jueves, 23 de diciembre de 2010

La Literatura de la vida.

Es para mí un agrado poder dirigirme a ustedes. Lo siento al empuñar cada deseo mío plasmado en estas palabras versadas aquí.

Como dije en una clase, dictada una mañana de noviembre de este año a jóvenes que me miraban entusiasmados: “Una persona no busca a la literatura; sin embargo es ella, la que busca a la persona, se revela a esta persona, tomando como excusa una acción violenta y caótica de su vida; entra por sus venas, revuelve telúricamente su pensar reestructurando y consolidando su fe, y lo lleva a sujetar con firmeza los instrumentos sagrados del oficio más fabulador y fantástico, pero también más comprensivo, servicial y sensible que existe: Un lápiz y un papel.

He finalizado un año más fuera de casa. Han pasado ya cuatro años desde que mis sueños de joven adolescente me empujaron a buscar mi propio derrotero vital. Comprendí que si había de tomar un camino, éste debería ser fuera del lugar donde nací. Así lo entendió mi ilusionada convicción que me ha conducido todo este tiempo en el que he vagabundeado errante fuera de mi terruño natal. Cuatro años que me han llevado a replantear muchas cosas en mi vida. Cuatro años de reflexionar, aunque los últimos meses de este año debo confesar que fueron totalmente exhaustos. Cuatro años de vacía soledad, pero también de inequívocos aprendizajes. Cuatro años de hacer muy buenos amigos, “conocidos” primero, pero que gracias a su paciencia, su tolerancia y su comprensión me permiten hoy llamarlos: Mis amigos.

Hoy terminó todo, todo lo que un escolar de primaria diría: -Mi aprendizaje inicial-. Coincidentemente también terminó mi labor anual de docente. Atrás han quedado muy satisfactorias experiencias.

Como ya lo expresé una vez este año, y lo terminé describiendo en mi autobiografía, al referirme que seguía atravesando una crisis existencial por encontrar mi camino real. Puedo afirmar que lo he encontrado, y sé que el mío es la escritura. Una escritura consciente y reflexiva; abierta, y a la vez cuidadosa; libre, pero a la vez cautelosa. Sobre todo viva; pues aún hay mucho por hacer, por escribir, por aprender y sobre todo por vivir.

La vida por azar del destino me llevó este año a conocer a nuevas personas a las que como ya he dicho sino hubiera sido por ellas hoy no los contaría dentro del vasto horizonte amical que me rodea. Como se lo escribí a una de mis estudiantes en un libro mío esta semana, y lo ratifiqué más tarde en un discurso que terminé elaborando: “La amistad nunca se busca; sólo aparece, siempre está allí esperándonos y cuando llega hay que cultivarla y hacer lo mejor por estas personas que ahora pasan a convertirse en amigos, sean pequeños o grandes, estén cercanos o distantes”. Eso lo aprendí de mi padre y aún lo recuerdo.

Este año ha sido también la consolidación de muchas ideas que venían flotando en una nebulosa, pero que terminó disipándose para permitirme ver con los ojos de la subjetividad y emocionalidad las cosas. He aprendido a amar más a mis libros, me he sentido encaminado gracias a ellos. Leer a Camus, Wilde, Exupery, Whitman, Shaw, Russell, Sartre, Stevenson, Paz, Gelman, Aleixandre, Lorca, Alberti, Cernuda, Hernández, Vallejo y Mariátegui ha sido una gratificante experiencia, ya que sus narraciones y poemas han contribuido a calar en mí: Mi ideología, mi convicción, mi verdad y mi vida intelectual.

Sin duda que el mayor logro para nuestra Literatura Peruana este año ha sido el aporte sustancial de Mario Vargas Llosa, quien un jueves 7 de octubre despertó a todo un país, que se mantuvo en los ojos del mundo durante casi dos meses. Sin duda un trabajo que terminó consolidándose el 10 de diciembre al recibirlo de manos del Rey de Suecia, me refiero al Premio Nobel de Literatura. Sin duda a pesar de las críticas y opiniones encontradas por varios sectores, ha hecho del Perú, un país sumamente grande y respetado otra vez, al menos como ya lo expresé en una nota pasada que escribí: “Ha abierto el camino de un incansable amor por la literatura”, al menos para las futuras generaciones entusiasmadas de esta fantástica pasión de la escritura.

Este año he cerrado magníficamente un ciclo pendiente que tuve, al menos profesionalmente y de la mejor manera como siempre lo ambicioné al llegar a Lima. El dictado de una asignatura que desde que me la asignaron supe que implicaría: El contar historias, el crear junto a un bello puñado de jóvenes redacciones de pensamiento, el establecer diálogos y escucharlos, el contarles alguna anécdota biográfica de algún escritor que inspire más su amor por la literatura, el permitirles ojear libros y el escuchar de sus voces como ésta cautiva tanto a varios adolescentes, aunque a algunos de mi generación no comprendan, igual los entiendo; no se les puede pedir más cuando el medio en el que vivimos, se torna cada día más consumista, superficial y menos moral al punto de terminar imbuyendo también en sus concepciones de ver el mundo.

El curso de literatura o como la he llamado entre mis amigos: La cátedra de Literatura, si es que se puede llamar así, con respeto de muchos catedráticos que a quienes estimo, a la noble asignatura que se dicta en un colegio. Esta experiencia me permitió profundizar más y aclarar muchas lagunas, temores y dudas que tenía en cuanto a qué tan importante era ésta para mi vida.

La vida me ha permitido conocer a muchos estudiantes este año, más de lo que pensé cada uno con sus respectivas individualidades y reencontrarme con otros; desde bulliciosos jóvenes que debatían entre ellos por resaltar su criterio, en cuanto al juzgar la acción de tal o cual personaje, hasta señoritas afectuosas y alegres deseosas de escuchar una nueva historia o un nuevo poema cada clase. Ellos me ayudaron a ver y comprender la esencia de mi trabajo, el de profesor y escritor; porque mi trabajo ante todo ha sido constantemente escribir y describir las inquietudes ajenas.

Ha sido para mí un gusto recoger estas innumerables inquietudes y muestras de estima. No niego que me llegó a faltar un poco de paciencia a veces, pero siempre encontré frente a ello, -y siempre lo hay- una sonrisa o un gesto amable de gratitud que hizo mi trabajo más grato. Me sentí conmovido con las palabras que un buen alumno redactó en una carta a uno de los personajes de “El túnel”. Me conmovió el cariño que le tomó una alumna a unos libros de poesía española que terminé prestando, o tal vez a otros estudiantes que les fascinaba las historias contadas en clase como las inolvidables “El viejo y el Mar”, “Enma Zunz”, “Marianela”, “Una rosa para Emily”, “Don Juan Tenorio”, “Los cachorros” y tantas historias que tal vez extenderían esta crónica.

Quilca, y sus libreros a quienes debo en gran parte mi pequeña biblioteca que pude armar en Lima. Un amigo y hermano muy apreciado que de no ser por él no hubiera comprendido la magnitud de mis acciones, recalcándome a cada instante: “Tenemos que seguir apostando por los jóvenes”. Gracias hermano y amigo. Los colegas, de quienes he aprendido y que me han rodeado este año donde he trabajado; así como a los nuevos amigos que hice en la nueva ruta que decidí iniciar: Los amigos del Colegio de Periodistas de Lima; y los amigos y maestros de la Escuela de Letras de San Marcos.

Sin duda que seguiría hablando en la mente agradecido de todo ello, pero siento que me extendería más de lo que debo y lo que debe significar esta crónica. Gracias a todos ustedes por hacer de este año: El año de las satisfacciones. Agradezco a todos de manera muy amplia.

Sólo me queda por reafirmar que: “El éxito llega cuando menos lo esperamos y creo firmemente que es fruto de nuestra constancia y perseverancia en sobremanera. Así como cabe necesario siempre ponernos a realizar un balance sobre lo que ya pasó y sobre lo que vendrá más adelante. El reflexionar es importante.”


Entrañablemente para todos de manera abierta y sin medida un afectuoso saludo desde donde me encuentre, sea cercano o lejano a cada uno de ustedes. Sendas reflexiones por el año que se va y venturosas satisfacciones por el año que viene. Éxitos.

Fraternalmente desde la Civdad de Los Reyes del Perv.

Víctor Abraham

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sobre las memorias de una morada

La ribera y el mar

Buenos Aires, ribera pequeña, polvorienta y de muchos carros varados; cuya gente, convive a diario con un mar olvidado que lleva el mismo nombre, y en cuyas arenas cada verano llegan niños y juegan a ras del horizonte azul marino pleno, mientras sus padres, ya entrada la tarde, entre redes y faenas de pesca miran con ilusiones la despedida solar esperando llegue un día distinto, día que por cierto nunca llega.
***
Allá desde las orillas del Buenos Aires, que encierra una ribera no tan famosa al comparecer frente a otras. Asentóse un hombre, quien a su vez asentó una casa de adobe comprada a medias, váyase a saber con quién. Se casó con una mujer muy humilde y muy bella y tuvo tres hijos con ella. La mujer que hizo de su familia de amor un seno cálido era la madre de tres hijos. Tres Hijos que una vez habitaron una casa grande y a la vez pequeña, pintada a veces verde, pintada a veces amarilla.

Esta casa donde habitaron alguna vez cinco seres era la casa de papá y mamá.

La casa
Por allí, transitando mi preocupada madre cocinando por la cocina porque ya son las doce y aún no está la comida. Por allí, paseando sus esperanzas mirando el reloj, que hace tic tac de rato en rato, con su mirada tierna que me parece aún sentirla, que me parece aun verla.
***

Al caer la noche en la mesa del rincón amarillo se ha sentado solo mi padre y tras meditar por un momento ha escrito la poesía más pura de niño con sus setenta y cinco años vividos que hasta me parece aún verlo todo sumiso, pero a la vez recto; de carácter híbrido, con los ojos cautivadores, la nariz aguileña y los mostachos tupidos.

Los animalitos
“Con los animalitos de cabeza rota…”
Federico GARCÍA LORCA. “Poeta en Nueva York”

En el corral muchos diálogos se escuchan; los cuyes del corralito
-¡cuí! ¡cuí! ¡cuí! - , han dicho contritos;
la pavita blanca glugluteando
¡huir! ¡huir! ¡huir! ¡huir! ¡huir!
¡huir! ¡huir! ¡huir! ¡huir! ¡huir! ,
también ha dicho; los patos de la patera enllantada graznando ¡cua!¡cua!, también han dicho. El reverendo gallo con su arrogante y majestuoso canto también con su ¡cocoroco!, presente ha dicho; mi gallina fina, la esposa del reverendo gallo, esa que escarba toda la tierra y la cama de los inocentones y miedosos cuyes que sólo a esconderse atinan, revolviendo en su inocencia, cacareando también ha dicho; y a coro todos los bellos animales del corral, finalmente han coreado ¡Estamos aquí, no te hemos olvidado! Que bello concierto animal, el que se oye siempre acá en la casa de papá y mamá.

El jardín
...
Entonces a mamá la veo paseando por el jardín cultivado con aromáticas hortalizas de vez en cuando, las milagrosas sábilas reverdecen y las tunas al peso de sus jugosos frutos acaecen. Yo moviendo la tierra con mi barreta y mi padre puesta su gorrita también el jardín riega, me ayuda a sacar la maleza y al final con su bondad me contempla.

Mis hermanas corren toda la vuelta y yo miro en el corral. ¡Qué gran fiesta! Mi madre me incita a avanzar porque la noche llega y por el otro lado mi padre exhausto sólo me alienta.

Mis hermanas me vuelven a mirar y dicen: ¡Ay mamá, mañana será!, pero mi madre sigue clavada su cabecita sufriente a la tierra.

Las flores reverberan, la planta de México y los cartuchos se alegran porque están en la casa de papa y mamá.

Lo vivido

La casa de papá y mamá por donde tantas veces anduvimos, donde se ha guardado lo que ayer vivimos; donde se encuentra todo, todo lo que puede hoy ser y ayer no pudo haber sido; consejos de papá, caricias de mamá, risas, correrías y llantos de dos hermanitas.

El pequeño niño que fue, ya no está; como los recuerdos que impregnados todavía quedan en la antaña muralla de la casa de papá y mamá.

Las anchas calles
Uno que otro carro varado va quedando. Dos o tres pequeños muchachos que al frente todos los días limpian carros con sus grasosos y oscuros trapos y sus cabellitos negros todos desgreñados, así van dibujando mi hasta hace poco pasado; por ellos, es que también escribo porque también sueñan como niños, porque mi padre también tuvo los sueños de un niño ...
(...)

Los niños, el mar y la iglesia

Junto a la casa de papá y mamá siempre tuvimos como vecino al mar, fueron tantos murmullos que escuché de sus olas que me parece aún oírlos, oír su canto que aún quiere alegrar el alma de algún bonaerense niño, una niña sonriente e ingenua hace pocitos de estanque en la arena, mientras las más pequeña de lejitos sólo mira al mar.

El tañer unísono de campanas de la pequeña iglesia de la Santa Rosita calle llama al niño que asido de la mano de mamá de su Creador cada domingo se acuerda, papá con las dos pequeñas en la banca de a cinco están.

¡Qué bello es tener una familia! con quien jugar, con quien soñar, a quien valorar, saborear las nostalgias vividas cuando una vez más llegue hacia aquella casa pintada a veces verde, a veces amarilla, cada vez más grande, cada vez mas vacía, la casa de papá y mamá.

De: La casa de papá y mamá. Lima 2010
Víctor Abraham les saluda

viernes, 10 de diciembre de 2010

Sobre la entrega del Premio Nobel de Literatura 2010. Vargas Llosa ha abierto el camino de un incansable amor por la literatura

Este 10 de diciembre, en una ceremonia celebrada en el Kontserthuset (Casa de Conciertos) de Estocolmo a partir de las 5:30 de la tarde, el escritor peruano Mario Vargas Llosa recibió de manos del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia la medalla de oro, el diploma y los diez millones de coronas suecas de que está dotado el Premio Nobel de Literatura.

En un recinto adornado con flores rojas, procedentes de la provincia italiana de San Remo, lugar donde hace 114 años falleció Alfred Nobel, se congregaron los miembros de la Academia Sueca, así como destacadas personalidades, representantes de los gobiernos de Perú y España —país cuya nacionalidad adoptó Vargas Llosa— y parientes y amigos del escritor.

Entre los presentes estuvieron los ministros de Cultura de España y Perú, Ángeles González Sinde y Juan Ossio, respectivamente; el vicedirector de la Real Academia Española (RAE), José Antonio Pascual, y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, entre otras personalidades.

Al inicio de la ceremonia de premiación, Marcus Storch, presidente de la Fundación Nobel, dio un discurso donde recordó el aporte de los ganadores de los años pasados en las distintas disciplinas. “Los premios en ciencias son un premio a la investigación del propio Alfred Nobel”, sostuvo.

El escritor Per Wästberg, miembro de la Academia Sueca y del Comité del Nobel, fue el encargado de presentar al ganador ante la familia real y los 1.400 invitados a la ceremonia con un breve discurso en el que destacó el papel de la literatura como “baluarte contra el prejuicio, el racismo y el nacionalismo intolerante, ya que en toda la gran literatura, los hombres y mujeres de todo el mundo son iguales. Es más difícil acabar con un pueblo que lee mucho”.

“¡Estimado Mario Vargas Llosa!”, dijo Wästberg, quien finalizó su discurso con un párrafo en español. “Usted ha encapsulado la historia de la sociedad del siglo veinte en una burbuja de imaginación. Ésta se ha mantenido flotando en el aire durante cincuenta años y todavía reluce. La Academia Sueca le felicita. ¡Acérquese y reciba el Premio Nobel de Literatura de este año de la mano de su Majestad el Rey!”.

En la ceremonia estuvo ausente, por problemas de salud, el ganador del Premio Nobel de Medicina, el británico de 85 años Robert Edwards. “Estamos complacidos de que la señora Ruth Edwards esté con nosotros hoy”, dijo Storch.

Los demás premiados son el holandés Andre Geim y el ruso-británico Konstantin Novoselov, en física; el estadounidense Richard F. Heck y los japoneses Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki, en química, y los estadounidenses Peter A. Diamond y Dale T. Mortensen y el británico Christopher A. Pissarides, en economía.

En un discurso previo, la Academia rindió un breve homenaje al ganador del Premio Nobel de la Paz, el escritor chino Liu Xiaobo. “Más temprano en Oslo, el premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo, quien no pudo estar presente, fue premiado por su larga y no violenta lucha a favor de los derechos humanos fundamentales en China”, destacó.

Tanto la ministra española de Cultura, Ángeles González Sinde, como el traductor de las obras de Vargas Llosa al sueco, Peter Landelius, destacaron el hecho de que en la ceremonia del Premio Nobel se hablara en español. “Qué hermoso, en la ceremonia se ha hablado español”, dijo González Sinde, mientras que Landelius exclamó: “¡Fantástico. Vargas Llosa ha hecho que en la ceremonia se hable español!”.

Desde que el mexicano Octavio Paz recibiera el premio en 1990, un año después que el español Camilo José Cela, el Nobel de Literatura no recaía en un representante de las letras hispanas, que han sido premiadas once veces por la Academia Sueca, incluyendo el premio a Vargas Llosa.

Tomado de: http://www.letralia.com/243/1210nobel.htm




Víctor Abraham les saluda

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Aula virtual de Literatura 5. Clase 7: El absurdo de Albert Camus

Cuando el absurdo persigue al escritor desde sus inicios



Su vida



El premio



Su absurda muerte




Sus obras



Enlace al libro en versión PDF. "El extranjero"
http://biblio3.url.edu.gt/Libros/camus/extranjero.pdf



Enlace al libro en versión PDF. "La peste"
http://posgrado.upeu.edu.pe/epgvirtual/documentos/doctorado/peste.pdf

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

Aula virtual de Literatura 5 . Clase 6: El viejo y el mar. Obra cumbre del Premio Nobel de Literatura 1954



Era un viejo que pescaba solo en un bote en el Gulf Stream y hacía ochenta y cuatro días que no cogía un pez. En los primeros cuarenta días había tenido consigo a un muchacho. Pero después de cuarenta días sin haber pescado, los padres del muchacho le habían dicho que el viejo estaba definitiva y rematadamente salao, lo cual era la peor forma de la mala suerte, y por orden de sus padres el muchacho había salido en otro bote que cogió tres buenos peces la primera semana.

Entristecía al muchacho ver al viejo regresar todos los días con su bote vacío, y siempre bajaba a ayudarle a cargar los rollos de sedal o el bichero y el arpón y la vela arrollada al mástil. La vela estaba remendada con sacos de harina, y arrollada, parecía una bandera en permanente derrota.

El viejo era flaco y desgarbado, con arrugas profundas en la parte posterior del cuello. Las pardas manchas del benigno cáncer de la piel que el sol produce con sus reflejos en el mar tropical estaban en sus mejillas. Estas pecas corrían por los lados de su cara hasta bastante abajo y sus manos tenían las hondas cicatrices que causa la manipulación de las cuerdas cuando sujetan los grandes peces. Pero ninguna de esas cicatrices era reciente. Eran tan viejas como las erosiones de un árido desierto.

Todo en él era viejo, salvo sus ojos; y estos tenían el mismo color del mar y eran alegres e invictos…

***

La edad es mi despertador- dijo el viejo.- ¿Por qué los viejos se despertarán tan temprano? ¿Será para tener un día más largo?

- No lo sé- dijo el muchacho-. Lo único que sé es que los jóvenes duermen profundamente y hasta tarde.

***


De "El viejo y el mar"  de Ernest Hemingway
(1952)

Víctor Abraham les saluda

martes, 23 de noviembre de 2010

Aula virtual de Literatura 5. Clase 5: La Generación Perdida Estadounidense



















La generación perdida, en principio usado como calificativo despectivo, fue una de las escuelas o movimientos literarios más importantes de la literatura norteamericana contemporánea.

Este grupo lo formaron notables escritores norteamericanos que vivieron en París (Francia) entre la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Gran depresión (1930) y fueron grandes innovadores técnicos y estilísticos.

Los autores que forman la generación perdida tienen en común el interés y la atención que prestan a la problemática social. Se centraron en la sociedad norteamericana de su época, y van a reflejar con dureza esos aspectos sociales.

Este grupo incluye a figuras como John Dos Passos, Ezra Pound, Erskine Caldwell, William Faulkner, Ernest Hemingway, John Steinbeck y Francis Scott Fitzgerald.

Aparecen indefectiblemente cinco autores: Fitzgerald, Dos Passos, Hemingway, Faulkner y Steinbeck. Un hecho que los une a todos es que vieron de cerca los horrores de la guerra. Dos Passos participó en la Primera Guerra Mundial dentro del cuerpo de la Cruz Roja de los Estados Unidos. Hemingway fue soldado de infantería y estuvo en el frente de batalla. Faulkner, por su parte, se alistó en la Real Fuerza Aérea Canadiense y Fitzgerald se alistó en el Ejército Estadounidense, pero la guerra terminó días después de alistarse: nunca fue a la guerra.

Esta generación de autores aparece en la literatura estadounidense durante la llamada «Época airada» o de los excesos, una época, sin duda, difícil económicamente para los Estados Unidos. Los grandes bancos estaban quebrando a causa de un fraude practicado por bancarios extranjeros dueños del Banco Federal. Los nombres que más destacan son los Rockefeller y los Rothschild. De igual forma, la década de los años 20 fue la que vio la emergencia de grupos criminales que se dedicaban al tráfico de alcohol a causa de la Ley Seca votada en el Congreso de los Estados Unidos en 1919.

La Generación Perdida muestra en algunas de sus obras los efectos de la Gran Depresión, de 1929. entre ellas se pueden contar "Las uvas de la ira" de John Steinbeck, un libro que plasma los efectos de esta crisis en el campo estadounidense, su efecto en los campesinos. Por otro lado, "Manhattan Transfer" de John Dos Passos es una alegoría de la Tierra Prometida que termina engullendo a sus fundadores. Esta novela, junto con "El gran Gatsby" de Fitzgerald, es probablemente la obra que mejor refleja el materialismo de la sociedad norteamericana que está a punto de sumergirse en el marasmo económico que daría lugar al Crack de 1929.

Otras obras centrales de estos autores son "El sonido y la furia" y "Mientras agonizo" de William Faulkner, "La trilogía U.S.A." de John Dos Passos, "El viejo y el mar" y "Adiós a las armas" de Ernest Hemingway y "El gran Gatsby" de Fitzgerald.

"El sonido y la furia" y "Manhattan Transfer" son, sin duda, las novelas estadounidenses utilizan el narrador omnisciente que el diálogo, el lenguaje cinematográfico, el collage y con gran maestría el flujo de conciencia (stream of consciousness) que toma del Ulysses de James Joyce y que viene de The Turn of the Screw de Henry James.

Víctor Abraham les saluda

martes, 16 de noviembre de 2010

Gabriel García Marquez: Premio Nobel de Literatura 1982

Gabriel José de la Concordia García Márquez (nacido en la Región Caribe, en el municipio de Aracataca, Magdalena; el 6 de marzo de 1927) es un novelista colombiano, escritor de cuentos, guionista y periodista. Es conocido familiarmente y por sus amigos como Gabito, (hipocorístico guajiro para Gabriel), o por su apócope Gabo desde que Eduardo Zalamea Borda subdirector del diario bogotano El Espectador, comenzara a llamarle así.

El genio, la popularidad y el carisma de Gabriel García Márquez lo hace incomparable y distinguido entre los autores de la lengua española durante la segunda mitad del siglo XX, y en 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura (ver: Premios, reconocimientos y homenajes).

Gabriel García Márquez ha sido inextricablemente relacionado con el género literario del realismo mágico. Su obra más conocida, la novela Cien años de soledad, es considerada una de la más representativa de este género. De esta novela la Real Academia Española con la Asociación de Academias de la Lengua Española, por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos, lanzaron en 2007 una edición popular conmemorativa cuyo texto fue revisado por el propio Gabriel García Márquez.

Lo que hace que Gabriel García Márquez sea tan famoso no es solamente su genio como escritor, sino su habilidad de usar este talento para compartir sus ideológicas políticas.5 Un ejemplo de su participación política es su amistad con el líder cubano Fidel Castro, una relación que ha causado mucha controversia en el mundo literario y político.



Víctor Abraham les saluda

martes, 9 de noviembre de 2010

El grande del rock: Andrés Calamaro

Andrés Calamaro (nacido en Buenos Aires el 22 de agosto de 1961) es un músico, compositor, intérprete y productor argentino. Durante toda su carrera ha pertenecido a bandas de gran importancia como Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez. Este artista prolífico, ha compuesto varias de las canciones más importantes del rock en español.

Siempre me sentí atraído por la música de este grande, aquí les dejo dos videos, para su juicio crítico. El abanderado de todo un continente que le canta a la vida, al amor y a la justicia, en sus versos musicales deja aromatizado un clamor y ése es el grito contra la injusticia y la desquiciadez social de los grandes y poderosos.
Bien por Calamaro y por los buenos amantes del Rock.

***

Mi enfermedad (Dos versiones)

Estoy vencido porque el mundo me hizo así,
no puedo cambiar,
soy el remedio sin receta y tu amor mi enfermedad,
estoy vencido porque el cuerpo de los dos es mi debilidad,
esta vez el dolor va a terminar.
Parece que la fiesta terminó,
perdimos en el túnel del amor.
Y dicen las hojas del libro que más leo yo,
"esta vez el esclavo se escapó".
Me entrego al vino porque el mundo me hizo así,
no puedo cambiar,
soy el remedio sin receta y tu amor mi enfermedad,
estoy vencido porque el cuerpo de los dos es mi debilidad,
esta vez el dolor va a terminar.
Del árbol una hoja se cayó,
en mi boca la manzana se pudrió,
tendrías que aprender a pedir perdón,
esta vez la cadena se rompió.
Estoy vencido porque el mundo me hizo así,
no puedo cambiar,
soy el remedio sin receta y tu amor mi enfermedad,
estoy vencido porque el cuerpo de los dos es mi debilidad,
esta vez el dolor va a terminar...






Víctor Abraham les saluda

lunes, 8 de noviembre de 2010

Aula virtual de Literatura 5. Clase 4: La generación del 98







El siglo XIX termina con una grave crisis: el final del imperio colonial español. En 1895 se produce el levantamiento de Cuba y en 1896 el de Filipinas, últimas colonias. España, aunque reacciona ante las revueltas, sufre una derrota total y en 1898 se ve obligada a firmar el Tratado de París por el que Cuba consigue la independencia, mientras que Filipinas y Puerto Rico quedan bajo el control de Estados Unidos.

Este acontecimiento provocó en España una ola de indignación y protesta que se manifestó en literatura a través de los escritores de la Generación del 98.

Una generación literaria es un grupo de escritores que, nacidos en fechas cercanas y movidos por un acontecimiento de su época, se enfrentan a los mismos problemas y reaccionan de modo semejante ante ellos.

Generación literaria Generación del 98
- Un grupo de escritores. - Sus principales componentes son: Miguel de Unamuno, Valle-Inclán, Pío Baroja, Azorín y Antonio Machado.
- Nacidos en fechas cercanas. - Todos nacen entre 1864 y 1875.
- Movidos por un acontecimiento. - El acontecimiento histórico que los mueve es la decadencia española y el desastre de 1898.
- Se enfrentan a unos mismos problemas. - La imagen lamentable que presenta España, que ha caído en la apatía y el desinterés.
- Reacción semejante. - Analizan los males de España e intentan proponer soluciones.
...

Estos autores, a partir del denominado Grupo de los Tres (Baroja, Azorín y Maeztu), comenzaron a escribir en una vena juvenil hipercrítica e izquierdista que más tarde se orientará a una concepción tradicional de lo viejo y lo nuevo. Pronto, sin embargo, siguió la polémica: Pío Baroja y Ramiro de Maeztu negaron la existencia de tal generación, y más tarde Pedro Salinas la afirmó, tras minucioso análisis, en sus cursos universitarios y en un breve artículo aparecido en Revista de Occidente (diciembre de 1935), siguiendo el concepto de "generación literaria" definido por el crítico literario alemán Julius Petersen; este artículo apareció luego en su Literatura española. Siglo XX, 1949.
José Ortega y Gasset distinguió dos generaciones en torno a las fechas de 1857 y 1872, una integrada por Ganivet y Unamuno y otra por los miembros más jóvenes. Su discípulo Julián Marías, utilizando el concepto de "generación histórica", y la fecha central de 1871, estableció que pertenecen a ella Miguel de Unamuno, Ángel Ganivet, Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Carlos Arniches, Vicente Blasco Ibáñez, Gabriel y Galán, Manuel Gómez Moreno, Miguel Asín Palacios, Serafín Álvarez Quintero, Pío Baroja, Azorín, Joaquín Álvarez Quintero, Ramiro de Maeztu, Manuel Machado, Antonio Machado y Francisco Villaespesa.


Ante el estado de apatía e indiferencia en el que ha caído el país, se preocupan por encontrar la verdadera esencia o alma de España y el sentido de la vida. Para esto utilizan tres vías:














  • La literatura. Cada época literaria ha tenido sus modelos; los autores de la Generación del 98 sienten especial debilidad por Gonzalo de Berceo, Jorge Manrique, Cervantes y Quevedo. Admiran a Larra y a los ilustrados porque ya habían sufrido y analizado estos problemas.
  • La historia. En ésta es donde buscan estos escritores la esencia de España, los valores de la patria y la raíz de los problemas presentes.
  • El paisaje. Ven en el austero paisaje castellano el reflejo del alma y la esencia que buscan. Recorren la meseta de Castilla describiendo minuciosamente la pobreza de sus pueblos, la sencillez de sus gentes y lo extremado de su clima. Esperan captar, a través de este paisaje, el alma de España.


Características literarias
Tras la pérdida de las colonias de América en 1898, año del que recibe el nombre esta Generación, sus miembros reaccionan de manera similar:
  • Se rebelan y protestan ante el atraso de nuestro país. Esto hace que propongan soluciones para la reconstrucción de la agricultura, la educación, la cultura y la economía del país. También proponen la integración de España en Europa.
  • Exaltan nuestros valores nacionales y patrióticos, a medida que adquieren un mayor conocimiento y aprecio de España.
  • Su afán reformador hace que adopten un determinado estilo literario para exponer sus ideas:
- Lenguaje sencillo y expresivo que rompe con la retórica recargada de la época.
- Vocabulario apropiado, con el fin de reflejar de la forma más justa posible lo que se quiere expresar. De ahí que abunden palabras cultas, extranjeras y populares.
- Predominio de la oración simple, concisa y breve, evitando los párrafos largos y la subordinación.





















Víctor Abraham les saluda


Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...