riqueza, y por lado, la idea que nos sobreviene al pensar en la esclavitud.

Riqueza, si bien es cierto, en el estricto orden de las definiciones, es la acumulación de bienes materiales, y que produce -como un consecuencia de esta misma- un poder, que extrañamente acarrea otra palabra, esclavitud, entendida como opresión, y servidumbre perpetua, la misma que genera atraso colectivo, y trastorno en la dignidad humana. Pienso a todo ello, que nosotros, ciudadanos de un nuevo mundo nos queda, o bien validar en nuestras sociedades propias estas afirmaciones y hacerlas - con resignación- nuestras, o bien, rechazarlas tajantemente, como quien rechaza un intento de maldad o tiranía. Decir, "Sí", o decir, "No", es de libre voluntad individual, es cierto, pero también conlleva un compromiso de asumir las consecuencias de estas desiciones. Recuerdo mucho, que mi maestra de historia en la escuela, allá por los años en que era un adolescente, nos dijo, un pueblo callado es un pueblo coactado, expresión tan acertada como aquélla que expresa, "un pueblo que olvida su historia, está condenada a repetirla, en fin. A todo esto, es importante, tomar siempre decisiones, pero no de forma apresurada, sino tras mucho discernimiento. Optar, como a veces digo, por una alternativa, siempre es bueno, pero más si es la correcta o indicada, y eso cómo se sabe, solo en la conciencia misma de los actos y convicciones.

***

Gracias a esos jóvenes universitarios, a esos padres con sus niños y niñas que estuvieron allí ayer, a esos adolescentes, a esos maestros y obreros manuales que acompañaron y gritaron, "El pueblo luchando también está educando","Queremos cultura", "Pueblo, escucha, y únete a la lucha".Ver de pronto carteles y pancartas, expresando en frases tan simples, verdades tan duras como la que tenían dos jóvenes adolescentes a mi lado, "Democracia protege a la basura porque la basura come de la democracia", e inclusive llegar a percibir por momentos, llantos desbordados de impotencia entre madres acompañadas de sus hijos pequeños al momento de dejar los pliegos de reclamo en los distintos canales de televisón, en fin.

Ahora bien, yo no puedo y no quiero pensar que haya gente del Perú que no quiera ver la realidad, que no quiera asumirla, solo trato de ver que los medios de información han cumplido- y siguen cumpliendo hasta hoy "bien"- sus cometidos, respecto a introducir letargos en el pesamiento, en fin . Ahora, es fácil salir a reclamar cuando se choca con nuestros bolsillos, ¿verdad?, pero lo que se hizo ayer, pienso yo, no fueron caminatas de desadaptados o de personas que no tenían nada que hacer, siempre hay algo que hacer en las casas, amigos, nadie tiene tiempo libre para malgastarlo.

Esta mañana, confirmé algo que era lógico, solo un diario informativo en su primera plana informaba esto, los demás? con las trivialidades de todos los días, policiales, escándalo, negocios en el mundo, en fin. Yo pienso que en este país, como en cualquier otra parte del mundo existen también deberes sagrados que cumplir, hechos por ejecutarse, marchas por asistir o petitorios por firmar. Esas son nuestras obligaciones como ciudadanos de un nuevo mundo, obligaciones que debemos asumir, sí, así es, asumirlas como ese algo tan sencillo y pequeño de decir, pero tan complejo de asimilar y comprender, eso que se llama, el bien. GRACIAS A QUIENES ASISTIERON A ESTA MARCHA EN LIMA, Y EN LOS DISTINTOS PUNTOS DE NUESTRO PAÍS. Marcha, que no duró tres horas como dijo un diario en su portal web, sino 4 horas y media, y no con una cantidad de apenas mil personas, sino con un cáculo aproximado de 10 000 personas.GRACIAS, finalmente a quienes también por el recorrido se fueron sumando. VAMOS PARA ADELANTE, y cómo ya dije anteriormente, ya desde anoche, hemos empezado a poner en jaque al gran empresariado nacional y trasnacional, les guste o no. Que venga ahora una SEGUNDA MARCHA EN CONTRA DE ESTA TELEVISIÓN QUE TANTO DAÑA LAS CONSCIENCIAS CIUDADANAS.



Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham 

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Sr Oscar Sumar, y su sentido de relativismo pragmático

Hace unos días, estuve revisando unas páginas web. Trato siempre de hacerlo en mis ratos libres, luego de hacer pausas a mi trabajo de escritura diaria. De pronto me llamó mucho la atención un artículo, a propósito de todo lo que se ha dicho, y se sigue diciendo respecto a esta marcha contra la "TV Basura" (lamentable desde ya que se haya llegado a estos calificativos, pero cierto en el fondo de los argumentos), convocada para este viernes 27 de febrero. Artículo que a criterio mío, puede ser muy interesante, dependiendo de la óptica de quien sojuzgue su lectura, en fin.

La posición del Relativismo pragmático respecto a lo ético

Un abogado de la PUCP y analista en el portal web "Gestión", Diario de economía y negocios del Perú", de nombre Oscar Sumar, quien además es master en Derecho por la Universidad de California, Berkeley, profesor universitario e investigador en la Facultad de Derecho de la Universidad del Pacífico, en Lima, y por cierto actualmente -según sostiene en su página- se encuentra en Berkeley haciendo un doctorado (¡títulos, títulos, y más títulos!), refiere que "esa idea (de la marcha) no solo carece de sentido, sino que es peligrosa desde varios puntos de vista", por lo que sitúa dos puntos de vista a evaluar,

(1) Los gustos son relativos… y qué es “basura” también

(2) Es políticamente peligroso establecer “objetivamente” que determinados gustos son basura.

Ahora bien, respecto al primer punto, refiere que: "aquellos que se creen cultos podrían no serlo a la vista de personas que consumen arte más elevado, y además los gustos son suficientemente subjetivos, por lo que es peligroso y arbitrario privar a las personas de sus placeres, (...) no lo deberíamos hacer". Dice el Sr Sumar:
"¿Cuál es la definición de alguien “culto” entre los jóvenes (y algunos chiqui-viejos) de Lima? Necesitas saber quien es Marcelo Wong o Fito Espinoza, escuchar a grupos “alternativos” como Arctic Monkeys y haber ido por lo menos una vez al museo de Mario Testino. Puntos extra por David Bowie y Andy Warhol. Con eso basta, por el momento. Una vez que hagan eso, podrán juzgar sin remilgos los gustos de los demás y tildarlos de ignorantes si no conocen algunos de sus ídolos pop. También podrán decir que la televisión es “basura”. (...) A ustedes les puede parecer basura la tecnocumbia, comparado al rock o pop que escuchan; pero luego viene alguien que escucha música clásica. A ustedes les puede parecer que ir al cine a ver El Francotirador es basura, porque ustedes ven películas de cine independiente europeas; pero luego viene alguien que ve películas de Ingmar Bergman… y así sucesivamente…"
Luego, respecto al segundo punto, afirma que:
"Una vez que comienzo a tildar a las cosas de basura, ¿qué sigue? ¿Podría censurar también a los periódicos? (algunos de ellos incluso reproducen contenidos de la “TV Basura”). ¿Dónde pararía la censura de la TV Basura? Combate es basura, ok, ¿pero también los concursos de canto? Para mi son basura. Para mi incluso varios noticieros son basura. ¿Los sacamos del aire también? (...) Luego, ¿podría clasificar a las personas por sus gustos? ¿No somos acaso todos iguales? ¿Nuestros gustos no merecen la misma protección que nuestras creencias? Si alguien puede decirme que mis gustos son una basura, también puede decir que mis opiniones lo son y por lo tanto no tengo libertad de expresión. (...) Es todo parte de la definición de “snob”, que es esencialmente la base de un tipo de discriminación. Existe un motivo por el cual el Estado es neutral (o debería serlo) en temas de creencias y opiniones.(...) Nosotros no respetamos la opinión o las creencias porque sean buenas objetivamente o culturalmente elevadas, las respetamos porque respetamos la individualidad de cada persona, su igual valor y su libertad para elegir".
La realidad de las cosas. Hacia una interpretación humana de lo absurdo

Una vez existió un hombre que escribió
"Cierto es que, tú nos proveíste de una nueva iglesia; pero, también, la llenaste de un espíritu nuevo, y no exactamente de amor. Es verdad, nos has construido nuevos caminos, pero caminos a la destrucción, como se evidencia claramente en las desgracias de muchos. Es verdad, has reducido nuestros impuestos; pero, también, has aumentado aquellos sobre nosotros mismos; juicios, protestas y equivocaciones no son bendiciones para una comunidad." (De: La vía del tren y el patio de la iglesia)
Este hombre se llamó Bjornstjerne Bjornson, prolífico escritor y político noruego. Ahora bien, cito estas palabras, porque al hablar de este tema tan controvertido como lo es la televisión, y su contenido nada acertado, pareciera ser que estas ideas cobran fuerza, a pesar de haber sido escritas hace un siglo atrás. Los equipos, las multimedias, las innovaciones, los programas televisivos y sus estúpidos ratings, las religiones, y hasta la misma prensa, dan la ilusión diaria al individuo de que está viviendo bien, cuando en realidad no es así. En realidad, no se está viviendo dentro de un orden natural y apropiado desde el punto de vista humano.

Es más, y vuelvo a parafrasear a Bjornson, "las viejas ideas del bien y del mal, tan firmemente establecidas en nuestra conciencia, han participado en todos los ámbitos de nuestra vida, son parte de nuestra búsqueda de conocimientos y de nuestra sed de la vida misma". Sustento por el cual, entonces atiendo a la lógica del Sr. Oscar Sumar, acerca de su idea, respecto de que los gustos sean relativos, y a partir de ello, qué es entonces "basura", a la hora de referirse a la televisión y medios informativos, los mismos que al parecer él no puede entender como estos degraden la consciencia del individuo.

Sr. Sumar, existe una expresión llamada Sentido común, que funciona algo así, como libre albedrío para discernir, luego de un análisis y razonamiento pertinente, lo que conviene o no conviene a alguien. Esas viejas ideas del bien y del mal, están en nosotros, podrían ser tratadas como relativas, tal vez, pero no creo sean acertadas. Para que una idea sea acertada, debe pasar por una validación personal, pero no solo de interés para un provecho individual, sino para un interés de bien mayor, más general, más humana, más colectiva, y aparece entonces allí la expresión que yo siempre defiendo, la necesidad de conscientizar. No todo, estimado profesor, debe caer en el saco de la interpretación relativa. Que alguien prefiera ver las películas de Ingmar Bergman, o escuchar de pronto la música de Arctic Monkeys, o visitar el museo de Mario Testino, o decidir comprar sus libros necesariamente a una de esas tantas Ferias Internacionales de Libro que hay por allí, que lo haga, es decisión de cada quien. Si tiene posibilidades, tiempo o puede viajar, o qué se yo invertir en ello, bienvenido. Sin embargo, pienso que este no es el punto acá, ni debe ser el sustento para decir que quien hace esto es más culto que otro, y luego viene otro que hace mejores cosas que las que hace el primero y se vuelve más culto que este primero,  y así sucesivamente según esta cadena de lo relativamente absurdo. (Este tipo de interpretación relativa de las cosas me hace suponer algo tan frívolo y nada comprometido con lo que en realidad significa una degradación sistemática).

Leyes y miradas nuevas

Ahora bien, se habla mucho de una ley, la misma que sustenta esta marcha denominada "Marcha contra la "TV Basura", acto cívico que considero justo y necesario por el impacto que pueda tener en adelante sobre sucesivas y futuras maneras de cómo ver los medios de comunicación ante nuestras propias idiosincrasias personales que nos atan siempre a un convencionalismo injusto para la gran mayoría, pero cómoda para una escasa minoría.


Es indudable que con estas propuestas Sr. Oscar Sumar, las mismas que usted tacha como preocupantes y peligrosas políticamente hablando, porque según su óptica,  resulta peligroso y arbitrario privar a las personas de sus placeres, o gustos. ya que según usted, se estaría incurriendo en un desmerecimiento de ellos, lo que originaria el comienzo de una supresión de opiniones, y por ende de una libertad de expresión. No señor catedrático y abogado, la colectividad peruana, no, la política, sino la del pueblo mismo pone en jaque ¿sabe?, al gran sector del empresariado nacional y transnacional que escondidos tras sillones cómodamente reclinables y desde oficinas con lunas polarizadas envían a sus "hombres de prensa" o "conductores de televisión", cada día a desvirtuar la realidad cultural, social, estructural y moral del individuo mismo. Aquí, señor, no hay intento de amordazar a nadie, sí, un intento de tirar abajo - o en todo caso frenar- toda esta maquinaria de degradación sistemática. La televisión es el opio del pueblo ignorante, nos guste o no, queramos admitirlo o no. Se nos acusa a los hijos del Perú, de ser incultos, y banales, hecho cierto, de tener una pésima educación, que también es cierto, y de no entender lo que lee, que en su gran mayoría también es cierto, porque pocos - y esa es una gran verdad- pueden acceder a niveles educativos con calidad y bajo los parámetros de los estándares internacionales, no porque no tengan dinero - a excepción de gente pobre que efectivamente no tiene-, sino porque no reciben una orientación adecuada por parte de sus formadores de lo que es urgente y necesario para el futuro.

La pobreza material es bárbara, eso lo sé, quién más que yo para saberlo, está latente cada día, pero creo que mayor es la pobreza moral de nuestros ciudadanos, hecho que es un fundamento más para salir a la calle y reclamar. Ahora bien, ¿De cómo o por qué la gente ve esto de los programas que no tienen ningún tipo de sustento? No lo sé con certeza, pero creo saberlo por inducción, y eso es algo que debo a mi carrera de maestro de formación básica, al estar rodeado casi todos los días de estudiantes adolescentes reales, con problemas reales y con padres reales, y obviamente desde escuelas reales, porque para un observador ser partícipe de la realidad es mejor que estar frente a universitarios provenientes de universidades caras, o inmerso en esferas ficticias que distorsionan la realidad, y que catedráticos o recintos universitarios saben muy bien, pero poco o nada hacen el esfuerzo por interpretar esta, salvo claro está, si hay una pensión de por medio para investigar o una trabajo de habilitación por sustentar para ascender de categoría, en fin.

Pero volvamos a nuestro objetivo central se pide específicamente el cumplimiento de un artículo, el 40 de la Ley de Radio y Televisión N° 28278, la cuál habla del horario de protección del menor, así como el hecho de que "La programación que se transmita en el horario familiar debe evitar los contenidos violentos, obscenos o de otra índole que puedan afectar los valores inherentes a la familia, los niños y los adolescentes. Este horario es el comprendido entre las 06:00 y 22:00 horas." (Empezar por esto, es ya un intento de limpieza moral y de orden público ciudadano).

Presencia necesaria. Deber ciudadano

Es por eso que, y vuelvo a reafirmar mi compromiso de escritura en ello, y espero me entienda Sr. Oscar Sumar, que es necesario y urgente salir a la calle, y reclamar por una señal abierta para todos -y en favor de todos y todas- en materia televisiva, porque es un deber moral y social como ciudadanos peruanos porque hay una realidad, y esa es que la televisión ha dejado de ser un medio de entretenimiento e información sana para pasar a convertirse -como ya dije- en un desagradable aparato de degradación sistemática; ahora, eso de que "el que no quiere ver que cambie de canal", o "apaga tu televisor y no veas", o "mejor veo mi cable", es una estupidez más de la indiferencia social que no debe imperar en el corazón de gente que quiere un cambio generacional. Ahora bien, el hecho de que exista un motivo por el cual el Estado se ha mantenido hasta ahora neutral en estos temas, no es por el hecho del respeto a las creencias y opiniones, o la individualidad de cada persona, su igual valor y su libertad para elegir, no, no señor Sumar, eso es lo que nos hacen creer en los centros de enseñanza, ¿sabe?, la razón es porque simplemente no quiere hacerlo, pero qué va a hacerlo si convive con los intereses de los grandes monopolios comerciales de este país, en fin.

Mis saludos y mis afectos, por otro lado, a quienes están moviendo todo este preparativo del 27 de febrero. Estaré presente. Gracias.

Fuente:
http://blogs.gestion.pe/menulegal/2015/02/marcha-contra-la-tv-basura-yo-tambien-quiero-ser-un-pulpin-snob.html

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

sábado, 21 de febrero de 2015

Día 10 de "Los días van y vienen"



Hoy, fue un día más que normal. No salí de casa. Todo el día pasé trabajando en el negocio. También llegaron los pedidos, las bebidas, los jugos en caja, los chupetines, los biscochos. María fue a hacer las compras de la semana al Mercado Central junto a Rosa. Mauricio llamó para saludarnos muy temprano. Dijo que estaba bien, y que estaba metido en unos trabajos de escritura. Quiere publicar un libro. Parece que a él le gusta también todo esto del escribir, que bueno por él. Pienso que tal vez ello obedezca al hecho de que es profesor, en fin. Recuerdo que una vez cuando era muy pequeño me dijo, “Papá, siempre he visto que tú escribes, que lees mucho, y que te gusta bastante este mundo de los libros y de sus escritores, que los coleccionas, hasta haz hecho en la casa cuatro bibliotecas, ¿por qué no escribes algún día un libro, y lo vendes? Así, te convertirías en un escritor muy importante”. Recuerdo que en ese momento estaba escribiendo un block de notas sobre las incidencias del día, ya que siempre me gustó escribir sobre los sucesos del día a día, comprar cuadernos y llenarlos de anotaciones personales, reflexiones, motivaciones, máximas y citas de autores clásicos del pensamiento universal, en fin. En ese momento, levanté mi vista, lo miré detenidamente, y vi que un mechón de su cabello lacio había caído sobre su cara, tapándole el ojo izquierdo. Tenía algo de doce años creo, Mauricio era aún un adolescente. Levanté mi mano derecha, y delicadamente, se lo retiré. Le di una sonrisa de agradecimiento, la misma que creo fue llevada más por la sensación de tener frente a mí, no a un hijo, sino a un lector que esperaba de mí grandes cosas, pero ya era muy viejo para ello, sí era muy viejo para dedicarme a ser escritor. Tal vez esa cobardía mía. Mi miedo a encontrarme de pronto frente a esa sensación de decir, que voy a hacer ahora que he decidido ser un escritor. Ese miedo a la incomprensión. No, no era posible, es mas, jamás hubiera sido posible para mí dedicarme a ello. Ello implicaba muchos sacrificios. Tal vez mi temor a la soledad, la necesidad de mi familia, María, sí, sí, ¿qué le diría a ella, “Mira, soy escritor, y tendremos que acoplarnos a esta vida”?, ¿y el negocio? ¿Y mi madre? ¿Y la economía de mi madre? Imaginé entonces a los muchos escritores que había leído durante mi infancia: todos, producto de obsequios que mi madre, a pesar de su esfuerzo hacía por conseguirme, ella me compraba muchos libros. Dickens, Balzac, Tolstói, Stevenson, Salgari, Bunin, Kipling, Shaw, Carducci. Lagerlöf. Imaginé sus vidas, sus inspiraciones y aspiraciones, sus juventudes, sus adulteces. Imaginé que algún día, ellos también sintieron el llamado de esa hermosa vocación, y cómo afrontaron a ello, al llamado de este oficio. Por un momento me sentí orgulloso, sí, sentí una gran alegría interna y una satisfacción personal por haber dejado que estos maestros de la palabra entraran a mi vida de pronto un día, por haberles permitido tomar mi mano, mi niñez y mi adolescencia, por haber pernoctado conmigo en los momentos más duros de mi primera existencia donde la miseria material era absoluta, y suplir así, de esta manera, las carencias culturales que mi fallecido padre no pudo darme. Mi madre no sabía leer ni escribir, pero se entretenía con las historias que yo le contaba luego de mis lecturas hechas, decía ella, “Hijo, haz de aprender a vivir como esos hombres y mujeres, haz de ver en ellos, en sus vidas, un ejemplo. Haz de mirar en estos modelos para tu existencia”. Cuando crecí, me dije que algún día me convertiría en escritor, y entonces viajaría, y escribiría mis propias historias, crearía mis personajes, y me convertiría así en héroe de las causas buenas. Dediqué mis primeros años a leer, a leer de todo, a coleccionar recortes de pensamientos, a armar álbumes con recortes de mis escritores favoritos. Con los años, cuando empecé a trabajar procuré – y me prometí a mí mismo- comprar cada fin de mes un libro diferente. Pensaba que esa sería la cuota de agradecimiento mía en pago a esas sabias enseñanzas y entretenidas ficciones que recibí por mis primeros años, y así ha sido hasta hoy: libros de literatura clásica que fueron ampliándose en temática a medida que fueron pasando los años, y que han ido desde superación personal, sexualidad, medicina, religión, alimentación, cocina, administración, economía, historia, psicología, educación, filosofía, familia, junto con revistas artesanales, de negocios, de magazine, de marketing y publicidad, y por supuesto diarios y suplementos culturales.


Los años que vinieron para mí luego, me llevaron a decidirme por los negocios, a optar por seguir los estudios de contabilidad y finanzas. Tenía otro sueño, tener un negocio propio, y así fue. Nunca llegué a estudiar en la Universidad Nacional por problemas judiciales que siempre envolvieron a mi madre, debido a la tenencia de sus terrenos en la sierra de Charat, Trujillo. Un hermano mayor quería quitárselas, y así fue finalmente, uno de sus hijos, venidos de una relación extramatrimonial terminó por quedarse con todas las tierras que mi madre había heredado de sus padres. Fueron años duros de luchas burocráticas, duraron casi treinta años, años que hicieron que yo pierda mis estudios de preparación, años de dureza económica, de líos con abogados que cada mes cobraban honorarios por mentir, y esconder o fraguar documentos. Testimonios perdidos en el proceso, tiempos de espera para que el Consejo de la Magistratura resolviera, y mientras eso sucedía cada día mi madre envejecía y yo maduraba más a la vida, a la rebeldía, a la necesidad de tratar de entender, ¿qué móvil inducía a los seres humanos a dañarse entre ellos mismos? ¿por qué esa ausencia de justicia en los estamentos burocráticos? ¿por qué esa necesidad enfermiza de mentir y alargar un proceso absurdo que podía haber durado dos años o hasta uno más? Fue así como fui entendiendo que los valores humanos cuando había de por medio dinero no valían nada, al menos no tenían consistencia para estos señores de ternos, corbatas, camisas blancas con gemelos, zapatos lustrosos, y pantalones bien planchados. Hombres que sabían muy bien cómo sacar brío a sus cartones, medallas y congratulaciones que estaban dispuestos sobre la pared de sus viviendas, viviendas a las que llegábamos con mi madre a dejar el dinero todos los fines de mes en sobres cerradas y blancos con la única inscripción, que me era indicado escribir, “Por concepto de honorarios para…., la cantidad de …”. Este proceso fue un terrible lastre que consumió mis esperanzas. Una rémora para mis sueños y mis anhelos futuros. Los almacenes del “Tayuen Hnos.”, fueron mi única tabla de salvación económica por esos años. Al final, ese tal Braulio, hijo bastardo de mi tío, terminó comprando a toda la mesa judicial rompiendo la mano de muchos abogados, e inclusive por lo que supe, también de jueces de la Corte de Justicia de Trujillo. Perdimos todo lo que habíamos intentado retener. (Pensar en esto ahora, sólo me arroja una conjetura, las herencias materiales sólo generan disociación entre los miembros familiares, generan atraso, necesidad de quitar, pero sobre todo ambiciones y sensaciones de envidia. Pienso ahora que más feliz es quien vive despojándose de lo absurdamente terrenal, y opta por una vida sencilla. Así es, ahora soy un convencido pleno de que el único legado y herencia válida y razonable que un padre o una madre pueden dejar a su hijo es su educación y su cultura porque con ello, este individuo podrá conseguir sus propios medios materiales, conservarlos, y saber hasta qué punto desistir a ello, al confort mediático o a esa necesidad de lactar cada vez más y más cosas de consumo). Ahora bien, creo fueron estas circunstancias las que me hicieron desistir a mis propósitos de escritura, y optar por convertirme empíricamente en un especialista de la administración.

***

Mi hijo seguía mirándome. Yo dije, volviendo por un instante a nuestros diálogos, “Hijo, un escritor no es cualquier individuo, la escritura se revela a estos hombres en un momento de su vida, y los invita a caminar los senderos de la consistencia moral y espiritual, del desprendimiento material, empujándolos a optar por una vida simple y sencilla. Un escritor, hijo mío, ve el alma humana, y no es fácil, créeme, para ello se requiere años de paciencia, de dedicación, de experiencia y de lucidez mental. Un escritor…”, dije, y resoplé, “es un comprometido con su sociedad, es un poeta, pero también un narrador, puede ser un dramaturgo o por qué no un ilusionista, pero lo más importante es que tras estos fondos, solo subyace una realidad es un ser humano, que se entrega a su trabajo de escritura diaria, y que hace de su oficio su vida, y de esta un servicio. No basta con escribir libros, uno tras otro, y venderlos todos. Un escritor, Mauricio, es un sabedor, un leído, un instruido en la gramática y todas esas cosas, que a mí me faltan. Pero sobre todo, es un ser que siente, que entiende, que comprende, y que intenta, a pesar de sus errores ser un poquito mejor cada día un ciudadano, un héroe de su propia vida y un interpretador de las demás vidas ajenas que cruzan la suya. Ese es un escritor pequeño Mauricio”. (Él, mi primogénito solo sonrió y dijo, “Papá, seré algún día escritor”, y se fue).

***

Hoy por la noche escribí, luego de leer unas frases del escritor italiano, Salvatore Quasimodo:

Día 7 
Tal vez haya que entender al ensayista honesto como un poeta crítico y realista, cuando no, social y político- un comprometido-, como decía Salvatore Quasimodo, "Un inconformista que pasa de la poesía lírica a la poesía épica para hablar sobre el mundo y el tormento racional y emocional en el que vive el hombre." Si atendemos a esta lógica, entonces el poeta estaría encumbrado en ser ese conscientizador del espíritu perpetuo, no mediático, total, asimilando el perfil propuesto por el autor de "El poeta y el político" se puede partir de una nueva concepción de poeta, un inconformista de la vida que no busca penetrar la cáscara de la civilización literaria falsa, porque seguramente ya haya descubierto que hay en su interior, una civilización llena de torres de defensa como en la época de las comunas medievales. El poeta, tal vez muy lejano a esta civilización a la que considera extraña, tal vez opte por estar solo, opte por recorrer las periferias, buscando encontrar en ellas cada día, encontrar en sus calles una imagen que contenga en sí mismo al hombre de los sueños, a la enfermedad y disvariamento del hombre, a la redención del hombre, a la miseria de la pobreza emocional. Por tanto, entre un hombre de letras y un poeta haya finalmente mucha diferencia, un político seduce al hombre de letras, pero no a un poeta porque el poeta va más allá de las simples pasiones políticas, partidarias, sectarias, un poeta universaliza consciencias practicando - no simulando o fingiendo- ante todo ese lado puramente ideal de nobleza en el Ser Humano.

10 pm

Fragmento de "Los días van y vienen", Lima, Perú. 2015
De: Víctor Abraham.

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...