jueves, 15 de febrero de 2018

UN INDIVIDUO QUE NO DEBE ESTAR AL MARGEN DE LA ATENCIÓN DEL ESTADO

Esa teoría que supone que cada individuo es independiente, y que por tanto no necesitaría del Estado para salir adelante, por lo que, en consecuencia, no se le debería cargar a este de nuestras propias taras y falta de oportunidades, es falsa. Es común escuchar decir a la gente en las calles, "Yo no vivo del Estado ni de los políticos porque trabajo por mi cuenta", algo no tan cierto después del todo. Todo está amarrado por el juego de los burócratas, desde el más mínimo impuesto hasta la ley más descabellada. Este tipo de pensamiento es lo que nos lleva finalmente a la necesidad de un individualismo exacerbado, que se sustenta cada día en un emprendimiento cada vez más solitario dentro de este inmenso orbe globalizado. Nos llenamos más de clientes y consumidores, mientras nos convertimos en empresarios, jefes, o gente que da órdenes, pero perdemos ese sentido humanitario de equidad y lucha por un bien común que se haga fructífero para todos, al menos para ayudar a soliviantar nuestra ajetreada vida. “Para qué luchar contra el Estado, si yo depende de mí mismo”, idea totalmente errónea.

Arrojados por nuestro Estado a un desarrollo globalizado y mercantilista

Bajo este pensamiento del individualismo corporativo, o económico, que mantiene ocupado al productor labrándose un destinado individualizado, se descuida lo más importante, la formación real de la familia, y específicamente de los hijos. Las modas consumidoras estrafalarias y las cortinas de humo diarias, nos hacen olvidar que el Estado tiene una responsabilidad prioritaria en nuestras vidas, al menos en lo que respecta a la provisión mínima de las condiciones necesarias materiales y morales para que los individuos se puedan formar desde sus tempranas instancias vitales, y eso se produce únicamente al interior de los núcleos familiares. Un Estado que opta por los negociados, la corrupción y las cuentas no claras, está simplemente petardeando el normal desarrollo de las proles de una nación, en fin.

Ahora bien, el hecho de la aseveración que sobre las familias, y específicamente sobre los progenitores, hoy recaiga mayor responsabilidad económica de manutención es correcta; ya que es sabido que el desarrollo globalizado y mercantilista de la sociedad es totalmente agresivo, puesto que hace que todos terminemos trabajando por necesidad de un peculio para aliviar nuestras necesidades básicas. Decir esto, que las familias trabajan más hoy en día es correcto, es totalmente adecuado, sin embargo, habría que hacer una observación en como el Estado coadyuva a que estos modelos universales de degradación se afiancen, los mismos que todos podemos percibir diariamente, como diría Dante Elías, un joven amigo en redes sociales: el dinero, la televisión, la toma el control, la deformación de conductas, mitomanías y ambiciones, y probablemente, otras cosas más como la corrupción y la injusticia judicial.

Así, tenemos a un Estado que liquida económicamente a las familias bajo un silencio cómplice, y lo arroja a los brazos de la insensible exigencia económica globalizadora. Sino miremos: el bajo nivel educativo que las escuelas ofrecen a sus beneficiarios, los altos índices de violencia e inmoralidad que propagan irresponsablemente algunos los medios de comunicación proyectados diariamente, bajo tutela de una complicidad estatal que dice, “Son capitales privados, y oh, sorpresa, vivimos en democracia, por eso hay que respetar la libertad de prensa”, medios de información que obran sin respeto absoluto por el código de ética, tenemos una ausencia, o pobre atención, a una educación sexual eficiente y clara, libre de tabúes y complejos, la nula asistencia de capacitaciones y nulos subsidios a los trabajadores del campo y los ganaderos ( no olvidemos que también ellos son padres), el desnivel abrupto de los salarios que obliga a millones de progenitores a laborar más de 8 horas de trabajo razonable, si a eso le sumamos el incremento de informalidad, que es cada vez más grande, debido a la pobre, pasiva y corrupta fiscalización del empleo, vemos así - y lo palpamos-, un silencio total respecto a los abusos de créditos bancarios que obligan a la gente a endeudarse masivamente, mientras que son amenazados de embargos todos los días. Un Estado que se deshace poco a poco de la educación estatal de la ciudadanía, para entregarla a la escuela privada o privatizada, a la que paradójicamente, si estàn catalogadas como pequeñas MYPES, acorrala de impuestos y controles de medidas exacerbadas. Caso, muy diferente, la educación superior privada, entregada a grandes consorcios y monopolios, cuyos dueños en su gran mayoría son los políticos, contratistas privados, banqueros y funcionarios públicos.



Esto, tarde o temprano aterriza, sin darnos cuenta, en eso que muchos conocemos como modo de vida actual, modo de vida “moderno”, cuyos padres, o tal vez solo uno de ellos, trabajen de sol a sol, mientras los niños se quedan solos en casa o encargados, en fin. 

Respuesta necesaria

Tal vez por eso, sea necesario que la gente entienda que no debe tener miedo de hacer política, y con mayor razón los maestros. Es entendible el temor natural a ser manipulados por los grupos políticos, por los operadores políticos, pero se me ocurre de pronto que emitiendo uno mismo sus propias opiniones y haciéndolas respetar desde un plano muy personal, sobre todo si se tiene en cuenta el sentido propio de la preservación de la ética individual, ya puede ser esto un buen inicio. Sucede que una manipulación se da por dos razones, o porque no se lee, o porque nos dejamos llevar por el apasionamiento de la primera impresión, para tal caso, para lo primero, la solución es leer, y para lo segundo, fortalecer uno mismo su propia identidad y autoestima. De allí que coincida mucho con las palabras del profesor y politólogo español juan Carlos Monedero, quien afirma en su CURSO URGENTE DE POLÍTICA PARA GENTE DECENTE, 2014, que, "Emanciparse es librarse de la tutela de quien te marca reglas. De quien te quita tu libertad. (...) la indecencia se convirtió en norma y la decencia se fue volviendo valor escondido. La regla mató la excepción. (...) El siglo XX estuvo marcado por la política y amenazado por la economía. Hoy, hemos inaugurado el siglo de la economía apenas amenazado por la política. Regresó la economía y se exilió la política, reducida a meras cuestiones técnicas para transformar los votos en gobiernos. (...) Sin política somos un ave migrando solitaria sin la referencia de los demás. La política es autoayuda colectiva. El nosotros de nuestro yo". 

15 de Febrero del 2018.
Ciudad de Lima, Perú.

Víctor Abraham

jueves, 8 de febrero de 2018

UNA CULTURA DE PAZ FRENTE AL ACTO CONDENATORIO DE PENA DE MUERTE

¿QUIEREN CAMBIOS EN LA SOCIEDAD?, pues EDUQUEN A LA GENTE. ¡EXIJAMOS SOLUCIONES REALES!

No pienso en la posibilidad de una pena de muerte para nadie; esas arengas demagógicas hoy que piden el cese de una vida solo nos demuestran irracionalidad pasional llevada por el momento. Es ilógico, y de doble moral pedir pena de muerte desde un set de televisión, o páginas de prensa, cuando vemos por esa misma señal televisiva, programas sexistas en horarios de protección al menor, y peor aún auspiciadores millonarios que los solventan, y que, ¡oh, sorpresa!, también hoy salen a hacer declaraciones condenatorias. Ilógico, que las páginas de los diarios, so pretexto de espacios contratados, e información de espectáculos, se desdigan de lo que sus líneas editoriales “moralistas, bien pensadas y correctas” manifiestan, y dejen abiertamente expresados mensajes subliminales, en favor de machismos asolapados, explotación sexual de menores, exhibicionismos faranduleros, y uso de drogas y narcóticos, contribuyendo con esto a la decadencia moral de la sociedad. La misma, que muchos consumen día a día.

Es comprensible, y entendible, que la gente se indigne masivamente y rechace el ultraje y asesinato de una niña de 11 años, a cargo de César Alva, conocido como el “Monstruo de la Huayrona”, hecho que ha estremecido al país estos últimos días, convirtiéndose en tema mediático. Y digo mediático porque recordemos que este problema no está aislado de otros casos de denuncia diaria por abuso a menores de edad y mujeres. Allí tienen, las denuncias que la comunidad de Puerto Maldonado, dejo expresado al papa Francisco, durante su visita al Perú, hace quince días: explotación sexual de menores, trata en favor de mercados sexuales, “esclavismo sexual” como lo llamó el Pontífice. Escuchar todo esto, trasmitido y televisado, deja en claro, y revela, la indiferencia y pasividad del Estado frente a casos como estos, que terminan siendo archivados, pienso, en alguna alejada dependencia policial o judicial. Por eso, salir a protestar, realizar marchas de conscientización, fijar puntos de encuentro para el debate, es necesario, sobre todo porque sirve para que la sociedad civil tome consciencia respecto a los peligros a la que son víctimas los menores de edad en una sociedad tan mercantilizada como la que tenemos, y por supuesto, también para que las autoridades tomen cartas en el asunto al momento de hacer que las leyes sean más efectivas y cumplidas. Sin embargo, nuestra observación debe aterrizar en un análisis mayor.

Miren cómo está la justicia en este país. Es irresponsable pensar en un acto condenatorio de esa magnitud cuando el Poder Judicial peruano no ofrece garantías de juicios transparentes y limpios, cuando vivimos en una sociedad, en su gran parte adulta corrupta, que toma como bueno, justo, servible o productivo, lo insano e irracional, lo mediato. No estoy a favor de ninguna vejación ni sexual, ni laboral ni judicial, eso lo tengo claro. Sin embargo, tampoco puedo caer en el juego de tirar la piedra y esconder la mano.

Nuestro compromiso con el Pacto de San José


Cito, desde el punto legal, lo que expone Renata Bregaglio, coordinadora académica y de investigaciones del IDEHPUCP, respecto a este punto, “En el Perú, hoy en día, no es posible sancionar los asesinatos o violaciones con pena de muerte, porque el Estado ratificó en julio de 1978 un tratado internacional, la Convención Americana sobre Derechos Humanos (también conocida como Pacto de San José) donde hay dos artículos claves: El impedimento a extender la pena de muerte para delitos que no estuvieran ya contemplados con anterioridad en sus territorios, y la libre y sesgada interpretación de la Convención para limitar la libertad de sus ciudadanos.” Según ella, “cuando el Perú ratificó el tratado, estaba vigente la pena de muerte para los delitos de “traición a la patria en caso de guerra exterior”, “homicidio calificado” y otros supuestos. Sin embargo, la Constitución de 1979 solo mantuvo la pena de muerte por “traición a la patria” y eliminó los demás. El asesinato y la violación son delitos que nunca estuvieron bajo el supuesto de la pena capital, por lo que su aplicación está prohibida.” 

Ante esto, que he citado anteriormente, me llama la atención que personas irresponsablemente, y que se dicen !oh, sorpresa, democráticas!, estén moviendo temas zanjados desde el punto de vista legal y constitucional. La solución no está en proponer penas de muerte, o agitar a la ciudadanía, para desorientarla. Para tal caso, los únicos criminales serían quienes matan el pensamiento libre y crítico de la gente, y la han condenado al atraso colectivo y educativo, quienes han hecho de la educación su negocio particular, o han lucrado con la inocencia de muchos padres que confían en que el Estado les provea de una educación exitosa. Para nadie, debe ser aplicable la pena de muerte, sí, para la ignorancia y la mediocridad que hace que la sociedad entre en crisis de visión humanitaria.

El dilema moral a una crisis real

El problema, siempre he creído, radica en que a la gente no se da el soporte moral formativo necesario, a los niños y niñas, a los adolescentes mismos, se les descuida en su formación. Y cuando hablo de formación no me refiero a la escolarización e institucionalización de la educación, me refiero a la asistencia presente en la formación de valores, a la imagen del ejemplo coherente y consecuente, al cuidado y preocupación por el futuro de la gente, de los miembros de la familia, sobre todo de los más jóvenes. Las familias han descuidado ese rol, y con toda razón, si tenemos como espejo simétrico, a un Estado que ha descuidado ese rol como ente protector de las mismas, abandonándolas a su libre albedrío de sobrevivencia y arrojándolas hacia ese vacío de la subsistencia solitaria, so pretexto de la modernidad y el desarrollo de los tiempos “mejores”. La sociedad misma,a través del Estado, en su gran aparato formador no asume ese rol, ni creo que lo asuma nunca, al ver las cosas como marchan, para muestra un botón, miremos, el manoseo de consciencias de los políticos.

La luz al final del túnel vacío de la condena social, del progreso social, del futuro, es la educación, la educación de la gente. Siempre he tenido una visión pedagógica de la vida, unida a ese carácter objetivo de la información, producto del maestro y del periodista que viven en mí. Me preocupa, en sobremanera, que los temas de fondo se pasen por agua tibia, como la corrupción de nuestros gobiernos a nivel de todos sus estamentos, como la sumisión y conformismo político de la ciudadanía misma. Me preocupa que temas como la privatización superior de la educación, hoy abandonada a inversionistas nada serios ni comprometidos con el desarrollo del país; la doble moral de las currículas estatales educativas, que han terminado burocratizando la labor de los millones de maestros, atándolos a papeles y procesos interminables e irrespirables de control; y el trabajo que hace la SUNEDU, queden, así por decirlo, sin observación, por ejemplo, al hacerle creer a la gente que la esta Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria, que atiende bajo la mirada de los estándares que proponen las movidas de los mercados internos y externos, protege la educación universitaria del país cuando no es cierto, ya que es notorio ver el perfil que se les intenta dar hoy a las universidades: empresas privadas que producen personas para el mercado, bajo esa fachada falsa del emprendedor y de la meritocracia, únicas vías de “progreso” aceptado. Me preocupa la falta de compromiso de los Medios de Comunicación con la ética del país, el abandono de políticas de Estado en beneficio de los propios ciudadanos peruanos, que cada día sienten como distinto e irreconocible su propia nación.

Una cultura de paz como solución viable

Pensar en una sociedad dispuesta a promover una cultura de paz, no es tan descabellada después de todo, sobre todo, si se quiere mirar al futuro. Mucho odio, xenofobia, racismo, clasismo, abuso y explotación nos separan a unos de otros, no haciéndonos ver que la apuesta por una Nación diferente no está en la unificación bajo ningún sesgo ideológico, sino en la variedad de pensamiento, pero pensamiento con criterio y fundamento. Una cultura de paz que se sustente en una educación real, en un cumplimiento de leyes adecuado y justo, en un compromiso de todos por hacer de esta Nación un territorio más habitable, culto, libre, pero sobre todo, consciente de la preocupación y solución de sus propias taras colectivas. Cito, lo que la Comisión Nacional Permanente de Educación para la Paz del Perú, del año 1986, sostenía, en sus textos escolares, que hasta hoy guardo con suma dedicación, “Con una educación para la Paz, el sentido moral se rebela ante todo estado de dominación y de injusticia social y busca un proyecto de sociedad nacional construida con la justicia, la libertad, la integración y el ejercicio efectivo de los derechos humanos”. 

Lima, 8 de febrero del 2018

Víctor Abraham

jueves, 1 de febrero de 2018

S.O.S: SUBSIDIOS, PROMOCIÓN Y CAPACITACIONES TÉCNICAS POR PARTE DEL ESTADO PARA LOS PRODUCTORES AGRÍCOLAS

“Quizá sea la agricultura la cenicienta de la Naturaleza, pero no cabe duda que es la hija mimada de los gobiernos”, al menos esa era la impresión que para el economista norteamericano, y profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Paul A. Samuelson marcaba , y marca todavía, la ruta de la agricultura en Estados Unidos, y no solo allí, sino en los Estados europeos, asiáticos y por supuesto, también hispánicos. Sin embargo, pareciera no ser esta la realidad en países como Perú, o al menos así lo dejan ver los tecnócratas del MINAGRI (Ministerio de Agricultura y Riego), dados los últimos conflictos sociales desatados en la mayor parte del interior del país como resultado del reclamo de los gremios productores de papa, debido a su caída en el precio, con fuertes olas de violencia y enfrentamiento policial, en regiones de Apúrimac, Ayacucho, Junín, Huancavelica, Huánuco principalmente.

que se pronuncien todas estas instituciones ligadas a La Sociedad de Comercio Exterior, para que exijan e impulsen, de una vez por todas, políticas públicas en favor de la producción agrícola que proteja asimismo a los propios agricultores.
Foto: Internet

Estados Unidos, China, México, experiencias de ayuda agrícola

La experiencia norteamericana, que nos trasmite Samuelson, en su Curso de Economía Moderna, refiere que la ayuda prestada por los gobiernos a la agricultura derivaba de una política de tierras públicas, tendente a poner una determinada extensión de suelo en manos de los pobladores, y de una acabada colaboración práctica y científica para mejorar los métodos agrícolas y la conservación del suelo en el que intervenían, desde luego, estaciones experimentales agrícolas y colegios subvencionados por Estados, además de agentes de distrito que pagaba el Gobierno en regiones agrícolas para elevar la eficacia de cultivo. Ahora bien, hacia 1929, en que se creara la Junta Federal de Agricultura, se intensificó la ayuda directa a los agricultores. Ejemplos claros, según precisa el economista, la AAA, The Agricultural Adjustment Act, o Ley de Ajuste Agrícola; o, la CCC, The Commodity Credit Corporation, o institución financiera para los programas de productos básicos de apoyo a los ingresos y precios agrícolas. O, la Administración del Crédito Agrícola, FCA; O, la Administración para la Electrificación Rural (REA): todas estas, orientadas a facilitar créditos a bajo tipo de interés, y llevar la energía eléctrica hasta sus granjas, es decir, a restaurar la bonanza agrícola del país durante la Gran Depresión. Otro de los objetivos, según este profesor del MIT, era modificar el funcionamiento de las leyes de oferta y demanda para dar estabilidad y elevar el nivel de ingresos de explotaciones agrícolas. (Pág. 518).

Otra experiencia interesante, también se puede ver en China, primer exportador mundial agrícola, donde subsidios y otros tipos de asistencia gubernamental se mantienen como una característica central de la política comercial e industrial, debido al paquete de estímulo fiscal que el Gobierno de Pekín viene impulsando, según el cuarto examen de las políticas y prácticas comerciales de China del 2012 de la OMC (Oficina Mundial de Comercio), donde se aborda también la situación en el sector agrícola y destaca que China se mantiene como un importador neto de alimentos y otros productos de la agricultura, con importaciones que alcanzaron los 67.000 millones de dólares en 2010, frente a 36.000 millones de exportaciones.

Adrián González–Estrada y Manuel Alejandro Orrantia–Bustos, en su trabajo Los subsidios agrícolas de México, dejan abierta la posibilidad que “los cuantiosos recursos que se destinen a subsidiar la agricultura como lo demuestran los montos (durante el período 1986–2003 sumaron más de 1 billón de pesos y 61 782 millones en 2003) deberían invertirse por ejemplo, en programas de mejoramiento de la productividad, esto es: infraestructura de riego y de transporte, investigación, difusión, educación y capacitación, organización para la compra de insumos y para la venta de la producción, seguro agrícola, crédito, etc. Del mismo modo, requerir inversión pública y privada en servicios de apoyo que promuevan el avance técnico, la intensificación del proceso productivo y la productividad.

¿Qué está pasando en Perú?


Como lo precisa el diario GESTIÓN, en su edición del 21 de enero del 2018, según el IV Censo Nacional Agropecuario, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el cultivo de papa es el sustento de más de 710,000 familias; asimismo, según el Minagri, se estima que en 2016 generó alrededor de 33 millones de jornales (4% del PBI agrícola). A simple vista, esto parecería bueno, ya que representa una oportunidad estratégica para la actividad económica, sin embargo, en el plano real vemos que no ha sido así, ¿un problema de competitividad? ¿de sobreproducción?

La Sociedad de Comercio Exterior de Perú, Comex Perú, según este diario, explica que el alza en el precio habría inducido una mayor producción continua de papa, presionando posteriormente el precio a la baja, debido a la sobreproducción, por ejemplo, durante 2010 y 2014, así como en 2017, en los puntos de abastecimiento, principalmente en el Gran Mercado Mayorista de Lima Metropolitana (GMML), que presenta el mayor movimiento comercial de productos agrícolas.

Medidas urgentes

El Estado debería, aunque tardía por ahora esta reacción, asumir de una vez por todas su rol promotor, para promocionar e impulsar no solo este tubérculo, sino todos aquellos de carácter agrícola y ganadera. Foto: La República 


Cito textualmente, “Según el INEI, solo un 7.3% de los productores agropecuarios recibió capacitación, asistencia técnica y asesoría empresarial. Ello se ve reflejado en la baja productividad del cultivo de la papa, pues si bien ocupamos el puesto 17 en el ranking global de producción, nos ubicamos en la posición 115 en lo que a rendimiento se refiere, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), muy por debajo de países como Chile, Ecuador, Brasil y Colombia.”

Un decreto de urgencia establecido por el MINAGRI para que las regiones puedan comprar los excedentes de papa en Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Huánuco y Junín por S/ 1.5 millones es lo que ha planteado el Estado, pero los agricultores aseguran que el monto no alcanza para comprar las más de 200 mil hectáreas sembradas en toda las regiones. Otra medida es insertarlo más en el mercado mundial, ya que según estos funcionarios, “la papa tiene un precio cíclico que lo determina el precio en el mercado interno y cuando se exporte el tubérculo andino se podrán vender 10, 20 y más cosechas a los mercados interno y externo”, en fin.

Como vemos, el problema ya está suscitado, ahora, soluciones concretas. Pienso, por ejemplo, que el Estado debería, aunque tardía por ahora esta reacción, asumir de una vez por todas su rol promotor, para promocionar e impulsar no solo este tubérculo, sino todos aquellos de carácter agrícola y ganadera. Allí tenemos los ejemplos de Estados Unidos, China, así como los estudios de aproximación en México, ya que no puede ser posible que solo se decida mostrar en ferias a productos bandera que dan más réditos al Gobierno, y me refiero a la quinua, que paradójicamente, a sabiendas de su alta escala nutricional, se prefiere más sacarlo al mercado mundial que impulsarlo dentro del mercado interno para el consumo de los propios peruanos.

Por otro lado, seria interesante que se pronuncien todas estas instituciones ligadas a La Sociedad de Comercio Exterior, para que exijan e impulsen, de una vez por todas, políticas públicas en favor de la producción agrícola que proteja asimismo a los propios agricultores. Del mismo modo, darles mayor espacio, de manera democrática, justa y libre a todos los gremios de productores. Velar porque se afiancen con decidida fuerza programas de mejoramiento de la productividad, esto es como en lo propuesto en México, infraestructura de riego y de transporte, investigación, difusión, educación y capacitación, organización para la compra de insumos y para la venta de la producción, seguro agrícola, créditos a bajos intereses.

Habría que interpelar a los ministros y demás funcionarios anteriores para que expliquen que ha pasado para caer en la sobreproducción de la papa, y por ende, la caída de su valor, y qué se ha hecho todos estos últimos años en beneficio del mejoramiento de la productividad agrícola, en fin.

Concluyo esta nota, pensando en qué tan viable podría ser para el país, la promoción de fábricas de papa prefrita, o preparada, a propósito de la importación de la misma, ya que en un primer momento suponía el mayor problema, hoy descartado. Pienso, que puede ser posible, puesto que, por lo que siempre es sabido, todo depende de la voluntad política.

Lima, 01 de febrero del 2018

Vìctor Abraham


Para mayor información, consultar:

CHINA AUMENTA LOS SUBSIDIOS Y AYUDAS COMO PUNTO CLAVE PARA FAVORECER SUS EXPORTACIONES https://www.20minutos.es/noticia/1510130/0/china/subsidios/exportaciones/#xtor=AD-15&xts=467263


LOS SUBSIDIOS AGRÍCOLAS DE MÉXICO http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0568-25172006000300008 

COMEXPERÚ: SÓLO EL 7% DE LOS PRODUCTORES AGRÍCOLAS ESTÁN CAPACITADOS https://gestion.pe/economia/comex-peru-7-productores-agricolas-capacitados-225393 

domingo, 21 de enero de 2018

TRIPLAYS Y PLÁSTICOS EN BUENOS AIRES, TRABAJO NO REALIZADO POR AUTORIDADES: VERGÜENZA NACIONAL

“Unidos para defender la esperanza implica mayor cultura de la transparencia”, dijo el Papa en su visita protocolar a Palacio de Gobierno en Lima este viernes 19 de este mes, luego de su regreso de Puerto Maldonado. Para referirse luego, en relación a la corrupción generalizada del país, “la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos (...) Perú es un espacio de espacio de esperanza y oportunidades, pero para todos, no para unos pocos”.

“Mayor cultura de la transparencia”, ha dicho el Papa, “...cultura de la transparencia”, y parafraseo otra vez esta exhortación. Sin embargo, veo con suma indignación, incomodidad y relativa tristeza que nada de esto ha calado en el alcalde del distrito Víctor Larco Herrera, Sr. Carlos Vásquez Llamo, en complicidad con las autoridades de Trujillo y de la Región La Libertad, Señores Elidio Espinoza, alcalde Trujillo, y Luis Valdez Farias, gobernador regional de La Libertad. Y digo cómplices, porque eso es lo que hay acá, complicidad absoluta para tapar las casas prefabricadas de damnificados por el Niño Costero. “Cubiertas”, según informara a través de su cuenta en redes sociales Ozono Televisión, “para no ser vistas por el papa Francisco a su paso por Buenos Aires, distrito de Víctor Larco Herrera”. Escribo esto y no puedo terminar de comprender el grado de mediocridad y mentira que ha llevado a estas personas y autoridades políticas a construir paredes de material tipo triplay para tapar con plásticos del color de su partido político, para colmo, la pobreza, la indiferencia con los damnificados por El Fenómeno El Niño Costero. Hoy el caricaturista del diario La República, Carlín, ha hecho un boceto de ello, que considero a juicio personal, nada comparado a lo que encierra la realidad. 

Foto: Luis Bahamonde

Triplays y plásticos en Buenos Aires, Vergüenza nacional 

No puede ser posible que en el barrio de BUENOS AIRES, sector del distrito de Víctor Larco Herrera, se tape la realidad de lo que pasa en esa localidad ante la llegada del Papa Francisco. Eso si es una felonía grave, una falta de respeto absoluta al ciudadano de a pie, al damnificado, al humilde, al poblador sencillo, porque cubrir una realidad palpable y tajante para la la cotidianidad de la comunidad condena a los olvidados y damnificados por El Fenómeno El Niño Costero al silencio, al abuso. Los ciudadanos trujillanos, en su gran colectividad deben pronunciarse al respecto porque es una falta de respeto total a la misma ciudadanía que mora en estos asentamientos. La realidad no puede presentarse maquillada ni parcializada.

Foto: Michel Román Loyola

Nunca me ha llamado la atención el papel crítico que ejercen los medios de comunicación en Trujillo, ninguno, dado el velo de oportunismo, mediatez y servilismo que siempre cubre a sus periodistas. Medios de prensa que se prestan para la manipulación ciudadana, y si se ven obligadas a analizarlas, lo hacen de perfil y con una pinza en la nariz. Acabo de ver la portada de La Industria, el vicedecano de la prensa nacional, y nada. Silencio absoluto. Salvo, una nota breve en su portal web, que entre otras cosas precisa, “Tras su recorrido por las calles de Buenos Aires, sector que hace un año fue azotado a causa de El Niño Costero, el Sumo Pontífice se trasladó en su papamóvil para bendecir la zona y a los miles de fieles que fueron a recibirlo (...) Las autoridades no tuvieron mejor “idea” que disfrazar las calles de la avenida Libertad y Pedro Herrera, en Buenos Aires Norte, con triplays y plásticos para que el Sumo Pontífice no aprecie la realidad en la que viven los damnificados (...) quisieron “tapar el sol con un solo dedo” para que nadie pueda apreciar lo que sucedía en realidad. Casas prefabricadas y demasiada basura era lo que no querían mostrar al mundo entero. 

Foto: Luis Bahamonde

El día de ayer, al promediar las 12.43 pm, Michael Román Loyola, un joven amigo trujillano, y sobre todo “bonaerense”, y digo bonaerense entre comillas, porque yo también soy bonaerense. Nací y crecí en Buenos Aires, Buenos Aires Sur, un barrio pobre y sencillo, cuya gente por años vivió de la pesca artesanal mientras había playa, hoy extinta ante la mirada indiferente de las autoridades políticas, fue por veinte años mi comunidad: mi infancia está allá, mi primera formación está allá, se las debo a los nobles maestros de ese colegio 81025 José Antonio Encinas, mis primeros recuerdos están allá, en fin. Decía, que por este joven amigo me llegó las primeras informaciones, cito sus palabras textualmente, "Todos contentos y emocionados por haber recibido al Papa Francisco, porque solo quienes vivimos en carne propia el fenómeno del niño necesitábamos no perder la fe... Pero ahora regresamos a nuestra realidad, Buenos Aires fue maquillado por nuestras autoridades para cubrir nuestra realidad, nuestras necesidades. Fue un barrido bajo la alfombra". 

Foto: Luis Bahamonde

Hoy, Luis Bahamonde, uno de los pocos periodistas independientes de Trujillo, cuyo espíritu crítico y sentido de consciencia es muy rescatable, compartió unas imágenes que muestran el descaro, así como la palpable realidad tras este engaño político, acompañadas con las siguientes palabras, muy sentidas todas, y que comparto con total convencimiento de encontrar un espacio en la respuesta de la colectividad trujillana, “Lo hecho por el alcalde Vásquez Llamo”, sostiene, “es repudiable, vergonzoso, y lo desnuda en su condición de fariseo de la política, no tuvo mejor idea que encubrir su ineficiencia e ineptitud, colocando plásticos y triplays para que el Papa y su comitiva no observaran la realidad: casas destruidas desde hace meses por los huaicos, familias viviendo en condiciones inhumanas”.

Foto: Michel Loyola Román

Llamado a no quedarse en silencio

La indiferencia es un lastre para la convivencia democrática, para el desarrollo del país. Esta, tan igual como el hecho de mellar y socavar las consciencias colectivas reduciéndolos al silencio y la marginación, al olvido, y a eso que Galeno denunciaba como, “ver , oír y callar”, daña la confianza de la gente en sus Gobiernos, destruye la autoestima de los más sencillos, de los más humildes. No es posible amar al prójimo, sino trabajamos por la justicia. La mediocridad política debe ser denunciada y combatida desde cualquier base posible existente, por más pequeña que pueda parecer, y esa debe ser la respuesta frontal de las ciudadanías, de los adolescentes, de los jóvenes, salirles al paso. Salirles al paso a estas pésimas y abusivas autoridades.

Foto: Luis Bahamonde

Por otro lado, escribí hace unos días unas líneas breves, respecto a la llegada del Papa al Perú, muy al margen de las creencias que cada quien pudiera tener o profesar, y sigo sosteniendo lo mismo, creo con fe que Francisco es un hombre bueno y progresista, un ser católico que ha empezado a marcar distancia respecto a los actos de corrupción al interior del mismo clero. Francisco me inspira un respeto, un respeto cívico y ciudadano porque considero, nos guste a no a muchos, que es hoy por hoy una de las pocas reservas morales que este mundo tan quebrado tiene. Saludo y me aúno, por tanto, a la esperanza de esos miles de fieles que fueron a recibirlo a Puerto Maldonado, a Huanchaco, a Buenos Aires, llenos de fe y esperanza, pese a todo lo vivido. Estuve hace unas semanas en Trujillo, viví de cerca los preparativos y las alegrías que tenía este barrio de Buenos Aires por verlo, por escucharlo, por compartir su mensaje, por expresarle libremente sus inquietudes, hoy puedo entender su indignación.

Foto: Internet

Que esta felonía que se ha tejido alrededor de la visita de Francisco en Buenos Aires, nos haga más reflexivos y críticos respecto a las mentiras de los políticos y siga nutriendo nuestro espíritu de resistencia y movilización permanente. Las calles son las puertas que abren la consciencia de las ciudadanías, y que les permite crecer y madurar políticamente.

Fotos: Michael Román Loyola, Luis Bahamonde
Lima, 21 de enero del 2018

Víctor Abraham
Profesor, escritor, periodista y activista político

domingo, 31 de diciembre de 2017

Un año nuevo

Terminar el año significa, más allá de un ritual tradicional de cábalas inesperadas, reflexión y a su vez compromiso, cambio personal, nuevas metas, e inquietudes renovadas. Significa que si no nos disculpamos dentro del año, o regañamos por situaciones inesperadas: ese día de pronto estamos solícitos a ofrecer nuestras disculpas, a sonreír más. Estados de ánimo diversos que llevan a los alegres, por ejemplo, a bailar, salir con los amigos, amanecerse, tal vez alguien ya esté planificando salidas nocturnas a estas alturas en pareja, con amigos, en familia, en fin. Cosa muy normal, sana, y muy merecida, eso sí con mucha responsabilidad y cuidado porque todo extremo siempre es perjudicial.

Pienso, ahora en los tranquilos, los solitarios, los decepcionados, gente que pasará en continua meditación esta noche sobre lo que han logrado, o que han dejado para sí mismos de lograr; parejas que se consolidan este año que viene, y otras que toman, por iniciativa par o acuerdo mutuo, disolverse, o porque no se aguantan más, o simplemente porque se ilusionaron antes de amar, o en el peor de los casos terribles, porque la conveniencia material terminó pintándose de cuerpo entero. Pienso, en esos niños que se gradúan de nivel de estudios, los que del Jardín Preescolar pasan a la Primaria Básica, o de aquí a la Secundaria Media, y otros que por fin, cierran exitosamente un ciclo de formación escolar arrojando sus togas y birretes alegres, para pasar a la universidad o algún instituto o centro de formación superior. Pienso en las ilusiones que se tejen en las esperanzas de sus padres, y en la de estos mismos chicos, con esa famosa frase, “Lo logré”. Felicitaciones a estas masas de futuros ciudadanos. También, pienso en cuántos terminan la carrera profesional para poder insertarse finalmente en ese tan competitivo, y hasta a veces injusto mundo laboral, un mundo duro, pero a la vez gratificante porque ya empezarán a ver dinero propio. Pienso, muy por el contrario, en aquellos que han perdido este año, entre cosas materiales, dinero, trabajo, posición social, imagen social, inclusive personas, quién sabe familiares o amigos, gente valiosa que un día llegan a la vida del otro, y que por esos arrebatos extraños de las circunstancias no terminan quedándose más.

Fuente: Intenet
El fin de año, significa también ponernos a pensar en cuánto hemos madurado, madurado en todo sentido, individualmente, afectivamente, comunitariamente, se me ocurre que hasta políticamente. Pensar que podemos seguir proyectándonos para bien, en nuestro camino hacia la consolidación de nuestros propios valores personales, y a partir de allí familiares, porque hoy en día se necesita tomarse un tiempo para entender que los valores y el compromiso han de significar, o seguir significando, las llaves de esa puerta hacia esa ansiada y próspera sociedad del futuro. Se me ocurre pensar en un fin de año, que nos permita seguir reflexionando sobre el valor de la familia, como esa célula básica de la sociedad, dándole el espacio que se merece, y dentro, a nuestros hijos, hermanos, padres, y demás familiares.

Mucha gente se reúne a brindar por los logros individuales alcanzados durante el año, celebrados, con todo el derecho del mundo, sin embargo, me atrevería a preguntar, cuántos de estos por lo menos sirvieron también para alegrar la vida de los demás. Dice un refrán, “que nadie da lo que no tiene”, y esa debe ser meta próxima para nosotros, sino inmediata por lo menos mediata, de llenar el pozo que cada quien tenga en su caridad. Hay quienes esperan un trabajo nuevo, un ascenso laboral, un mayor sueldo; otros, simplemente trabajar, en lo que sea, pero trabajar. Gente que en noche de año nuevo pasará en la cama de un hospital, o en la de un cuarto amarillo o blanco, sin más compañía que la de un familiar querido, siempre solícito a prestar atención. 

Fuente: SÍ A LA PAZ
Pienso en un fin de año cargado de emociones, de frenesís intensos. Pienso en niños que hoy nacen, o seres queridos, que por antonomasia, acaban de fallecer. El fin de un año, en el que si bien es cierto, pudo haber alcanzado picos de dureza en momentos tensos, no dudo que haya mostrado momentos de tierna jocosidad. Amargura y dolor; misericordia y paz, álgidas sensaciones que de seguro no dudo hayan sido ajenas a nuestras vivencias. Promesas y ofrecimientos que hicimos y que aún no hemos cumplido. “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”, diría San Francisco, y es que la paz seguirá constituyéndose en la mayor promesa por cumplir de parte nuestra, contribuir a la paz, a los actos de paz, de prosperidad. La paz dentro y fuera de nuestras comunidades, en el inmenso orbe. Rechazar los vejámenes que trae toda violencia suicida, genocida, de marginación, de celos, de egos, que se torna repetitiva, en extremo caustica, inmoral e inhumana. Los animales, la defensa de estos: la lucha que nos siga haciendo entender que la tauromaquia es el acto vil que vuelve a los individuos bárbaros en su condición en pleno siglo XXI, y que debemos rechazar sin contemplaciones. Las comunidades de los pueblos originarios, que en gran medida representan esa deuda pendiente que aún tenemos como sociedad con nuestra historia e identidad: sigamos apoyando estas luchas, que es en sí también nuestra lucha, dado el alto contenido de mestizaje que nos configura. Digo esto y pienso cada vez más en esa visión de raza cósmica que Vasconcelos profetizaba en su tiempo, en fin.

Fuente: Internet
Un año que se va; otro que viene, que viene como nueva oportunidad para seguir mejorando y demostrarnos que unidos somos más. Otro año para seguir profundizando en la propia consciencia individual, en la consciencia social, la misma que nos haga ir entendiendo que separando la paja del trigo, podemos vivir mejor. Doce meses nuevos para seguir exigiendo una mejor educación por parte de nuestros Gobiernos. Otro año nuevo, renovado, cargado de mucha alegría y reflexión, que nos siga haciendo entender que a pesar de todo siempre hay esperanza.

Feliz año nuevo 2018.

31-12-17
Buenos Aires, Perú.
Víctor Abraham 

viernes, 29 de diciembre de 2017

ALBERTO FUJIMORI: LA INTERPRETACIÓN DE UN INDULTO NEGOCIADO (II PARTE)

Ciudadanas y ciudadanos:

Inmediatamente a las Elecciones Generales 2016, en Segunda Vuelta era absolutamente previsible la inestabilidad política, ausencia de liderazgo y poca capacidad de reacción frente a la arremetida de la mayoría parlamentaria del fujimorismo que afrontaría el Gobierno del Sr. Kusynski Godard, virtual ganador con apoyo abierto y descarado de la izquierda, colectivos amparados por ONGs y movimientos como NO A KEIKO, Frente Amplio, aún representado en la figura de la Sra. Verónika Mendoza, hoy Nuevo Perú, Alianza para el Progreso, partido del Sr. Acuña Peralta, Partido Humanista, del Sr. Yehude Simon, y tantos otros, de dudosa procedencia ética, entre ellos la del Sr. Julio Guzmán. Recordemos que fueron 19 listas las que se escribieron inicialmente, quedando 10 finalmente, ya que muchas prefirieron guardarse tras un perfil bajo, al saber que su aceptación era escasa en la población, y por ende no pasarían la valla electoral. Pudimos ver entonces, como todas estas agrupaciones y movimientos, desde sus bases juveniles, iban cerrando filas en apoyo desmesurado y descomunal que abiertamente se acentuaba sin precedentes en favor de los intereses del gran sector económico empresarial de la burguesía y los capitales extranjeros, que quedaban encarnados en la figura del hoy Presidente de la República. Inclusive, movimientos más radicales como el MOVADEF, grupos sindicalistas y sectores anarquistas prefirieron promover el ausentismo, o simplemente un irresponsable voto en blanco.

Asistimos así, a la consumación directa de un Gobierno nacido del fraude, dado el contubernio entre el Jurado Nacional de Elecciones, ente máximo para llevar a cabo los comicios electores, en la figura del Sr. Távara, y grupos políticos como el aprismo y el fujimorismo, encarnados por las figuras de Alan García, el Partido Popular Cristiano, así como Keiko Fujimori, y allegados afines a su partido, todos interesados en desacreditar y sacar, en su momento, de carrera electoral a candidatos, días antes de consumarse las elecciones generales en primera vuelta. Un contubernio fraudulento que bajó la valla electoral a un escandaloso 5% para que la alianza Aprismo - PPC pudiera pasarla (habiendo sido inicialmente de 7%), y que silenció del mismo modo las especulativas y dudosas cifras de procedencia nada éticas que el Partido fujimorista usó para su campaña, y el dinero que este entregó abiertamente para comprarse los votos de buena parte del electorado en pueblos jóvenes.

Así, terminamos asistiendo a un 28 de julio pobre, con una masa anómala y acéfala adueñada del parlamento, cuya mayor votación del electorado nacional paradójicamente, benefició a los miembros de la agrupación fujimorista, heredera de la más grande dictadura represiva y corrupta en los últimos veinticinco años, cuyos mayores íconos de culto fueron el binomio Alberto Fujimori- Vladimiro Montesinos, y un Gobierno totalmente obstruido y obnubilado por la presencia de una mayoría congresal fujimorista, hecho que en su momento advertimos y denunciamos, desde el Movimiento Voto Nulo 2016 que impulsamos. Hoy vemos que este fenómeno de obstrucción, acoso y arremetidas se ha dado hasta el cansancio. Hemos visto de todo, desde mercantilismos, negociados bajo la mesa, corrupciones abiertas destapadas, todas ensombrecidas bajo la figura abyecta de ODEBRECHT, empresa brasileña cuyos niveles de corrupción han sido de los más escandalosos en desmedro de la clase política respecto a la opinión de la ciudadanía. Del mismo modo, nos ha quedado claro que no ha pasado ni un solo día que no se hayan tenido escándalos con la complicidad de este Gobierno en menos de un año de haber asumido, hecho que ha ido mermando en la credibilidad y confianza de este hasta llevarlo a su descomposición. Una disgregación sistemática que terminó opacando la brillantez de un “Gabinete de lujo”, nombre que las clases medias dieron a este equipo de tecnócratas, tras su decisión de acompañar al Presidente en su función de Ministros de Estado, que no pudo por incapacidad moral, desconocimiento de la realidad, o arribismo personal, dar un salto en su tarea de relanzar la industria, y por ende, el capital peruano.

Casos como el “negociado bajo la mesa” de Carlos Moreno, médico del Hospital Loayza, hoy destituido; la renuncia del “ministro del amor”; la total despreocupación previa en la supervisión de construcción de obras públicas, e incapacidad para enfrentar las inundaciones por la crisis climática que sacudió, en gran parte del territorio nacional, y que resultó convirtiéndose en una medida paliativa llamada, Reconstrucción con cambios, hasta hoy en abandono en muchos sectores del norte del país; la cancelación del contrato Kuntur Wuasi del aeropuerto Chinchero en Cuzco con la escandalosa adenda que vista ahora, comprometía intereses y negociados de los ministros y del mismo Presidente de la República; la situación evidente del poder e injerencia del narcotráfico en el Poder Judicial que permitió la liberación de Félix Moreno, expresidente regional del Callao, así como de Wilfredo Oscorima Nuñez, exgobernador de Ayacucho; la condena de Iván Vásquez Valera, expresidente regional de Loreto; la liberación de los asesinos del Barrio king en el Callao; el estallido del escándalo del Grupo Gloria, que vendían escandalosamente leche sin ser leche, a vista y paciencia del INDECOPI y las autoridades sanitarias (después se destaparía todo un escándalo mediático de otros productos de consumo alimentario), ello no haría más que evidenciarnos la presencia de una burguesía nada seria ni ética; el escándalo internacional ODEBRECHT que terminó comprometiendo a los expresidentes, alcaldes del Lima Metropolitana, jueces, fiscales, autoridades regionales, sectores del empresariado emergente. Escándalo, hasta hoy en día, que es manejado al antojo y conveniencia de quienes están comprometidos en estos hechos dolosos, me refiero a toda esta casta política peruana. Todo esto hasta terminar en el indulto “humanitario” al Sr. Alberto Fujimori, que el mismo presidente negoció, y dio luz verde, justo la noche misma del 24 de diciembre, a vista y paciencia mundial, sin que ningún sector organizado de la sociedad civil pudiera reaccionar en el momento, ello debido a la desfragmentación por intereses de estos mismos.

Los acontecimientos como se han ido presentando han generado en la ciudadanía y los pueblos del Perú una grave decepción progresiva, han acrecentado la ruptura de estos con la llamada clase política peruana, así como, originado un creciente escepticismo en entidades del Gobierno, llámase Congreso, Poder ejecutivo, en la figura del Presidente, Poder Judicial, y en su conjunto con todo el aparato de la institucionalidad estatal. Vimos así que la llamada gobernabilidad se iba centrando, a medida que pasaba el tiempo, en la disputa entre un Poder Legislativo cada vez más agresivo y un Poder Ejecutivo cada vez más desatinado, que lejos de generar confianza en la ciudadanía, iba ganando rechazo y acrecentando la indignación ciudadana, cuyas protestas y resistencias organizadas se iban afirmando. Señalamos, así la lucha de los pobladores de Puente Piedra respecto al peaje de la corrupción ODEBRECHT y la impavidez de sus autoridades al interior de la Alcaldía de Lima; las luchas contra las agresiones contaminantes en Las Bambas, Cerro de Pasco; las luchas de los profesionales y ciudadanos contra el mal manejo de la Industria Alimentaria y la comida chatarra, responsable de enfermedades diabetes, obesidad y cáncer.

Foto: Internet
Hemos visto grandes movilizaciones ciudadanas contra la corrupción, impulsadas por movimientos de Prisión preventiva, y la contundente paralización de Andahuaylas estrictamente por el mismo tema; la toma del frontis del Ministerio de Salud por 80 niños y sus familiares, venidos de Cerro de Pasco en contra de la descomunal contaminación que la minería produce en estos territorios. Asistimos a la incursión de los profesores, y su huelga nacional que duró poco menos de cuatro meses, que empezó en al Cuzco, extendiéndose rápidamente por las diversas regiones, hasta terminar poniendo en jaque al mismo Gobierno en Lima, cuya respuesta fue las intensas represiones brutales por parte de la policía. Asistimos a la llegada de los agricultores del VRAE, exigiendo poner en agenda mayor apoyo a la agricultura en zonas de sierra y eje de selva del centro del país. 

Hubo desde inicios de este Gobierno presunciones de otorgar un indulto “humanitario” en beneficio de Alberto Fujimori, expresidente preso por genocidio y malversación durante su largo periodo 1990-2000, con intención de quedarse cinco años más. Este se concretó finalmente la noche del 24 de diciembre, lo que marcó una gravedad en la situación política del país hasta el día de hoy. Un indulto, que más allá del directo beneficiario, radica en la forma cómo se dio, en medio de un intercambio de favores políticos, silenciamientos y ausentismos consolidado el jueves 21 de diciembre, trasmitido por las pantallas de televisión nacional. Un corolario de la política de desgaste del Fujimorismo, desde el Parlamento, y la mediocridad del Ejecutivo, en la figura del Presidente de la República y sus ministros de Estado, que han traído hoy renuncias y una crisis generalizada. Una vacancia presidencial por incapacidad moral absuelta, que muchos adeptos celebraron, pero que tres días después traería cola nefasta en la interpretación de muchos sectores, sobre todo jóvenes, y su decepción definitiva en el orden democrático. Quedaría en evidencia abierta la tan defendida Democracia del Poder, que no es otra que una institucionalidad promovida desde las altas esferas para robar, mentir y delinquir. Una vez más las insanias y deseos de poder individualista de los movimientos de izquierdas, furgón de cola del capitalismo, quedaron expuestos ante la opinión pública.

Foto: Internet
Mucho se dijo desde antes de la Elecciones Generales del año pasado, respecto a las candidaturas del Sr. Kusinsky Godard, y la Sra. Keiko Fujimori Higuchi, se sostuvo que ambas candidaturas eran más de lo mismo, dos caras de la misma medalla, matices del neoliberalismo. Sin embargo hubo una izquierda en el Frente Amplio, bajo la combinación: Verónika Mendoza- Marco Arana, que se jugó entera por el llamado mal menor, gritando: “KEIKO es peor”, logrando enganchar a así aproximadamente a más de dos millones de electores en la llamada “Salvación de la Democracia”. Días después, la Sra. Verónika Mendoza llamaría a sus adeptos y simpatizantes a apoyar abiertamente en favor del Sr. Kusinsky Godard, hoy Presidente de la República, “Solo queda marcar por PPK”, diría. Los simpatizantes del movimiento Keiko No Va, reforzados por los matices de la Izquierda, se convertirían en los garantes de la Democracia en adelante, creyéndose el cuento del compromiso pactado en favor de la democracia por parte suya y del aún candidato Kusinsky Godard. Otra vez se le mintió al país. Hoy, tras un año de gobierno, vemos de nuevo la dolorosa y frustrante experiencia que la teoría del mal menor es capaz de generar en la ciudadanía, malestar, crisis, sentimiento de odio, y atraso de toda índole. Hemos asistido juntos a este primer año de gestión y nos ha quedado claro que el poder del dinero y el mercantilismo son solo matices en sus agentes políticos, y que es profundamente errado desviar la voluntad de cambio de los pueblos y subordinarla a intereses particulares de los grupos políticos serviles a los poderes del dinero nacional e internacional.

Pero el continuismo de más de veinticinco años, ha servido también para demostrarnos que fujimorismos, aprismos, nacionalismos, socialismos, empresariados, Derechas, Centros, Izquierdas, en sus distintas vertientes y matices, como suelen autodenominarse, ya sea como demócratas, radicales, conservadores, académicos, tecnócratas y sindicalistas, que solo son gente nacida a la luz de combates electorales cada cinco años con diversas afirmaciones en proclama de ofrecimientos, que olvidaron más tarde cuando fueron Gobiernos o convivieron con estos. Gente que solo sintió que se les vino encima el pánico de perder, un día, el usufructo tan deleitoso de la presa, y trataron por todos los medios de encubrirse entre ellos mismos. A esta gente es a quien se las debe combatir sin contemplaciones. Alguien dijo una vez, “pero qué vamos a hacer, ya no nos queda nada, ya nadie cree en nada ni en principios ni en valores”. Pensé luego, y solo atiné a decir, “esta sea entonces una gran oportunidad moral para volver a construirnos otra vez todos desde abajo con nueva gente y nuevas vanguardias”. He allí la importancia de los jóvenes cada vez más cuestionadores y críticos, en las calles, en los centros de estudio, en los establecimientos culturales, en fin, en todo lugar, porque ese es el germen de lo que será más adelante el cambio significativo y real.

Vemos también que hechos como los mencionados no ha sido suficiente para las izquierdas y para ciertos sectores de la burguesía empresarial representados en la figura de la Sra. Mercedes Araoz, Martín Vizcarra, vicepresidente, Ana María Choquehuanca, ministra de la Mujer, y otros, que siguen jugándose entero por darle continuismo y soporte al gobierno corrupto y antipopular del Sr. Kusinsky Godard.

La indignación nacional frente la corrupción y descomposición del gobierno, el rol nefasto del congreso y las políticas atentatorias contra la economía popular y soberanía nacional, sumada a las agresiones contra la ciudadanía a través de los decretos legislativos, ponen en cuestión la continuidad del gobierno en su conjunto. Esto implicaría desde luego, un proceso ético de movilización sostenida a nivel nacional, de articulación de las luchas sociales en favor de la soberanía nacional, de la convocatoria a asamblea de los pueblos regionales y nacionales que marquen la autoorganización, la autodeterminación y la autonomía frente a las nada serias y claudicantes, derechas, centros e izquierdas políticas. Es necesario ahora, abrir un proceso de consciencia social, consciencia nacional y exigencia del cumplimiento de una educación de calidad que forme para la libertad. De la misma manera, abrir espacios para generar movilizaciones y convocatorias más seguidas que desarrollen una propuesta de gobierno, o proyecto de país, y se luche por abrir la discusión de una nueva constitución, o en su defecto el restablecimiento de la Constitución del 79, con algunas actualizaciones. Esto significaría martillar al máximo los niveles de corrupción, no abrigar ninguna ilusión en los partidos de los empresarios, centros, derechas e izquierdas, sino muy por el contrario levantar desde nuestros espacios ciudadanos banderas básicas de luchas por la vida, la protección y defensa de los recursos naturales, la biodiversidad, el territorio nacional y la solución a todas las demandas de las organizaciones populares, para acabar así con esa hecatombe de violencia y guerras desatadas contra la naturaleza, y cualquier tipo de entreguismo en desmedro de la condición social humana.

Foto: Internet

Buenos Aires, Perú
29.12.2017
Víctor Abraham

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Alberto Fujimori: La interpretación de un indulto negociado (I PARTE)

Ciudadanas y ciudadanos:

“La mano brutal de Chile despedazó nuestra carne i machacó nuestros huesos”, dijo González Prada en un discurso muy memorable, hace más de cien años, sin embargo no creo haya sido así, es más nunca fue así, no fue una mano brutal extranjera, la que nos llevó al colapso nacional en 1789, que devino en una infame guerra. No, no fue así, pienso muy por el contrario, que han sido muchas manos las que han despedazado nuestra identidad, nuestro patrimonio cultural y material, nuestros recursos, sí, muchas manos las que han hecho de nuestra autoestima e identidad una hecatombe generalizada que hoy, ad portas de un Bicentenario, y las que nos han llevado a mostramos ante los ojos del mundo hoy, más frágiles que un infante recién venido al mundo. Al expresar, muchas manos, me refiero a los intereses nacionales de una clase política y empresarial, élite cultural, que nunca ha pensado, ni piensa, dados los últimos acontecimientos vistos, en el porvenir del país, el porvenir de las niñas, niños, adolescentes, mujeres, jóvenes y ancianos. Clases y élites, provenidas de una fuente de brutalidad intelectual y corrupción generalizada, clases medias “emergentes” con pensamiento de islas, latifundios, chacras, cuya única visión de progreso es el aprovechamiento de la buena fe del otro, y de sus recursos. Ejemplo vivo, las plusvalías que nacen de los descuentos que se le hace al trabajador, o las omisiones de sus derechos laborales, al interior de muchas de estas empresas. Castas, como dirían en España los movimientos progresistas, endebles, sin liderazgo, salvo por el usufructo de su dinero, o su posición social, o su compadrazgo, o amiguismo. Tecnócratas, plagados de favores no solo contralaborales, sino sexuales, donde siempre triunfa quien más servil al empleador se muestra. Denunció una parlamentaria acá, refiriéndose a las palabras que su lideresa había dicho, palabras que luego cambió, y pidió perdón estrepitosamente para mantener la confianza del Partido, No interesa si tiene o no maestría, lo importante es que “sirva”, en fin.

Digo esto con toda propiedad, y con toda autoridad, desde la condición del ciudadano peruano que soy, y que he vivido en el país, casi toda mi vida, salvo estadías cortas por situaciones de aprendizaje, que me han llevado a vivir fuera, y gracias a ello, a contrastar la realidad extranjera con el Perú que hoy existe, porque nunca he considerado que ser peruano es sinónimo de ser una marca, una comida, un monumento histórico, o, un equipo de fútbol, para tener mayor valor.

Ser peruano, como supongo para muchos conciudadanos de a pie, hoy más que nunca, es ser sinónimo de una historia y un legado ancestral, de una identidad, y no me refiero cuando digo identidad, a un espíritu revanchista, meramente nacionalista o chauvinistas, no. Me refiero al sentido amplio de Patria, de Nación, de Suelo. Digo peruano, y me refiero, a esa colosal historia con todos esos esos héroes y heroínas, gentes visibles y anónimas que levantaron las bañaderas de la libertad, con todas esas comunidades y ciudadanías, sus tierras, sus preocupaciones, sus martirios, sus frustraciones, sus esperanzas, que muchos pensadores, entre filósofos y escritores, desde sus poemas, sus ensayos, sus relatos, sus dramas, no dejaron de echar bases en sus distintas épocas sobre la consciencia individual y la lucidez mental. Digo pensadores, y no he dicho acá intelectuales o académicos, porque esa gente no aporta en nada al final. Nunca ha aportado nada al final, gente tibia que siempre se acomodó a un sistema estructurado, jamás fueron creadores natos, salvo honrosas excepciones, porque ese llamado que sintieron de enarbolar el pensamiento nació más por empuje de estos mismos. Me atrevo, con la mano en alto, como un estudiante inconformista la levanta ante el maestro presuntuoso, a decir convencido que tal vez muchos de nuestros intelectuales, del pasado y del presente, pasaron por una universidad, pero estoy seguro, que esta nunca pasó por ellos. Les quedó muy grande el nombre de catedráticos. De allí mi decepción muy grande, no he dicho amargura, sino decepción, como diría Salvador Allende, atrincherado en La Moneda únicamente con su corazón envuelto en la bandera de su Patria, ante la inminente dictadura que se avecinaba.

No soy abogado, porque siempre he detestado esa profesión, porque la considero como un oficio de gente que gana dinero mintiendo, alterando la verdad, moviendo las consciencias de los otros en beneficio personal, porque nadie va a decir que un abogado honesto va a aplicar el código de ética jurídica del Derecho ante una situación judicial desfavorable para un corrupto, por ejemplo, amparado en la verdad, sabiendo que de hacerlo puede perder el juicio. Nadie va a decir que un joven estudiará seis años para salir y defender las causas justas cuando el Sistema Jurídico no funciona así, cuando sabemos que la realidad es otra, ya los romanos presintieron que esa era una de las falencias de su democracia, gente ligada al poder que siempre busca inmunidad. ¿Un ejemplo claro?, Allí tienen ustedes al Señor constitucionalista Alberto Borea, militante del partido del hoy prófugo, Alejandro Toledo, que el jueves 21 de este mes presumía la “inocencia” de alguien de buena fe, y hoy, lo tienen diciendo “me han engañado”. No señores, la gente ya no se puede comer ese pleito. O, la señora, Rosa María Palacios, aduciendo la misma historia. La gente ya no puede comerse ese cuento.


Fuente: Internet
El día jueves 21 de diciembre quedó en evidencia clara, que este país adolece de gente con valores, con principios éticos, civiles y culturales; adolece el país de ciudadanos libres e independientes, no títeres que escabullan sus responsabilidades en bancadas de partidos para decir, “yo sigo con disciplina la decisión de mi líder o lideresa”. Tremenda estupidez, como si cada quien no supiera emitir un juicio. Esa tonta idea de la “doctrina”, del “respeto a la doctrina”, a la “militancia fideísta ciega”, donde uno no puede pensar más que el líder que dirige. Y ES QUE ESTAMOS LLENOS DE ESA GENTE, gente apátrida en su propia patria porque no se han sentido nunca peruanos, dado sus apellidos para nada peruanos, o niveles culturales y de estudios para nada reales con la realidad social del país. ¿Qué hemos ganado en estos años de República? Nada, hemos dejado que sean otros los que tomen las decisiones por nosotros, al punto de llevarnos a comparar, como diría lamentablemente, el Sr. Alan García, dos veces presidente de este país, hoy cuestionado duramente por sus acercamientos a las coimas de esta empresa brasileña ODEBRECHT.

El día jueves 21, sucedió lo que no debía suponer, y advertimos en su momento desde la campaña de ANULAR EL VOTO DEL AÑO PASADO, durante los comicios electorales del 2016; advertíamos en ese momento que la salida estaba por el camino del rechazo. Sin embargo, los operadores políticos y las inmensas maquinarias electorales de los tecnócratas pudieron más, en fin. Sin embargo, esto que ha sucedido, y más estos últimos días, han servido para afianzar más la idea que esa famosa TEORÍA DEL MAL MENOR ES UN ENGAÑO, siempre ha sido un engaño, un dañino engaño para el país que no le ha traído sino sumisión permanente, retraso económico, empobrecimiento en su autoestima, degradación educativa, castillos de arena edificados sobre esa misma arena, o sea espejismos banales. Vemos al final que la política económica de mercado neoliberal impuesta por el capitalismo, a cuyos avalistas, aparentes mentes lúcidas de nivel mundial, y paradójicamente, de escasa visión social deja mucho que desear, me refiero al Sr. economista Hernando de Soto, garante del fujimorismo, durante las elecciones pasadas, y al Sr. Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, amigo y garante del Sr. Kusynski Godard, no han sabido dilucidar, y aún sabiendo, no han pensado más allá que en sus propios acomodos y egos personales, mintiendo y orientando la intención de voto de los decenas de miles de ciudadanos peruanos.

“La jeneración que se levanta es siempre acusadora i juez de la jeneración que desciende”, decía González Prada, y esto sí es verdad. Estamos próximos a celebrar un Bicentenario, desde el pensamiento burgués, y muchos de nosotros tenemos la sensación que vivimos en un país donde está para hacerse todo de nuevo, un país que ha avanzado en tecnología prestada es cierto, pero está lejos de desarrollar su propia industria nacional, motor de desarrollo propio y fuente de empleo para las masas poblacionales. Los tratados de libre comercio no se han vuelto a revisar desde que se firmaron, y no creo que se revisen dados los gobiernos sumisos y complacientes que tenemos. Buen sector de nuestra agricultura, pesca, ganadería, ha descendido dándose prioridad a la importación, de alimentos, con incluso de baja calidad nutricional. Un país que consume leche que no es leche, chocolate que no es chocolate, arroz que dadas las últimas denuncias, está hecho de plástico. Calzamos zapatos y ropa sintética que muy bien podríamos producir a gran en nuestro propio mercado, en fin.

Muchos de nuestros jóvenes sobreexplotados viven trabajando con más de las horas exigidas para un jornal normal exigido en los inmensos molls, y enormes centros comerciales de servicio, porque eso es lo que hay en el país, actividades de servicio, más que actividades de producción, salvo las actividades extractivas de la minería, que irresponsablemente dañan el medio ambiente, con poca o nula capacidad de reacción de nuestros Gobiernos de turno. Esto detallado acá no puede significar sino el legado de una generación que jamás se preocupó por dejar un futuro a quienes iban a heredar el país posteriormente, salvo la estabilidad de sus propias proles al interior de sus castas.

Lo que ha sucedido en el Perú, esta última semana, a propósito del caso Fujimori, y a raíz de este indulto “humanitario” concedido por el S. Kusynski Godard, interpretado hoy desde muchas aristas, solo puede tener una interpretación, al menos desde mi concepción, la derrota de una clase política, derecha, izquierda y centro, y su nula reacción ante una debacle moral promisoria donde el servilismo, la frivolidad y el oportunismo, han quedado abiertamente expuestas a la ciudadanía en general. Tenemos hoy, en igual resonancia, a una población con poca reacción, totalmente decepcionada, abatida ideológica y políticamente, cuyos faros y guías temporales, caudillos han caído de sus pedestales. Todos dicen, “Nos sentimos engañados”, pero yo creo que no es cierto, nadie puede sentirse engañado, cuando ya se sabía a todas luces que había una prebenda de cargos políticos. Nunca ganó el Sr. Kusynski Godard probar su inocencia ante el pedido de vacancia presidencial, por la vía legal, sino por negociación. Todos sabían esto, y decir lo contrario es una mentira.

27.12.2017

Buenos Aires, Perú
Víctor Abraham

lunes, 25 de diciembre de 2017

Llamados a ser luz en medio de tanta sombra

 Para Jheny y Kasandra, mis mejores amigas
SI EN VERDAD, existe Dios; decíle a la gente que la esperanza está en los actos concretos de amor, más que en la fe misma de la buena intención. 

Jeremías, ante la crucifixión del apóstol Josué. En: DEGRADACIÓN HUMANA. LIMA, 2018.

Del amor, de la admiración, de la frustración y del odio

Fuente: Internet
“Haz de mí un instrumento de tu paz; donde haya odio, ponga yo amor”, con estas palabras reza una vieja oración cristiana que aprendí cuando era niño hace ya muchos años en Buenos Aires. Ese amor, en palabras de Saulo de Tarso, descrito en una de sus cartas al pueblo de Corinto, que todo lo cree, que todo lo espera, que todo lo soporta. Ese amor paciente, comprensivo, nada alabancioso ni orgulloso ni interesado, nada injusto, auténtico, imperecedero; amor que trasciende a la edad, al conocimiento, y al preconocimiento, a la profecía del intelecto y del misterio, a la niña o niño que fuimos, y a la mujer u hombre que no terminamos de serlo; amor que las sociedades de odio han ido mermando en el corazón de la gente. Odio, cuyo origen echa raíz en la mentira, el servilismo, la injusticia y la irracionalidad del embrutecimiento hedonista. Ser más que el otro, lactar cosas innecesarias, cosas materiales, y otras, inmateriales, cosas, al fin y al cabo. 

Muchas personas que adolecen del sentimiento de mirar, de admirar, de fabricar, de prefabricar, de sobreexceder, de poner atributos donde se sabe por racionalidad que el horizonte imperfecto de la condición humana siempre ofrece tierra baldía, árida; sentimientos de admiración que frustran el amor verdadero entre dos personas que se aman, que frustran al deseo sano de correspondencia, ese que hace que los individuos se acepten simultáneamente, y acepten a su vez, las caras reales de su misma esencia, ese reverso y anverso, que están representados en defectos y virtudes del Ser Humano. Admiración, fideísmo, fanatismo, provenientes de la copiosa enfermedad mental del halago, del aplauso, del confort, del querer recibir más de lo que se pretende dar, o exigir tanto como se está dando. Esa enfermedad mental, que edifica capillas, en cuyos recintos, fatuos seguidores se sacan los ojos en favor de plumíferos carroñeros, falsos líderes, que voraces esperan la carne del residuo que a ellos alimentan.
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Una cosa es amar, otra muy diferente es vanagloriar; el amor no ciega, edifica; no engríe, crece ayudando a corregir las imperfecciones. Los individuos se separan pensando que no hay comprensión en el amor, cuando en realidad prefirieron no amar por temor a perder el confort, o desilusión de la admiración, en muchos casos pasajera, dañando amistad, respeto, cariño, abnegación.

Las sociedades del odio, de la desesperación, del menosprecio; racismo, desprecio, xenofobia incurable de la baja autoestima del inconsciente, porque quien ofende, daña al otro: vitupera sin darse cuenta el propio reflejo de sí mismo. Nadie que dañe tanto, aborrezca al otro, no ha querido en el fondo siempre parecérsele, o haber cosechado, en el menor de los casos, sus éxitos y atenciones. Aquí la frustración es inminente, y se produce ya que siempre estará la sensación perpetua de ser el reflejo del otro. Alguien dijo una vez desesperado, “pero decíme cuánto me amas, decíme de una vez”. Nada más amargo a ese extraño sentimiento del dar sin recibir nada a cambio, o recibir, en duras cuentas, muy poco. Cuando se da: se da todo, por todo, con todo, y para todo. Ese todo, representa la grandeza del Ser Humano, la trascendencia de su voluntad, corazón para los suicidas románticos, y estoicismo para los anacoretas del nihilismo.

Ese magnífico profesor Moses E. Herzog, personaje del escritor judío canadiense Bellow, afirmaba ya el siglo pasado, siglo del inicio de los cambios tecnológicos, en sus ideas nada ordenadas y difusas, pero acompañadas de cúspides de ingenio creativo sufriente, que el honor o respeto “espiritual”, que antes se concedía a la justicia, el valor, la templanza, o la misericordia, ahora se podía conseguir de modo negativo y grotesco. Ello debido al incremento de la técnica – y presupongo también de la frivolidad de la exactitud – que ha terminado haciendo que la civilización e inclusive la moralidad de nuestra época sea eco implícito a la transformación de la tecnología. 

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Una sociedad cuya masa pensante, nada sintiente, confunde racionalismo y benevolencia como si se tratara de la misma cosa, y a partir de ello es arrastrada a los locos frenesís del racionalismo constructivo, ah, esa idea de progreso. Esta idea, para cuyo único obstáculo en el zapato es el amor, por eso hay que matar al amor, degradarlo, no darle importancia, olvidarlo, desdeñarlo, restarle importancia. ¡Total, del amor no se vive! ¡Es mejor la tranquilidad, el ahorro, la sofisticación, a los ritmos frenéticos de la emoción, del despilfarro caritativo, de la ridiculez social!, ideas absurdas de la visión moderna y emprendedora. Total, qué es más importante, el marido, la mujer o los niños; o, la casa, el auto, la posición social, el cargo público, el status, el academicismo; el mundo de los tacos y las corbatas, de las reuniones corporativas -porque todo tiene sabor de corporación hoy en día- al mundo de las demostraciones de afectos; y por último, el mundo de los estudiosos, los teóricos al de los “ingenuos”, cuyo sentido común es lo único servible, en fin. Sigo pensando finalmente, para volver otra vez a la expresión, “donde haya odio, ponga yo amor”, y es que el amor, ante el reflejo de un mundo puramente material, disfrazado de progreso, sigue siendo esa lámpara que no se apaga aún para hacernos recordar que somos seres humanos, seres frágiles capaces de romperse al mínimo unísono de vibración, tal vez por eso, sean las niñas y los niños emocionalmente más fuertes y proclives a la convivencia que los adultos, porque su corazón es sincero.

Espíritu para la reflexión de la consciencia

Este año, no he querido cerrarlo a modo de memoria de acontecimientos y sucesos noticiosos, para eso, considero hay noticieros, prensas, aunque cada vez menos independientes, prensas al fin y al cabo. Quería dejar a un lado mi papel formativo del periodista, y detenerme, más bien en la responsabilidad del maestro que también me acompaña. El periodista que hay en mí siempre me lleva a ver el grado objetivo de las cosas, la singularidad de los acontecimientos, la necesidad de contarlo, de escribirlo, y describirlo todo, el oficio de no creerme todo, de suponer – y anteponer- interpretación antes que pasión; el periodista que hay en mí defiende la libertad de expresión, pero la real, no la de los dueños de los Medios de Comunicación; el profesor que hay en mí, ahonda más en la visión, en el futuro. Diría que el periodista que llevo dentro, ve el presente para cuestionarlo fríamente, bajo la lupa de un veracidad indescriptible; el maestro, el futuro para soñarlo, para proyectarlo, para construirlo a partir de una esperanza que son los estudiantes, los niños, las niñas, los adolescentes. El maestro es el tipo más preocupado por el lado consciente del qué vamos a hacer todas y todos; es guía, formador, alguien diría: “ese padre o madre que nunca se tuvo cuando se fue niño o niña”; ese tipo que la sociedad espera que encarne valores, ejemplo y principios nobles del Ser Humano, a veces con cierto tono de exageración desmedida, porque nunca se es perfecto.

Periodista y maestro, comparten el rol principal, que al menos, a mi definición de vida interesa, el sentido de la CONSCIENCIA, pero qué es consciencia, de qué depende la consciencia, cómo actúa esta consciencia, cómo se forma y afianza la consciencia, para qué sirve la consciencia, cuáles son los valores de la consciencia, en fin.

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Hace muchos años atrás, surgió una pregunta en mí, ¿Qué mueve a los seres humanos a actuar de tal o cual manera, hacer cosas que sabiendo que están mal se hacen, o estando bien se dejan de hacerse? Mi formación mental aún era muy incompatible con mi formación pragmática, y no pasaba de dar simples respuestas especulativas para tan grande interrogante. A medida que fueron pasando los años, entendí, ya en el in situ de los acontecimientos, que los individuos se movían por motivaciones, unas más fuertes y endocéntricas que otras, más telúricas, y estas, unidas a deseos de realización propias, ya sean de índole material, espiritual, de reconocimiento, de admiración, pero propias, individuales, al fin y al cabo, todas unidas a meros deseos de ego o banalidad, de corto vuelo de desprendimiento, salvo honrosas excepciones.

La consciencia surge de una necesidad de preocupación, de acción, de agitación, de respuesta inmediata o mediata, de una sensación intrínseca inesperada frente a un estado de alevosía, traición, engaño, frustración, decepción, de una ruptura del orden establecido, de alteración de la zona de confort. La consciencia nos pregunta, ¿qué hacer, o no hacer, frente a estos estados perturbadores?, o en todo caso, ¿cómo evitarlos? La consciencia es respuesta estoica, solitaria, ermitaña, del inconformismo individual ante el deber, la responsabilidad, el compromiso de mover los hilos de la historia, tornándose a partir de allí consciencia colectiva. Una consciencia individual es génesis que debe evolucionar a consciencia colectiva, sino cae en el burdo sentido de convertir a sus seres conscientes en una especie de egomaníacos que se gritan y se faltan el respeto entre ellos, debido a su carácter de creerse salvadores. Jean Paul Sartre, se dio cuenta de esa malformación que él llamaba compromiso individual. Pienso que la consciencia alcanza un estado superior al compromiso porque es libre, interno, a diferencia del compromiso que parte de la presión de lo externo. La consciencia se educa en el libre albedrío de las decisiones que ejecutamos, y que después notamos, ya sea, horrorizados porque nos hemos equivocado, o satisfechos porque hicimos lo correcto.

La consciencia depende del estado de madurez del individuo, de su formación, autoformación, diría mas bien yo. Se forma a partir del autodidactismo, de las lecturas, del estudio, y se ponen a fuego cuando se tiene que tomar decisiones, y con mayor significado, no solo decisiones que afectan a la persona misma del individuo, sino a la comunidad, al grupo social, de allí que sean necesarias y vitales, la movilizaciones en las calles, las luchas y enfrentamientos con la policía, la misma sensación de rechazo y aplastamiento por un Sistema de injusticia. Injusticia social que podría volver desadaptado o nocivo al individuo sin preparación -de allí la necesidad de formar y educar para la consciencia, y se educa con valores, cuando se tiene claro qué códigos morales configuran al ciudadano mismo- , o bien, un librepensador sentipensante, en palabra de Eduardo Galeano. La importancia, en todo caso, del proceso de la educación, en la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos con sus propios actos, conocedores de que sus elecciones terminarán afectando a la comunidad en la que se encuentran.

Finalmente, ¿para qué sirve la consciencia? Presupongo, que para alcanzar la libertad, la justicia e igualdad, y por supuesto, para luchar permanentemente por una sociedad mejor a la que se ha encontrado, y en esto, la responsabilidad de cada generación es distinta, y cada vez mayor. Esto no hace más que arrojarnos otra vez la noción elevada de consciencia, la colectiva, la consciencia social, porque no es lo mismo individual a social. La consciencia social tiene un valor y es el entendimiento de la renuncia al yo, del acercamiento a la pluralidad, del respeto a la unidad colectiva, y los cánones que esta establece para su convivencia, siempre y cuando no sea esta regida por el servilismo, la hipocresía y la mediocridad. Los individuos actúan dentro de ciudadanías, y se organizan con estas. De allí que la respuesta colectiva, siempre sea necesaria para contrarrestar el simplismo acéfalo del Poder. La consciencia empodera la noción del valor real del individuo, y lo hace sujeto de derechos, pero también de obligaciones y deberes que debe respetar para la suprema convivencia.

Sin más que decir, solo quisiera expresar mi agradecimiento personal a toda la gente que desde dónde se encuentra contribuye al cambio, a construir nuevas vanguardias con lenguajes nuevos, a hacer de sus espacios, lugares más accesibles de convivencia y mejor habitables, en donde el respeto y la paz, pero también el cuestionamiento son alma de su desarrollo diario porque siempre se tiene que cuestionar. Pedir asimismo a esos miles, tal vez millones, de estudiantes, repartidos por esta fracción de orbe llamada, Hispanoamérica, a defender su identidad cultural, étnica, personal, familiar, social. Decirles, que si pensamos en futuro, tenemos que pensar a partir del pensamiento crítico y asertivo, de la creatividad, de la acción del compromiso con esto que yo llamo, consciencia individual y social, pero sobre todo de lo que hoy se intenta soslayar, eludir, esquivar, esto son, los valores.

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A los maestros, hagan de sus alumnos luz en medio de tantas sombras, enséñenles las ideas y acciones de los grandes héroes y heroínas, precursores, maestros y pedagogos de América, que lucharon en su tiempo con el sueño de ver naciones grandes y unidas, que las ideas de María Parado de Bellido, José Olaya, Miguel Grau, José Martí, Simón Rodríguez, Jesualdo, Sarmiento, Vizcardo y Guzmán, Unanue, Francisco de Miranda, Mariátegui, Gabriela Mistral, Magda Portal, Paulo Freire, Vasconcelos, Juan Bosco, Unamuno, Galeano, Saramago, discurran entre las conversaciones de las aulas. Maestros, que no quede sin mensaje claro, el esfuerzo de aquellos caídos en la lucha contra el franquismo el siglo pasado, como García Lorca, Miguel Hernández, o de aquellos que resistieron las dictaduras militares de América, como las madres de Plaza de Mayo, Víctor Jara, Salvador Allende, Pablo Neruda, Juan Gelman, Hugo Blanco. Que las místicas y resistencias de los indios quichés, de los náhuatls, aztecas, mayas, quechuas, aymaras, araucanos, mochicas, chimúes, sean ejemplo de defensa de identidad permanente en tiempos como hoy, donde la alienación consumista del espíritu neoliberal del capitalismo es inminente.

Un gran año 2018 para todas y todos, de la manera más amplia, desde donde me encuentro hoy, desde Buenos Aires del Perú.

Víctor Abraham

Una movilización sin sustento: el objetivo, aglutinar a la manada; la gran mentira, la democracia

La consciencia de un valor cualquiera sea este da la libertad al individuo, le confiere responsabilidad, acción y fe en el futuro. Los hij...