domingo, 30 de noviembre de 2014

Hijos de México!

Ahí está el detalle!

Eran las seis y treinta de la mañana. Recuerdo que había amanecido soleado el día. Una estación radial, "Radio Universo", anunciaba - tal vez desde hace un buen rato atrás- la irreparabble pérdida de un gran mexicano. Era el 22 de abril de 1993, yo vivía por esas épocas en Buenos Aires del Perú. Estaba en quinto grado de primaria. Tenía 10 años. Mi padre estaba triste, sí, pues desde pequeño mi padre me habló siempre de Mario Moreno, de "Cantinflas", decía que era un gran hombre, un gran artista comprometido siempre con las causas justas, y al servicio de la sociedad. Él, mi progenitor lo admiraba mucho. Tenía cientos de recortes de su ídolo, hasta le había hecho un álbum de imágenes, todas extraídas de periódicos viejos y amarillentos. Sí, alli figuraba en el libro de imágenes de ilutres mexicanos junto a Jorge Negrete, Pedro Infante, Agustín Lara, Domingo Soler y María Félix, en fin, porque es sabido -y siempre lo he reafirmado a cuánto sitio he ido- que  mi padre era un gran admirador de la Cultura mexicana. Es más creo que luego de él, al menos durante mi niñez, no hube conocido jamás hombre como éste que apreciara con buenos ojos dicha sociedad. Así pues, a mi padre debo en parte todo lo que he aprendido sobre México, su hermosa cultura, su sociedad, su arte, y su cine; lo demás, la otra parte, debo a los libros de Octavio Paz y los viejos textos de historia antigua que leí sobre la Revolución Mexicana, además de los buenos amigos y amigas que he podido hacer en el camino. Son estas ricas experiencias la razón de mi- hoy también- admiración y respeto hacia esta hermosa cultura.

Pero, volvamos a nuestro cometido inicial. Sí, asi fue ahora que lo recuerdo esa mañana del JUEVES, 22 de abril de 1993. Mañana en que partió un ídolo grande, querido y amado por su pueblo, pero a la vez respetado por ese mundo de la cinematografía estadounidense. Su comportamiento sencillo, y sus hábitos austeros, según data -haciendo un repaso breve por su biografía- el diario El País de esa época. Yo no conocí a "Cantinflas", al menos nunca leí una nota que se publicara en vida, o una entrevista en vivo y en directo por televisión - en blanco y negro por esa época-. No, si sabía algo era porque me padre me hablaba de él, luego de su deceso, sin embargo me bastó ver sus películas, algunas en blanco y negro, y otras muchas a color, sí, ver "El profe", "El patrullero 777", "El siete machos", "El padrecito", entre otras tantas películas que me emocionaban mucho y me hacían reír por esos años de niñez y adolescencia. Con el tiempo me di cuenta, que Mario Moreno quiso imprimir en sus películas ese propio sello suyo, de la marginación social y del desacato a la autoridad, dando vida así  ese "pelado", pero bueno, y hasta a veces ingenuo, cuyo único pecado era decir "cantinfladas", ¡ah!, pero que estilo para rebelarse contra la autoridad dictatorial y para mostrar ese lado solidario con el hombre y la mujer de a pie. Sin duda, que don Mario Moreno fue un gran mexicano como ya referí anteriormente, y que espero sirva su imagen como paladín de la justicia y su entereza moral y sencilla  como ejemplo de vida para los hombres del hoy y del mañana.

¡Fue, sin querer queriendo!

Por otro lado, esta semana, hace dos días, viernes 28 de noviembre, cuando regresaba del trabajo a las 4 pm, me enteraba de la noticia de última fuente por una cadena radial, que decía: "¡Atención, atención, Roberto Gómez Bolaños acaba de partir a la inmortalidad. "Chespirito", ha muerto!". Uhm, me quedé en silencio, pensé por un momento en todas las series que había visto de su personaje emblemático "El chavo del 8", sí, ese niño que durante todos los capítulos que atiné a ver jamás develó su nombre, sí, un niño sin nombre ni apellido, sin casa, salvo un único y desgastado barril, sin nada que ofrecer, salvo su noble corazón y su tierna ingenuidad - mal interpetada muchas veces como torpeza inútil-, no, este niño no era torpe, era simplemente un niño con alma de triste sufriente y con un buen corazón. Si bien es cierto, a diferencia de un joven"Cantinflas", este niño al no poder rebelarse contra los grandes, sólo atinaba a dejarlos en ridículo, que es ya una forma sintomática de revelarse contra el poder inmediato.

Sí, a don Roberto Gómez Bolaños, sí lo llegue a ver, si lo llegué a escuchar, sí llegué a disfrutar de su arte, estando aún él vivo. No recuerdo exactamente la edad que empecé a ver sus secuencias cómicas, pero de algo estoy seguro, es que las sigo viendo hasta hoy, y me sigue embargando la pena cuando veo la injusticia que se comete muchas veces con aquel que nada puede hacer por defenderse. Eran otro tiempos aca´en Perú, por lo menos en esa época había programas para niños y para la familia decentes, cultores del buen arte y del sano entretenimiento. Cómo duele ver que nada de eso queda ya en mi país, ¿lo que abunda hoy?, sí, solo burdos remedos de entretenimiento televisivo que lejos están de ser los de hace viente años atrás.

Gracias...!

Finalmente, debo afirmar que tengo 32 años, y sí, debo confesar que a esta edad estoy muy agradecido con ambos personajes porque formaron y formarán parte de mi vida, si bien es cierto uno con mayor locuacidad expresiva y arrojo, que otro que nada debe envidiar al primero, que usando su espíritu infantil es capaz de hacernos entender innumerables omisiones que a veces se hace del pobre y marginado.

Gracias, dignos hijos de México. Mi solidaridad con los hermanos mexicanos que han perdido - en medio de tanta violencia generada los últimos días- a dos grandes del arte contemporáneo. Gracias Mario Moreno, y gracias Roberto Gómez Bolaños una vez más por haber llegado a mi vida, y haber calado con sus mensajes tan hondamente en mi, y creo convencido mas que nunca que también en la vida de muchos jóvenes del hoy, y del ayer. Que su genialidad, pero sobre todo su carisma personal no deje de sembrar buenos ejemplos de vida en nuestras futuras generaciones.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Ángel Valeriano, enorme pensador y poeta del nihilismo existencial

"Visten muy a la moda/ con zapatos brillosos que esconden sus sucias garras/ llevan esmoquin/ y un collar de perlas/(...) Así son las aves de rapiña/almuerzan guisado de costillas/ y cenan a la medianoche/ encerrados en un salón dorado/cenan carne asada de sus propias víctimas/ beben sudor en tazas de porcelana/ y para satisfacer su buche/ beben la sangre de la patria,/ luego duermen, y cuando amanece/se disfrazan de tiernas palomas blancas/ vuelven a vestir con ropas caras/ se adornan con sus alhajas/ perfuman sus alas y sus corbatas/ y esperan una vez más/ (...) para desgarrar y picotear a sus víctimas, / para alimentarse entre ellas/ hasta saciar con la gula sus tripas;/ así son,/ porque son aves de rapiña/ llevan el hedor a muerte en sus patas/ y donde pican,/dejan la mancha de su desgracia”. (Pág. 14) 
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"Ahora mismo nos estamos mirando/ sin saber en verdad quiénes somos/ sin conocer lo que hay detrás de nuestros ojos/ puede haber aquí muchos colores falsos/ muchas palabras embusteras(...)". (Pág. 23) 
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"La consciencia humana/ ha llegado al punto más bajo de su existencia,/(...) hemos llegado al hoyo más hondo de la imperfección/ al punto álgido en el que los únicos que ganan,/son las moscas de dos patas/ y los gusanos que nunca se arrastran". (Pág. 25) 
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"(...) Este es el mundo de los niños vendidos/ de los animales torturados/ de las plantas cautivas/ del negocio y la educación nociva,/ es un mundo que muere lentamente/ ahogándose en su propio charco de sangre,/ (...) este es el mundo donde reinan los carnívoros/ los homínidos sapientes/ que rocían veneno sobre el agua/ gases tóxicos en el viento/ y extirpan de las entrañas terrenales/ el alimento sagrado del útero materno, (...)" (Pág. 29) 

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"Vivimos actualmente una época marcada por la violencia, el crimen, la corrupción, la contaminación del medio ambiente, etc.
Esta es sin duda una de las épocas más duras de la historia humana, en la que, si bien es cierto, el hombre se ha vuelto “moderno” y “civilizado”, sin embargo habría que preguntarse cuál es el verdadero significado de estas palabras, puesto que al parecer, el hombre, cuantas más comodidades tiene, más robotizado y destructor se vuelve.
Charcos De Sangre, siendo mi primer libro en publicar, es una obra que a través de la poesía describe esa cruda realidad que aqueja a nuestro país y a nuestro mundo".  (Prólogo. Fragmento)

Extractos del libro: "Charcos de sangre", Lima, 2014. Perú. por Ángel Valeriano.

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La obra y el autor, aspectos indisolubles para acercarnos el pensamiento de quien escribe

Foto:Servicios Fotofílmicos
de Rodolfo Moreno, poeta peruano
Conocí a Ángel Valeriano, un viernes 6 de julio, hace ya casi cuatro años, era viernes porque el lugar en el que coincidimos por vez primera esa noche fue precisamente el local institucional de la Casa Museo José Carlos Mariátegui, ubicada en el viejo jirón Washington del Centro de Lima, lugar que servía esa noche como espacio cultural de uno de los tantos Viernes Literarios conducido indesmayablemente por otro buen amigo, poeta y editor  Juan Benavente, y que por coincidencias de la vida terminó convirtiéndose en editor de ambos libros publicados este año, el de Ángel y el mío, en fin.

Pero como ya dije, conocer a Ángel Valeriano, no solo ha significado la apertura de una amistad más, sino esa posibilidad de aproximarme a un nuevo aprendizaje de la mano de otro gran poeta y joven escritor, dentro de mi propia existencia, y es que es así: siempre estamos aprendiendo del otro, o en todo caso reafirmando gracias a esta nueva persona algo que ya veníamos conjeturando.

Aunque parezca que esta crónica se pueda desviar por momentos hacia el lado más familiar y coloquial, no puedo dejar pasar el otro factor, sí, el hecho motor que me conmina a escribir esta noche en vísperas de la presentación de "Charcos de Sangre", primer libro de poemas de Ángel Valeriano, editado bajo el sello de Ediciones Viernes Literarios en la ciudad de Lima. Por mi parte sería mezquino no reconocer ni valorar su trabajo literario, cegándome a mí mismo no ver la calidad de escritura tras sus buenas intenciones de observador.

Son veintidós (22) poemas los que conforman este primer volumen lírico presentado por su autor, los mismos que no llevan una estructura seccionaria, sino un único hilo conductor, esto es: dispuestos uno tras otro. Esto es, empieza con un poema y termina con un poema, hoja tras hoja. Hecho que creo que obedece a la personalidad de su autor mismo de presentar las cosas sin tanto rodeo de por medio, así simple y directo, sin tanto preámbulo, salvo un único prólogo escrito por él mismo, y que me he extraer en fragmento líneas arriba).

Ahora bien, hablar de Ángel Valeriano Saavedra, es hablar de un poeta, sí, de un enorme poeta y pensador para cuya fortaleza existencial reside, a mí parecer, del nihilismo existencial. Y es que es cierto, estamos frente a un trabajo elaborado por un hombre que basa sus aproximaciones filosóficas e intelectuales -sino en todo, en mucha parte- en sus lecturas hechas del propulsor del superhombre, el alemán Friedrich Nietzsche, el francés Charles Baudelaire, y el norteamericano Charles Bukowski, uno de los últimos representantes de la literatura transgresora.

Esto, desde ya, deja clara su posición  fuertemente marcada a su propio desasosiego existencial y personal, hecho que da un giro más profundo y crudo a su cuidadosa escritura que junta pensamiento, poesía y lucidez.

El contexto como espacio- tiempo para entender al autor

Imagen: Archivos del poeta Ángel Valeriano
Respecto, al trabajo lírico del poeta, me he tomado la atribución de escribir algunos fragmentos, y que he colocado al inicio de esta nota para que sea el lector quien juzgue e interprete al yo poético del artista, No sin antes, anteponer mi opinión personal respecto a ello: poemas escritos a partir de una descripción cruda de la realidad, con un lenguaje claro, sencillo, directo y sin ambigüedades, características que no hacen más que contrastar lo que ya el norteamericano Ernest Hemingway, premio Nobel de Literatura 1954, llamara en una de sus entrevistas, literatura de verdad, y es que es la verdad, es cierto, puesto que dentro de tanta literatura plagada de lenguajes enrevesados e insulsos, y hasta procaces y lastimadores de la buena fe, que proliferan hoy en día, a merced de estos emporios comerciales de editoras, que ven por un lado, en sus lectores oportunidad de hacer negocio, y por otro, haciendo de sus escritores obreros pródigos de congratulaciones; solo pocos se empeñan en llevar a cabo esa loable misión del escritor, que es el compromiso y la conscientización social.

Sí, y seamos claros en afirmar que en eso, estas editoras han convertido a los escritores de hoy: en almas superfluas que sólo ansían a como de lugar falaces premios y masivos reconocimientos, y que para escapatoria de este mundo absurdo, no ven otra salida que deambular por los laberintos de la vida social, sin pensar que hay un sendero mayor, y ese, ese creánme es el camino de la reflexión y la maduración espiritual, Sí, sí, editoras que no hacen más prostituir el nombre de la buena literatura sedando las mentes de la población misma al negarse a darles pensamiento, análisis y crítica real porque saben que sólo así, un pueblo jamás será capaz de despertar. Pero qué van a despertar si hasta los más altos líderes de opinión y de cultura se muestran complacientes con los propios verdugos del pensamiento de la población.

Finalmente, y ya lo venía escribiendo para el libro de "La profesión del pensamiento", es difícil encontrar pensadores jóvenes hoy en día, pensadores tan acuciantes y sin miedo a decir y a definirse así mismos tal como se vislumbran diariamente en todo lugar y momento, porque el escritor es eso, convicción y férrea voluntad, lo demás, lo demás fuera de esta gran verdad queda reducida a la nada, a la nada de esa propia nada existencial.

Felicitaciones Ángel Valeriano, escritor y pensador peruano, Estoy seguro, que el devenir de los tiempos hará que nuestras nuevas generaciones tomen otros rumbos, y emulen tu ejemplo. Un abrazo siempre cordial.

(De: Generación de pensadores en Profesión del pensamiento. Lima, 2014)

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú. Víctor Abraham les saluda.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Jeremías inicia su propia degradación

Así escribió Jeremías:

"Y allí estaba Jeremías, otra vez, solo parado frente a su propia nada. No sabía nada, no sabía como sucedieron las cosas. La cuidó, la cuidó mucho, cuidó mucho de Sara, pero ya ella había contraído la terrible y mortal enfermedad de la degradación humana misma que terminó devorando su joven vida. Sócrates, la esperanza del mundo, sí, ese mismo niño que los anacoretas del pasado profetizaron a Zacarías, su abuelo, sí ellos que habían anunciado su nacimiento hacía ya hace más de cien años, y que por cierto acababa de venir al mundo, sí, sí, ese mismo niño que era ahora luz, la esperanza nueva de un mundo, la esperanza de la regeneracióh humana había llegado junto con su propio desastre existencial, ¿pero, a qué costo?, sí, sí, ¿a qué costo había llegado el pequeño Sócrates, ahora Sócrates Jeremías, como redentor de los hombres?, Sara había muerto, sí, sí, murió mientras soñaba con la ilusión de ser mejor. Jeremías se había vuelto loco, sus trastornos de la desilución terminaron fragmentando su vida, su vida que hasta hace poco pendía del único hilo del amor, del amor por una mujer que fue una vez una Magdalena, que fue una vez una María, que fue una vez su redentora: que fue su mujer, y es que a veces los destinos y recorridos interminables de las vidas de los hombres y de las mujeres son así, caminos llenos de desilución mortal, de desidias repetitivas que rotan como inmensas norias aferradas a pasados de otras vidas. Sara, Sara Jerusalen había muerto, como llegó una vez, así indefensa y sola, así se fue, así la recibió el féretro de la desolación. Esa noche, en toda la noche Jeremías no lloró, no tenía porqué hacerlo, tampoco sintió nada, sí, sí, Jeremías, el eterno hombre anunciador de la degradación humana, sí, aquel pedacito de hombre que solo servía a una ilógica retrospectiva de su fe que terminó, sí, terminó por fin esa misma noche su vida, se convirtió a partir de allí, en eso que él mismo quiso ser de siempre, un loco, un loco para cuya consciencia urente terminó por abrazarlo, y esta vez, sin remedio alguno, porque esta vez, Jeremías al fin pudo comprender su destino, su destino de irresoluto loco, ahora solo y desgraciado, sí, sí, entendió que él jamás sería el salvador, jamás, era Sócrates, indefectiblemente que era Sócrates, era él a quienes los filósofos del siglo pasado referían, "llegará un salvador, pero será en la tercera generación", Tobías, Jeremías, Sócrates. sí, y no Zacarías, Tobías y él, Jeremías, esa, esa era la lógica correcta que al fin el pobrecillo, ahora loco entendía, el destino de los anacoretas se había burlado de él. No había nada por hacer, rasgó sus vestimentas y entregó al niño a su propio destino. Sí, sí, indudablemente que ese sería el salvador, Sócrates Jeremías, hijo de Sara Jerusalen, una inocente prostituta, y de Isaac Jeremías, un loco, un peregrino loco que esa misma noche empezó a caminar su propia degradación". (Octubre 22, 2014)


Víctor Abraham en: Degradación humana. Lima, 2014

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Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

martes, 28 de octubre de 2014

Capítulo XXVII de la "Degradación humana"

Años después Jeremías siguió transitando su propio destino. Fue entregado a los cuartos de confinamiento para desquiciados que le fueron asignados: mojigatos, locos y reducidos escombros de seres irracionales fueron por años sus únicos y últimos acompañantes. Afuera, todo seguía igual, o peor tal vez, puesto que la fiesta revolucionaria que pudieron iniciar en su momento duraría poco tiempo para su generación,  ya que muchos inconformes, luego, fueron recuperados por la sociedad que ellos mismos pretendían cambiar. La realidad había corrompido sus ilusiones, quemado sus esperanzas y debilitado su fe. Quedaba ahora, una sociedad asentada sobre deleznables cimientos donde el consumo, el aburrimiento y la hipocresía serían sustentos permanentes para cada noche de convenciones sociales, sí esta misma sociedad que se presentaba al frente suyo, era distinta a la que había idealizado, Pero, ¿qué podía hacer?

Sí, sí ellos mismos con los que había planeado en cada noche de su juventud sendas conspiraciones y acciones de bien, decidieron no materializar la utopía, decidieron no seguir más, consentían todo esto como estúpido, porque ello era imposible, era difícil seguir, "todo es ahora diferente", solía decir muy a menudo el "gringo", compañero de celda, sin embargo él, Jeremías, el pobrecillo de Jeremías, seguía aferrándose a la idea que aún todo podía ser diferente, sin embargo la realidad de su prisión le devolvía a la misma angustia de la sinrazón, y entonces otra idea tomaba forma en él, y es que estaba seguro que mientras estuvieron de pie, sí, su propia generación, provocaron una saludable crisis, provocaron muchas tomas de consciencia, impulsaron fe. Gracias a ellos y a sus convicciones - mientras duraron, muchos recordaron algo que comenzaron a olvidar, que simplemente el mundo estaba mal planteado y que debía ser mejor.

"Si observáramos con atención crítica", solía decir de vez en cuando con severa autoridad, la misma que ya no tenía, "entonces advertiríamos que aquella prosperidad material y falaz de la que tanto sacan lustre muchos se ha levantado hoy a expensas de lo espiritual, de la sencillez y del abandono de lo bueno".

Solo un muchacho flaco y escurrido que de vez en cuendo se sentaba a escucharlo - según refieren las notas que él mismo escribió por esos años- entendía muy bien la situación,

pero qué podíamos hacer, sino una cosa... salir a la calle y pintarrajear los muros del cuarto de confinamiento, hecho nada razonable dadas las condiciones en las que nos encontrábamos todos. (mayo 16, 2034)
-¡Estás loco, ya no razonas bien!- gritó hoy alguien con voz gangosa y apagada del otro lado de la puerta. (Creo que era el cuidador de los pasillos). Sí, alguien, al escuchar mis tormentos me volvió a vociferar, -¡Estás loco, ya no razonas bien!- (mayo 24, 2034)
Escuchar esto era muy común en la celda de confinamiento de Jeremías, sin embargo, y aún lo recuerdo, sí, porque recuerdo muy bien las notas que mi padre dejó escrito esa misma noche, y que hoy he transcrito para este cuaderno de La degradación humana.

"Este pensar" -dije entonces con firmeza, sí, con la digna firmeza cuerda que aún me quedaba-, "es el resultado de la confusión y la brutalidad de la experiencia que ha devenido producto de compartir con los de abajo, los humildes, aquéllos sin casa y sin nombres, los del montón, aquéllos que están lejos de quienes toman las decisiones y programan las angustias orquestando mentiras y proveyendo facilismos y confort a medias, sin nadie que los frene. Éstos - añadí luego-, son los tejedores de esta gran mentira social que hoy otros siguen. 
"Este pensar" repetí - pero esta vez más fuerte-, "es el resultado de compartir con aquéllos que sólo se limitan a materializar estos programas y a sufrirlo, a sufrirlo todo". 
El desquiciado aquella noche, que según me decían era yo mismo, seguía riéndose estruendosamente orgulloso de haber dicho su verdad, pórque era verdad: había dicho mi propia verdad, hecho que me hizo sentir el ser más infinitamente feliz de la prisión en la que me encontraba. Sí, sí, el eco de las carcajadas remecían los demás cuartos de confinamiento. Era mayo, afuera llovía. (mayo 24, 2034)

(De: La degradación humana. Lima, 2014)

Víctor Abraham

domingo, 19 de octubre de 2014

Jeremías aconseja a Sócrates. Capítulo XL del Libro de "La Degradación Humana" Lima, 2014

Jeremías aconseja a Sócrates.

Me había mostrado un fragmento de su poema. Procacidad completa. No me decepcioné, no, lo entendí. Entendí que su joven vida, y aún impetuosa no sería aún capaz de entender lo que yo pensaba en ese momento, en fin. Le pregunté, "¿Por qué has escrito eso?". No dijo nada, guardó silencio. Entonces le noté asentir ligeramente la cabeza en señal de culpabilidad ligera y de vergüenza. Es raro sentirse de pronto como sujeto de culpabilidad y de justicia a la vez, pero era verdad, así me sentía. Sócrates, mi hijo, que anhelaba tanto ser poeta, estaba allí parado frente a mí, sí, verlo de pronto entrar con la llevaba erguida, y a los pocos minutos: nada. Por un momento no dijo nada. Esto me hizo recordar las interminables pláticas con mi padre, sí, nada más que con el viejo Tobías, un moralista por excelencia.

***

Me quedé perplejo por un momento mirando al vidrio de la ventana que estaba frente a mí, y sentí de pronto un ligero viento. Vi lentamente en mis recuerdos. Buenos Aires, Septiembre de 1992, sí allí - como diría mi abuela- a un canto de la mesa pequeña estaba sentado y de pie mi padre, su camisa a cuadros y su pantalón beige aún me parecían alegorías vívidas. "No importa quiénes seamos, o cuál sea nuestro nombre o apellido, ni siquiera nuestra procedencia ni nuestro estrato o piel artificial que intentemos llevar cada día para impresionar a otros u otras, no, nada de eso importa más que nuestros actos, ¿me has entendido? Escúchame hijo mío, poco importa el hecho de ser mayores o menores en edad o en estatura física, y si nos critican por lo que parecemos, o hacen halago de nosotros sin conocernos, no, eso no debe importar, total, esas muestras sólo son apariencias pasajeras. Lo más importante, sí, sí, lo más importante Jeremías, es ser nosotros mismos y esmerarnos cada día en mostrarnos así. ¿Me has entendido, verdad?" "Los actos, los actos, sí, sí, ya sé, ya sé que me vas a decir que son los actos los que determinan todo, y que las palabras, las interminables palabras nos ayudan, dan fe y esperanza también, Te he escuchado decir esto siempre, tantas veces, tantas veces que ahora lo sé, lo sé muy bien papá, lo sé muy bien, sé muy bien, lo que debemos ser, lo sé".

Nuestros diálogos simétricamente iban de una dirección a la otra, yo lo miraba, él me observaba, las palabras se iban sucediendo - a veces verticalmente, otras horizontalmente, los tonos casi siempre variados, se tornaban gentiles y alegres, a veces un poco duros y ásperos, pero entendía que así mi padre demostraba su afecto, y eso, eso era suficiente para sentirme protegido. Sus nobles palabras eran sinónimo de protección y de amistad, más que padre e hijo, éramos un viejo sabio y roído por el tiempo, y un pedacito de pequeño niño. Hablábamos, y hablábamos a veces también con el silencio, nuestro silencio, silencio que era suficiente para saber que hablábamos de lo mismo, o al menos que nuestra intención era la misma. En un extremo de la esquina amarilla, frente a frente separados por una cuadrada mesa sobre la cual se esparcían muchos periódicos amarillos y viejos, yacían conversaciones, agradables conversaciones, afuera el viento silbaba y las olas del mar se estremecían a cada golpe invernal de septiembre. Cómo amaba a mi padre, cómo recordaba al viejo Tobías, sí, justo ahora cuando yo era lo que él fue en su tiempo para mí, justamente eso, un padre.

***

 "¿Cuál es el punto de inspiración de tus escritos?". Su pregunta me atrajo otra vez, me regreso al momento en que nos encontrábamos, al diálogo, sí, porque debía ser así, entre un padre y un hijo siempre debía haber diálogo.

"Las observaciones que recojo al salir a la calle, toparse con la gente común y sencilla, observarlos, escucharlos, acercar sus figuras a nuestras miradas, a veces de niños, de chicos, de chicas, de hombres viejos como yo, porque sí, hay una gran verdad en ello hijo, de la gente mayor es de quienes más se aprende porque su proceder lleva sabiduría, cuanto más si leen, en fin. Toparse con desconocidos, la soledad, y así, hay tantas cosas de las que al final uno aprende. ¿Sabes hijo?, hubo una vez en que un poeta, sí, un viejo poeta que dijo cuando yo era joven, "que los hombres de la escritura escribían a partir de cosas que le pedían prestado a la vida de las personas".

"Pero, por qué has escrito eso", repetí. Añadí luego, señalando la hoja que me había mostrado, "¿crees que un poeta deba usar un lenguaje procaz en sus escritos?".

"Yo pienso que sí, que el arte no tiene reglas".

"¿Quién hace esto?".

"Charles, no has oído hablar de él"

"Me imaginaba, ya veo".

"Pero no es que me base en ello, uno va madurando"

"¿Crees que el lenguaje procaz es sinónimo de maduración? Tienes que acercarte a los maestros, no para imitarlos, sino para conocerlos, conocer sus pensamientos"

"No te digo que es bueno escribir así, pero tampoco es bueno forzarlo. Mi escritura es libre, no tengo reglas, pienso que la literatura no debería tenerlas".

"No quiero que seas como los de mi generación. ¿Sabes? por esas épocas también la poesía se había vuelto muy superflua, y eso se debía a que el alma también era superflua, todo era superfluo porque se carecía de sentido, de sensibilidad real, un alma ególatra jamás puede hacer un arte bello ni inspirarlo. Fíjate que antes, todavía mucho antes de que mi generación subsista, el escritor escribía por convicción y se entregaba a ello, aunque eso lo llevara a convertirlo en un contestatario de la vida, eso lo sabían estos grandes hombre y mujeres, y a pesar de ello escribían desde el silencio o desde la soledad. Querido Sócrates, un poeta desde que empieza a hacer su primer bosquejo sabe que es un poeta, al margen de la opinión externa, un poeta aprende de un maestro para superarlo a partir de su primer acercamiento, un poeta jamás se desdice de lo que escribe y piensa en todo caso hace. Lamento, y te lo reafirmo otra vez que mi generación no te haya dado buenos ejemplos de escrituras verdaderas, nuevos insumos, como los que si llegamos a recibir nosotros, aunque lamentablemente ya para ese entonces nuestra visión del mundo se había hecho simplista. Hijo, sé tu mismo, y marca la diferencia, de lo contrario sé un Bukowski si quieres, o un Vallejo. Total la decisión de progreso y de originalidad sólo la marca el hombre. Está en ti, ser tu mismo. Ser un poeta sincero o no, nada mas que eso. Si hay algo cierto, eso está contenido en esto: "Vive primero, vive existencialmente, nada más que ello, y luego, luego escribe lo que puedas a partir de tus propios sentimientos. Es todo lo que tengo que decirte. Así que ánimo hijo mío".

"Uhm, padre, me conmovió lo todo lo que dijiste, ahora siento tristeza porque mis escritos no valen,
eso siento, solo me queda trabajar duro, muy duro".

La generación de Jeremías

"Sócrates, Sócrates, hijo mío, conocí a un hombre una vez cuando era como tú, joven, y empezaba a hacer mis primeras anotaciones, que me dijo, "camina primero, y luego correrás". Sí, cuando tenía tu edad, quise demostrar a mi generación que existían muchos adolescentes y jóvenes como tú atrás de nosotros, que debíamos apostar por ellos porque también eran talentosos y por tanto debían ser reconocidos también. Fue un batallar duro, y no sé si se logró al fin porque en cada generación siempre subsistirán charlatanes y truhanes dispuestos a distorsionar y enceguecer la mente de las nuevas generaciones".

"Creo hijo, que toda generación adulta debe reconocer el trabajo de sus jóvenes. Yo pertenezco a una generación que vivió encasillada en el silencio por más de diez años. Fueron años de represión, la era tecnológica aún estaba lejos de ser lo que hoy es, y de alcanzar la magnificencia de la que hoy goza. Durante este tiempo nos acostumbramos a que se nos diga qué hacer o qué no decir, nos acostumbramos a ser conformistas; nuestra adolescencia fue acaparada por una época de dictadura, y muchos se criaron bajo esos estigmas. Eran los años de 1990. Varios de esta generación sólo aprendieron a hacer lo que en las escuelas les enseñaron. Nunca se les enseñó a cuestionar ni a criticar, y cuando quisieron hacerlo, ya era tarde, todo era parte de un inmenso boomk comercial y pragmático, donde la razón utilitaria terminó aplastando al ideal de ser mejor. El odio empezaba a ser inminente, y los juicios y razones valorativas, la crítica empezó a deformarse hasta convertir a las personas en sujetos de hilaridad y comedia del otro. Ese lenguaje procaz y simplista que hoy me has mostrado, no es sino el fruto de lo que mi generación les ha legado".

Me escuchaba atentamente, escuchaba aquel funesto relato. El muchacho me tenía cariño, eso era indudable, no sólo - y pienso ahora- por el hecho de ser su padre, sino por ser su amigo porque eso éramos al in y al cabo, luego de la muerte de Sara, su madre, éramos amigos".

"Pienso, hijo mío, que no fue ni es culpa de mi generación. Fue una maquinaria más grande, fue una peste, así debía ser, así debía ser para que el hombre tome sentido a su existencia", asentí. "A veces me da pena ver que sólo pocos pudimos sobrevivir a esta barbarie caótica del absurdo relativista de esos tiempos, solo pocos pudimos salvaguardar nuestra integridad moral y optimista.  Muchos de aquélla época se casaron pero al poco tiempo maldijeron a sus parejas, abandonaron sus familias, otros tomaron vías no tan convenientes como el odio y la desidia indiferente, algunos se refugiaron en el nihilismo hasta acabar con sus vidas, unos se hicieron profesionales, pero no despertaron mayor conciencia en los demás, al contrario los cartones solo sirvieron a su propio individualismo, y cuando se dieron cuenta de lo que equivocado que estaban, ya su existencia los había devorado. Hubo gente, amigos, que prefirieron encerrarse en sus burbujas egoístas, en fin eran otras épocas. Sé que a estas alturas la sociedad se ha vuelto más destructora consigo misma, pero también, sé que hay jóvenes dispuestos a seguir batallando éticamente. Sócrates, el avance del espíritu era pobre en mi tiempo, sin embargo sé que ahora es distinto y mi corazón se llena otra vez de optimismo al sentir a diario a tantos jóvenes como tú que han ido asumiendo posiciones críticas y conciencias positivas frente a lo que les rodea. Eso es muy meritorio, ¿no crees? Así que hay que impulsar esto. No debemos permitir que esta sociedad joven se disocie y se desencante otra vez".

"Padre, las posibilidades de salir adelante en esta vida llena de envidia y competencia sucia están latentes siempre", me dijo. "Lo sé", dije. "Costará, pero te aseguro que la juventud cambiará. Pisará muy bien el territorio de sus vidas". Añadí, "Necesitamos obreros del conocimiento y de espíritu también".

"Sí, así es, Recuerda esto siempre: que el trabajo de la escritura encierra una especie de pasión, de cariño por lo que se escribe, de continua terquedad y fascinación, de sacrificio y compromiso para con el próximo, de entrañable sensibilidad, y de generosa comprensión, pero también - y sé muy bien ello- conlleva en sí misma cuotas de responsabilidad, de heroísmo épico y de defensa del bien común, defensa de un bien que se proyecta en las palabras. En suma, la escritura es un trabajo arduo porque implica trabajar métodos, no solo de construcción sintáctica y a veces semántica sino también de pensamiento reflexivo. Un escritor debe concebir la escritura como un trabajo, como un oficio tenaz tan igual como lo es la enseñanza y el periodismo. Un escritor tiene que concebir vida en sus palabras, imprimirlas con dosis de inyección emotiva. Un escritor debe hurgar, está obligado a hurgar en la historia, en la filosofía y en la psicología para aprender más, para nutrirse más, debe escuchar a sus maestros, esos viejos creadores de la palabra que se entregaron en su tiempo como paladines de la paz y la justicia a través de su trabajo escrito, en fin. Luego, la escritura implica un caminar, un reconocerse a sí mismo como sujeto de imperfección, pero que se puede ir limpiando espiritualmente de sus múltiples desasosiegos sólo con la capacidad del saber escuchar y atender a lo más sencillo y simple del orden natural de las cosas, sí, yo pienso que la escritura es un camino, un arduo camino que se decide recorrer un día para toda la vida desde el silencio propio para hacer de su existencia una parábola que sirva luego a las generaciones venideras, sí, sí, eso mismo es la escritura una suerte de parábola del sembrador".

La tarde se venía apacible tras el acogedor diálogo. Hojas verdes eran levantadas por el viento y caminaban.


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú. Víctor Abraham les saluda.

jueves, 9 de octubre de 2014

La escritura de la memoria de Patrick Modiano

¿Qué significa que hoy, a primeras horas de la mañana el nombre del francés Patrick Modiano, haya dado la vuelta al mundo al ser el nuevo laureado por la Academia Sueca para este año 2014?

De 65 años, este escritor de padre judío italiano y madre belga inscribe su nombre al lado de los catorce franceses que le precedieron desde Sully Proudhome, en 1901, hasta Jean-Marie Gustave Le Clézio hace seis años, 2008. Sí, el premio Nobel de Literatura ha recaído hoy en este escritor que según la Svenska Akademien, ha llevado su escritura por una suerte de «contra historias», sí, contra historias  de varios barrios parisinos, muy marcados por catástrofes también históricas. El portal del diario español ABC.es , resume así parte de su trabajo, "El novelista se «pierde» corriendo tras las sombras de oscuros personajes cuyas ambigüedades hablan de las ambigüedades más atroces de personajes emblemáticos, protagonistas de siniestras historias bien históricas, durante la ocupación, durante la guerra de Argelia, durante las sucesivas crisis de una Francia errante por las oscuras aguas de una grave crisis de identidad".

Siguiendo esta sinopsis anterior breve de su trabajo se tiene entonces que estamos frente a un hombre que atrapa lo inatrapable, sí esa experiencia horrenda que no se quisiera recordar ni tener siquiera registro de ella. Sin embargo, como buen escritor, éste se vale de la escritura para intentar asir esta experiencia y retenerla para siempre, guardándola en la memoria, obligándola a quedarse almacenada en ella, experiencia humana caótica que solo desearía entregarse por completo a una amnesia efectiva. Y al decir esto, me lleva a recordar e intentar parafrasear las palabras de la escritora inglesa Doris Lessing, que en el prólogo de su libro, "El cuaderno dorado" deja por expreso esta sentencia,  “Que poco he logrado decir la verdad, que poco he logrado de toda esa complejidad, cómo puede esa cosa pequeña y pulida ser verdadera, cuando lo que experimenté era tan rudo y aparentemente deforme y sin modelar”.

Indudablemente, que si algo sabe manejar muy bien el escritor, es su capacidad de percepción aguda para atender a los detalles, y absorber a partir de allí los instantes de tiempo, por más pequeños e insignificantes que parecieran ser para el común denominador,  con el fin de volcarlos a hojas interminables de escritura. Esto es ya conocido, todos sabemos ello, sí, sí, sabemos como opera el escritor, o sino lo intuimos. Pero, en este caso cuando hablamos del trabajo de Patrick Modiano, estamos frente a un caso distinto, y muy poco visto, alguien para quien los destinos humanos no le son poco irreconocibles, para él estas suertes de existencias inasibles, no capturables ni atrapables, pueden retenerse en la memoria, en los registros de la memoria.Por tanto, toma forma y compatibilidad la apreciación que hace el diario español, añadiendo, "sus novelas comienzan siempre con la búsqueda de lejanas «raíces» de oscuros personajes perdidos en la historia íntima de seres perdidos y descarriados."; para luego terminar acentuando, "Se trata del triunfo espectacular de una carrera consagrada esencialmente a reescribir algunas de las páginas más oscuras y siniestras de la historia de Francia. El padre de Modiano  fue un personaje oscuro, muy relacionado con traficantes y policías que trabajaron e hicieron grandes negocios vendiendo de casi todo -mercancías, hombres, mujeres- al ejército de ocupación nazi. Modiano hijo nació en 1945. Toda su vida y su obras están marcadas por esa historia paterna." (Ello confirma, esa óptica psicoanalítica que yo también comparto, y que dice, que las primeras esperiencias determinan el sentir y proceder futuro.)

Pero qué significa «por el arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más inasibles y descubierto el mundo de la ocupación», motivo del premio. Uhm, pienso, pienso a partir de estas interrogantes, ¿qué se puede pensar por arte de la memoria?¿destinos humanos inasibles?, e inclusive, ¿mundo de la ocupación?.

Ello me lleva a plantear dos cosas, por un lado: las vivencias humanas no pueden ser atrapadas vívidamente porque le pertenecen a la memoria sin espacio ni tiempo. No se puede volver a vivir una misma situación, de allí el hecho de su no aprehensión y difícil evocación tan igual como resultó en su estado inicial. (percepción, también hecha por Lessing). Tal vez los libros constituyan intentos por atraparlas, por atrapar esas vivencias. Sin embargo,  existen detalles, detalles realmente puros y humanos, que resultan difícil ser cogidos y adheridos, salvo por los instantes circunstanciales del tiempo que transcurren dejándolos para siempre en la memoria de lo vivido.


Por otro lado, el mundo de la ocupación, me lleva a pensar en una posibilidad de identidad y filiación hacia  un algo o hacia un todo, un sentido de aspiración a negarse a no dejar de pertenecer a algo. Se pertenece, eso es innegable, de allí los diagramas de Venn y Euler, se pertenece a algo, a la familia, a la identidad consigo misma, al territorio, e inclusive a las mismas experiencias pasadas. Sí, el mundo de la ocupación que hoy ha tomado por observación la Academia para premiar a este laureado, va por allí, por el hecho de crear imágenes y guardarlas en la memoria a partir de la pertenencia a la que se ha sometido, sino en cuerpo por lo menos en recuerdo de un pasado duro y horroroso que no se estaría dispuesto ma repetir, de eso estoy seguro.

Habrá que leer ahora, El lugar de la estrella -1968-; La ronda de noche -1969- y Los bulevares periféricos -1972-, trilogía de la ocupación nazi en Francia, y primeras novelas, en fin. En todo caso, bien por las letras francesas. Por lo demás, a seguir leyendo.

Para mayor información ver: 
http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/10/141009_ultnot_premio_nobel_literatura_2014_patrick_modiano_jp

http://www.abc.es/cultura/libros/20141009/abci-nobel-literatura-201410091238.html

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

lunes, 6 de octubre de 2014

Puentes para un mejor desarrollo ciudadano

Opiniones, comentarios, ácidas palabras y procaces lenguajes que transitan desde un descontento común hasta convertirse en ofensa a la estima de la persona. Opiniones al fin y al cabo. He escuchado siempre decir que a veces nos equivocamos al momento de poder expresar una intención, sin embargo este escrito que hago llegar NO TIENE SELLO DE FE DE ERRATAS, sino al contrario para reafirmar el motivo de mi decisión de apoyar con mi voto una candidatura, que a juicio mío y honesto, me parecía la más acertada al margen de cualquier disyuntiva ideológica, total, se debaten y discuten las ideas, mas no se impropera con injurias desmedidas ni desatinos lexicales a las personas. Detesto cuando alguien hace escarnio de las ideas y razones del prójimo. Me pregunto, ¿dónde está nuestra cultura ciudadana y alturada para justificar nuestros reclamos o descontentos?¿dónde quedamos ubicados culturalmente dentro de nuestra propias sociedad, si no somos capaces de expresarnos alturadamente?, no, no puede ser que caigamos en la barbarie del lenguaje cuando algo no sale cómo queremos. Ejemplo cívico y ciudadano.

Acabo de escuchar muchas opiniones regadas por las calles, o lugares dónde paso, inclusive el establecimiento de comida que suelo frecuentar de noche no se salva de opiniones un poco subidas de tono. Regreso a casa, y veo al abrir mi bandeja de mensajes que está llena de improperios. Uhm, entiendo, entiendo mucho, y veo, percibo una indignación ajena- aunque fuera de lugar y de contexto-, supongo - y pienso-que es natural, sí, es muy natural que la gente hoy en día no crea, no confíe, es más, desestime la posibilidad de volver a mostrar un respaldo (Uhm, y supongo que es normal que la gente abandone su esperanza propia), sin embargo no debería ser así, no deberíamos actuar así, ¿no se supone que vivimos bajo una democracia?

Es bueno saber que hay alguien que cuestiona y no sigue por seguir. La critica y la razón - y sigo pensando convencido en ello- son ante todo capital de una sociedad si quiere progresar., de allí mi interés en difundir siempre la importancia del cuestionamiento primero interior, y luego exterior. Me agrada, me agrada mucho que esta sociedad en la que vivo pueda emitir su opinión, pueda juzgar. Es cierto, es cierto, le decía a decía a un joven amigo hace poco, cada quien es libre de expresar su opinión al margen de los decires ajeno, sin embargo el canal y la forma importan mucho. Eso es lo más importante para un diálogo alturado.

Dije una vez, y lo escribí en una de mis notas, que uno debe ser uno mismo en donde se encuentre y con quién se encuentre, sí, ser auténtico y transparente vale mucho. Añadí luego, en aquella ocasión que si esto era posible de trabajarse al interior de la consciencia propia de los ciudadanos entonces estábamos caminando bien, puesto que la perfección sólo subsiste en el alma, y trasciende con ella, cuando se sabe y se entiende conscientemente que ésta no camina sola, sino de la mano de la sencillez. Ser humilde ayuda mucho, y no se confunda la humildad con el pasivismo, la permisividad, o la mediocridad, no, ser humilde o sencillo, implica reconocerse que mientras uno está vivo no está acabado en la perfección ni ha aprendido los secretos de la existencia, por tanto es susceptible de fallar y equivocarse para aprender de su error mismo y ser así mejor persona.

Si alguien perdió hoy, no fue por mi culpa, ni por la culpa del pueblo de Lima, fue por su propia soberbia de quien alimenta su ego de ello. Yo no voté por un ladrón (Uhm, lamento que calificativos como estos no sean meditados y razonados previamente), no, yo voté por un gestor de obras comprobadas. Esa es la verdad, voté por el Sr. Castañeda Lossio porque simplemente, y ya lo dije con anterioridad, una ciudad grande y cosmopolita como Lima necesita, nos guste o no, gente con capacidad y experiencia de gestión. Para esto, mi decisión partió de una honda reflexión, no necesité hacer proselitismo previo ni ponerme un polo amarillo o ir a un mitin de campaña. Si lo hice fue por ser fiel a mis convicciones, convicciones de que la sociedad no puede vivir de odios ni mofas absurdas, tiene que volver a confiar, tiene que cambiar, leer más y preocuparse más por alimentar el espíritu, no por sermones, sino por discernimientos reflexivos. Yo creo en la regeneración humana, pienso mucho en ella, y mis esfuerzos cognitivos y experienciales los encamino a consolidar ello, a intentar demostrar ello, esa es mi gran teoría en la que vengo trabajando desde muchos años, y hoy más que nunca, al percibir estas crisis colectivas no podía abandonar ello, y dejar que las palabras se desangren y desarmonicen por sí mismas en las bocas y labios ajenos. Cuando alguien cree en algo firmemente no puede desdecirse ni abandonarse a la noria de la sinrazón.

Por otro lado, pienso y comulgo muy bien con la óptica del Sr. colega periodista de El Comercio, Mario Mejía Huaraca, que si hoy ganó Castañeda entre las muchas razones fue, porque hizo obras, porque fue prudente en su diálogo - el cuándo y el dónde vertir las palabras-, porque fue - y ello queda demostrado una vez más que el atacado siempre es visto como victimizado- eso mismo victimizado, y que bueno porque esto indirectamente nos dice que las personas sí se solidarizan, aunque el orgullo a veces impertinenete, no quiera hacer que la persona se pueda reconocer como tal, como sujeto de solidaridad. Pero, sobre todo el antivoto que la misma oposición sembró en la ciudadanía sumada a un matiz, ya dicho con anterioridad, de soberbia, en fin.

Mañana volveré a las aulas, a dictar mis clases, como cualquier ciudadano común, pero me alegrará decirle a mis estudiantes una vez más que la soberbia y el encono no pudieron imperar, es más, jamás deberán imperar en sociedades tan frágiles emocionalmente como la nuestra. Espero me entiendan, caso contrario saludaré y respetaré su decisión personal de quedarse con el mejor final, sin embargo a pesar de ello, me sentiré contento de saber que existen jóvenes adolescentes que cuestionan y eso me dejará tranquilo una vez más.

Pd. Cito el portal web de Mejía Huaraca para su propio análisis,http://elcomercio.pe/politica/elecciones/que-gano-luis-castaneda-lossio-aqui-cinco-razones-noticia-1761885?ref=nota_politica&ft=mod_leatambien&e=titulo

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú. Víctor Abraham les saluda.

sábado, 4 de octubre de 2014

Palabras de un ciudadano

No pienso anular mi voto, jamás he sido partícipe del voto en blanco: quienes promueven ello, lo hacen porque simplemente ni fu ni fa con lo que pase afuera. Y si digo esto, no es porque se trate de un asunto de democracia participativa porque ésta no existe en sí misma, más allá de lo que pueda significar una categoría nominal. Decía Saramago, y en esto coincido mucho con el autor de "Ensayo sobre la ceguera", que la democracia en sí misma no tenía existencia ni calidad, dependía mas bien del nivel de participación de los ciudadanos. "Democracía -y parafraseo sus palabras- es apariencia, es para los ricos, donde prima el factor riqueza, no el conocimiento, no la sabiduría, no la sensibilidad ni la libertad". Si refiero esto, es para delimitar términos y significaciones, y nos quede claro esto, de democracia participativa que los teóricos de las Ciencias Políticos andan inventando. 

Escribí, y me pronuncié, ya una vez en contra de la revocatoria del año pasado, sí, sí esa promovida en Marzo porque sencillamente no creía pertinente un desatino como éste, como el desaforo de una gestión municipal cuando esta aún estaba pleno ejercicio institucional. Aún había tiempo por culminar, el ciclo no estaba cerrado. Hoy las cosas son distintas, son otras.

Escribí en ese entonces, "Aquí el problema no está en que si alguien actuó mal, o si de dio cuenta tarde que debía actuar bien, no aquí no está la raíz del problema, sino en el egoísmo y el rencor con que muchos han actuado al sentirse despreciados o desairados, tal vez hasta incomodados" ( y sigo pensando esto aún, los individuos actúan movidos por el odio y el rencor producto de sus propias frustraciones de poner su confianza en personas que pueden ser susceptibles de fallar) . 

Pensé inicialmente, no promunicarme respecto a los comicios electorales de mañana, ya que no creía muy necesaria mi participación. Sin embargo, visto los últimos días de agitación política en Lima e intento de manipulación joven por ciertos sectores proselitistas, acostumbrados a mediar entre la hipocresía y la utilización mediática de jóvenes, tomé la decisión de manifestar abiertamente mi posición. Hice un alto a mis escritos de La Degradación Humana, y decidí compartir esta semana algunos de ellos entre amigos y conocidos de las redes sociales. MIS CONJETURAS no se equivocaron, confirmé mis sospechas,por un lado, la gente está harta de la manipulación, de la mentira y del silencio asolapado, y por otro- y esto es lo más preocupante- subsiste una pasividad frívola joven por no cuestionar, a partir de la reflexión, y ser mas bien condescendientes con esa propia manipulación externa que de sus consciencias usa. 

Yo le digo Sí, a la señor Castañeda Lossio, porque es, nos guste o no, un hombre con capacidad de gestión comprobada. Claro que también pueden haber otros, no dudo de su capacidad, sin embargo, me quedan muchas dudas sobre su procedencia y lo que han hecho: a las personas las conocemos y les tomamos respeto o consideración más por sus actos férreos y decisiones al margen de toda crítica maldiciente. Si refiero todo esto es porque las críticas, cuando van acompañadas de la desidia y del hablar por hablar, no encuentran verdad, sino al contrario acaban por entramarla y la mezclarla con otras emociones que nada tienen que ver con el buen juicio racional.Total, aquí no está en cuestionamiento lo que convenga o no, a alguien como yo, a pocos como los otros, sino lo que convenga a todos, al pueblo de Lima, en primer lugar. 

Al referir esto, no hago proselitismo político en favor de nadie porque sencillamente no me interesa coaligarme con ninguna tendencia, creo convenido más bien en la libre consciencia y en la determinación a partir de una conjetura analizada previamente. Y no me interesa para ello, para expresar lo que pienso, tener puesto un polo verde o amarillo o con estrella o con ningún otro símbolo o color para tomar una decisión, el poder político nunca me ha seducido, sin embargo, hoy de cara a estas elecciones de mañana, y reflexionado mucho respecto a lo hecho por esta gestión municipal. Una ciudad grande y cosmopolita como Lima necesita, nos guste o no, gente con capacidad y experiencia de gestión. 

Por eso INSTO a amigos, estudiantes, familiares, y toda persona vecina en posibilidad de sufragar A HACER un VOTO no llevado por lo leído o lo escuchado fatuamente, sino decidido, decidido y convencido de que lo que hoy se necesita es desarrollo urbano. OPTEMOS POR un voto consciente, al margen de cualquier cartel o propaganda mediática. Total, y ya lo escribí una vez -y sigo sosteniendo lo mismo-, resulta fácil  salir a la calle y protestar diciendo, "no más corrupción", cuando sin embargo se forma parte del partido político contrario al que se critica como también fácil es ser un opositor mediático o cuando se tiene un respaldo político y partidario detrás, y lo que es mayor, se tiene la certeza que siempre hay seguidores detrás, seguidores que no cuestionan sino hacen precisamente esto, "seguir", en fin, quien esté libre de pecado, tire la primera piedra.

Decidí mi voto, y apoyaré a CASTAÑEDA LOSSIO!

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Capítulo XII de La degradación humana.

Sabes?, veo y percibo últimamente mucho odio en muchos sectores de la gente joven que van desde palabras hasta actos, injurias. Se supone que este conglomerado nuevo debería ser fresco y rebosante de ideas progresistas, pero no, no hay nada de eso en la gran mayoría. Las pocas ideas progresistas que se intentan dibujar en el grueso social de esta población que hoy tiene el presente en sus manos están lejanas de ser coherentes, y esto sí que es un problema. Existe mucha desidia y frivolidad, se ha hecho de lo material una figura tremendista. Este odio sistemático y relativo se ha encauzado gracias a los malos ejemplos de los mayores. Esta sociedad de hombres mayores ha intentado seguir sus propios derroteros, también equivocados, por muchos años alejados de la realidad. Pienso que su generación siempre ha estado de espaldas a la realidad, mucha preocupación ególatra, mucha necesidad y ansias de poder, pero poco sentido de caridad, y digo esto porque no han sabido atacar el mal general que hoy ha desbordado en una corrupción democratizada, ese mal que radica en la consciencia ciudadana. No se ha cuestionado el aspecto moral y ético de la conducta ciudadana, y hoy, cuando se la quiere hacer, ya no se sabe simplemente cómo hacerla.

Y esto dicho, me lleva a pensar curiosamente que en el amplio sector popular de esta comunidad las ideas y análisis sean muy pobres, los debates sean muy superfluos, y los pocos ideólogos y analistas existentes tengan que vender sus ideas por una cátedra universitaria o un cargo político. La educación superior sigue bajo ese modelo clasista, y dudo de que los enormes teóricos puedan hacer algo por esta sociedad mayoritaria desde estas clases sociales porque simplemente - y seamos francos-, a éstas no les interesa, por ende los conocimientos de calidad están vedados para los amplios sectores, merced de la clase económica y  académica. Los encauzamientos, y percibo mucho ello, hacia algún bando de opinión siempre tienen que llegar a confrontaciones que dañan la imagen del contrario y victimizan su estado de ciudadano: se hace leña del árbol caído, y esto francamente es desde ya una pena lamentable.

Sabes?, percibo - y esto es lo que más temo-, que este encono se generalice, que este encono forme y eche bases en el establecimiento de una sociedad de odio, en donde no haya cabida para el perdón, la reconciliación y la regeneración humana. Cuando un modelo de sociedad como ésta se implanta impulsada por mecenazgos e "íconos" creados por estos patrones entonces origina una necesidad abrupta de hacer daño de alguna u otra manera, y este hacer daño se extiende de pronto hacia la mayor parte de los ámbitos vitales: en el aspecto político y social, económico, familiar, escolar e inclusive dentro de las relaciones humanas mismas.

Si te digo todo esto es porque la otra vez (ya no recuerdo exactamente la fecha, pero a veces eso no importa, el tiempo es muy relativo, es impasible con la memoria, sin embargo es benévolo para retroalimentarnos con imágenes que nos angustian y causan desilusión porque ello hace que la reflexión se active, o en otras veces -triste consuelo de nuestra alma cautiva- admiración y ansias de volver a  repetir un mismo acto, en fin),.. te decía... que la otra vez volví a ver jóvenes en las calles, volví a ver pancartas y oír vociferaciones que se confundían entre arengas e injuriaciones. Personalmente, vi un vacío de consciencias generalizado, un miedo a perder algo, una necesidad de catarsis extrema e insidiosa, ¿libertad? o ¿libertinaje? ¿lealtad? o ¿remedos de lealtad? ¿democracia? o ¿desnaturalización de ésta? ¿fidelidad a la coherencia? o ¿desfachatez de ésta? ¿virtudes expresadas? o ¿miedos sembrados?¿consciencia de seguir? o ¿inconsciencia de no hacer nada?. Mira, mira Andrea, francamente yo no creo en alguien que sale a la calle y protesta diciendo, "no más corrupción y tolerancia contra ella", pero sin embargo forma parte de un partido político más contrario al que critica. El problema no está en que la gente salga a la calle y levante pancartas o denuncie hechos delictivos o corruptos, el detalle más bien está en el hecho que no se pueda ser capaz de sostener sus propias convicciones morales más allá de un tiempo mediático de cara a unas elecciones porque resulta más fácil y cómodo emplazar y juzgar cuando los ánimos están caldeados colectivamente, el reto está en sostenerlo, en sostener esa imagen de vigilante honesto todos los días a cada hora y en cada momento.

Por otro lado, resulta fácil ser un opositor mediático cuando se tiene un respaldo político y partidario detrás, cuando se tiene la certeza que siempre hay seguidores detrás, seguidores que no cuestionan sino hacen precisamente esto, "seguir". Todos podemos ser opositores, o simplemente no serlo, cada quien su decisión. Yo respeto mucho la decisión que las personas toman para seguir a otras sin cuestionarlas, pero no comparto sus acciones porque dejan mucho que desear. Me entristece cuando veo a mis contemporáneos, a estos jóvenes, que - sin darse cuenta- se convierten en agentes pasivos de otros cuyo espíritu vil socava sus corazones. Un joven no está hecho para escuchar y callar, o para ser usado mediáticamente. Ni siquiera, estos colectivos de dignidad ofrecen hoy en día transparencia real. Ya dije una vez, enseñen a sus menores a cuestionar desde las escuelas, enseñen a esos adolescentes y niños el valor de actuar con ejemplo y firmeza, enseñénles a ser justos y solidarios, díganles que esta sociedad esta llena odios, díganles que estamos inmersos en esta sociedad, pero que sin embargo no podemos, no debemos ser parte de ésta ni de sus ajusticiamientos absurdos, díganles que la ambición al poder corrompe. Enseñen a sus menores, y díganles que aún en las peores circunstancias hay esperanzas. Luego, pensemos en que si logramos que un niño y adolescente sea un cuestionador crítico, y no un simple seguidor y agitador de pasiones acaloradas habremos hecho más que salir a una calle y gritar, "corruptos".

Así tenemos Andrea, que un librepensador vale más, no porque sea un todista omnipresente (hay quienes incluso catalogan a este ser extraño de mezquino o indiferente a los actos colectivos), sino porque al menos allí en ese estado se goza más de la libertad plena y absoluta para decir y expresar abiertamente lo que uno piensa o lo que uno conjetura a partir de sus propias interpretaciones sin temor a una tacha, y precisamente no se tiene miedo a la tacha porque sencillamente uno no pertenece a nada, es decir no se está institucionalizado. Ellas, las instituciones, con todas sus atribuciones y membresías minimizan el pensar.

Por eso, un escritor no defiende nada, salvo lo que a juicio propio considera correcto y valorable, y es que sucede que yo no creo en los políticos- nunca creí en ellos-, menos aún en los abogados porque siempre, detrás de ellos, hay mentiras, mienten mucho y dañan las consciencias ciudadanas, usan su poder para influir sobre los otros, para comprar voluntades y juventudes: sus testimonios falsos son más grandes que sus obras mismas. Estas mentiras a la larga operan como inmensos "bonk" sobre las cabezas de quienes los eligen. Pienso convencido por ello, que un buen político o un buen abogado siempre tienen un sello de deslealtad y vileza, tanto así como decir que por estos tiempos, la palabra honestidad no está muy de moda que digamos- y creo que nunca lo ha estado, sería iluso pensar ello-, no obstante sucede que hasta a pensar que las palabras "coaching" o "colaborador" tienen más pegada.

Sabes Andrea?, yo pienso que todo esto que te he referido se está dando PORQUE PRECISAMENTE LA GENTE YA NO CULTIVA SU MENTE NI SU ESPÍRITU, no lee, y si lo hace no es lo adecuado ni conveniente, sí, sí, yo, Isaac Jeremías, también pienso eso, pienso que los individuos han olvidado que existen para pasar a convertirse en simples alegorías rutinarias que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Es triste esto, pero es la verdad, tal vez ello me lleve una vez más a refirmar mi tesis sobre el hecho de pensar - y de plantear- que ya inició, cual "peste" de Camus, nuestra propia degradación humana, aquélla que es probable de dar consistencia también a esas imágenes verbales tiernas que Alexandr Solzhenitsin afirmaba hace ya casi medio siglo, "Los hombres han olvidado a Dios, por eso todo esto ha sucedido".

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

jueves, 11 de septiembre de 2014

SUEÑOS DE LA REALIDAD.- LIBRO DE VÍCTOR ABRAHAM Por Ángel Valeriano

SUEÑOS DE LA REALIDAD.- LIBRO DE VÍCTOR ABRAHAM (*)

Por Ángel Valeriano (**)

Quizá él mismo sea el sueño de su propia realidad y aún no lo sabe, o prefiere no saberlo. Lo cierto de estos versos son los que reflejan al autor y su pensamiento. Muestran el ideal de un hombre que cree firmemente en que la realidad, por más dura que sea, puede cambiar, y puede llegar a convertirse en el más hermoso sueño.

Es inevitable desligar al autor de su obra, y en “Sueños de la Realidad” - libro que llega en un tiempo acertado-el autor se manifiesta tal y como es en su manera de pensar y ver la realidad actual de la sociedad en la que el hombre sueña con cambiar el mundo. Sueña con ser mejor cada día, sueña con ser más humano; sin embargo, sus actos lo hacen tropezar con esa terrible realidad de un mundo desprovisto de moral, un mundo desigual y egoísta, un mundo dañado y vilipendiado por quienes viven en él, convirtiéndolo cada día que pasa en un mundo tan pobre y cruel, en el que, lo único que no se puede ni se debe perder es: La esperanza. Así es, la esperanza es tal vez aquel sueño del que jamás se debe despertar.

Al leer los versos del libro “Sueños de la Realidad”, de Víctor Abraham, tengo la convicción de que aún hay hombres en el mundo comprometidos con el arte, la cultura, la filosofía, y por supuesto, comprometidos no solo por figurar o llamarse o ser llamados “Poetas”, sino que su compromiso va más allá. Como lo menciona él mismo: ”Mi compromiso está referido a la comprensión del espíritu y la búsqueda de un diálogo justo y coherente entre los individuos”.

Búsqueda de un diálogo, así es, la búsqueda incansable por la unión de la humanidad, la búsqueda desinteresada por lograr la mancomunión y el buen vivir entre seres de una misma especie.

Escribir unas líneas refiriéndose a un escritor o a su obra, es algo interminable, pero yo he querido decir estas pequeñas cosas como invitación a la presentación del libro de este gran poeta que es Víctor Abraham, quizá existan por ahí los aciagos pensamientos de quienes digan que lo halago por la amistad que me une con él, pero lo cierto de todo es que para mí, este autor y este libro es algo que el mundo necesita, necesitamos hombres de pensamiento, de convicciones férreas e inmutables, hombres que no se dejen llevar por un sistema consumista y avasallador, hombres libres y no atados a instituciones putrefactas donde se venden las ideas por obtener prestigio, o simple huachafería.Y qué mejor que la presentación de este libro se lleve a cabo en Los Viernes Literarios, reunión cultural que dirige el buen poeta Juan Benavente-durante veintitrés años ininterrumpidos-otro de aquellos hombres que osan enfrentarse al sistema corrupto y estupidizante, haciendo uso de la cultura, de la poesía, que cuando se escriben libros como “Sueños de la Realidad”, se convierte en un arma para luchar contra la inmoralidad, contra la televisión repulsiva, contra todos los medios que usan aquellos quienes tienen el poder con tal de mantener aletargado al pueblo.

Deseo con toda sinceridad que este no sea el último libro vuestro Víctor Abraham, sino que vengan muchos más, y que el nulo apoyo que existe de las instituciones no sea una piedra en el camino, sino, el más grande impulso para asirnos a nuestras ideas y continuar en esta necesidad de seguir soñando con un mundo mejor.

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(*) Texto escrito por el joven poeta Ángel Valeriano, en ocasión de la presentación del libro "Los Sueños de la Realidad", Lima, 2014. La misma que se llevará a cabo el día Viernes 12 de septiembre del presente, durante la edición 1017 de los Viernes Literarios dirigido por el poeta y editor Juan Benavente. La presentación estará a cargo del escritor Danielo Illanes. Es preciso señalar también que esa misma noche será la entrega del Laurel Cultural al escritor nacional José Pablo Quevedo, radicado en Alemania, quien también presentará "Huellarios del fuego y del caracol" en reconocimiento a su trayectoria y contribución a las letras peruanas. 

(**) Ángel Valeriano es un poeta joven nacido en Ferreñafe en 1992, pensador lúcido y crítico cuestionador nihilista. Su aproximaciones a Nietzsche, y a Baudelaire,  marcados fuertemente a su propio desasosiego existencial dan giro a su cuidadosa escritura.

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Si, he comprendido algo de ti Angel Valeriano, poeta y amigo, al leer tus palabras referidas al último trabajo de "Los Sueños de la Realidad", publicado hace poco, y que tengo el gusto de compartirlas- y difundirlas- a pedido de Juan Benavente, editor, poeta y amigo también tuyo, que son los parias, los excluidos, los subvalorados o desconocidos los que aprenden a marcar el camino de la procesión sin darse cuenta de que lo están haciendo, total, pienso luego que en ellos no funciona eso de los rangos y categorías sociales que imponen o embisten los otros, los externos, los favoritos- en muchos casos injustamente-, sino son sus convicciones las que por sí solas embisten su propio rango sin saberlo. Hemingway, decía que la literatura es verdadera cuando es hecha a partir de la crudeza, de la realidad, de la obstinación solitaria del pensar. Gracias una vez más por tus palabras, por tus sinceras apreciaciones. Una vez más pienso convencido que sólo aquel que conoce no al autor, sino a la obra de éste en toda su extensión, producto de su propia reflexión y meditación, puede expresar a partir de allí un juicio honesto y crítico: lo demás sólo queda encerrado en el intento de aproximación, de allí que yo más valore no la aproximación física, sino la aproximación mental, aquella que se construye en los ideales y en los intentos de realización comunes o semejantes. Un abrazo fraterno amigo.

Por otro lado, "Huellarios del fuego y del caracol", del poeta y filósofo peruano José Pablo Quevedo, con quien tendré el gusto de compartir la mesa se presenta como un lenguaje entregado al sentido del tiempo y del espacio, dos figuras simbólicas que parecen ser las huellas que trashuma el caracol mismo en su paso de la existencia. sólo por citar parte de ese camino huellario, "Danza en la balanza del tiempo,/ tu tiempo sensible y menudo:/De arena y de semillas".  Tuve la oportunidad, de conocer a tan sensible hombre en una visita que hiciera a Huacho, provincia de Lima, el mes pasado por motivo de un Congreso Internacional de Escritores - y que precisamente llevaba su nombre-, y de poder acceder a este bien logrado y trascendente trabajo que encierra una mística formada a partir del binomio, poesía y pensamiento.

Por tanto, firme a la amistad que me une a todas estas bellas personas que ya he mencionado anteriormente , y resaltando la frase característica de los Viernes Literarios, centro cultural que viene trabajando desde hace 23 años en pro del desarrollo intelectual y cultural, aquella que refiere que "sólo la cultura salvará al hombre". No me queda más que hacerles extensiva esta invitación que de antemano agradecemos. Por mi parte, mi compromiso está en que todos puedan recibir un libro mío esa noche, siendo fiel a las ideas de mi padre, de quien solía escuchar cuando era pequeño, que una palabra jamás estaba demás cuando esta era dejada en las manos y en el pensamiento de otros hombres y mujeres, en fin.

Todos y todas son de antemano cordialmente bienvenidos.
Hago llevar a la vez el saludo recíproco de Juan Benavente, editor del trabajo a presentar y amigo mío.

Atte.
Víctor Abraham

PD.- Para mayores informes de la Presentación del libro, Sueños de la Realidad", ver el enlace: http://viernesliterarios.blogspot.com/2014/09/12-de-setiembre-7-pm-prog-1017vl.html

También pueden descargar el libro, Sueños de la Realidad, en http://es.scribd.com/doc/254873933/Libro-2-Suenos-de-La-Realidad-Final-Terminado

martes, 9 de septiembre de 2014

Usos del cuestionamiento

Cuando escribo esta nota en plenas horas de la madrugada de hoy, se me viene a la mente como recreación misma de la pura realidad: la imagen de un pequeño niño recogiendo leña de entre los escombros y cargando sobre sus espaldas carbón necesario para dárselo a su madre con el fin de poner a prender una pequeña estufa de hierro, y así poder calentarse ambos o preparar alguna frugal comida, sí, ésta es la imagen que por los años 1920 y 1922 el frío ambiente del Rostov del Don, Rusia, vería cada día, por la tarde, antes del anochecer. Este niño, que luego se convertiría en un hombre sufrido y golpeado por un régimen nefasto, que en vez de minimizarlo, terminó agitándolo más hasta convertirlo en un hombre de convicciones muy firmes, sí, este hombre que cincuenta y dos años después dejaría impreso su más bello manifiesto de la belleza, pues para Alexander Solzhenitsyn, el escritor ruso y Premio Nobel de Literatura 1970, quien luego de haberse pasado la vida trashumando entre brotes de consciencias malsanas y heroicas, llega por fin a entender, y he allí que a partir de esto su trabajo corona un vida incansable de lucha, una vida resumida en una sola expresión, cual mensaje de fe y esperanza que dirige desde Estocolmo,"Combatir la violencia combatiendo la falsedad, porque ambas se apoyan entre sí, y además porque en la lucha contra la falsedad el arte siempre vence." Palabras que un hombre como él  dirigirá, y para quien la historia de su país se terminará encarnando sobre él hasta convertirse en una leyenda.

Si escribo este pequeño preámbulo, es porque  nuestras sociedades- no importa el punto de  latitud- hoy en día cuando más necesitan de hombres y mujeres como Solzhenitsyn terminan por adolecer de estas ausencias, salvo raras y muy escasas excepciones. Me he tomado la atribución de decirlo así, puesto que es muy latente y abrupto el detrimento moral que se viene con los próximos años, cual inmensa bola de hielo y nieve , y que va rumbo a un apego total a una sociedad falsa y sin escrúpulos donde campean la doble moral y la viveza por superponerse sobre las heridas del otro.

Es una realidad innegable que por estos días nuestro mundo esté sumido en su propia desfachatez y precisamente porque inconscientemente lo busca, lo permite y se conforma con ello. Hace dos días atrás justamente Ángel Valeriano, un joven poeta y amigo, me decía en una conversación que sostuvimos, "cada persona tiene la opción de cambiar o de no hacerlo, y es libertad suya escoger una de estas vías". Y es que es indudable que sus palabras tienen razón.

El poder se levanta sobre la ignorancia, el fideísmo estúpido, y el circo de la mordacidad diaria; éste, teje argucias - y está seguro de lograrlas- porque sabe que hay seguidores y fideístas enceguecidos que por un cargo temporal son capaces de socavar la propia dignidad. Es triste ver a jóvenes del Perú repartiendo volantes, pintando paredes, vistiéndose absurdamente o consiguiendo firmas para inscribir a sus partidos; si actuamos bajo esas sórdidas premisas entonces estaremos dando mal ejemplo a las generaciones que están tras de nosotros. Un joven, no puede doblegar su fresca capacidad libertaria y su autonomía creativa por una galleta o una propina monetaria, porque - y seamos claros-, ya de antemano se sabe quien toma las riendas al interior de un partido. Sucede que simplemente quien decide ofrecerse lo hace a sabiendas que nada obtendrá allí, salvo -como ya dije- un pequeño cargo temporal que lo tendrá atado al servilismo permanente.

Por otra parte, los dirigentes políticos compran el poder, o simplemente lo heredan, esa es la verdad. Esto que afirmo, tal vez no lleve nada novedoso, salvo por una excepción, que quienes los eligen jamás reciben nada a cambio de sus votos- es más ni se interesan en exigir algo-. Los ciudadanos se contentan con obras provenientes de presupuestos participativos, que en muchos casos son seleccionados por burócratas al interior de oficinas cerradas. Así, un contribuyente de a pie jamás hace respetar sus derechos porque sencillamente predomina la viveza de estos primeros. y si hablamos de herencia política que recibe un ciudadano, sí, si hay una herencia, hay muchas herencias, y estas son entre otras, obras hechas a última hora, pistas que se descascaran, fuentes de aguas de colores, monumentos estrambóticos, estrechas lozas deportivas, pero nada, absolutamente nada, que tenga que ver con programas de talleres artesanales para jóvenes, programas de productividad familiar, e inclusive mejoras en la calidad educativa de los niños y niñas."¡Qué va!", dicen ellos, "¡Dale un circo, lugares para que se tomen fotos y de vez en cuando ponles un concierto!". Uhm, ¿qué pasaría- y parafraseo al genial Czeslaw Milosz, escritor polaco-, si el poder cambiara de manos?, en fin.

Es por ello que, el cuestionamiento es importante porque hace que las personas no sojuzguen su propio poder de realización creyéndose desmerecedores de su propia felicidad. Si la gente aprende a cuestionar, a criticar, a negarse a seguir, esto es si la gente destierra por completo todo intento de fideísmo entonces, será capaz de rebelarse a su propia debilidad individual de sólo oír y callar para pasar a convertirse en entes activos que promuevan actos colectivos abiertos y propongan teorías de pensamiento, en fin. Luego, el acto del pensar es importante porque nos hace darnos cuenta de quiénes somos realmente e individualmente, ya que vale más el no seguir que el obedecer. De allí que sea imperioso reafirmar ahora más que nunca que se necesitan escritores comprometidos con los cambios radicales; se necesitan pensadores que formulen teorías y propongan sugestivas propuestas desde sus múltiples campos de aplicación cognitiva, amparados y fundamentados sólo en eso que se puede llamar subversión mental y consciencia crítica. Se necesitan individuos disidentes y claros a la hora de expresarse, alejados de todo lenguaje retórico, procaz y mordaz.

Todo ello me lleva a pensar finalmente que, yo no puedo ni podré criticar una corrupción jamás, si soy parte de ella, si convivo con ella, o si disimuladamente le saco la vuelta a mi consciencia con el fin de soslayar lo que debe ser cuestionado en su momento. El hecho de que yo denuncie una corrupción, no me hace menos corrupto: si alguien calla o no, eso es cuestión de cada quien. No me interesa el hecho de que alguien salga y pregone su moralidad, la consciencia juzga mejor. Luego, - y pienso mucho en ello- hay una forma de combatir socialmente la corrupción de una vez por todas, y esta radica precisamente en decirle ( y enseñarle) a la gente a cuestionar, a reclamar, a no callar. Si enseñamos a la gente a revelarse contra su propia debilidad y miseria moral estoy seguro que habremos empezado a cimentar nuevos tiempos. Esto me hace pensar en una parábola, aquella que habla del trigo y la cizaña, pues aquí ambas deben crecer juntas, cuestionamiento y corrupción, y una vez listas para ser segadas corresponderá a las nuevas generaciones cortar las indicadas o no indicadas. ¿y nuestro papel? ah, sí, claro, el nuestro, por supuesto, para no olvidar, nosotros pasaremos a ser adscritos a esa generación de hombres y mujeres que quedó en el pasado llena de precursores y próceres de una nueva sociedad.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...